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Si no sabes defenderte... corre

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 03/09/10, 10:44 am

Miyuki espero a que la señorita cerrara los ojos, estaba sin duda muy contenta de que cooperara y no le preguntara nada al respecto, cosas como ¿Qué iba a hacer? ¿Por qué tengo que cerrar los ojos? Y cosas parecidas, sería que confiaba en la kitsune lo suficiente como para no dudar de sus buenas intenciones.

- En verdad se lo agradezco, Señorita Tammare – Dijo haciendo una reverencia, luego se arremango, aunque el acto mismo carecía de sentido ya que las mangas no existían, y se puso manos a la obra.

Sintió un conocido calor subir por su cuerpo, una sensación agradable que comenzaba en su estomago, su pecho lo alimentaba y se dividía por fin hacia ambos brazos, para concentrarse en sus manos. Una leve luz la rodeo, un suave brillo que no provenía de nadie mas que de la misma Miyuki, de su alma mágica. Unas orejas naranjas con puntas blancas salieron en la parte de arriba de su cabeza, y tres colas se hicieron presente también desde un poco mas abajo de la cintura.

Luego el resto del cuerpo la acompaño, el brillo se hizo algo mas intenso, parada ahora sobre sus patas traseras, la kitsune acerco sus peludas extremidades a una de las paredes, la luz se hizo mas fuerte en ese punto. El cuarto comenzó a vacilar, a titilar como si se debilitara su poder, una fina línea recorrió las paredes, parecía el mismo efecto que hacia un vidrio al quebrarse. Al final callo por completo, dejando al descubierto un cuarto muy diferente.

Se encontraban en una habitación hermosamente amueblada, las paredes eran de un rosa crema con líneas blancas y dibujos de hadas, el piso era de una madera clara que quedaba muy bien con las paredes. Los muebles eran blancos también, al parecer pensados para una niña de unos cinco años por el tamaño, había juguetes repartidos por todo el lugar, osos de peluche, muñecas y payasos. En una de las puntas, una puerta entre abierta las esperaba, al parecer era hora de salir de allí.

Miyuki volvió a su forma no original, lo mas pronto que pudo, aunque le costo un poco más por el esfuerzo que había hecho antes.

- Señorita Tammare, ya puede abrir los ojos... – Dijo sonriendo de oreja a oreja – Ya no esta el otro cuarto aunque... – Se concentro para sentir lo que las rodeaba – Parece que aun estamos dentro de una ilusión.

Un leve puchero hizo aparición, es que había querido quitar todo para sacarlas del problema, y solo había logrado sacar una capa, estaba decepcionada de sus habilidades.

- Pero al menos ahora hay una puerta por la cual irnos – Comento intentando disculparse.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 03/09/10, 03:06 pm

La verdad es que no se planteaba demasiado lo de confiar o no en la gente. Lo único que la hacía desconfiar era que pudieran no existir, aparte de eso, si deseaban intimidad para... lo que fuera, no era ella quien para negársela. Por otro lado, seguía siendo su cliente, aunque fuera en unas circunstancias bastante peculiares, y como todo el mundo sabe, el cliente siempre tiene razón.

Mientras mantuvo los ojos cerrados, notó algo, no sabría decirlo muy bien, algo en el ambiente cambió. Pero como siempre, decidió que bien podía estar aquello sucediendo solo en su mente, y no sin cierto esfuerzo, decidió no echar ni la ojeada más pequeñita. No es que careciera de curiosidad... bueno si a veces un poco. Mató al gato, como suelen decir.

No tuvo que esperar mucho hasta que Miyuki la avisó que ya podía abrir los ojos, pero la verdad era que habría esperado cualquier cosa antes que lo tenía delante suyo.

Una preciosa... un poco acaramelada habitación de niña pequeña, todo perfectamente conjuntado, tanto los muebles, como el suelo o las paredes, incluso los juguetes y los peluches parecían perfectamente acorde con todo lo demás. Muy hermoso. Y muy caro, pensó inmediatamente, de una niña de padres muy ricos... en caso de existir, por supuesto. La nueva alucinación en que se había convertido aquel peculiar zorrito claro, también quedaba muy bien con el ambiente, como un peluche muy bien hecho y muy adorable. Tenia pinta de estar bien cuidado y ser bien suave ahora que lo veía al lado de tantos peluches.
Por supuesto, ella era incapaz de saber si aquello era real o no. Ninguna novedad en ese aspecto, pero la verdad, era que se le hacía difícil de creer aquel último cambio. Al principio, que algo que parecía un callejón mugriento, llevara a una habitación bastante pobre, bueno, podía pasar, aunque lo del té, era un punto extraño. Pero que después desapareciera, dejando una habitación de niña pequeña, rica, no le parecía tan lógico. No haces a alguien entrar en una mansión para luego taparlo con una habitación mugrienta que casualmente esta en el cuarto de los niños... No era lógico. Pero... Bueno, no era como que hubiera sido un día muy lógico en ningún momento.

- ¡Ha hecho un trabajo excelente! - comentó enseguida al oír el pequeño puchero de Miyuki, y añadió intentando no tomarse nada demasiado en serio - Podemos empezar por recorrer este lugar y más tarde, ya recorreremos la ciudad, no se preocupe, no la dejaré sin haber cumplido con mi palabra.

Se preguntó si podría ser que hubiera un pared que la ilusión tapara, y con la duda decidió disimuladamente tantear con los pies al tiempo que caminaba hacia la puerta. Ya estaban cerca cuando su pie tocó el aire donde debía estar el suelo. Escaleras quizás. Bajo un poco el pie y encontró en suelo. Contenta con tal vano hallazgo se giró para comunicárselo a Miyuki pero algo la distrajo. Un movimiento entre los peluches, en los mismos peluches. Instintivamente dio un paso hacia atrás, hacia el recién encontrado escalón y perdió el equilibrio.

Para darse un buen golpe con el culo contra el suelo. Era un solo escalón pues, nada de escaleras. Para su sorpresa, parecía estar igualmente sobre el suelo, y no sumergida en este como había imaginado, pensando que la ilusión no se adaptaba a eso. Pero le pareció de bastante calidad, si podía tapar un escalón y seguir al nivel del suelo real. Esto lo pensó inconscientemente, y de hecho lo primero que hizo fue su reírse ligeramente, de si misma sobretodo por el despiste que había tenido.

Se le había ladeado el sombrero y cuando se lo estaba colocando bien de nuevo, vio de nuevo a un peluche moverse. Un conejo rosa que le llegaba hasta la cintura la estaba mirando. Por una milésima de segundo no estuvo ni tan siquiera segura de que fuera un conejo, y le pareció incluso un elefante. Pero no definitivamente era un conejo, aunque eso era sin duda una prueba de que podía seguir confiando en no confiar en sus sentidos. Probablemente aquel conejo no estuviera saltando hacia ellas. Pero por si acaso se apresuro en su camino hacia la puerta.

- Salgamos de aquí rápido, aquí no hay té, no merece la pena pasar más tiempo - bromeó casi llegando a la puerta.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 06/09/10, 09:24 am

Sin duda era una chica encantadora, aun con todos los contratiempos que habían sufrido consideraba que era su deber el guiarla por la ciudad, iba a cumplir su palabra a como diera lugar. Si tan solo fuera un poco menos... O quizás un pocos más... Algo más delicada, entonces sin duda la hubiese llenado de abrazos en ese mismo instante, o al menos se hubiese refregado contra una de sus piernas “Deja de pensar como zorro” dijo la voz de la conciencia en su cabeza.

A los gustos de la kitsune el cuarto era hermoso, y que bien decorado, ni ella misma lo hubiese podido hacer mejor, todos los tonos pastel, el piso claro, los juguetes en orden y al mismo tiempo algunos esparcidos por aquí y por allá para darle un toque de desorden. Quien fuera que hubiese creado ese lugar, tenia un gusto exquisito.

Miró con atención como Tammare revisaba el lugar, esa era la parte peligrosa del asunto, en eso Miyuki no intervendría. La vio tantear con el pie de modo muy despacio, estaba perfecto, ella misma no terminaba de confiar hasta donde terminaba eso de la ilusión. Algo había encontrado por fin, ¿Sería algo malo? Porque al darse vuelta para hablarle vio como su gesto cambiaba por otro muy diferente, uno que con su corto conocimiento sobre humanos no lograba entender del todo.

Dio un paso hacia atrás y de pronto estaba en el piso, ¿Qué era lo que sucedía? La kitsune miro detrás de ella para entender mejor, pero fue un vistazo rápido, no llego a ver el movimiento de los extraños peluches.

- Déjeme ayudarla, Señorita Tammare – Dijo ofreciéndole una mano por el momento corpórea – ¿El piso es algo engañoso? – Intento averiguar y entender un poco mas de su compañera.

Volvió a mirar hacia atrás pero esta vez si vio lo que había sorprendido a la muchacha, un enorme peluche de un elefante rosado se dirigía hacia ellas, las miraba de forma hueca, del único modo que pueden mirar con sus pequeños ojitos negros. Miyuki no estaba segura de poder tildar de amenazante a un ser semejante, resultaba mas bien gracioso, y si no fuera porque estaba acompañada de seguro se arriesgaría a ir a abrazarlo.

- Considero muy acertada su idea, Señorita – Dijo saliendo del cuarto con Tammare a sus espaldas – Será mejor buscar una salida.

Mientras comentaba esto ultimo de a poco iba cerrando la puerta tras de ella, hasta el último momento miro dentro por si acaso, el elefante seguía caminando hacia ellas, por suerte su lento andar hacia que la tarea fuera de lo mas difícil. Justo antes de cerrar le pareció que era un conejo, pero no, estaba segura que era un elefante, ¿O no? Ese cuarto ya la tenia confundida, con un ruido final sintieron como la puerta se cerraba.

- Confírmeme lo que creo, no es normal que los peluches caminen, ¿Verdad? – La pregunta era en serio, pero probablemente cualquier persona normal lo tomaría como un muy buen chiste.

Delante de ellas se extendía un pasillo largo, el piso seguía siendo de madera, pero de una mucho mas oscura que la que había dentro del cuarto. Las paredes eran de un azul oscuro como el mar, con un estampado extraño en dorado, algo gótico tal vez. Se podían contar unos diez cuadros prolijamente acomodados a ambos lados, lo cual daba veinte retratos en total, todos ellos eran la pintura de algún familiar, al parecer ya muerto hace mucho tiempo por lo que decían las fechas debajo de cada uno.

Miyuki comenzó a caminar con paso inseguro, pero con una sonrisa, infaltable en su rostro juvenil. Miraba cada uno de los cuadros con algo de curiosidad, hombres y mujeres vestidos de modos extravagantes, con gesto serio, ceños fruncidos y mirada severa. Unos diez metros o mas tenia el pasillo, y al final las esperaba otra puerta.

- No parece que tengamos mucha opción – Comento.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 13/09/10, 07:23 pm

Educadamente aceptó la manno que le ofrecía Miyuki para levantarse. Ni se le planteó rechazarla aunque pudiera de por sí levantarse sola, era otro simple gesto de educación y así se lo agradeció con una sonrisa.

- Lo cierto es que hay un escalón aquí, habrá que ir con cuidado al caminar, para no volver a caer - explicó - tenga cuidado al pasar.

Considerar que un peluche de un enorme conejo rosa que camine es amenazador, o sospechoso, ya era en sí preocupante, pero no podía evitarlo. Todo lo miraba con mucho cuidado, es difícil imaginar la cantidad de cosas que te atacan cuando estás loca. O bueno, lo intentan.

Así que le encantó que Miyuki pareciera tan dispuesta como ella a salir de esa sala. No es que esperara encontrar nada mucho mejor en la siguiente sala como por ejemplo... un cartel donde pusiera "Salida" o al menos "Por aquí se va a la razón de todo esto". No, no esperaba tampoco eso. Pero ya le parecería una mejora si no hubiera peluches gigantes y pasaran de aquella sala color pastel a laguna donde los colores no fueran tan claros y deslumbraran un poco menos. Lo peor, pensó, es que con su pelo si se hubiera escondido entre cojines crema, se habría camuflado muy bien.

Lo mejor era salir de allí así que conforme se cerró la puerta tras ella, y algo antes de mirar en detalle la sala que tenían delante, esperó que no hubiera nada con patas que pudiera seguirlas. También la tranquilizó el comentario de Miyuki, y aunque en sí el chiste tenía gracia, fue más el peso que le quitó de encima por no haber imaginado aquellos juguetes andantes.

- Al menos allá donde yo vivía, los conejos rosas de peluche estaban quietecitos y se portaban bien - respondió con cierta alegría.

A pesar de ser solo un pasillo, ya le gustó más que la habitación de antes. Aunque habría preferido los motivos en plateado más que en dorado, pero ya era mucho más de su gusto. Los cuadros, sin embargo, eran bastante feos, sin excepciones. Aunque no era ninguna experta, ni tampoco una gran aficionada, no eran los primeros retratos que veía y estos parecían muy reales, muy fieles al modelo, porque si bien algunos artistas pintan mas hermosos a sus clientes no conocía ninguno que los hiciera más feos.

Aquel pasillo estaba bien claro hacia donde se dirigía. Alguien debía estar aburriéndose mucho para crear aquella mansión de ilusiones, y aun tenía suerte Tammare de ir con Miyuki, que parecía conocer un poco del mundo de las ilusiones.

Ella conocía más de exploración, y como no estaba demasiado dispuesta a ir tanteando con el pie todo el rato y probando a golpes, bajó uno de los cuadros de su enganche, no sin cierto esfuerzo, pues pesaba un poco por el tamaño que tenía y se dirigió un segundo a Miyuki.

- Disculpe lo que voy a hacer - dijo con una sonrisa - Apartese un poco, por favor.

No solo se había fijado en los cuadros, sino que tambien había visto que los marcos estaban mas bien viejos, y la verdad, nunca fueron de demasiada calidad, asi que tras quitar el lienzo lo cogió con ambas manos y subiéndose el pañuelo para que le tapara un poco la cara, lo estampó con todas sus fuerzas contra la pared. Este aunque crujió no se rompió sin más. Podía no ser demasiado bueno, pero ella tampoco era tan fuerte, y tuvo que darle varios golpes más para quedarse con uno de los lados del marco en la mano y poder así usarlo como bastón... Uno bastante bajito, pero serviría a su propósito al fin y al cabo. Notó unos calambres en los brazos por el uso de fuerza en aquel momento. Tendría que entrenar más. Se sentía como cuando escalaba mucho rato... le faltaba fuerza. Y además aquello no había quedado demasiado delicado.

- Si, parece que ese es el lugar adecuado para salir, o seguir al menos - con el bastón en la mano, dando gracias de llevar guantes para no clavarse la madera, siguió tocando el suelo, algo encorvada para llegar bien con la madera.

Extrañamente porque ella rara vez diferenciaba realidad e ilusión le pareció que la puerta del fondo se asemejaba más a otro cuadro más que no a una puerta real.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 17/09/10, 10:06 am

Miyuki por educación no corrigió su error sobre el conejo rosado, podía ser que la chica no conociera la diferencia entre un elefante y un conejo, hubiese sido horriblemente mal educado de su parte hacérselo notar. Prefería millones de veces darle la razón, que caer en una falta tan grave. Por otro lado, como imaginaba los peluches no se movían generalmente, se sentía casi orgullosa de su gran conocimiento sobre los humanos y sus costumbres.

Con respecto a los cuadros del pasillo, consideraba que la mayoría de los humanos eran de por si bastantes feos, no le llamaba la atención que estos también lo fueran, aunque bien podrían haberles hecho algunos retoques, ya que se trataba de un cuadro... Aunque, si lo pensaba bien, quizás si los habían hecho mas bellos, Miyuki no quiso ni imaginar lo que serían los reales entonces.

La kitsune se aparto ante la orden de Tammare con paso delicado y grácil, como todo lo que hacia ella. Miró con interés como descolgaba el cuadro, pensó en ayudarla, pero mejor era dejarla hacer, se notaba que los trabajos manuales eran su especialidad. Luego contemplo con gesto sorprendido como rompía el lienzo para quitarlo del marco, y para su desconcierto rompía también el marco en varias partes contra la pared y piso.

- oh! Dioses! – Dijo tapándose la boca con una mano y gesto de extrañeza - ¿Era eso necesario, Señorita Tammare?

Cuando por fin logro que se partiera, tomo uno de los pedazos y lo sostuvo como si de un garrote se tratara. Sin duda el acto había estado lejos de ser delicado, no solo eso, estaba lejos de lo que Miyuki conocía como acciones de una mujer, su estudio sobre los humanos estaba muy incompleto al fin y al cabo ¿O sería que Tammare no era lo que se solía ver en una dama? Había varias cosas en esa chica que le causaban una enorme curiosidad, pero nunca parecía el momento adecuado, sin contar con que la muchacha no parecía muy dispuesta a colaborar.

Mientras Tammare caminaba algo encorvada para tantear el camino con su improvisado bastón, la kitsune iba por detrás, caminando con paso suave, como si fuera de paseo por un campo de flores, y es que su contacto con el suelo era en si bastante poco, y su idea de lo que era real, y lo que no lo era estaba mucho mejor desarrollado.

La luz en el pasillo era tenue, así que los detalles eran difíciles de diferenciar a veces, pero una vez que llegaron a la puerta todo fue mucho mas claro. De hecho era una puerta, como habían supuesto, pero estaba delicadamente tallada y en ciertos lugares precisos pintada, dando una imagen muy interesante en su conjunto. Se podía ver un bosque, una serie de personas estaba sentadas tomando el té, incluso se podía ver que estaban comiendo finos postres. Enmarcando todo el cuadro una compleja guarda de enredaderas talladas en la madera daban la sensación de estar entrando a la imagen.

- Pero que cosa tan hermosa, ¿No lo cree? – Quien fuera que estaba creando todo eso, en verdad estaba poniendo mucho esfuerzo en los detalles, y tenia un encantador gusto por cierto.

El pomo de la puerta estaba algo disfrazado en el conjunto para que no fuera discordante con la pintura, parecía un trozo de la enredadera que salía de la puerta, como cuando se estiran a buscar la luz del sol. Miyuki detuvo a Tammare antes de que abriera.

- Ya que usted es la mujer armada ¿Qué le parece si yo abro y usted hecha un vistazo? – Así planteado parecía un acto de cobardía de su parte, pero por mas que quisiera no podían cambiar papeles, eso de golpear con palos no era lo suyo.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 18/09/10, 07:57 am

No sería un palo muy cómodo (por que lo de ir encorvada no le hacía especial ilusión) ni una exageración de útil, pero no le apetecía demasiado ir cayéndose cada dos por tres, porque el tan gracioso y amable (y aburrido seguramente) quienfuera que había creado esas ilusiones pusiera trampitas en el suelo. Así que Tammare se sentía bastante reasegurada llevando su trozo de madera en la mano y explorando el suelo.

- Por supuesto - no veía nada más necesario, y dedicándole una encantadora sonrisa siguió adelante.

La verdad es que Miyuki le habría extrañado menos encontrarla en la plataforma que en aquellas calles tan sucias de la parte baja de Trinacria. Era como una dama de familia adinerada que hubiera vivido en una burbuja de suave y blando algodón. Todo educación, elegancia y buenas intenciones. Y un extraño conocimiento de las ilusiones que no venía al caso. Y un vestido extraño e impecable que tampoco venía demasiado al caso. También su manera de hablar, de usted, sonaba extraña por esos lugares. Si bien Tammare respondía en términos parecidos, en su caso eran exigencias del trabajo. Aunque la mayoría de gente acababa diciéndole que hablara de "tú", pero no solía hacer caso, no era cortés en una relación vendedor-cliente. De lo que fuera que vendía, mapas, o sus servicios como guía.

Cuando se acercaron a la puerta, entendió que le hubiera parecido una pintura, tanto detalle parecia imposible de tallar a mano, y tenía color, para reafirmar su sensación, pero no, era bien sólida, aunque con esa apariencia tan extraña y cuidada, tenía manivela... difícil de encontrar, pero allí estaba, camuflada. La verdad es que le estaba poniendo muchas ganas quien estuviera haciendo eso. Tammare, no demasiado amistosa en lo que se refería a quien las había atrapado allí, prefirió pensar que todas estas cosas las creaba a partir de modelos reales. Es mucho más fácil copiar que crear de la nada. O eso dicen. Aunque... Si, se podía decir que aquella puerta era muy hermosa, fuera copiada o no. Ella, más simple para eso quizás, habría preferido simplemente un árbol, bien tallado y sin ningún detalles de color, solo naturaleza. Para ella era algo poético o casi. Un árbol tallado en la puerta que salió de ese árbol. Una manera de dar las gracias.

- Sin duda una gran obra de artesanía - comentó, era hermoso, pero no iba a alabar a quien las tenía encerradas. Si se aburría que cogiera ratones, no personas - Un poco demasiado recargado para mi gusto, si me permite decirlo.

Miró a Miyuki por sorpresa cuando propuso tan curiosa manera de entrar en la siguiente habitación. No porque le pareciera cobarde ni nada de eso, pero tampoco consideraba que ese palo fuera un arma. No lo había cogido con esa intención. Simplemente no quería caerse a cada paso, nada más. Si con su fuerza tenía que defenderla con un palo... mal iban. Correr, en eso si que era una especialista por lo que parecía. Aún así, no le llevó la contraria, si MIyuki se sentía mejor pensando que ella iba armada. Sin problema, no le iba a romper esa falsa sensación de... ¿seguridad?.

Pero no hizo falta hacer nada con el palo que seguir usandolo para tantear el suelo. Pues aunque el creador de eso estuviera trabajando mucho, lo suyo no debía ser la originalidad y delante tenían otra habitación palaciega, esta vez en verde, pero todavía con los detalles en oro, que debía haber sido usada como estudio, a juzgar por la mesa, sillones, papeles, armario pequeño, estanterias vacías y diversas lámparas de aceite que había allí. Sólo una encendida. Lo único que destacaba en esa habitación era la falta de puerta. Sabiendo casi nada de las ilusiones, pensó que quizás la puerta fuera un trozo de pared camuflado. Porque no podía ver la utilidad de llevarlas a un callejón sin salida.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 21/09/10, 09:12 am

Al parecer su propuesta resultaba rara para la Señorita Tammare, la kitsune lo pensó de varias maneras, pero a ella le parecía razonable, si bien no muy valiente, pero razonable al fin. Quizás la palabra no era segura, porque para eso primero tendría que haberse sentido insegura y no era un sentimiento que Miyuki entendiera muy bien, pero creía que en situaciones como esas, tan sospechosas e intrigantes, lo más normal sería tomar precauciones... O al menos así lo había entendido ella...

Tomo el frío pomo de la puerta, algo difícil de girar por la forma exótica que tenía y abrió por fin. Miyuki se asomo dentro justo detrás de Tammare, si bien el lugar era algo mas sobrio que los anteriores, continuaba teniendo toda clase de exquisitos detalles que la kitsune admiraba como si estuvieran de paseo en un museo o algo similar. Dio varios pasos cortos, no podía ser de otro modo por el kimono. Se trataba de alguna clase de estudio, o eso creía.

Se acerco a la mesa y paso los dedos por la fina madera, estaba perfectamente lisa y suave, la madera era marrón oscura, pero aun se podían ver las vetas de lo que alguna vez debió ser un árbol. Tomo algunos de los papeles por curiosidad, pero obviamente estaban en blanco, todo el lugar era como un escenario de teatro, desde lejos se veía bien, pero cuando se miraba en detalle se delataba la falta de vida. Había un total de tres sillones, uno en el escritorio y dos frente a él, todos ellos eran iguales en el estilo, rojos de terciopelo con la madera del mismo color que el de la mesa, pero el del dueño era levemente mas grande y con algún que otro arreglo mas. Solo había una cosa que no estaba bien, y es que no veía ninguna puerta.

- ¿Y ahora qué haremos, Señorita Tammare? – Dijo mientras se dirigía a los estantes vacíos, buscando algo que obviamente no había, una pista, una clave de cómo salir de allí.

Estaba algo consternada, casi no había podido ayudar en absolutamente nada, estaban encerradas y si bien no era una fanática de la naturaleza, eso de estar entre cuatro paredes tanto tiempo comenzaba a agobiarla. Se mordió el labio inconscientemente por el nerviosismo, si seguía en ese rumbo probablemente empezaría a ser menos civilizada, y la idea la horrorizaba.

- Me parece que una vez mas solo podemos esperar, ¿No crees? – Dijo sentándose en uno de los sillones, sin darse cuenta que su preocupaciones habían hecho desaparecer las formalidades.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 23/09/10, 02:53 pm


Para ser una habitación sin puerta, Tammare se sentía extrañamente tranquila. Primero estaba el hecho, de que realmente no tenía puerta, pues así lo había dicho Miyuki, y eso ya era un avance de por sí. Y después... Todo era tan absurdo que tampoco se habría sorprendido de encontrar los muebles en el techo. A decir verdad, en aquella habitación más que una puerta, echaba de menos una tetera llena y humeante, tazas y alguna pastita a ser posible. Si, eso seria ideal.

Tan poco preocupada como estaba se sentó al lado de Miyuki en el sillón. La calidad de aquel sillón en cuanto a comodidad y realismo se refería le impresionó mucho más que todas las filigranas que pudiera dibujar en paredes, puertas o cuadros. Podía decir sin ninguna duda que aquel era el sillón más cómodo en el que nunca había creído sentarse. Lo cual quería decir que alguna vez se había sentado en uno creado por su imaginación. El único problema que había con los que estaban dentro de su mente, es que le dejaban un terrible dolor de piernas. No requiere poco esfuerzo mantenerse en posición de estar sentada cuando no hay nada debajo tuyo. A veces se sorprendía de la fuerza que le hacían sacar las alucinaciones.

Aunque era muy cómodo pronto se levantó. No la silla del escritorio era mejor, había papeles delante y una pluma. Esperaba que hubiera cuidado lo suficiente la ilusión para llenar bien en bote de tinta.

- Siento decir que yo hay poco que pueda hacer - y no porque no quisiera - Pero, Señorita Miyuki, usted conoce mejor que yo las ilusiones, ¿no sería posible que la puerta estuviera oculta o... algo parecido?

Podía ir dando golpes a las paredes, en vez de al suelo, no suponía más esfuerzo en realidad, de hecho, al menos podría andar enderezada, lo cual, siempre se agradecía. Si aquello no fuera todo, bueno, más bien falso, ella habría buscado tras los cuadros, no era necesario tanto espacio para hacer un pasadizo por el que cupieran. Lo armarios tampoco se libraban de sospechas.
Mientras su mente se dedicaba a ese tipo de pensamientos, lo normal, maneras de escapar, sobretodo; sus ojos no se apartaban de Miyuki y sus manos reproducían con fidelidad lo que veía sobre el papel. Si, había tenido suerte había tinta. Los retratos no eran su especialidad pero se reconocía a Miyuki con facilidad. Claro que, poca gente llevaba un kimono en Trinacria. Una pena que no hubiera colores.

- Perdone mi torpeza y mi curiosidad - aunque había notado el cambio de registro en el habla de Miyuki ella era muy cabezota - pero, ¿podía explicarme como funcionan las ilusiones? ¿Se pueden tocar?

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 27/09/10, 10:23 am

El razonamiento de Tammare no era para nada erróneo, sin duda Miyuki podía buscar una nueva salida, tal como había hecho en el cuarto anterior, pero lo que la muchacha no sabía era que las habilidades de la kitsune tenían limites, o al menos los tenía mientras estuviera en su forma humana, lo cual representaba estar en una ilusión constantemente. Siempre estaba la opción de destranformarse... No, esa no era una opción.

- Lo entiendo perfectamente, Señorita – Dijo contestando al primer comentario, y es que era obvio que la muchacha no podía hacer mucho, completamente comprensivo - Buscare puertas secretas, pero no creo poder hacer lo que hice antes, es que... – Dijo haciendo gesto de desfallecer – El intento anterior me dejo algo agotada...

Fue algo actuado, y algo cierto, si estaba cansada, pero no tanto por las ilusiones, sino mas bien por estar tanto tiempo encerrada, necesitaba salir de allí lo antes posible, y de ser imposible, al menos descubrir algún camino para poder seguir, alguna dirección que las llevara a algún lado cualquiera fuera.

- Bueno... – Dijo la kitsune algo sorprendida por las repentinas preguntas y por ser objeto de una mirada tan atenta – Las ilusiones son algo así como imaginar cosas para los que podemos hacerlas, uno imagina cosas en detalle, se concentra y aparecen o desaparecen... y ....- La segunda pregunta era algo más embarazosa considerando su posición, así y todo su sonrisa no disminuyo en lo absoluto – Si, son tangibles si así lo quiere quien las crea, con ciertos limites, ya que no puedes lastimar o hacer daño de ningún tipo con algo que es en si inexistente.

La diferencia era muy leve, y ella lo sabía, las ilusiones de una de las pocas cosas de las cuales podía hablar con conocimiento de causa. Levanto un poco la cabeza, curiosa por saber qué estaba haciendo Tammare sobre la hoja, se sorprendió mucho al ver que era un retrato, no estaba muy segura de qué era lo que tenía que hacer o decir ante una cosa como esa, nunca nadie había querido retratarla.

- Señorita Tammare.... ¿Por qué? – Fue lo primero que se le ocurrió decir tapándose la boca por la sorpresa.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 27/09/10, 06:34 pm

- No, no, por supuesto, debe guardar las fuerzas para lo que pueda quedarnos aquí - replicó enseguida, dando a entender que no le quería pedir nada en realidad - soy demasiado simple para estas cosas supongo, y solo alcanzo a pensar en puertas ocultas en las paredes o en el suelo. Descanse ahora que puede, pues mientras no tengamos otro camino, poco se puede hacer.

No sabía muy bien que habría hecho Miyuki, pero debía ser algún tipo de magia, posiblemente relacionada con las ilusiones. Había oído que algunos tipos de magia desgastan muchas energías de quienes las utilizan, ese debía ser el caso, entonces. Su curiosidad le decía que siguiera preguntando pero la educación y el protocolo establecían unos máximos bastantes estrechos, que aunque en esa situación ya se habían sobrepasado ampliamente, sentadas en una ambiente tan civilizado no le parecía correcto forzarlos.

Lo que era incapaz de comprender era que pudieras tocar algo, pero eso no pudiera dañarte. ¿Que diferencia había entre acariciar una espada ilusoria y ser golpeada con ella? Para ella todo eran engaños para la mente, y esta reinaba en el cuerpo por completo, así podía tanto crear la sensación del metal frío como la del golpe caliente. Claro que no se iba a enzarzar en una discusión por ello. Primero porque no le veía ninguna utilidad y segundo, porque ella apenas sabía nada de las ilusiones, y si Miyuki lo decía debía ser por algo.

- Vaya, es muy interesante - comentó enseguida, y aunque sonriente, se dio cuenta de que nunca había visto la aportación de aquel tipo de comentarios a una conversación.

La sorpresa de Miyuki la cogió... por sorpresa. No se habría imaginado que algo que ella hacía tan automáticamente, casi por tener las manos ocupadas podría alterar así a Miyuki. Rápidamente le dio la vuelta al dibujo y se dispuso a disculparse.

- Siento si la he molestado, en ningún momento ha sido mi intención - su sonrisa parecía avergonzada por lo que había hecho - Quería ocupar las manos, y usted es definitivamente más interesante que la estantería, pero recordaré que no vuelva a ocurrir, mis más sinceras disculpas.

Incluso con toda la palabrería que había en su conversación, tan educadas las dos, la disculpa sonó algo rimbombante y un poco ensayada, aunque seguía pegando con el ambiente que entre las dos y el psicópata que las había encerrado habían creado. Pero sin dejar de sentirse atraída por la tinta decidió esta vez escribir, más por la caligrafía que por el mensaje cuidando que su letra fuera pulcra y estilizada, en cursiva. Sin saber bien que poner, escribió "Solo faltaría en esta habitación un té aromático en sus vasos de cristal" y antes de que hubiera acabado olió sin problemas lo que había imaginado, viéndolo delante suyo, sobre la mesa. Entre asustada y emocionado escribió otra frase más, "Una puerta de salida de este lugar tampoco estaría de más"

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 01/10/10, 09:12 am

La humildad de Tammare resultaba enternecedora incluso para alguien como Miyuki, esta ladeo un poco la cabeza, como quien intenta entender algo complicado, y es que no lograba comprender bien lo que sentía, pero era agradable, así que no tenía queja alguna. Era como un pequeño calor que se colaba desde algún lugar muy profundo dentro suyo.

La chica tenía una mirada curiosa, miraba hacia los lados, o se concentraba en su hoja, pero aun así no podía ocultar del todo el cúmulo de preguntas que seguramente tenía. La kitsune hubiese disfrutado enormemente contestando cualquier duda que tuviera, hablar la hacia olvidar que estaba encerrada, y eso ya era mucho, aparte, si ninguna de las dos preguntaba nada pronto vendría el silencio, y eso si sería muy incomodo.

Al ver la reacción de la guía increíblemente Miyuki se dio cuenta que había cometido un error, por primera vez su parecer estaba en lo correcto. La muchacha había creído que ella estaba molesta por lo del dibujo “Mucha sorpresa, recuerdalo para el futuro”, se dijo a si misma, una nota más para el futuro que sería sumamente útil.

- ¡Pero, Señorita Tammare! Si mi intención no era esa, oh! Discúlpeme, yo siempre me expreso pésimamente – Dijo bajando la vista apenada – Me encanta que me dibuje, y.... – Se detuvo un segundo pensando – y sin duda, me alegra el resultar mas interesante que la estantería – Agregó y sonrió ampliamente.

Los chistes le salían sin darse cuenta de ello, ya que todos sus comentarios provenían de su querer y de su parecer, sin esas barreras intermedias que las personas, por haber vivido y compartido con otros, pueden ponerle al momento de hacerse entender. Extendió la mano para intentar agarrar el papel, quería guardar al menos el comienzo del dibujo, cuando noto dos cosas.

En primera que estaba escribiendo algo, al estar al revés le costo unos segundos mas leerlo, "Solo faltaría en esta habitación un té aromático en sus vasos de cristal", Miyuki lo considero una buena idea, sin duda el té lo mejoraba todo. Y para su sorpresa un delicioso olor llego hasta su pequeña nariz, giro el rostro, ya que aun estaba en medio del intento por agarrar el papel, y vio una blanca tetera con dibujos de pétalos y dos tazas que hacían juego.

- Pero que interesante... – Dijo la kitsune al no ocurrírsele otra cosa más apropiada.

Miro a Tammare con algo de emoción, o lo más parecido a un entusiasmo que podía sentir, mientras escribía la segunda oración "Una puerta de salida de este lugar tampoco estaría de más", en cuanto termino de leer esto levanto la vista a la espera de la puerta. Entre medio de las estanterías, donde antes estaba segura que no había absolutamente nada, ahora había una sólida puerta de madera que acompañaba perfectamente la austeridad de toda la sala.

La reacción que siguió hubiese sido conveniente que no se llevara acabo, no correspondía a una señorita respetable el demostrar tanta alegría, pero es que el encierro estaba haciendo estragos en sus modales, necesitaba salir a como diera lugar, y Tammare acababa de darle una salida. Ya estaba medio levantada cuando todo sucedió, así que simplemente termino de levantarse y con una agilidad que no se correspondía con su cuerpo humano, pero si con su cuerpo de zorro, puso una mano sobre la mesa y dio un salto por encima de ella, cayendo limpiamente del otro lado.

- ¡Señorita Tammare, es usted un genio! – Dijo abriendo ambos brazos y estrechándola con cierta fuerza, pegando sus mejillas en un acto de simple aprecio y agradecimiento.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 05/10/10, 06:08 pm

Quizás había interpretado mal su expresión, o se la había imaginado, también eran simplemente, cosas que pasan, pero Miyuki parecía disculparse lo suficiente como para que confiara por un momento en sus sentidos cuando le había parecido que se había llevado una sorpresa desagradable. Un tonto malentendido sin duda, pero todo ganaba si justo después pensaba que al menos había sucedido.

- Sin duda la interpreté mal, lo siento, pero tampoco quiero que piense que esto es algo, es un dibujo bastante pobre, si algun otro día quiere un retrato de verdad yo puedo tratar de hacérselo con tiempo - y extrañamente no se le pasó por la cabeza cobrarle, era muy dulce y educada Miyuki, además de ser una buena modelo para pintar. Sonrió ampliamente ante su comentario.

Al ver que intentaba verlo le extendió en dibujo, repitiendo que no era gran cosa, pero no le habría podido negar que lo viera, sobretodo teniendo en cuenta que era ella quien estaba plasmada sobre el papel, toda de colores crema, no ganaría en exceso por tener colores, asi que el dibujo de linea se adecuaba a la situación, aunque la calidad del mismo no fuer demasiado grande, a Tammare le bastaba teniendo en cuenta el tiempo en que lo había hecho, y la escasez de materiales.

Ahora sería una penas dejar el té.

Pero era incapaz de creerse que fuera tan fácil salir de allí, siendo precavida, decidiendo cerrar la tinta y llevársela, no fuera que tuviera algo mas que escribir, pues por más que había pedido una puerta de salida, le extrañaba mucho que fueran a concedérselo con tanta facilidad. No era lógico que perdieran tanto tiempo creando esto, solo para atrapar a gente que paseaba y.... bueno, pasearla por el interior de la mansión, más como si fuera un museo extraño y privado.

Tampoco lo pensó mucho por que el movimiento de Miyuki, aunque pudo verlo perfectamente, tuvo que repetirlo varias veces en su cabeza para adaptarlo a los ropajes de mi Miyuki y en esencia a si misma. Le había parecido totalmente disonante con los cortos pasos y los cuidados modales de Miyuki, aunque antes de cuestionarlo le devolvió el abrazo con educación, siempre controlando no ser muy efusiva ni muy poco.

- No hice nada en realidad, fue pura suerte - parecía excusarse de haber abierto la puerta.

Aunque ya la tenían delante no pudo evitar quedarse un largo momento parada, mirando la madera, en este caso más bien simple aunque siempre maciza y de un brillo que denotaba la calidad de la puerta. Pero no demasiado decidida a abrir, nerviosa por lo que pudiera suceder, sobretodo lo que pasaria si no era en verdad una puerta de salida... lo cual era más que posible.

Pero pronto de despertó de sus ensoñaciones sacudiendo ligeramente la cabeza y cogió el palo "Ah, si, el palo" pensó algo desconcertada, para hacer su supuesto trabajo como defensora de Miyuki. Si esta supiera lo inútil que podía ser a veces para esas cosas... Bueno, con la agilidad de Miyuki, quizás debería ser ella quien llevara el palo, pero prefirió no comentar nada de ese cambio. La verdad era que si no podía hacer nada por las ilusiones y tampoco por lo demás se habría sentido inútil e impotente, una sensación que ya desde pequeña había aborrecido.

Así de nuevo abrieron la puerta y lo primero que se vio fue la luz. La luz del sol y el azul del cielo, definiendo una vez que los ojos se acostumbraron a una luz tan potente (pues sin duda lo era) , las nubes blancas y esponjosas. Lo segundo fue la escalera que salía de la misma puerta y que ascendía en el aire, sin apoyo aparente que la sostuviera.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 06/10/10, 09:10 pm

Le alegraba el poder podido aclarar el mal entendido, y era la primera vez que se ofrecían a retratarla, eso subió muchísimo en su estima a la guía. No podía encontrar siquiera una cosa negativa a Tammare, era una persona buena, sincera, algo tímida, pero solo eso, encontrar humanos tan puros era muy extraño en esos días. Tomo el ofrecimiento de la muchacha como una promesa, sin duda que la haría dibujar en cuanto tuvieran un momento, agarro la hoja con lo que era poco más que un boceto y lo contemplo con ojo crítico, le gustaba lo que veía, tenía talento, era una pena que no lo aprovechara.

Al abrazarla pudo agregar más datos a toda la información que poseía de la muchacha, podía decir ahora que sus cabellos olían a verano, que su piel era más suave de lo que parecía a simple vista, que era más cálida de lo que uno imaginaba, pero que lo era mucho más por dentro. Sin embargo, no quería propasarse con ella, o hacerla sentir incomoda. La soltó con lentitud y cariño, y se arregló las imaginarías arugas de la ropa.

La Kitsune sintió un ligero cosquilleo al acercarse a la puerta, era increíble la cantidad de sentimientos que había experimentado en tan pocas horas. Nerviosismo, miedo, ansiedad, alegría, eran en verdad maravillosas, aún no lograba diferenciarlas bien, y muchas veces las confundía entre si, pero al menos sabía como se sentía en líneas generales, y eso le encantaba.

Dejó que Tammare abriera la puerta esta vez, es que ella había descubierto el cómo, sentía que se lo merecía, derecho por descubrimiento. Se puso tras ella y apoyó ambas manos en sus hombros, mirando por encima de su cabeza en puntillas de pie para ver mejor. La luz del sol la lleno de esperanza, estaba a punto de abrazar nuevamente a la guía cuando vio el resto del paisaje.

Estaba la luz, estaba el cielo, estaban las nubes, lo que no estaba era el apoyo de la escalera “Eso no está bien”, pensó la muchacha, estaba casi segura que las escaleras tenían que tener apoyo a menos que fueran mágicas. Nunca había caminado por una escalera mágica, se le ocurrió luego con ilusión.

-Bueno, no es la salida, pero ya estamos más cerca, ¿Verdad? – Dijo sonriéndole contenta, al menos no era un cuarto cerrado – Yo voy primera.

Se acercó al borde, al marco de la puerta, y levantó el primer pie, lo apoyo con cuidado en el primer escalón, no pasó nada, seguía ahí. Ya más confiada siguió al siguiente paso, y al siguiente, y así de a poco fue subiendo por la escalera que se dirigía a la nada.

-Esto no esta tan mal – Dijo mirando hacia atrás, no pudo evitar un gesto de sorpresa al notar… - Y aunque no nos gustara al parecer no tenemos opción, Señorita Tammare – Dijo señalando hacia atrás de ambas, la puerta de entrada ya no estaba, había solo escalera hacia arriba y hacia abajo.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 11/10/10, 04:28 am

Aunque siempre decía las cosas con sinceridad y con sus mejores intenciones, se sentía como que de pedirle Miyuki un retrato dificilmente alcanzaria sus expectativas. Los paisajes eran tantísimo más fácil, y más quietos y relajados. Pedirle a alguien que se estuviera mucho tiempo quieto le parecía antinatural, y hacer un retrato en movimiento sobrenatural por parte del autor que lo consiguiera bien. Lo mejor sin duda solía ser teniendo una buena memoria, pero cualquiera se fía de la suya cuando puede cambiarle el color carne claro con el verde de las hojas. Ya vería lo que hacía cuando llegara el momento. Por ahora tenían que salir de ahí, que como ya decía, por muy agradable que todo eso fuera, la libertad siempre lo era mucho más.

Se quedó pensando. De no haber estado con Miyuki nunca habría salido de aquella primera sala. Pero nadie podia saber que alguien con cierto dominio de las ilusiones iba a caer en aquella.. "trampa" extraña que parecían haber preparado tan cuidadosamente. Y la casa no tenía lugar en ese barrio. Quizás en la plataforma, pero allí abajo tanta riqueza desentonaba por lo que podía suponer que todo era mentira... pero eso era muy deprimente para afrontarlo con tranquilidad. Y así la aparente calma que la movía hasta entonces desapareció y se volvió a acordar de la razón por la que no le gustaban las ilusiones, y de nuevo se paseaba por allí un pequeño zorro albino con varias colas, y a la estantería le salió una rama. Era una idea interesante, le gustaría tener una estantería así, bueno... si tuviera casa fija, claro.

Fuera, fuera, había que salir ya de aquella habitación, así que aunque lo que esperara fuera una escalera suspendida en el cielo, empezó a subirla llena de ganas y ánimos, para alejarse de la otra habitación... aunque tuviera tan poco sentido, sabiendo siempre que su mayor problema procedía de si misma y no de las extrañas ilusiones que las rodeaban. Debían estar entrando el camino correcto pues ya no había puerta por la que volver.

Teniendo delante a Miyuki se volvía a preguntar por los extraños ropajes que llevaba, sin duda eran hermosos, y la tela debía ser de una calidad prácticamente desconocida en los lugares que ella había visitado, ya que apenas tenía arrugas... y eso cuando tenía alguna. Tenía que volver a preguntar a Miyuki en ese respecto, ¿le había preguntado ya antes? No lo recordaba.

- Espero que le apetezca hacer un poco de ejercicio, esto parece largo - exactamente cuanto, era dificil decirlo.

No se veía el final de las escaleras, de hecho ni tan siquiera la continuación pues parecía que iban apareciendo conforme avanzaban. Se sentía en una escalera imposible que daba vueltas sin que ellas lo notaran.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 12/10/10, 11:20 am

Lo cierto era que a Miyuki no le gustaba mucho el ejercicio, si bien su cuerpo de ilusión no podía cansarse, transpirar, y todas esas cosas terriblemente horribles para la mente de la kitsune; su cuerpo real si podía sufrir todo eso, y con tan solo imaginarlo a la muchacha se le ponían los pelos de punta, era terrible, horroroso, no quería ni pensarlo.

- La verdad es que no me gusta para nada, Señorita Tammare, pero no tenemos otra alternativa – Era sincera con sus sentimientos, para algunas cosas no le salía mentir o inventar escusas.

Miro hacia arriba, una infinita escalera las esperaba, hacia abajo, no podía ver el principio de la misma tampoco, suspiro resignada, y siguió caminando, subiendo paso a paso. Al ser el paisaje puro cielo y nubes, era difícil darse cuenta si uno avanzaba o no, aunque para el caso daba lo mismo, debía ser la broma retorcida de algún niño mimado aburrido.

Una idea se hizo presente en la cabeza de la kitsune, como abriéndose paso a empujones entre un montón de otras cosas que no venían al caso. Se detuvo en seco y se dio la vuelta, mirando a Tammare con una sonrisa de oreja a oreja, sus rasgos de zorro fueron claramente obvios por unos segundos, es que cuando sonreía suspicaz no podía evitarlo.

- Se me acaba de ocurrir algo, mi querida Señorita – Dijo alegre, tomo las manos de la guía, con una seguridad y confianza que su tono desmentía – Usted tan solo agárrese bien, todo saldrá perfecto.... creo... –

Luego tan solo se dejo caer hacia uno de los costados, asegurándose de agarrar bien fuerte a su compañera para que no se quedara atrás. En ningún momento perdió su sonrisa, sus cabellos se revolvieron para todos lados mientras las nubes pasaban alrededor de ellas, el kimono se desarreglo, las pequeñas sandalias de madera se perdieron en alguna parte del trayecto.

Era una larga caída, al parecer la escalera estaba muy alto, muy abajo se podía ver el mar, y a medida que se acercaban, también el puerto de Trinacria, para entonces ya estaban ambas panza abajo, perfectamente acomodadas para darle un golpe al agua del que probablemente no sobrevivirían. Así y todo Miyuki sonreía, por fin estaban fuera, no podía estar más conforme con los resultados de su idea demente.

- Agárrese a mi, Señorita Tammare – Grito para que la escuche con el sonido del viento zumbándoles en los oídos.

La abrazo firme contra su cuerpo, el mar se acercaba a una velocidad de vértigo, tenían poco tiempo, la kitsune se concentro con todas sus fuerzas, frenar ella sola era una cosa, pero frenar a dos personas ya era un esfuerzo extra. Un ligero “Plop!” Que fue inaudible a causa del viento la hizo darse cuenta que sus orejas y colas habían salido a la luz, era inevitable, no podía hacer ambas cosas.

Poco a poco fueron disminuyendo la velocidad, hasta que al final frenaron a poco mas de tres centímetros del agua, un segundo después terminaron de caer, empapándose por completo. El agua no era de las cosas que Miyuki más adorara, apenas sabía nadar en realidad, eso no le permitía concentrase para poder esconder sus partes de zorro. Al final, al estar cerca del muelle, encontró un tablón del cual agarrarse.

- Yo... – Dijo no sabiendo por donde empezar – Espero no este enojada conmigo... – Estaba muy avergonzada, intentaba tomarse las orejas con ambas manos para taparlas, su rostro parecía un tomate, aunque el agua estaba helada.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 13/10/10, 03:41 pm


Aquello se prometía largo y más bien tedioso, se preguntó donde podía tener unas escaleras tan largas para envolverlas de nubes, porque, tenían que estar sobre unas escaleras físicas ¿si? No podían caminar por el aire, se suponía que una ilusión no podía hacer daño y eso podía hacer mucho daño. No no, mejor le iba pensando que caminaban sobre unas escaleras, al menos se sentía más feliz y segura, que otra cosas podía pedir en aquella situación.

La verdad era que para estar en un recinto cerrado la ilusión de aire fresco estaba muy cuidada, se agradecía de hecho, que lo hicieran así. Ya no sabía muy bien que pensar. Lo único que tenía claro era que tenía mucha suerte de haberse metido ahí con Miyuki, sola aun estaría en la primera habitación, posiblemente dándole golpes a las paredes, conociéndose a sí misma como lo hacía podría o estar haciendo eso, o estar quieta en medio de la habitación, por si acaso se encontraba en medio de la calle. Mala solución habría tenido eso.

Por el trabajo, el ejercicio, ella no tenía mayor problema. De normal incluso lo disfrutaba, pero aquello era demasiado forzado para que pudiera pasarlo bien mientras. Por eso le sorprendió la sonrisa con que se volvió hacia ella Miyuki, la verdad... no le pegaba demasiado, tenia auténticos rasgos zorrunos, lo cual también en parte la hacía adorable, y que diera una pizca de miedo.

Pero ya la había sacado antes de situaciones relacionadas con las ilusiones así que confió en lo que le pedía la joven, tan nerviosa como emocionada. Pensó antes de caer hacia un lado que se sentía más segura cuando llevaba una cuerda, o podía ver lo que tenían debajo.

El viento las golpeaba de lleno, la sensación de caída, como si el estómago se hubiera subido hasta la garganta, la adrenalina. Debería haber cerrado los ojos , la velocidad del aire se lo pedía, le lagrimeaban tan secos como se encontraban y esas gotas de agua se perdían tras de ellas. El mar, ¿como podían estar tan altas? A través del aire le pareció oír a su corazón bombear y se agarró con más fuerza a Miyuki. No era un última mala sensación, volar. Pero tampoco tenía demasiadas ganas de morir en un golpe contra el agua. Alcanzó a ver a Miyuki sonreír, alcanzó a ver su sombrero volar, alcanzó a ver el muelle y lo cerca de él que caerían y a coger aire preparándose para el golpe.

Pero este no llegó. Frenaron, de repente estaban frenando en el aire, y el golpe contra el agua fua más suave que tirándose desde el muelle. Tammare apenas podía creérselo, que hubieran salido que hubieran hecho eso... bueno, que Miyuki lo hubiera hecho, sin duda las había salvado, sintió toda la tensión de sus músculos acumulada, la respiración agitada y vio a Miyuki, azorada e intentando taparse unas aparecidas orejas claras de zorro.

Y empezó a reírse. A reírse soltando toda la tensión, sin más aparente razón que haberse librado de todo eso y entre risas y agua se abrazó a la preocupada Miyuki sin dejar de reírse durante largos minutos. Subiéndolas si veía que su peso tiraba hacia abajo a Miyuki. Y aún cuando se soltó reía, y cuando cogía aire sus labios permanecían curvados reteniendo más risas.

- Salgamos de aquí - dijo simplemente aún feliz, nadando agarrando la tabla para arrastrar con ella a Miyuki.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 14/10/10, 10:39 am

La kitsune estaba terriblemente avergonzada, pero no había tenido alternativa, era eso o volverse puré contra la fuerza del agua, que a esa distancia y velocidad podía ser peor que una pared. Así y todo no podía evitar sentir bochorno por sus puntiagudas orejas, se veían tan chistosas en una cabeza humana, para el caso quizás era mejor volver a su forma normal y listo.

Y la señorita Tammare solo reía, reía y reía sin parar, tanto es así que termino por contagiar a Miyuki también, quien dejo sus vanos intentos por tapar las orejas y se dedico de lleno a dar carcajadas y a devolver el abrazo que su querida guía le daba, sus colas las envolvían a ambas, el total daba una sensación muy extraña, entre la ropa mojada, las risas, y las colas moviéndose de aquí para allá. Se sentía tan bien el poder divertirse así de algo que hasta hace unos momentos era lo más terrible del mundo.

- Si, por favor – Agrego al comentario de Tammare.

La muchacha iba delante, nadando con fuerza, y la kitsune pataleaba desde atrás, se sentía tan agradecida de cómo se había tomado todo el asunto, de que la hubiese abrazado a modo fraternal en lugar de juzgarla. La contemplaba nadando frente a ella y seguía sonriendo, pero ahora de un modo mucho más profundo, desde el fondo de su alma.

Se acercaban de a poco a los muelles, aunque pronto fue obvio que iban a tener complicaciones para poder subir, el desembarcadero estaba preparado para los enormes barcos mercantes que llegaban sin parar a Trinacria, no para que un par de jovencitas lo usaran para nadar, en realidad, resultaba milagroso que no las hubiesen atropellado ya con alguna fragata o algo similar.

- Tammare, detengámonos un segundo, por favor – El tono formal había desaparecido, y es que por fin la muchacha se sentía libre de poder decir las cosas con un poco más de libertad – No quiero salir así...

Tenia la ropa (imaginaría) empapada, el cabello desarreglado, había perdido sus sandalias en la caída, y manchas de verdín por todos lados, aparte de algunas algas. No quería que la gente la viera en ese estado, prefería en cualquier caso que pensaran que era la mascota exótica de Tammare. Pensando en esto se sumergió en el agua por nos segundos, cuando salió su forma era por completo la de un zorro, un zorro empapado y con plantas marinas en la cabeza, pero un zorro al fin. En realidad no le había costado mucho, al contrario, se sentía en cierto modo aliviada, ya que el mantener su forma humana luego de tanto trabajo le costaba muchisimo.

- No se asuste por favor – Dijo la zorra, entendía mínimamente que el verla salir de abajo del agua así de pronto podía ser algo extraño, aunque ver hablar a un animal no era el modo adecuado de calmar a alguien, aunque esto último ella no lo entendiera – Es que no quiero verme desarreglada – Agrego bajando las orejas avergonzada.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 14/10/10, 05:06 pm

No cabía duda de que aquellas aguas no estaban pensadas para la diversión y la natación de los transeúntes, no le preocupaban demasiado los barcos, no porque pensara que no podían hacerle daño, no era tan inocente. Pero un barco al zarpar hace mucho ruido, no solo por su peso en el agua, son sobretodo las voces y las campanas que hacen sonar son una buena alerta para los extraños casos de gente nadando allí. También parecían tener suerte, debía ser aquella la parte vieja del puerto, donde no entraban tantos barcos y los que lo hacían solían ser ilegales y no se fijaban demasiado en las cosas extrañas.

No, aunque ella no fuera delicada, lo que más molestaba de ese agua era la suciedad, y si solo fuera musgo, aun podría pasarlo por alto. Pero allí el agua parecía preocupantemente más espesa, más marrón que azul o verde, flotaban pescados muertos y objetos de difícil identificación y el olor, siempre de salitre, parecía demasiado tapado por algún desagradable hedor mezcla de deshecho, madera mojada, polvora y alcohol... lo último no lo acababa de entender.

Aún así ella seguía riendo de vez en cuando, intentando prestar la menos atención a cualquier cosa sospechosa que flotara a su alrededor. Le alegraba ver que Miyuki dejaba de darle importancia al asunto, aunque para Tammare nunca lo había tenido. Reales o no, el caso es que había visto cosas mucho más raras, y mucho menos amables. Además, era una pena que no fuera así por la calle, era muy adorable, ciertamente. Y le parecía sorprendente lo largo de su... sus colas. Quizás habría otro momento para hablar de ello. Quizás no habría ninguna necesidad. No era el momento de decidirlo, solo tenían que salir de allí.

El puerto estaba metro y medio por encima de ellas, no subirían solo alargando la mano, pero como en la gran mayoría de puertos había en la pared hierros que hacían la veces de escalera, nunca muy distanciados entre sí. Se veía que no eran las primeras en pasar por eso.

- Claro - respondió automáticamente sin tener claro que podía hacer para no salir así y bueno... tampoco tenía claro que significaba “así”, posiblemente lo decía por las orejas, pensó.

Si lo suyo eran las ilusiones, quien sabía quizás pudiera estar seca sin salir del agua, aunque eso, le daría una imagen muy extraña, y ya solo la imagen de su cabeza le provocaba risa, bueno más, en ese momento era bastante fácil.

Pero aun esa imagen tan extraña le parecía más lógica que de repente saliera un zorro del agua, uno precioso sin duda alguna. Uno que de hecho, ya había visto antes. Se tenía que haber dado cuenta antes, las orejas y la cola debían ser de algo por supuesto. Pero siempre le daba mal rollo cuando primero tenía una alucinación de algo y luego esta se volvía real. Era simple probabilidad de tantas que había, alguna tenía que ser cierta. Negaba con la cabeza ante lo de asustarse ante tan delicada criatura.

- No, de ninguna manera, ya te vi antes - aun reía, al tiempo que viendo que MIyuki ya se sentía más arreglada, seguía avanzando hasta tierra - No creo que una criatura tan hermosa pueda estar desarreglada pero ambas vamos a necesitar un buen baño y un lugar para secarnos cuando salgamos de aquí - Y mientras decía todo esto sonreía tanto como dejaba escapar alguna leve risa de vez en cuando, calmándose poco a poco.

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 15/10/10, 09:21 am

El olor era algo que con todas sus fuerzas Miyuki intentaba obviar, no solo por la ya conocida tendencia de la kitsune a la pulcritud y el arreglo, sino que al tener un olfato muchisimo más sensible que el de cualquier humano, la peste llegaba hasta lo más profundo de su nariz, causándole irritación y seguramente de estar con cara humana se la podría haber notado llorando por el mal estar.

Se estaba planteando seriamente si su idea había sido tan buena como había creído en un comienzo, si este era el precio a pagar, hubiese preferido quedarse subiendo la escalera infinita. Las plantas se le pegaban en el pelaje, los pescados muertos la golpeaban haciendo que hiciera hasta lo imposible para esquivarlos, y el agua mas que agua parecía brea o algo similar. No quería siquiera pensar en como se vería cuando saliera de allí, y lo que le costaría sacarse ese olor.

Cuando Tammare le respondió que ya la había visto antes entendió lo que significaba la palabra “sorpresa”, abrió grandes los ojos y se quedo mirándola, como no entendiendo. ¿Es que acaso la había cruzado en otra oportunidad? Estaba segura que la recordaría si la hubiese visto, aunque después de tantos años, quizás su memoria comenzaba a fallarle, pero aunque se la hubiese cruzado ¿Dónde la había visto con forma de zorro? Necesitaba hacerle muchas preguntas. Aunque ciertamente, el que le dijeran “criatura hermosa” la distrajo por completo de sus cavilaciones.

- Ains, Señorita Tammare, me apena – Dijo sinceramente, aunque sus gestos perdían mucho sentido cuando no tenía una cara humana que los acompañara, así y todo, era casi como si su tono de vos se ruborizada.

Vio subir a la muchacha por la escalera hecha obviamente para humanos, pero la kitsune no se dejo apabullar, aun no habían construido objetos por los cuales Miyuki no pudiera subir. Apoyo las primeras dos patas y se dio impulso hacia arriba, todos los escalones siguientes apenas y si los uso de apoyo, era más bien como si la gravedad no surgiera efecto sobre ella, no volaba, era mas bien como un globo, flotaba y se apoyaba de vez en vez en los escalones para poder seguir hacia arriba.

Una vez arriba del muelle pudieron verse los resultados de su chapuzón, tenia el pelo completamente pegado al cuerpo, con varias plantas enredadas, solo le faltaba un pez saltándole en la cabeza para completar la imagen, lastima que todos los que se habían cruzado estaban muertos. Se sacudió al igual que haría un perro para sacarse el exceso de agua, mojando todo lo que estaba a su alrededor y haciendo volar los restos que tenía colgando también. De pronto se dio cuenta de un detalle.

- Siento mucho eso – Dijo tan rápido como pudo, es que había mojado aun más a la pobre de Tammare que estaba parada justo al lado suyo – Que torpe estoy...

No habían muchas personas en el muelle en que estaban, pero las pocas que pasaban se quedaban contemplando extrañados a la muchacha que se le había dado por nadar y al exótico zorro que tenía... ¡tres colas! A la tercer o cuarta persona que se quedo mirando, Miyuki entendió cual era el motivo de la sorpresa, contemplo sus colas y cerro los ojos concentrándose. De inmediato pudo verse solo una de ellas, donde antes había tres.

- Estoy muy cansada – Dijo en vos muy baja para que nadie mas la escuchara, no tenia mucho sentido ocultar las colas si la oían hablar.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Tammare el 19/10/10, 05:40 pm

De alguna manera se agradecía estar sobre tierra firme y tan real como podía serlo, pero eso no quería decir el frío se les hubiera pasado ni mucho menos. De hecho, el agua del muelle estaba recalentada y al salir, la ropa mojada había recibido con un estremecimiento al frío viento de la tarde... ¿cuánto tiempo había pasado? Nada más pensarlo sus tripas empezaron a protestar, quería recompensa por haberse portado tan bien en el ayuno del día. Aunque ya lo había pensado antes esta era la última señal que necesitaba para convencerse de que debían dirigerse con urgencia a una posada. Por supuesto, ella ya conocía algunas, no muy lejos de allí de hecho, había una, muy agradable, aunque se arriesgaban a que estuviera llena, pues era bastante conocida, tanto en la zona, como en la ciudad, e incluso fuera era conocido su guisado de carne y verduras. De solo pensarlo, su amplia imaginación se encargó de traerle el conocido y agradable aroma para que se diera prisa.

Cuando Miyuki se sacudió tan... bueno, como un zorro tan real, la risa volvió a aflorar a sus labios. Y aunque se controló más esta vez evitó enseguida que pudiera responder nada, era obvio por su sonrisa que no le importaba. Ya iba tan mojada que había poco que hacer, de hecho, aparte del trozo de alga, no había notado nada de lo que le había salpicado. Curioso como mínimo. Le habría gustado poder hacer lo mismo por su parte.

Si estuvieran en el barrio alto, incluso con la porquería que llevaba encima, las señoras la habrían parado para preguntar por tan hermosa y exótica "mascota". Por suerte ese no era el caso, y en aquella parte antigua del muelle tampoco abundaban los niños que sin duda también habrían querido su parte de Miyuki. Fue un detalle por parte de la joven aparentar tener una sola cola, llamaba considerablemente más la atención con tres. Se anotó mentalmente que luego le gustaría preguntarle porque ese número y no otro. Sonaba estúpido en su cabeza plantado así, ¿por qué tienen dos piernas los seres humanos? Así que aunque posiblemente ambas preguntas tenían respuesta lógica funcional y biológica, borró de su cabeza esa pregunta.

-Vayamos a una taberna - se había agachado frente a Miyuki acariciándola para que no se pensaran que hablaba con un zorro, previamente habiendose limpiado la mano tanto como le era posible - Conozco una por aquí. Te cogería si estas cansada, pero te volveré a manchar.

En ese momento vio algo flotando en el mar que le pareció tremendamente familiar y se acercó con curiosidad. ¡Su sombrero! Y estaba cerquisima de la escalera. Así que en un momento bajó sin llegar a meterse esta vez y alargó el brazo para cogerlo. Se sentía extraña sin él, ya decía ella que había algo que no cudaraba. Demasiada luz posiblemente.

Así comenzaron a andar hacia la posada, que afortunadamente estaba tan cerca como ella recordaba y aun así se hizo largo con el aire frío rodeándola, se caló bien el sombrero, decidida a que la poca gente que la conocía no la reconociera así, noe s que tuviera un negocio activo, pero aquello podía acabar con muchas oportunidades. Ella siempre tan práctica.

Cuando entraron en la recepción (si, aquella posada había decidido separar el bar de la zona de entrada de los clientes de la posada, por algunos altercados ocurridos en el pasado), no les dio tiempo a decir nada.

- ¡Oh Mi Dama señorita! ¿Que le ha pasado? - la joven que antes había parecido aburrida tras el mostrador (antes un trozo de barra de bar) ahora parecía alarmada y preocupada - ¡Va a coger frío! ¡Y su preciosa... mascota! ¡Necesitan ya un baño! ¡Quítese ya el abrigo no se constipe! ¡Sigame! ¡Que suerte tiene que nos quede una habitación doble libre! ¡Pero si no le he preguntado! ¿Quiere la habitación? ¡Sino, usted se lava en mi habitación y le caliento un poco de agua! ¡Que desastre Señorita!

Tammare se quedó apabullada ante tanta efusividad, pero enseguida se repuso para aceptar la habitación y el agua caliente. Aquello iba a costar dinero, puede que lo que le quedara, pero no tenía más remedio, y no podía dejar a Miyuki durmiendo en la calle.

Tammare

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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Miyuki el 21/10/10, 09:20 am

Tammare sonreía una y otra vez, la kitsune había considerado necesario disculparse por llenarla aun mas de agua, pero es que había sido un movimiento reflejo, no había pensado antes de hacerlo, tal vez la mente de animal se estaba adueñando de ella, la simple idea resultaba horrible. Observo con absoluta vergüenza el trozo de alga, eso era incluso peor que el agua sucia, pero ya no podía hacer mucho para remediarlo, mas que disculparse.

Cuando la muchacha se agacho para rascarle la cabeza Miyuki no podía creerlo, resultaba muy dulce, no recordaba de ningún humano que alguna vez la hubiese tratado así. Refregó su cabeza contra la mano, en gesto cariñoso mientras la escuchaba, en primera por que quedaba bien con la actitud de una mascota, segundo por que se sentía sumamente bien que la rascaran.

- De acuerdo, vamos – Dijo lo más bajo que pudo – No diga esas cosas que me avergüenza, puedo caminar - ¿Cómo iba a cargarla? No es que fuera un ser con demasiado orgullo, pero la señorita Tammare no se merecía algo así, de ninguna manera lo permitiría.

Miro con curiosidad, en un principio no entendía porque la muchacha había bajado nuevamente las escaleras, se acerco al borde de la plataforma para mirar mejor y entonces entendió perfectamente. Al parecer, la señorita también tenia ciertos toques de coquetería, aunque fuera de un modo algo extraño que Miyuki no entendía bien, el sombrero le quedaba muy bien, sin duda, le daba una especie de actitud aventurera que quedaba muy bien con su personalidad.

El grueso pelaje de la kitsune en este caso resulto beneficioso, si bien estaba mojado, el viento mismo que a Tammare la hacia temblar, a la chica zorro le secaba el pelo, así y todo seguía húmedo. En las pocas cuadras que caminaron fue a buen trote, con actitud algo soberbia como era de esperarse de un ser que al fin y al cabo era mitológico, pero al mismo tiempo de modo algo gracioso, disfrutando de estar en esa forma también. Tenía sus ventajas, caminar era mucho más fácil, más ágil y no tenia que preocuparse por los modales, si quería rascarse, lo hacia y ya.

En cuanto entraron, una joven se mostró extremadamente solicita, “Impresionante, no sabia que la Señorita Tammare tuviera tanta influencia”, penso Miyuki gratamente sorprendida. La dueña de la posada, si es que ella era la dueña, gano puntos extras al llamarla preciosa mascota, hizo que la mujer zorro levantara orgullosa y coqueta la frente, y tuvo que aguantarse de no agradecerle, que de seguro la chica saldría corriendo espantada si veía hablar a un animal.

Que amable era Tammare, no se imaginaba lo dulce que podía ser, las apariencias a veces engañan, tras ese aspecto algo duro había después de todo una chica de lo mas encantadora que la kitsune había visto en la vida. Mientras hablaba con la mujer Miyuki se dedico a fregarse contra la pierna de la guía a modo de agradecimiento, ya se lo diría directamente cuando estuvieran a solas.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

Mensaje por Chelsie el 05/01/11, 06:40 am

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Tema cerrado por inactividad. Se traslada al Limbo de Temas.

Para recuperarlo mandar un mp a un moderador, gracias.
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Re: Si no sabes defenderte... corre

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