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Si no sabes defenderte... corre

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Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 12/04/10, 06:28 pm

Nunca se habría imaginado que la gente pudiera enfadarse tanto solo por una mirada. Y mirar era algo que ella, pese a que desconfiaba de sus ojos, no dejaba de hacer, aún amparada en la esperanza de comenzar a distinguir lo real de lo que no lo era, simplemente por su aspecto. Nunca se habría imaginado que un comentario inocente pudiera levantar tanta rabia. Tampoco se habría imaginado que a esa hora hubiera tantos borrachos.

Era incapaz de dejar de correr, ese era el único que deseo y la única necesidad que sentía en ese momento. No se estaba moviendo por inercia pero el peligro quedaba ya muy atrás para usarlo como excusa. No podía estar cansada con su forma física, pero el corazón le bombeaba más sangre de la necesaria movido por el miedo, mientras que su estómago se retorcía en el deseo de pararse y... y ¿que? no conocía la razón. Correr. Alejarse. No podía parar de correr. Ordenaba a sus piernas desesperada que siguieran corriendo, siempre. Las ideas se amontonaban en su mente y en aquellas calles desiertas empezaron a aparecer seres de lo más variado, gritando lo que no quería oír desde dentro, intentando cerrarle el paso, dándole más susto que impidiéndole avanzar. No quería parar de correr. Y esas barreras tan visibles, tan poco tangibles, no la iban a detener.

Cogía en su carrera calles estrechas, oscuras incluso con la luz de la mañana, muy abundantes en esa parte de los suburbios en las que inconscientemente se adentraba. Izquierda, izquierda, derecha, izquierda, recto y a la izquierda otra vez. Tal y como tendía a girar hacia el mismo lado, parecía trazar un enorme y anguloso camino de retorno al punto de partida. Derecha y recto y todo arreglado. Derecha y algo en medio de la calle la llevó a parar bruscamente, casi chocando, dejando sus rostros a menos de un palmo.

Se alejó con sorpresa, mirando con mal disimulado enfado a quien la había parado. Otra alucinación, bueno, que injusta era metiendolo con las demás. Era la única que se podía materializar. Sólo para ella, pero sus sensaciones eran tan fuertes que siempre le costaba convencerse a sí misma de que no existía. Otra vez... ¿cuantas veces se tendría que deshacer de él?

Pese a tenerlo allí plantado, no podía dignarse a hablar con él. Era algo más allá del orgullo, y por supuesto más allá del sentido común que le recomendaba que aunque no viera a nadie cerca no debía hablar con las alucinaciones... algo que sin duda le había costado mantener más de una y de cien veces, y aún le costaba.

Con la respiración agitada se paró delante de aquella aparición morena que se desvaneció con una sonrisa y ella le dio la espalda a aquel espacio del aire yendo a la pared a apoyarse. No podía pasarle eso, no podía ponerse nerviosa, no podía permitírselo, no podía retroceder así, no podía volver a verle. Esa alucinación era simplemente un signo del comienzo, de estúpida inutilidad por su parte.

Sabía que adaptarse a una ciudad, la más grande y llena de gente en la que había estado, iba a ser difícil, pero estaba demasiado confiada, siempre había tenido un apoyo, alguien que la ayudara cuando todo fallara, y aunque para todo lo demás solo tuviera a esa persona, le sobraba. No iba a abandonar, no estaba en su naturaleza, pero en ese momento como desearía creer en algún dios al que maldecir por su debilidad, por su confianza y no se molestaría en maldecirle por su locura porque ya se había cansado de hacerlo incluso sin tener nadie a quien dirigir esas maldiciones.

Con la cara enterrada entre sus manos recuperaba el ritmo de su respiración, de sus pensamientos, intentando pensar por qué estaba tan alterada. No había sido tan grave visto de lejos, podría haberlo sido de no ser por su velocidad, y por el repentino miedo que le había entrado tan poco acostumbrada a conflictos y problemas, al menos no de los reales. No era débil, pero si pretendían hacerle daño tampoco sabía que hacer. Correr. No tenían nada que hacer más que beber siguiendo la noche y meterse con ella que tan pequeña de rostro redonda y pálida parecía una niña aburguesada fuera de lugar. Era una inútil para ese mundo, incapaz de defenderse más que corriendo al encuentro de una horda de imaginados fantasmas.

- ¡Lo has perdido! - salía de todas las bocas, no se movía ninguna.

- ¿Donde está? ¡Vuelve! - al menos su imaginación se molestaba en cambiar la voz de una frase a otra.

- No puedes perderlo... no puedes... - mujeres y hombres, niños y mayores, que más daba, sus rostros indefinidos podían ser cualquier cosa.

- ¡Lo necesitas! Te lo has dejado... - se repetían, se hacían eco sin explicar nada.

- Tienes que ir a por él -¿qué le daba prioridad a la que gritaba frente a los susurros?

Las voces se interrumpían unas a otras, exasperándola sin ayudar a entender que intentaban decirle, porque no se iban con sus mensajes a otra parte donde.. por ejemplo no existieran.

- ¡Callaros! No existís... - susurró cerrando los ojos mientras volvía a ponerse el sombrero que llevaba en la mano

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 13/04/10, 09:35 am

La kitsune por fin había llegado a la gran ciudad, sus viajes por bosques, ríos y descampados habían terminado. Aun no estaba del todo segura de por que iba a un lugar tan concurrido de gente, el olor a humano le inundaba el olfato impidiéndole oler los detalles, el ruido de miles de personas hablando al mismo tiempo la aturdía, todo ese movimiento hacia que se confundiera.

Miyuki había elegido para esta ocasión tan especial una linda yukata liviana de un cálido naranja, con flores blancas grandes que perdían sus pétalos a medida que rodeaban el cuerpo. Unas cómodas sandalias de madera hacían que su caminar repiqueteara con un sonido constante y el pelo atado en una coleta hacía que resaltara su dulce rostro. Grandes ojos miraban inocentes desde debajo de un paraguas de papel, cabellos blancos, sonrisa complaciente, todo era una farsa, una ilusión, pero aun así... ¿Qué es mentira? ¿Qué es la realidad? Todo depende de que tan bien este hecha la ilusión, respondería la kitsune.

Paseo durante algunas horas por los comercios del lugar, lo bueno de un sitio tan concurrido como Trinacria era que ella pasaba a ser una mas, no llamaba la atención en lo absoluto, estaban acostumbrados a los extranjeros.

En cualquier caso la que no estaba acostumbrada a las personas era Miyuki, que miraba absolutamente todo como si fuera un crío, tocaba la fruta, las telas, los jarrones, olía la carne, rozaba las joyas y escuchaba el canto de los comerciantes. Todo era nuevo, todo era reluciente.

Tomo una manzana y comenzó a morderla sin pensarlo, así de feliz estaba...

- ¡Oye! ¡Debes pagar por eso! – Dijo un gordo verdulero a los gritos, no porque le interesara gritar específicamente, sino porque el barullo general no permitía que uno hable de otro modo.

- Oh, disculpe usted caballero, no me había percatado – Introdujo una mano en la pequeña bolsita que llevaba en la cintura, el comerciante pensó que era muy extraño, habría jurado que momentos antes no llevaba ninguna bolsa – Aquí tiene, una vez mas, disculpe las molestias.

El hombre quedo algo confundido por tantos modismos extraños, pero al final lo que importaba era que le habían pagado. A Miyuki se le escapó una pequeña risita mientras se iba, es que en toda su vida jamas había tenido ni una moneda en sus manos.

Las grandes calles pronto la aburrieron, los pequeños callejones tenían un nuevo encanto a sus ojos, la oscuridad que emanaban daba una sensación de peligro y misterio encantadores. No se lo penso nuevamente, entro sin mas al primero que se cruzó, grande fue su sorpresa al toparse con una joven niña, no, no era una niña, pero su apariencia angelical sin duda que podría engañar a mas de un observador.

Se encontraba con la cara tapada por ambas manos, como si un intenso dolor la atormentara, se la notaba agitada, bastante alterada en verdad. Vale aclarar que la kitsune solo noto esto por el modo en que se movía su pecho al respirar y por la poco común posición, ya que la mayoría de los sentimientos humanos le resultaban ajenos aun.

Parecía que no había notado su presencia, no era que ella fuera muy silenciosa, sino mas bien que la chica prestaba atención a otras cosas, un aura extraña la rodeaba, eso podía verlo claramente gracias a su procedencia poco común. Pero no lograba entender bien de qué se trataba.

“- ¡Callaros! No existís... –“

¿Cómo era eso? No entendía bien a quién se refería, pero valía la pena aclararlo...

- Lamento profundamente contradecirla, Señorita – Dijo inclinándose Miyuki – Pero le puedo asegurar que yo si existo.

Nadie la iba a tratar de inexistente, con el trabajo que le costaba elegir su apariencia, así como así....
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 13/04/10, 06:31 pm

Era lo único que le faltaba, que alguien tuviera que decirle que existía. Tanto se había calado el sombrero que tuvo que levantar el ala para ver quien le hablaba de manera distinta a las demás. Era realmente extraño que quien reclamara su existencia fuera entre todos esos pintorescos personajes el que más llamaba la atención. Quizás fuera el parasol de papel, los extraños ropajes cálidos o el pelo blanco que enmarcaba esa expresión inocente. O quizás fuera el zorro de tres colas que la acompañaba. Fuera lo que fuera decidió no llevarle demasiado la contraria. Si era real, mejor así, y si no, ella tampoco lo sabría nunca.

Devolviendo a su rostro la sonrisa que nunca se desvanecía del todo, se enderezó, despegándose de la pared con rapidez para mirar a la recién llegada. No parecía de aquel lugar. Y no lo pensaba por qué ella tuviera gran experiencia por la zona, pero había comprobado que era parecido a aquellas del lugar donde vivía y eso, era algo que nunca antes había visto. Además no pegaba esa luz que levaba en callejones tan oscuros.

- No pretendía ofenderla - aclaró enseguida, sus modales por encima de las alucinaciones que la rodeaban - pero me quedé dormida y no estoy convencida de si aún estoy dentro de mis sueños.

Era una manera de no decir que estaba loca por qué tenía constantes alucinaciones que no sabía diferenciar de la realidad. Ahora sólo parecía loca por no poder diferenciar la vigilia del sueño, y si no era capaz de hacer eso, ¿cómo sabría qué era real y qué soñado? Quizás su vida era sólo un largo sueño. Tampoco la convenció lo que acababa de decir, pues la locura la manchaba igualmente así que agrandando ligeramente su sonrisa se rectificó.

- Bromeaba - dijo simplemente e intentando apartarse del tema de que la había visto hablando sola continuó, siguiendo el mismo patrón que siempre usaba - ¿Puedo ayudarla en algo?

La gran mayoría de la gente se distraía en ese punto. O bien les encantaba que hubiera alguien dispuesto a ayudarles o lo rechazaban pensando que educada era. Había desconfiados por naturaleza, por supuesto, pero su rostro, tan inapropiado para negocios, solía convencer de sus buenas intenciones.

Dado que de ser una alucinación habría sido la primero en reclamar que existía, prefirió pensar que era real, sin guiarse por criterio real o pruebas alguna. No solía haber de eso en su vida, así que tampoco era novedad confiar en lo que le parecía, según el momento.

Ella no era capaz de mostrarse mal ante la gente, no servía de nada realmente, y ya bastante rara parecía sin proponérselo para encima ir buscándolo. Así que allí de pie ignoraba el barullo de fantasmas aullantes que la rodeaban con sus mensajes absurdos e incomprensibles intentando centrar su mirada en la autoproclamada realidad.

- Perdone si me equivoco, pero no parece propia de estos barrios - comentó por intentar centrar todo su pensamiento en lo real y dejar atrás a su propia imaginación - ¿Buscaba algo aquí?

Acercándose a la parte práctica de su mente, la que más la ayudaba cuando sus sentimientos alimentaban su locura, pensó que quizás de ser de otro lugar, quisiera incluso un mapa, o una guía, pero no se atrevió a decir más, no por el momento. Tampoco le vendría mal conseguir algún trabajo porque no estaba consiguiendo nada de lo que habría pensado, y los pocos posibles encargos se habían despachado con un "¿Que es este el nuevo hobby de la niña de papá?". Mala suerte de su rostro infantil.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 14/04/10, 02:00 pm

Pero que chica tan encantadora, Miyuki estaba fascinada con esa sonrisa adorable que portaba en el rostro. Se le disculpaba su falta de fe en la existencia de la kitsune y todo lo demás con solo ese gesto encantador que portaba.

Soñar debía ser hermoso, no estaba segura bien de cómo los humanos lo hacían, pero debía ser muy interesante. Por lo tanto, Miyuki podría haber creído ese endeble pretexto como cualquier otro que la chica hubiese esbozado.

Se había acercado sintiéndose ofendida, pero ahora le ofrecían ayuda, las vueltas del destino. Pensó si necesitaba algo, siempre podía inventar alguna cosa, quizás si necesitaba ayuda y aun no se había percatado de ello, sería mejor apurarse.

- Claro, que amable es usted – Sonrió mientras pensaba algo para pedir – Necesitaba encontrar un lugar...

Un guía era para alguien que iba a algún lado, lo cual no era el caso de la kitsune, pero mas adelante pensaría en algo. La ciudad en verdad tenía embotados sus sentidos, escuchaba cosas a varias cuadras de distancia, casi le dolía, su nariz ya estaba completamente tapada. Todo junto resultaba totalmente molesto, y en ese callejón los olores eran aun más fuertes, necesitaba salir de allí.

- Es increíblemente perceptiva, Señorita - Miro arriba apartando levemente el paraguas, apenas lo necesario – Entré en estos estrechos callejones por error.

Aparto el paraguas y lo cerro, ya no había sol, así que no resultaba peligroso, lo apoyo a un costado a modo de bastón. ¿Parecía mas pequeño cuando estaba abierto? No, solo era un parecer. En cualquier momento caerían las primeras gotas de lo que seguro sería una tormenta impresionante.

- ¿Que le parece si la contrato como a mi guía? – Se ruborizó convenientemente y aclaro – Si es que no esta ocupada usted, lamentaría interponerme en lo que sea que estaba haciendo.

Sus modales eran exageradamente formales, como si viniera de alguna época pasada. Por supuesto que ella no lo notaba siquiera, según sabía así era el idioma humano.

- ¿Le parece si hablamos en algún lugar que nos resulte mas cómodo?- Dijo con tono amigable.

Estaba cansada de estar parada en medio de un callejón en el que, ahora estaba segura, apestaba. La pronta llegada de la lluvia la tenía preocupada, arruinaría su estilo si se empapaba, y no tenia ganas de arreglar los detalles para verse mojada y luego secarse de a poco... Todo era muy complicado si se mojaba...
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 14/04/10, 07:16 pm

No le extrañó que aceptaran su ayuda, como ella sabia, así lo hacían la mayoría, y con ese aspecto extranjero que tenía la extraña joven, lo más lógico sería que la ayuda que mejor le viniera fuera de carácter geográfico, y esa era la que mejor podía ofrecer.

Aunque no llevaba mucho tiempo en aquella ciudad ya podía jactarse de ser capaz de llegar a prácticamente cualquier sitio que le dijera, o que simplemente le apeteciera. No quería eso decir que conociera la ciudad, para ello hace falta más tiempo pues implica saber que lugares son adecuados para los ciertos negocios, donde están los diferentes círculos de interés (legales o no) así como conocer, por supuesto, los mejores lugares de comida y bebida, y para eso aparte de tiempo, necesitaría un dinero que no tenía. Pero el mapa simple, el que la mayoría de la gente conocía, que sólo mostraba las calles y cuadraditos por manzanas, ese lo tenía ya bien trazado en la cabeza, con algunos agujeros, pero demasiado pequeños para perderla.

Ella apenas no se fijaba apenas en los olores, aunque sin duda en aquel lugar eran desagradables. Pero lo poco que captaba su olfato humano era soportable, y tras unos días recorriendo la ciudad, se había acostumbrado o al menos, aprendido a soportarlos.

- Usted dirá donde puedo acompañarla- respondió enseguida con la misma amabilidad que mostraba la otra joven.

Era extraño encontrar gente que hablara de esa manera, pero ella acostumbrada a la formalidad de los negocios, que había extendido a toda su vida e interacciones, respondía en el mismo tono cortés, que se sorprendió al comprobar, le era extraño en labios ajenos.

Se llevó la mano a las asas de la mochila, de la cual por detrás sobresalían unos tubos de papel, mapas, solo para comprobar que en la carrera no la había perdido. Estaba perdiendo los nervios con las alucinaciones y lo que fuera que ya no tenían, que buscaran ellas si tanto les importaba.

Se sorprendió de oír la oferta. Especular en su cabeza estaba bien, pero rara vez esos pensamientos acababan en algo, menos en algo que pudiera ser provechoso para ella. Había visto guías decir lo primero "¿Puedes pagarme", pero la cortesía le impedía ser tan brusca así que se limitó a asentir, poniendo en funcionamiento su faceta negocio, que por otra parte, era muy parecida a la que siempre mostraba.

- Será sin duda un placer ser su guía - automáticamente hizo lo que se podría interpretar como una levísima reverencia, al inclinar ligeramente las rodillas y quitarse un segundo el sombrero - Si me permite decirlo, ha hecho una buena elección, pues soy cartógrafa y... - dijo dándose un golpecito en el cuello...

... donde debería estar su collar, una brújula simbólica que por allá donde ella vivía infundía cierta tranquilidad a los clientes aunque al parecer allí no significara nada. Pero no había nada en su cuello, y su enguantado dedo fue a dar con la piel de su cuello, congelando por un momento la sonrisa en su rostro.

¿Eso había olvidado? ¿Su brújula era lo que había perdido? Malditos objetos sentimentales sin importancia, maldita mente que no habla claro y se maldijo a sí misma por no darse cuenta. ¿Donde se había quedado? ¿Quizás al irse se le habían caído? ¿Que no había notado un tirón en el cuello?

Amparada en la sombra de su sombrero recobró el movimiento e intentando hacer trabajar su mente al tiempo que se estiraba los guantes sin razón aparente, se volvió a dirigir su nueva clienta, terminado la frase que había dejado un poco en el aire.

- ...Y tengo un buen sentido de la orientación - pese a sus palabras no parecía vanidosa, sólo alguien que vendía su producto, siguió con cierta alegría - Por favor, pongámonos en camino, ¿desea quizás descansar a tomar algo o tiene otra idea en mente?

Siempre levantando el ala del sombrero miró el cielo que presagiaba tormenta, aun les quedaba suficiente tiempo, y no era para ella un gran problema el agua, peor era el sol siendo sincera, pero no podía dejar que una clienta se mojara contra su voluntad.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 15/04/10, 11:39 am

Por suerte para ella, la que ahora era su guía acepto el trabajo, que joven tan amable, mas allá de que la lluvia estaba por llegar y de que estaba en una ciudad que no terminaba de agradable, por encontrarse con gente tan buena valía la pena. Una persona común seguramente se daría cuenta de que este era un negocio, y no un asunto de cordialidad, pero fuera como fuera, la cuestión era que Miyuki se sentía bien acompañada.

Por un momento le pareció que la chica cortaba su oración, se habría acordado de algo, pensó la kitsune. Era una pena que tan dulce sonrisa se viera empañada por un recuerdo no grato, por eso ella siempre trataba de evitarlos, el resultado era que parecía una muñeca mas que una humana real, pero como todo, ella ni lo notaba.

- oh! Sé que ha sido una buena elección, sus habilidades se notan a simple vista - Cortesía o verdad, era difícil de detectar nada de eso en su tono de vos, por el simple hecho que no poseía esa clase de sentimientos - Si no resulta mucha molestia, desearía ir a un sitio acogedor a donde tomar algo caliente antes de que la lluvia llegue.

Dio media vuelta y comenzó a volver por donde habían venido, dando pasos pequeños tal como se lo permitía el exótico atuendo y jugando con su paraguas al pasar. Deseaba hablar un poco mas con su recientemente contratada guía, si conocía tan bien la ciudad como decía, podría darle varios datos interesantes. Sobre como pagarle era otra cuestión, podría ser con ilusión de monedas como hacia siempre, aunque si resultaba que le caía bien y quería quedarse mas tiempo junto a ella, tendría que encontrar dinero verdadero. Improvisa, improvisar, no había de qué preocuparse.

Recién entonces se percato del enorme error que había cometido, ¿Como había cometido semejante acto de falta de respeto? ¡Que enorme falta a las normas de la cortesía! ¡No se había presentado siquiera! Se dio vuelta en seco y mientras hacia una larga inclinación dijo.

- Valgame el señor, ¡como fui a olvidarme! Mi nombre, querida Señorita, es Miyuki - Se levanto de la exagerada reverencia y continuo - ¿Podría decirme su nombre?
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 15/04/10, 07:00 pm

Hizo un ligero gesto con la cabeza como toda respuesta al aparente halago, que dada la anticuada formalidad con que ambas hablaban, parecía ser más por cortesía que por sentirlo de esas manera, de todas maneras, le sorprendió lo ambiguo de la voz de la joven.

- Conozco un lugar donde podremos sentarnos y resguardarnos de la lluvia - sugerio enseguida - La tormenta aun esperara un poco.

Así comenzaron a andar hacía calles más iluminadas, algo más limpias y una taberna. Tammare indicaba con un suave gesto de la mano que calle era la más adecuada coger, sin comentar en voz alta el camino, llevándola, sí, a una taberna, pero quizás ni la más cercana ni la mejor que conocía. No tenía muy claro lo que hacía, y se sentía un poco mal, como si la engañara sin razón... pero quizás aún estuviera su colgante sobre una mesa... o por el suelo. Seguro que los matones que la habían molestado, (en su mente la ofensa iba bajando de intensidad), ya se habría ido hacia tiempo... aunque no hiciera tanto tiempo, aun les quedaba para llegar.

Ante la exageración de Miyuki soltó una dulce risa sin despegar los labios, y procedió a imitarla, más a la manera de los hombres que de las mujeres, quitándose de nuevo el sombrero.

- Un placer Miyuki, llámeme Tammare, a su servicio - se presentó volviendo a colocarse el sombrero que oscurecía su rostro - Culpa mía, me despiste ante tan agradable aparición.

A veces tanta cortesía le daba un poco de miedo a ella misma, pero no lo iba a dejar en ese momento. Dispuesta a que su cliente estuviera contenta, preparó algo de conversación que pudiera hacer el trayecto más ligero y agradable. Más corto quizás.

- Perdóneme si mi curiosidad la incomoda, quizás podría hablarme del lugar del que proviene - sugirió, consciente de que la mayoría de la gente adoraba hablar de sí misma, su país, su lo que fuera mientras fuera suyo.

Además ella, quizás por su amor a los viajes y la cartografía, tenía una curiosidad natural por los países lejanos, las culturas diferentes y dado que pocos le harían un mapa detallado y se lo explicarían de su propio país, cuando preguntaba sobre lugares lejanos se centraba en las costumbres y si tenía la ocasión, disfrutaba escuchando las leyendas y aventuras de aquellos lugares extraños.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 21/04/10, 08:02 am

La dejaba levemente mas tranquila el que conociera un lugar, o algo parecido a estar mas tranquila. Distraída, siguió a su guía confiando en su buen juicio, en parte porque no tenia motivo para desconfiar, y aunque lo hubiese tenido, sus razonamientos no eran normales.

Muchos no habrían contratado como lazarillo a una joven que se encontraba hablando sola en un callejón. Otros tantos habrían empezado a sospechar en cuanto se hizo obvio que el camino no era el mas adecuado para seguir y los lugares que se vislumbraban tampoco eran muy respetables.

Lo único que si noto la kitsune fue el creciente nerviosismo de la joven, pero no lo relaciono con el lugar a donde estaban yendo, por lo contrario, pensó mas bien que se trataban de nervios por su primer trabajo o alguna cosa parecida. Miyuki recordó como había sido sus primeros días siguiendo con el deber familiar... No, inquietud no era la palabra que buscaba... Tal vez era... ¿Aburrimiento? Si un aburrimiento completo, total y arrollador, echada sobre su panza bajo el sol, mirando como las personas iban y venían... De solo recordarlo le daban ganas de bostezar.

La presentación de Tammare había sido deliciosa a los ojos de la exagerada kitsune, por fin encontraba una persona educada en esa ciudad atestada de gente. Casi parecía una niña a la que se le da el gusto de jugar su juego favorito, la sonrisa no se hizo esperar, un gesto mucho más sincero, una alegría mas cercana a la realidad.

Si bien la mayoría de las personas adoraban hablar de sus problemas, sus pasado, la familia y el perrito, a Miyuki siempre le causaban problemas esa clase de preguntas, porque tenía que poner en funcionamiento todo su intelecto en entretejer una historia buena y creíble, conociendo poco de los humanos, eso se hacia aun mas difícil.

- Emmmm, pues... Vengo de un pueblo pequeño muy lejos de aquí - Eso era bastante genérico, he incluso era cierto en parte. Suponía que su interlocutora esperaba que se explayara mas con respecto a su vida, así que pensó rápido como continuar - Pero tenía que hacer unos negocios, así que termine viniendo aquí.

No era toda la verdad, pero tampoco era todo mentira, y lo bueno de ella era que podía ir cambiándola por los pocos detalles que había dado.

- ¿Y usted, Señorita Tammare? - Sin ser consciente de que podía importunar con su pregunta, la dijo sin mas.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 23/04/10, 04:43 pm

Igual que sabía que a la mayoría de la gente, veía claramente que la respuesta de Miyuki era un "No" enorme a seguir con el tema, y no sería ella quien insistiera, pues en los negocios, lo más importantes es que el cliente esté a gusto, y eso que aquel era uno de los negocios menos serios que había hecho. Y teniendo en cuenta que en su vida había visto nada parecido a un contrato o había firmado nada que la asegurara más trabajo que el que conseguí en el mismo momento, era mucho decir.

Además tampoco se sentía muy bien llevándola a un tugurio... Dado que no tenía nada mejor que hacer, podría acabar no cobrándole... bueno, todo dependía de como se desarrollaran los acontecimientos. Por el momento se aplicó en el camino mientras con una sonrisa respondía, ambiguamente, tal como había recibido respuesta, pero con más palabras, aunque el significado fuera el mismo. Para nada la molestaba la pregunta, ¿que decir? Había tenido una infancia movida y de tener que describir el pueblo donde había nacido lo habría hecho por días, era gracioso imaginarlo.

"Solía haber casas de color blanquecino, con gastados marcos de madera de color rojizo, aunque a veces, generalmente los miércoles, eran de colores variados, con las ventanas blancas. Más de una vez no vi puerta ni ventana alguna, por no comentar el día en que se incedió la mitad del pueblo, las pequeñas explosiones que solía haber o el día que me levanté en unas ruinas... Respecto a la distancia a la ciudad más próxima, un par de horas, hora arriba, hora abajo"

Ya animada por tan curioso monólogo interior se puso a responder lo más cierto y objetivo que pudiera, es decir, poco.

- Me traen los mismo motivos, se ve que es algo que atrae a mucha gente hasta aquí - comentó con auténtico interés - También yo vengo de un pueblo pequeño, pero allí había pocas oportunidades para moverse y además es bueno cambiar de aires.

La conversación, aunque escasa, la relajaba, y además su ligero nerviosismo provenía más de dos sombras que las seguían, que dado que antes le habían estado gritando que se le había perdido algo, daba por hecho que eran alucinaciones. E intentar calmarse para que desaparecieran no era tampoco la mejor manera de hacerlo, de hecho.

Por otra parte... se daba cuenta que podría llevarla a algún lugar más cercano y también más limpio, pero tampoco era un engaño real, pensaba para sí misma, le había pedido que la llevara a una taberna, e incluso las calles habían dejado de oler raro por unos cuantos giros. Sólo quería recoger su colgante, si lo veía bien tomarían algo ahí y sino, irían a otro sitio, sin problema.

Giraron a la derecha desembocando en la calle donde se hallaba la taberna y sintiéndose repentinamente avergonzada de llevarla a sitio tan feo se volvió a Miyuki con un leve gesto de disculpa.

- Me gustaría, antes de ir a lugar mejor, entrar un momento en esta taberna - dijo señalando la sucia fachada que había a un par de pasos - No esta mucho más lejos nuestro destino y querría ir un minuto, si no es molestia... podríais esperar aquí fuera o acompañarme, como deseéis - apenas terminó la frase la puerta del tugurio se abrió dejando ver parte de aquel triste lugar.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 28/04/10, 01:28 pm

Miyuki caminaba ligera, como si una canción interna guiara sus pasos, era despreocupada y alegre por naturaleza, no solo en imagen. Pero había algo que no dejaba de inquietar a la Kitsune y era esas constantes auras extrañas que rondaban a la muchacha.

Al no ser humana, poseía cierta sensibilidad para esas cosas, eran como un ser mas que andaba por la tierra, no mas raro que ver pasar a un perro para Miyuki. Si bien era normal también que de vez en vez se obsesionaran con algún humano, pocas veces había visto tanta carga en una sola persona. Esperaba poder tener mas adelante tiempo para comentarlo con mas calma, cuando llegaran a su destino suponía.

Llevaban un rato ya caminando, el cansancio no era algo que la afectara a menos que fuera excesivo. Así que entre mirar el cielo, la charla tan amena y registrar absolutamente todas las cosas nuevas que veía, se mantenía entretenida, sin demostrar gesto alguno de inquietarse, mucho menos molestarse, ese sentimiento era muy desagradable, se negaba a tenerlo.

Llegaron por fin a lo que suponía era su destino, no parecía que fuera la clase de lugar que ella había imaginado, pero tal vez se había confundido al hablar. Las calles eran bastante mas pobladas, y no olían tan mal, aunque para el olfato de un zorro era difícil que algo oliera bien.

Miro la fachada del edificio, era bastante común, desprolijo si se quería utilizar un adjetivo no ofensivo. Estaba pintado de blanco con cal, las ventanas eran de madera y los vidrios bastante sucios, el olor que surgía de adentro era una mezcla de sudor, alcohol, y gente que obviamente no se bañaba.

Miyuki se mostraba reticente a entrar a un lugar así, aunque su rostro no demostró gesto alguno, la sonrisa siguió allí, sin inmutarse, apenas ladeo un poco la cabeza hacia un costado, como decidiendo sobre el lugar o qué decir.

- ¡Oh! ¿Necesita algo de este lugar, Señorita Tammare? Pues, siendo así... -
La puerta se abrió y dejo salir un poco mas del extraño olor, sus sentidos se pusieron alerta y de estar en su forma de zorro de seguro los pelos del lomo se habrían crispado. Las personas de allí adentro no eran lo que uno diría agradables, sus aromas se lo decían todo, pero Tammare tenía que entrar así que...

- La esperaré aquí mismo, tómese su tiempo - Dijo sonriendo complaciente.

Su instinto de huida era mas fuerte que ella, no podía entrar a un lugar que le resultara amenazante por algún motivo, y sin embargo, al mismo tiempo la curiosidad le decía que entrara a ver como era ese ambiente humano.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 30/04/10, 05:42 pm

Que dulce aquella chica, hasta decir que esperaba fuera de un antro maloliente lo hacía con gracia, y eso tiene su mérito, ni había arrugado la nariz, y eso que ni tan siquiera Tammare, que ya iba mentalizada hizo un pequeñisimo gesto. Se tenía que acordar de rechazar cualquier oportunidad de negocio que le ofecieran en un lugar de aquellos. No podía salir nada bueno de esos sitios.

- No tardaré ni dos minutos - se alejó unos pasos de espaldas con una sonrisa, para girarse casi al alcanzar la puerta y desaparecer en el tugurio.

Seguía tan sucio y maloliente como cuando había estado hacia... ¿una hora? ¿acaso llegaba a eso? Bueno, igualmente le había parecido una eternidad y sus pasos llevaban la dignidad que no había tenido al salir corriendo. Apenas quedaban tres almas perdidas, ropas amontanadas en las esquinas que díficilmente parecían contener un cuerpo. El mejor indicador de que existían, la mano agarrada a la botella.

- Buenos días - susurró dirigiéndose más a la sombra de su sombrero que no a nadie en general, el tabernero parecía tan perdido como sus clientes.

Fue directamente a la mesa donde había estado sentada y no pudo evitar sentirse decepcionada al no ver su colgante sobre la mesa, donde se había convencido que estaría. Quizás se lo habían llevado, pese a no tener ningún valor. Habría salido ya de allí si al darse la vuelta no le hubieran gritado, de nuevo, que lo había perdido. Se volvió de nuevo hacia la mesa, pensando en lo bien que se habían adaptado sus alucinaciones al lugar, que pasarían por otro borracho más. Excepto la señora de rojo con el bebe en brazos. A esa se le notaba mucho.

Un brillo en el suelo la devolvió a su búsqueda. No podía ser tan fácil. Ya sonriendo antes de tiempo se agachó para recoger lo que fuera que brillaba, que ¡si! ¡era su brújula! Aunque ya no llevaba la correa.... Que pena le había costado cara y el cierre era de calidad, pero... ¿que más daba? Ella quería su brújula, que bueno, estaba un poco oxidada... el cristal un poco roto, se había metido la suciedad por dentro y tenía una preocupante desviación hacia el este, pero era una sentimental.

Salió tan contenta con su brujulita en la mano, dispuesta a alejarse de allí al sitio agradable que había prometido llevar a Miyuki. No había tardado más de dos minutos.

- De aquí hay dos lugares agradables desde aquí, uno más hacia el centro, otro más hacia las afueras y la naturaleza - explicó con renovada alegría - Los dos cerca, ¿que preferirá?

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 05/05/10, 12:52 pm

De modo adorable, Tammare se metió dentro de aquel tugurio con promesas de salir pronto, a Miyuki no le molestaba esperar, se lo tomaría con calma. Con la espalda contra la pared, pero sin apoyarse para evitar mancharse, espero a que su guía saliera mientras miraba a la gente pasar.

Era todo un micro ambiente ese lugar, las personas que pasaban le eran completamente ajenas, estaban todos de bastante mal humor, se chocaban y se decían groserías. Sus vestimentas eran simples, mal combinadas y muchas veces sucias, en semejante lugar Miyuki llamaba bastante la atención, pero ella seguía sonriendo, casi parecía que tenía los ojos cerrados, pero no se le escapaba nada.

Dos amables caballeros le hicieron un par de preguntas sobre donde esta tal o cual lugar, pero al no tener la menor idea, la kitsune no tuvo otra alternativa mas que admitir que no era de la zona y que no podría contestarles. Sonrieron aunque la chica no entendió bien porqué ya que no había hecho ningún chiste, le dijeron algo mas sobre un precio por noche o cosa parecida, pero Miyuki solo sonrió, no entendía de qué le hablaban. Por fin desistieron y se fueron a buscar a otro lado.

Observo salir a Tammare con alegría, en verdad no había tardado nada, parecía que llevaba algo en la mano, tal vez eso había ido a buscar, le preguntaría luego.

- Querida mía, me alegra que halla salido - Escucho las opciones y pensó en que le convenía - Mejor el que esta en el centro, sea lo que sea eso. De la naturaleza ya sé lo suficiente...

No se entendía muy bien eso ultimo, es que no quería volver a la sucia tierra otra vez, quería algo de civilización, ver a las personas, escucharlas, entenderlas, obviamente no tenia idea de lo complicado que podía ser esto ultimo.

- No esta bien que dos mujeres solas anden por estos barrios, sera mejor que nos vayamos - Tenía entendido que era algo normal decir esa clase de cosas, "Luego... Había que..." Pensó, mientras agarraba del brazo a Tammare y se dejaba guiar hacia el próximo destino.

Caminaron para salir de tan truculento lugar, y vieron al poco rato, tal como la guía había prometido, los comienzos del centro de la ciudad. Y una vez mas otro mundo se abría ante los ojos de la kitsune.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 09/05/10, 06:53 am

Como el trabajo siempre estaba por encima de... bueno, de cualquier cosa, no se molestó ni en suspirar pensando el volver al centro, al alboroto de la gente, sus sonidos, su horrible ocupación de los espacios, sus olores... aunque nada de eso le preocupaba, pensaba más bien en las consecuencias de tanta gente para su inestabilidad. Que pena que Miyuki no prefieriera hacia la naturaleza, los dulces árboles y la tranquilidad.

- Vamos hacia el centro entonces - confirmó poniéndose también en marcha.

No había entendido muy bien por qué no estaba bien que andaran por ahí. A veces era muy ingenua, o muy tonta con respecto a ese tipo de frases y la verdad era que siempre se había movido por aquel tipo de lugares. Y había tenido mucha suerte también, pues no recordaba que nunca la hubieran atracado ni que le hubieran dado más que un pequeño susto en algún momento, como hacía unas horas. Quizás algún desgraciado al que le había dado dinero era en realidad un atracador, pero en tal caso sus alucinaciones la habían protegido de sentir miedo.

Pronto salieron de los vacíos y sucios callejones para llegar a... una suciedad de otro tipo, por que decir que aquello estaba limpio era mentir conscientemente. Sin duda estaba mucho mejor que lo dejaban atrás, pero para ver algo limpio habría que subir a la zona alta, a la que por otra parte no tenía el menor interés en subir. Y tampoco lo necesitaban para parar en una taberna más acogedora.

Incluso antes de ver el "centro", el mercado y donde se concentraba todo el mundo, se veía que la cantidad de gente por las calles iba aumentando a pasos agigantados. Las calles también eran algo más anchas, y se llenaban de luz, llegában a la Avenida del Mercado y eso se notaba fácilmente. Llegaban también los olores de la comida, el pescado por encima de todo y los gritos de los vendedores con sus mercancías. Y un continuo e incesante movimiento, a veces pequeños ríos en la misma dirección y otras simplemente cada ser yendo hacia su meta en un mezcolanza de humanos de diversas vestiduras, diversas procedencias, e incluso de los que no eran humanos. Parecía haber más velocidad de lo normal lo que achacó a la lluvia, que parecía a punto de caer de un momento a otro.

- El lugar donde nos dirigimos está cruzando la avenida - informó y ante la expresión de Miyuki añadió - ¿Preferís entrar o ver algo de la Avenida del Mercado?

Donde iban a pesar de estar tan céntrico no estaba muy lleno, aunque tampoco solía estar vacío, había unos escalones que bajaban a la entrada por lo que no todo el mundo la veía y entraba y allí se dispersaba el ruido y también los olores del exterior.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 14/05/10, 12:30 pm

En verdad, el lugar estaba lejos de ser el tan maravilloso y deslumbrante lugar que pretendía ser, era mas bien como una pequeña ciudad muy sucia que se daba aires de ser magnifica. Sin embargo, la kitsune no conocía nada de eso, si bien su gestos no cambiaban a medida que iba entrando, por dentro se sentía maravillada de todo lo que estaba viendo.

Deseaba hablar con todo el mundo, conocer de las vidas de todos, probarse todos los vestidos, saborear toda la comida humana, tenia entendido que cocinaban la carne por ejemplo ¡quería probar eso! Las mujeres iban con sus hijos, y las que no, iban en busca de algo mas, los hombres trabajaban, o se divertían, los vendedores vendían y todo seguía su maravilloso curso, como una danza antigua. Y los obtusos humanos no se daban cuenta de nada, pensaban que eran los primeros en hacer todo, que eran únicos y diferentes, ¡Vaya que lo eran! Pero no en la manera que ellos creían...

Miyuki pensaba en esas cosas mientras caminaba, había contratado a una buena guía (aunque contratar era un modo de decir, ya que no sabía siquiera como le pagaría), luego debía agradecerle las molestias. Por ahora, irían de compras...

- Mmmm, en realidad, si no le resulta una molestia, ¿Me acompañaría primero a comprar unos pocos artículos? - Dijo deteniéndose a mitad de la calle, lo cual provoco que varios transeúntes las chocaran y las miraran de mala manera.

Las calles estaban abarrotadas de gente, todos ocupados en sus asuntos, intentar quedarse paradas en medio era como intentar detener la fluidez del rio. Al final, Miyuki opto mejor por dejarse llevar hasta encontrar un negocio que le gustara...

- Ah! esa tienda tiene vestidos hermosos, ¿podríamos ir a verlos?- Dijo como una niña que pide un caramelo.

Uno pensaría que pudiendo materializar cualquier clase de ropa en cualquier momento, no tenía mucho sentido pensar en comprar uno, pero cuando se trata de hacer algo por gusto, el sentido común tiene poco que ver. Y si había algo de lo cual la kitsune disfrutaba en exceso era el cuidar su imagen.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 14/05/10, 03:12 pm

Aun le sorprendía lo inocente que parecía Miyuki. Ya le había dicho que era de un pueblo sí, pero a veces parecía que todo aquel ambiente le fuera desconocido, aunque a Tammare simplemente le parecía un mercado... algo más grande, variado y abarrotado que los que había en los pueblos. Por supuesto, su educación y su protocolo de actuación profesional le impedía transladar cualquiera de esas dudas a palabras así que simplemente se río y un momento y asintió.

- Por supuesto, seguro que encontrará algo de su interés en esta calle - comentó dandole un pequeño toque en el brazo que la instaba a seguir, no era aquel el mejor lugar para pararse.

No es que le hiciera especial ilusión pasear por aquella calle llena de gente, pero Miyuki le había caído en gracia así como despertado su curiosidad... y lo más importante la había "contratado", y por dinero, podía soportarlo. No es que fuera frívola y materialista, pero tenía que ser realista, aunque se había traído con ella algo de dinero, no lo suficiente para vivir sin hacer nada, y cualquier clase de trabajo, por nimio que fuera, le era bien recibido.

Ya no era nada tan acusado como cuando era pequeña, y teniendo su brújula se sentía ya más tranquila, así que aunque ciertas escenas intentaran llamar su atención, procuró centrar su mirada en el vestido naranja de MIyuki que iba hacia el puesto de vestidos.

- Claro, no hay necesidad de que pregunte - confirmó llegando al sitio.

Sin duda eran hermosos, y la mayoría eran coloridos y alegres, aunque tenía bastante variedad. A ella no le parecían para nada cómodos, pensaba mientras miraba sus gastados pantalones, y estaba claro no estaban pensados para jornadas de trabajo.Por pura rutina, se acercó a palpar la tela, para comprobar su calidad.

- Son buenos, pero si le interesa procure regatear, parece que tengan ya demasiada confianza - comentó con cierto tono profesional.

Una figura atrajo su atención, adentrándose en una de las calles perpendiculares, la que empezaba pocos metros más allá de la tienda donde se encontraba. Siempre curiosa empezó a alejarse unos pasos, a ver si asomando la cabeza veía a quien le había parecido o solo era otra alucinación. Apenas pudo ver la calle, casi vacía, unos brazos la empujaron a la sombra de aquella calle. Alguien entre la masa fluctuante miró hacia allí creyendo haber visto a un conocido, pero en esa calle ya no había nadie.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 18/05/10, 01:15 pm

Miyuki se interno de lleno en el mundo de los vestidos, los tocaba, los sentía, los miraba con detenimiento. Todos estaban tan hermosos, si dependiera de ella se los quedaría, llenaría un cuarto entero con ellos y se pondría uno diferente por cada día del año.

Claro que para eso primero tendría que tener una casa, y si había algo que no quería tener aun era un lugar fijo donde estar, quería viajar, conocer, experimentar, todo junto. Los sabores, los olores, la vista, el tacto, estaba completamente metida en eso.

Se metía en una pila de vestidos, sacaba uno y lo ponía por delante de su cuerpo, observado con atención como combinaba con su piel, su cabello y su estilo. Claro que si no combinaban siempre podía cambiar de aspecto, pero no quería, este le gustaba especialmente, le tenía mucho cariño a ese cuerpo. Aparte, si se cruzaba una vez mas con el caballero y la dulce niña con los que había pasado tantas cosas, quería que la reconocieran, por ejemplo.

Varios de los vestidos que sacaba no los probaba en ella, sino en Tammare. Consideraba que el aspecto de su guía estaba muy bien si uno iba caminando por el medio de un bosque, o en una agotadora jornada de trabajo (aunque ella ni en esas situaciones habría optado por ropas así), pero ahora estaban en la ciudad, podía ponerse algo cómodo, pero a la vez hermoso, que resaltara sus facciones.

La guía tenia un rostro muy bello, pequeño y adorable, con piel clara, ojos azules profundos, labios dulces. En opinión de Miyuki, no tenía porque andar escondiendo su hermosura tras esas ropas tan toscas. Ya se la imaginaba con un hermoso vestido azul y unas sandalias claras, incluso podrían terminar el conjunto con un enorme sombrero de estilo campestre. ¡Que hermoso le quedaría!

Desvió la vista unos segundos de los vestidos para ver donde se encontraba Tammare, si la tenía a mano, la obligaría a ponerse uno de los vestidos, luego se lo regalaría, así tendría algo bonito. La muchacha estaba alejada unos pocos pasos, al parecer había visto algo en el callejón. ¿Sería que había encontrado a un conocido?

Miyuki estaba a punto de llamarla cuando vio como unos manos la agarraban y la arrastraban dentro. Esa no era manera de tratar a una amiga, no importaba que tantas confianza se tuvieran. La kitsune dejo los vestidos que tenía en ese momento en las manos y se dirigió con paso tranquilo al recoveco, asomando la
cabeza por uno de los costados para ver qué sucedía. La seguridad ante todo...
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 25/05/10, 03:23 am

De haber sabido que Miyuki se planteaba ponerle un coloridísimo y a su forma de ver, incómodo vestido, hasta se padía haber alegrado de que la hubieran empujado al callejón. Pero en ese momento cuando Miyuki asomó con precaución la cabeza, ya no había nada sospechoso en ese callejón, lo único que se veía extraño era precisamente que no había nadie, ni tan siquiera los típicos mendigos que solían apostarse por esas callejuelas, cerca por si alguien les daba algo, pero lo suficientemente lejos para que no los arrollara la gente.

Así parecía que esa calle estaba nuevecita, recién sacada de alguna clase de envoltorio enorme y puesta ahí y que aún nadie se había atrevido a tocarla, apenas ni tan siquiera a ensuciarla, y eso si que era extraño. Pero parecía haber un sentimientos que provocaba la más absoluta indiferencia acerca de esa calle, ni más luminosa, ni más oscura, con los mismos edificos bajos y apelotonados que en el resto de aquella parte y con una particularidad tan nimia que no pasaba por tal: estar vacia.

Eso sí, se veía que lo de asomar la cabeza debía ofender a alguien pues de nuevo unas manos cogieron a la curiosa, Miyuki ahora, como ya había pasado antes, y decir unas manos era bien correcto pues aquellas no pertenecían a cuerpo a alguno y emergían del umbral de la calle, una ilusión que no tapaba calle alguna y una vez transpasada daba a una habitación de alguino de aquellos edificios, oscura y tan sucia como debería haber estado la calle.

- ¿Miyuki?

La habitación no había cuerpo que pudiera asociarse a las manos y la única que había allí , Tammare empezaba a estar convencida de que estaba alucinando poco acostumbrada a tratar con ilusiones creadas de esa manera.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 29/05/10, 07:12 pm

Miyuki no sabia qué esperaba encontrar cuando mirara dentro del callejón, pero sin duda no espera no encontrar nada. Estaba segura que había visto que alguien tiraba de Tammare, ¿Porque entonces ahora no veía a nadie?

La calle estaba completamente vacía de humanos, de haberse podido ver sus pequeñas orejitas de zorro, las habrían visto en punta y atentas, como los animales cuando creen que captaron un sonido y quieren asegurarse de que todo sigue bien, como una presa a punto de ser cazada.

Algo andaba mal con ese lugar, la kitsune lo sabia, pero no estaba segura de qué era, ya que su sentido de normalidad no era precisamente... normal. Debía admitir que estaba muy ordenado y limpio, para ser sincera era el primer lugar que olía bien en toda la ciudad, aunque, para ser mas exactos no tenía olor alguno.

Entonces, cuando recién una pequeña parte de ella le estaba diciendo que algo no estaba bien, recién entonces unas extrañas manos la empujaron. Una ilusión, tonta zorra, se la pasaba haciéndolas y no lograba reconocer una, es que esta era de otro tipo, no tenían el mismo origen que sus ilusiones. Era como probar la misma comida pero de dos cocineros completamente diferentes... Que sabor tan extraño...

Ahora estaba en un cuarto desconocido, estaba oscuro y terriblemente sucio para los cánones de Miyuki, por lo cual, opto por no tocar absolutamente nada de lo que había allí.

- ¡Señorita Tammare! - Dijo mientras se acercaba a la guía preocupada por su bien estar.

La muchacha se veía desconcertada y no era para menos, la kitsune seguía sonriendo, a falta de saber hacer otros gestos, mejor quedarse con el que si conocía.

- Que curiosa ilusión, ¿Verdad? - Un comentario casual donde no correspondía para variar - Mmm, por casualidad, ¿sabe donde nos encontramos? - Al menos una de sus preguntas si tenía sentido.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 24/06/10, 06:13 pm

La sonrisa de Miyuki por contra de lo que se pudiera suponer la tranquilizó y correspondió con una sonrisa que no sentía pero que acudió fácilmente a sus labios. Quizás aun se encontraba en la calle justo en medio del río de gente, parada mirando a la nada. Y mejor sería en ese caso sonreír que no poner la expresión confusa más propia de los locos. Sonrisa puesta, se ajustó el sombrero, un gesto imprescindible cuando quería tranquilizarse y se puso a toquetear a alisarse la ropa, como si de hecho estuviera haciendo algo más que estar plantada.

Aunque recuperada la compostura, no se sentía mejor por dentro y estaba cansada de aquellos días en las ciudad, le apetecía dejarse llevar por toda aquella locura o desaparecer para largo y no volver a tan habitados sitios. Cuando por fin se decidió a moverse, la ambiguidad de sus movimientos estaba sorprendentemente estudiada, y así cuando se acercó a hacia una esquina para estudiar el recipiente, prácticamente limpio que había sobre un cómoda, bien podía haber estado inquieta de esperar a alguien, y cuando lo cogió viendo que era té y lo olió, podría haber estado espantando una mosca con los dos manos y rascándose después la nariz. Para coger las tazas hizo un estiramientos de brazos y ya con las manos ocupadas volvió al lugar del que había venido, enfrente de Miyuki, balanceando las manos entre la naturalidad y el equilibrio para no derramar una gota. Comprobando un botón de su chaleco consiguió servir una taza y mientras miraba a su alrededor buscando alguien murmuró con la expresión exasperada del que no encuentra:

- ¿Quiere té?

Ella lo necesitaba, si acaso existía, para al menos tener algo entre las manos, o creer tenerlo e intentar llenar el agujero que se le había abierto en el estómago. Para lo mal que se conservaba aquella habitación, la jarra y tazas estaban... decentes y sobretodo el olor del té era excepcionalmente agradable, fuerte, a canela y cítricos.

Aún viendo como podía servir otro taza, sin derramar la suya, se quedó mirando a Miyuki, dándose cuenta de que quizás debería intentar salir de aquel lugar desconocido, pero no viendo tampoco grandes reacciones en la joven, que ni tan siquiera se había inmutado ante tan extraño cambio no pudo evitar preguntarse de nuevo por la existencia de tan peculiar personaje.

- No es mi intención ofenderla y por favor no tome a mal mis palabras - por como movía los labios y tamborileaba su pie sobre el suelo bien podía haber estado cantando en voz baja, siempre mientras... "esperaba" mirando a su alrededor - pero, ¿está completamente segura de que existe, y no es usted otra mera ilusión?

Con la misma pacífica sonrisa dejo de girar la cabeza y se quedó mirando fijamente a Miyuki, a la aue , en su agobio y su locura, había olvidado por completo responder a la pregunta, por otra parte sin respuesta, de donde se encontraban.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 02/07/10, 08:41 am

Se quedo mirando con calma como Tammare hacia toda una serie de movimientos aparentemente normales, pero que al mismo tiempo no lo eran. Miyuki ladeo apenas unos milímetros la cabeza hacia un lado, en gesto de curiosidad. Mas, al verla acercarse con el té se olvido de esto y calmo sus inquietudes con una ligera risa.

- Oh! Es usted muy amable, si, me encantaría algo de té - Dijo e hizo una pequeña reverencia a modo de agradecimiento.

La muchacha parecía algo distraída al servir la infusión, eso si no paso desapercibido para la kitsune. Entre las pocas habilidades que tenia la ceremonia del té era una de ellas, se sentía orgullosa de poder decir que había aprendido el complejo rito hace ya muchos años, y aparte de eso, le encantaban las formalidades y ceremonias extravagantes.

Sin embargo, Miyuki tuvo que hacer un esfuerzo para que la taza no se le caiga al escuchar la pregunta, se hubiese derramado todo el contenido y jamás se lo podría haber perdonado. El alegre gesto no se había ido de su rostro en ningún momento, pero al contestar algo cambio y es que esta vez mientras hacia la ya conocida sonrisa mostró los perlados dientes apenas un poco, un pequeño colmillo asomo sin que ella lo notara. Sus ojos apenas se abrieron, dando como resultado final un gesto levemente macabro.

- ¿Cómo se le ocurre, Señorita? Puede estar tranquila, la única ilusión aquí es este cuarto - Se llevo la taza a los labios y bebió apenas un sorbo - Y esto esta delicioso, le aconsejo lo pruebe - Agregó ya con su gesto de siempre.

A la chica también se le había pasado por alto que su pregunta no tenía respuesta, estaba en un cuarto ilusorio, esa era la respuesta y por el momento esperar era su mejor opción. Con calma termino la taza de té mientras miraba casual al rededor, su pensamiento comenzó a irse por las ramas, había algo que quería preguntarle a Tammare... Tardo en recordarlo...

- Ah! No lograba recordarlo, sepa disculpar, Señorita Tammare, pero quería preguntarle una cosa - Dejo la taza sobre una mesa con delicadeza - ¿Hay algo raro a su alrededor o solo me lo parece? - Dijo cortes mientras acercaba la mano a esa extraña aura densa que rodeaba a la guía. Uno diría que contestaba una pregunta incomoda con otra pregunta incomoda, pero lo cierto es que la chica no se daba cuenta de esas sutilezas del lenguaje.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 03/07/10, 02:47 pm

Si había que guiarse por los movimientos de Miyuki, o estaba tan loca como ella o era una ilusión. Pero le había demostrado en su interacción con el medio que tenía poco de ilusión, aunque ni tan siquiera así se quedaba del todo tranquila con respecto a su realidad... Por la sonrisa que puso también ganaba puntos para estar loca. Al verla más que pensar que simplemente ocultaba algo pensó que le pegaba estar diciendo "No, señorita, yo no destripé a ese señor". Definitivamente no era un pensamiento tranquilizador. Pero ya que no era algo que tuviera solución inmediata decidió tomar otro sorbo de té, contenta con haber podido servirle una taza haciendo estiramientos de brazos, rascándose la muñeca y haberse dado otro paseo (impaciente por supuesto) para dejar la tetera en su lugar. Con una mano libre se estaba tremendamente más cómoda, mucho más... natural que tocarse los botones del chaleco a dos manos.

Quería conocer a aquel que hubiera hecho tal té, o bien a quien hubiera creado esa ilusión. En última instancia se podía felicitar a sí misma por tan grata alucinación. Pero era difícil que no durara de que fuera su mente, ya que alucinaciones tan anodinas tenía pocas... ninguna hasta el momento que hubiera durado tanto. Las alucinaciones que cambiaban el paisaje solían ser extremadamente... activas, y a excepción de una, desagradables.

- ¿Una ilusión, dice? ¿No es real pues, o fue solo el muro? - preguntó con controlado interés - Conozco poco de ellas, ¿y usted?

¿Entonces aquello de verdad era una ilusión? Bastante difícil le parecía diferenciar la realidad de lo que no estaba más que en su mente para añadir aquel último elemento: las ilusiones. Ya había oído hablar de esas... cosas, pero esperaba fervientemente no encontrar ninguna... bueno, nunca.

Le pareció que ya era hora de apostar por algo y decidió que no estaba en medio de la calle así que soltó el dichoso botón del chaleco para sujetar con más naturalidad la taza y mirar a su alrededor para ver si aquello realmente era una habitación... ¿donde estaba la puerta?

La pregunta de Miyuki la pilló por sorpresa, jamás se habría imaginado que aquello era lo que deseaba preguntar. ¿Acaso ella podía ver lo que Tammare veía? ¿Acaso su locura había empezado a reflejarse a su alrededor? Inevitablemente se sonrojó, avergonzándose ante la misma idea de que se pudiera ver algo de lo podrida que estaba su mente a su alrededor. Aunque sin duda la mala iluminación del lugar evitó que eso se viera, se giró para tomar otro trago de aquel té tan rico. Cogió aire.

- Eres... es usted la primera que me dice algo de eso - casi olvidó el tratamiento formal que hasta el momento había utilizado - ¿De verdad hay algo extraño a mi alrededor? Podría... porfavor, decirme qué es. ¿Que ve?

Se notaba nerviosa, malo. Un par de gatos se frotó en sus piernas con un ronroneo, pero solo pudo sentirlos, pues de mirar abajo ya no estaban. Malo.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 20/07/10, 09:27 am

Tammare no estaba del todo equivocada, lo que la muchacha no podía ver era que sus supuestos opuestos no eran tales, si Miyuki lo pensaba fríamente, y en el supuesto de que pudiera saber lo que su guía sabia, de hecho era una ilusión, una que podía interactuar con el resto del mundo, era una farsa para el mundo entero en cualquier caso. ¿Pero qué remedio tenia? Un zorro no podía ir caminando por la ciudad así como así, y menos uno que hablara y que tuviera varias colas. De cualquier manera, la kitsune era ajena a lo mala que era su actuación y lo rara que se veía, en su cabeza, era una maestra del disfraz.

- Si, eso dije – Asintió sonriente – Conozco bastante de ilusiones, del lugar donde vengo no es tan raro encontrar gente que las pueda crear – Y en cierto modo no mentía, si consideraba a los kitsune como un grupo, algo así como una población no unida, entonces era cierto, las ilusiones eran muy comunes.

Miyuki nunca se imagino que su comentario podría desencadenar tantos sentimientos en Tammare, contemplo algo sorprendida la cantidad de sentimientos que su mirada reflejaba. En ese momento, la kitsune sintió por primera vez los rescoldos de lo que se podría llamar culpa, no había sido su intención, pensaba, no creía que el tema fuera tan delicado. “Que sentimiento tan extraño”, negó con la cabeza, no era momento para andar pensando en esas cosas, su interlocutora le pedía una respuesta, sería descortés quedarse mirándola.

- Permítame – Dijo mientras apoyaba con suavidad una mano en la frente de la chica, ella no veía nada, no leía la mente ni tenia visiones del futuro, pero era sensible, sentía mucho más profundo que una persona normal, eso más el poder percibir las energías le daba una idea general – Creo que tienes un gran problema que te acompaña desde pequeña, desde siempre en realidad.... Mmm, tienes una gran carga sobre tus hombros, esa carga te angustia terriblemente y no te deja en paz. Las ilusiones son un gran problema en tu vida, ¿Verdad?

Por primera vez desde que se conocieran se podía notar un cambio rotundo en el gesto de Miyuki, estaba completamente sería mientras le hablaba, he incluso un leve pesar se reflejaba en su rostro. Y es que por ser tan sensible los males de la muchacha se sintieron como propios por un instante, con la diferencia de que la kitsune no estaba preparada y que nunca había sentido cosas parecidas. Puso su mano libre sobre su pecho, y dejo caer la que estaba en la frente de la guía, dándose vuelta para calmarse un poco.

Ya venia siendo hora que se preocupara por el lugar donde estaban, técnicamente estaban seguras, nadie las atacaba lo que ya era mucho, les daban rico té y las dejaban a solas para que pudieran hablar cómodamente. Pero estaban encerradas, y eso no era algo de lo cual un zorro disfrute mucho, por no decir nada, durante unos momentos estaba bien, pero la inquietud crecía dentro suyo. Dejo a Tammare unos momentos “ a solas” o lo más a solas que podía estarse en un cuarto y dio algunas vueltas por el lugar, apoyando la mano en algunos lugares claves, sintiendo el estilo de poder que la creaba. Luego de unos momento saco una conclusión, quizás si se concentrara y le dieran unos momentos podría quitarla, tenía algunos puntos flacos en varios lugares.

- Señorita Tammare – Dijo mirándola por primera vez luego de lo pasado - ¿Qué desea hacer? – Podían quedarse también si quería, lo dejaba a su elección, por su parte ya había logrado recuperarse, no internamente, sentía el cuerpo sucio, con infectado por algo negativo, pero por fuera su calmada sonrisa volvía a ser la misma.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 21/08/10, 07:42 pm

Cuanto más viajaba más cosas encontraba que la sorprendían. Y aun sin conocerlo, saber de un lugar donde el uso de las ilusiones fuera común sin duda la entretenía y la descolocaba. ¿No tendría en ese sitio los mismos problemas que ella sufría cada día? ¿Acaso conocían el secreto para diferenciar lo real de lo inexistente? Por alguna razón lo dudaba mucho, el único secreto podía ser una pobre ilusión, y si todas eran como la habitación en la que se encontraban, la verdad es que no veía posible diferencia. Incluso la suciedad... Sobretodo la suciedad parecía tremendamente real en aquella habitación.

Pero la verdad es que no estaba demasiado concentrada en eso desde el mismo momento que dijo que había algo extraño a su alrededor. ¿Desde cuando se reflejaba que estaba loca en su aspecto exterior? Tanto cuidar de hacer movimientos ambiguos, tanto mirar por tener un aspecto normal... ¿de que servía maquillarse si a su alrededor había una nube negra? Aunque tampoco es que ella se maquillara más que poniéndose un buen sombrero de ala ancha y una sonrisa... que estaba perdiendo en esos momentos. Malo.

El movimiento instintivo cuando Miyuki acercó una mano a su frente fue alejarse pero apenas parecía un ligero espasmo que quedó en nada. No había razón para estar asustada de ella, ni para alejarse, si tenía la desgracia de ver una parte de su locura, sin duda alguna no era su culpa. Ella no creía en adivinos ni... en casi nada la verdad pero no le gustó las palabras que oyó. ¿Acaso no parecía lo suficientemente feliz? No en aquellos ultimos instantes pero en general, se esforzaba por aparentarlo. Quería ser tan normal, haber tenido una vida tan feliz como cualquier otra y dado que nada de eso era posible (lo que tiene el pasado de inamovible), parecerlo a toda costa. Nuevo lugar, nueva vida. Nadie tenía que saber que estaba loca... a no ser que se viera a su alrededor. No le decía nada nuevo y por eso en su rostro no había sorpresa alguna, solo tristeza y decepción consigo misma. En lo único que se equivocaba Miyuki era en la parte de las ilusiones. Aunque le molestaba profundamente que hubiera... otra cosa más que no podía saber si era real, su problema no tenía tanto que ver. Todo estaba dentro de su cabeza.

No se dio cuenta hasta que Miyuki se giró que habia estado... seria, también en ella había desaparecido la sonrisa que llevaba todo el rato puesta. Y se sintió mal por ello, no tenía derecho a entristecer alguien más, no era eso lo que ella pretendía pero tampoco podía pedirle perdón por... lo que era. Por tener curiosidad en lo que los demás veían de si misma. Pero no por ello dejaba de causarle tristeza provocar ese desasosiego en alguien tan puro y receptivo como ella. A todo el mundo le importan las apariencias, y los que dicen lo contrario intentan engañarse a sí mismos.

También ella aprovechó ese momento para recomponerse, principalmente como no, volver a poner la sonrisa donde estaba, quizás un poco temblorosa al principio pero enseguida en su estado natural. Suerte que casi tenía los labios curvados hacia arriba, lo hacía más fácil.

Se fijó en Miyuki en su paseo. Si, había que buscar una salida. Para acabar de convencerse le dio un trago al té que le quedaba y espantó de nuevo los gatos que había por ahí en su camino a dejar la taza. Ella no tenía ninguna habilidad que pudiera ayudarlas a salir... pero tampoco estaba segura que Miyuki si, simplemente ella sabía más de ilusiones, así que aunque miró un poco que podían hacer, esperó a ver que decía Miyuki que sin duda tenía más idea que ella.

- Creo que estoy siendo una guía terrible - comentó con una leve risa incluso - Tendremos que salir de aquí si aun quiere que le muestre algo más de la ciudad.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 25/08/10, 08:34 am

Era casi irreal lo parecidas que eran en el fondo, aunque ninguna de las dos damas lo sabía, tenían mas de un punto en común. Porque, ¿Qué era el disfraz de Miyuki sino una mascara para no mostrar su forma? ¿Qué era la sonrisa de Tammare? Ambas tenían un serio conflicto con lo que era real y lo que no lo era, ambas poseían ese don desde siempre, pero solo a una le causaba problemas. En cualquier caso, Miyuki tendría que hablar todavía mucho mas con su guía si quería conseguir que esta fuera sincera.

La kitsune miro el sucio callejón, tendría que buscar el punto donde la barrera fuera mas débil, eso le llevo unos minutos más, los movimientos anteriores habían sido un paneo general, ahora revisó en detalle. Una vez encontrado era cuestión de concentrar una importante cantidad de poder en ese lugar, pero si hacia eso.... Pero si hacia eso volvería a su forma natural, y eso no se lo podía permitir, no quería mostrar como era frente a Tammare, tal vez ya no le agradará, o quizás se negara a seguir siendo si guía.

Dentro de la mente de Miyuki todo eso tenia mucho sentido, el temor al rechazo era enorme, el miedo irracional de que ya no la quisieran, que la persiguieran, que la echaran y maltrataran. Una parte suya decía que la muchacha no sería capas de hacer algo así, que era obvio que estaba en presencia de una buena chica que no deseaba hacer daño a nadie. Pero, ¿Y si se equivocaba? No, no correría el riesgo.

- ¡Oh! Si es así entonces tendré que hacer algo de inmediato – Dijo intentando seguir la broma – Aunque.... – Puso el dedo índice al costado de la boca en gesto pensativo – Necesitaría que cierre los ojos y que prometa no ver lo que voy a hacer.

Acompaño el pedido de una dulce sonrisa, de esas que derriten a las personas que tienen corazones débiles, cualquiera diría que era una extorsión, pero la kitsune creía que esas cosas se pedían así entre humanos, ¿O no? En cualquier caso, si no le prometía nada, entonces no lo haría y buscarían otro modo de salir. Una arruga en sus ropas la distrajo, al parecer estaba muy distraída, sino no era normal que esa clase de cosas desagradables aparecieran en sus vestimentas, paso la mano varias veces sobre ella hasta que quedo lisa nuevamente.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 31/08/10, 08:20 pm

En el caso de Miyuki se podría considerar un don, pero de incluso mencionarle por error a Tammare que lo suyo se pudiera considerar tal, no podría haber hecho más que reírse desmesuradamente para tal minucia, incluso ara su tranquila sonrisa sería extraño verla reír de tal manera. De todas formas, era algo que ella hacía tiempo daba por perdido. Y engañar a todo el mundo acerca de ello le parecía ya tan natural como respirar, ¿por qué habría nadie de tener interés en saberlo? ¿Para correr más rápido? No, gracias.

Aunque Tammare sabía que ella podía hacer bien poco respecto al lugar donde estaban encerradas, miró con sus mejores intenciones a su alrededor, pensando que había una mínima posibilidad de que viera algo revelador que pudiera luego ayudar a Miyuki con lo que fuera que iba a hacer. Pero no. Todo parecía tremendamente real y saber que que era una ilusión, no le quitaba un ápice de su realidad, de hecho, era bastante consolador, saber que esa ilusión era igual de real para ella que para la gran mayoría del mundo, y aunque le buscara defectos y no se los encontraba, se sentía mejor que cuando sabía que todo estaba en su mente, y aún así, no era capaz de encontrar defectos en lo que veía. Maldito poder de la mente.

El miedo al rechazo era algo que Tammare comprendía muy bien, lo compartía. Lo había vivido demasiadas veces, y siempre era igual, al menos casi siempre. Las mismas miradas de sorpresa al principio, tan normal que parecía la chica, miradas de desprecio después, está loca, está como una cabra, esos ojos dan miedo. Las forma de ver las cosas cambia mucho según la gente ve las cosas. Hasta ahora ella nunca había sentido por nadie más que, a veces, por sí misma, ese sentimiento, No tenía derecho para rechazar, para despreciar a nadie. Pero habría comprendido las precauciones de Miyuki, y aun sin saber lo que iba a pasar, decidió que cada persona tiene derecho a tener sus secretos, siempre había sido así, y no era ella nadie para meterse por medio.

Era indudable que Miyuki tenía una sonrisa hermosa. Por suerte eran sus convicciones la que la decidieron a aceptar, pues las sonrisas, aunque sin duda podían ser conmovedoras, no era una buena manera de convencerla, quien sabe, quizás era su mente la que la ponía sobre esos labios. De nuevo vio rondando pro ahí a la que antes de había parecido la extraña mascota de Miyuki. Era una alucinación nueva, y hermosa, siempre eran más agradables que las alucinaciones acosadoras que llevaban años con ella.

- Cualquier cosa que necesite, si eso le ayuda a sacarnos de aquí, no tiene más que decírmelo - acompaño sus palabras pasando una mano de arriba a abajo sobre su rostro, cerrando al tiempo los ojos y dándose la vuelta.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

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