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Ceniza

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Ceniza

Mensaje por Kuranthis el 09/06/10, 11:03 pm

Amanece con lentitud.

Es una de las características de Ur a la que tardas más tiempo en acostumbrarte. El Sol que gravita por encima de la isla es el mismo que lo hace a través del cielo de cualquier otra; y sin embargo, cuando es Ur lo que atraviesa, parece ir más despacio. Como si cada rayo de luz se lo pensase dos veces antes de acercarse a la zona.

Hace viento. La brisa de la noche ha removido las cenizas; el amanecer es gris, y el dorado de los primeros rayos del alba se convierte en un amarillo perezoso e indeciso. Hay días en la isla de Ur Shalasti a los que les falta día. Días en los que anochece sin que haya terminado de amanecer.

Ésta isla parece un disparate.

La mayoría de la gente la rehúye con sólo escuchar su nombre. La isla del demonio, la playa del infierno, la cornisa gris. La gente le pone mil apodos e inventa mil y una historias sobre por qué no deben venir aquí los visitantes. Y todas ellas tienen razón en lo más básico, desde luego, pero no hay que inventar dragones y mazmorras para mantener alejada a la gente de Ur. La misma tierra te dice todo lo que necesitas saber sobre ella; gris, cenicienta, estéril. El polvo que azota con fuerza la mañana se aferra a las grietas de un suelo que sería desértico si hubiera algo que desertizar.

Los viajeros no están hechos para Ur. Ni siquiera los pueblos que subsisten trabajosamente en la costa están hechos para Ur. Sólo son testarudos, y se resisten a la sutil presión de la isla para que se vayan. Por supuesto que hay asentamientos más aptos que otros, y algunos de ellos incluso están adaptados a la vida en aquel inhóspito paraje. Pero no dejan de ser visitantes.

Ur es una isla huraña. No le gustan los visitantes.

Se yergue contra el dorado macilento del amanecer, ribeteado del polvo que vuela arrastrado por la primera brisa de la mañana tiñéndolo todo del mismo tono gris que domina el paisaje, que construye su piel plomiza y curtida. En silencio, en solitario, contempla y sobrevive.

Kuranthis había llegado a sentirse en casa en aquella tierra, y bien sabía Syhn, la diosa de los de su raza, que le costaría encontrar un lugar que le gustase más que ése. Era salvaje, indómito. Un lugar que trataba de domarte a tí a medida que tratabas de hacerte un sitio en él. Durante los meses en los que Kuranthis había vivido en Ur Shalasti, no había habido un día en el que no tuviera que luchar por sobrevivir. Y éso le había hecho más fuerte; a él y a la tierra. Desde que abandonase su hogar, no se había sentido así en ningún otro sitio.

Con la primera luz del alba, la silueta del Hombre Gris, como le llamaban los lugareños, se dibujó en el horizonte que podía verse desde el pequeño pueblo pesquero de Akhla. Allí le conocían simplemente como Ceniza, y sabían que, puntualmente, cada cierto tiempo, bajaba de las montañas grises y escarpadas donde su tienda se enfrentaba al viento de las Tierras de Ceniza cada noche, y gastaba una mañana en compañía de los humanos, vendiendo figurillas de hueso y pieles de las terribles criaturas de la montaña. El poco dinero que ganaba, solía gastárselo en un tonel o dos de cerveza que se llevaba luego a hombros, al iniciarse la tarde.

La gigantesca figura del Nordsvart se detuvo unos cientos de metros antes de llegar a la aldea, y despidió a la sombra que le acompañaba con un movimiento enérgico, consciente de que a los habitantes de Akhla, y a los seres humanos en general, les enervaba la presencia de su "mascota".

Después, continuó andando en dirección al poblado.


[F.D.I.: Cualquiera que lo desee es bien libre de participar. Si nadie se anima lo continuaré como un relato autoconclusivo.]
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Re: Ceniza

Mensaje por Altair el 10/06/10, 03:44 pm

La estrella proseguía su viaje, buscando aquel a quien debía entregarle su mensaje. Había dejado atrás a sus compañeros, puesto que cada cual tenía sus propios asuntos que atender, y había cogido un barco que le había llevado al pequeño puerto de Akhla. Habían llegado un poco antes del amanecer. Sus gentes habían mirado a la muchacha con reverencia desde que llegó. Un pescador le dijo que aquel no era lugar para algo tan... puro. Nadie sabía que ella era una estrella, pero los habitantes de Ur Shalasti no estaban acostumbrados a ver algo tan límpido y brillante, pues la ceniza que distinguía aquella isla hacía que todo pareciese sucio y poco nítido.

La estrella avanzaba por aquellas casas, mirando a todos los que allí había. Todos la miraban a ella, algunos e ofrecieron comida y otros le pidieron cosas creyendo que Altair sería capaz de hacerlas realidad.

La estrella meditaba mientras esperaba a que una de aquellas caras encendiese su memoria como un farol. No entendía por qué algunas personas pensaban que era capaz de hacer coas extraordinarias o la reverenciaban sin siquiera conocerla. ¿tan extraña y ajena a todo aquel mundo resultaba? Ella, por supuesto, no sabía que la luz que desprendía era algo fuera de lo común. Estaba acostumbrada a ella, tanto como a la de sus hermanas del cielo, y también lo estaba a objetos no brillantes, lo que hacía que para ella todo fuese de lo más normal.

Anduvo por el pueblo, dando vueltas, sin que nadie alcanzara a llamar su atención. Tampoco allí parecía estar, pero lo intentó de nuevo. Vlvió hasta la entrada del pueblo escudriñando las caras de todas y cada una de las personas que se encontraba, que empezaban a dejar de mirarla. Cuando estuvo en la entrada, miró al horizonte, haca el interior y las montañas. Aquel lugar frío le resultaba el más extraño hasta el momento. EL polvo, agitado por el viento, le molestaba en la cara y sentía como si se le pegara al cuerpo. Todo parecía menos nítido en aquel lugar.

Entonces, vio a lo lejos una figura que se acercaba, sin prisa. Llamó su atención desde el primer momento, aunque no supo por qué. Esta sensación la impulsó a quedarse quieta mirándole fijamente, sin moverse, esperando a que la nuve de ceniza se disipara o el hombre se acercara lo suficiente para verle el rostro.

¿Sería él?
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Re: Ceniza

Mensaje por Kuranthis el 15/07/10, 11:17 am

[F.D.I.: Siento mucho la tardanza. Como sabes, he estado de exámenes, pero me disculpo igual.]

Aquella mañana no era diferente de ninguna otra que hubiese amanecido sobre Ur en los últimos meses. La brisa, de la que se esperaba que arrastrase el fuerte aroma de la costa hacia el interior, llenando de salazón el aire, se encontraba con el polvo que flotaba como una barrera por encima del suelo, y ambos se neutralizaban mutuamente en una burbuja pesada y sofocante.

No nevaba en la tierra de Ur. En ocasiones, durante el invierno, podía llegar a llover un poco; pero ni siquiera el agua era suficiente como para conseguir que en una tierra como ésa hiciese frío. Podía detener durante unos días las tormentas de arena, y convertir el suelo ceniciento en un lodazal sombrío y difícil, pero no combatir contra la arraigada aridez de la isla.

Ahora que el invierno terminaba, y que el verano amenazaba con dar comienzo, el clima de Ur mostraba sus verdaderas cartas; cuando en el resto del archipiélago las temperaturas fuesen elevadas, en Ur sería difícil dar un solo paso.

Todo esto, en cualquier caso, era algo que parecía ajeno al lento avance del Hombre Gris, que bajaba la colina más próxima al pueblo a pasos cortos y pesados que hacían resonar el crujido del cuero de sus botas cuando pisaba el polvo. Allí había algo que no había visto en sus visitas anteriores al poblado, y sus ojos se volvieron para mirar lo que a través del polvo no era más que una luz, diferente a la que podía conseguirse con una antorcha o incluso una hoguera; más limpia, más dorada, más... hermosa.

Una luz que no pertenecía a un lugar como aquel.

No fue hasta que la tuvo cerca que se dio cuenta de que la luz provenía no de un fuego, sino de una persona. Y de que el pueblo no estaba tan tranquilo como él lo esperaba, como siempre lo había estado; de alguna forma, la luz estaba en el centro de la aldea, y había una gran agitación suscitada a su alrededor.

El hombre se detuvo donde la luz de la mujer todavía era visible, y la contempló con curiosidad. Se dio cuenta de que no era el único que estaba siendo examinado, y saludó con la cabeza, cortés, pero cauto, como aquella tierra polvorienta le había enseñado.
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Re: Ceniza

Mensaje por Niewen el 25/08/10, 12:04 pm

[F.D.I.: Me meto en la trama sin intención de estorbar mucho. Si tenéis alguna trama pensada, me acato. Si no, me uno^^]

Caminé por la playa, mirando desafiante el pequeño pueblo que se extendía ante mi vista. Todo era demasiado gris, sin vida. Estaba acostumbrada a las cenizas, aunque no me gustaban, y vivir en un lugar como aquél debía de ser tan... deprimente... Pero tenía un encargo, debía buscar a alguien, y no había tiempo para sentimentalismos.

Inspirando profundamente, me eché la capucha sobre la cabeza y comencé a andar por aquel pueblo. Me extrañó no ver a nadie por la calle, pues lo normal a esas horas era encontrarme a gente por la calle. Estaban prácticamente vacías. Qué raro...

Saqué de mi bolsa un pequeño pergamino, y releí las instrucciones por enésima vez. Si quería ayuda, lo mejor era buscarle a él, me habían dicho. Aunque no entendía las referencia a mis orejas y mis rasgos semielfos... Bah, era igual.
Cuando me acerqué al otro extremo del pueblo, noté un leve resplandor proveniente de las afueras. Me extrañó ver semejante luz en un sitio como aquél, así que me apresuré sin llamar la atención hasta llegar al final de la calle.

Antes de verla, mi cerebro notó su pensamiento. Me detuve, sorprendida, pues no era normal poder leer la mente de alguien con tanta claridad. No acababa de adivinár qué estaba pensando, pero la energía de aquella persona me inundó completamente por dentro. No podía ser... ¿un ígneo?
Asomé la cabeza. Una pequeña figura brillante estaba de pie en medio de la carretera. no era un ígneo, concluí desesperanzada. Pero ese pensamiento...
De pronto, me dí cuenta de que había otro pensamiento por allí cerca, un pensamiento tosco, cerrado, que denotaba curiosidad. Miré hacia delante, y pegué un brinco. Pues no era una roca lo que había en la carretera, no. Era una persona. Un hombre, aparentemente. Y probablemente aquel a quien había venido a buscar.

Avancé hasta colocarme entre los aldeanos. El nerviosismo me hizo aumentar de calor levemente, y la gente de a mi alrededor pronto empezó a removerse, acalorada. Me detuve a contemplar lo que haría la chica lucerito.
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Re: Ceniza

Mensaje por Altair el 30/08/10, 10:21 pm

[FDI: lamento la tardanza pero me fui de vacaciones y no me dio tiempo ni a avisar. Por supuesto, no tengo problema en la incorporación de Niewen a esta historia. DE nuevo, lo siento]

Altair observó al hombre con detenimiento mientras se acercaba. Realmente era alguien fuera de lo común, que llamaba la atención, pero cuando lo tuvo cerca no supo decir que aquel era a quien ella buscaba. Examinó mejor sus facciones, su forma de vestir, de mirarla. No, aquel hombre tenía algo especial, pero no era a él . Aún así, había despertado su curiosidad. Cuando le saludó con la cabeza, ella hizo una graciosa reverencia.

- Saludos caballero, mi nombre es Altair. No sois a quien esperaba encontrar, pero igualmente estoy encantada de conoceros. - dijo, sonriendo. No había maldad o desprecio en su voz, sino una inocente falta de tacto. La estrella estaba demasiado excitada como para pararse a mirar las normas de comportamiento humanos, así que se dejaba llevar.

Entonces le pareció notar que la temperatura a su izquierda ascendía extrañamente y cuando miró, vio a alguien que no estaba allí durante las dos inspecciones que había hecho en el pueblo en busca del destinataro de su recado. Se paró a observarlo a él también, pues no era a quien buscaba pero también era alguien que llamaba la atención.

Aunque no tenía motivo alguno para acerlo, sonrió, y luego volvió la vista de nuevo al hombre gris que la examinaba curioso.
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Re: Ceniza

Mensaje por Chelsie el 05/01/11, 06:53 am

MENSAJE DE LA MODERACIÓN:

Tema cerrado por inactividad. Se traslada al Limbo de Temas.

Para recuperarlo mandar un mp a un moderador, gracias.
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Re: Ceniza

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