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La hora del té

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Re: La hora del té

Mensaje por Altair el 30/03/11, 11:45 am

fdi: tranquila Miyuki, a mi me pasó algo parecido =D
ddi:

Altair no podía menos que sonreir. Así que a esto era a lo que los humanos llamaban conocerse... empezar a decirse verdades a medias hasta que se atrevían a contarlo todo y entonces se consideraba que dos personas tenian confianza.

Eran tan sumamente extraños, los humanos... pero se sentía feliz por conocerlo de cerca, para ella era como un juego. Se sentía como una estrella recién formada. Escuchaba con atención a suscompañeras hasta que le hicieron una pregunta directa. Alguien tenía que comenzar a retirar el velo de sus medias verdades, y decidió que quería probar a hacerlo.

- Bueno, ciertamente tenéis razón, señorita Dulfary. Tuve un percance que me impide recordar a quién tenia que encontrar. Se podría decir que tuve... una mala caída. - Se rió abierta y sinceramente. No escondía nada, ni buscaba ocultarse a sí misma, sólo estaba intentando no decirles a aquellas damas que era una estrella de forma demasiado precipitada. NO quería arruinar la estupenda merienda.

- Después de eso no soy capaz de recordar a quién tengo que entregarle mi mensaje, es como si una parte de mi mente se hubiese quedado atrás.

Cogió su taza y bebió otro sorbo de aquel delicioso té, saboreándolo.

- Pero basta de hablar de mí, todas ustedes tienen unas ocupaciones interesantes.- No le preguntó a Lis por su trabajo, ya que Miyuki se le había adelantado, ni insistió en los problemas en los que la kazekage se metía, ya que le parecía de mala educación.Pero sí aprovechó para indagar un poco en la ocupación de su anfitriona. Le llamaba la atención que alguien pudiese dedicarse simplemente a viajar. A moverse, conocer lugares nuevos, sentirlos, vivirlos...

- Decid, miyuki, ¿encontráis personas interesantes a menudo? Debe de ser gratificante viajar tanto. ¿Conocéis mucho mundo?
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Re: La hora del té

Mensaje por Lisandot el 02/04/11, 12:13 am

¿Altair no recordaba a quien tenía que encontrar?

El dato despertó de inmediato su interés, pero no tuvo ocasión de preguntar nada porque Dulfary se le adelantó y sus preguntas, que a más de alguien hubiesen podido parecerle insolentes, la reflejaron como la niña llena de candor que en realidad era.

Le sonrió cuando la chica la miró y su sonrisa se ensanchó cuando ésta relató sus propias actividades. A Lis siempre le había parecido que corría demasiados riesgos, pero el orgullo que la chica denotaba en su voz al hablar encontraba un amplio eco en ella ya que se enorgullecía mucho de la persona que era la kazekage y de contarla como amiga.

Dicha por otra persona, se hubiera sentido bastante identificada por la respuesta de la kitsune – ella sabía lo que era ir por el mundo sin tener hogar ni amigos - y por lo mismo hubiera sentido un grado importante de compasión, pero este no fue el caso. Miyuki no parecía afectada por un destino que le había sido impuesto; más bien parecía un ser que había elegido un estilo de vida y disfrutaba de él.

- Aprendí con maestros de todo tipo, con observación y mucho estudio, pero todavía me queda mucho por aprender, señorita Miyuki.


En ese campo de actividad, el aprendizaje era continuo. Siempre se descubrían nuevas afecciones, se encontraban nuevas plantas curativas y se creaban nuevas medicinas. Por mucho que hubiera aprendido nunca era suficiente.

Pasó un poco por alto los comentarios acerca del clan de Dulfary y los problemas en que la rubia se metía porque, sanadora al fin, el que Altair hubiera olvidado a quien tenía que buscar era un asunto que no podía pasar por alto.

Escuchó con atención la explicación que la joven daba sobre su olvido, tratando de elaborar una hipótesis sobre lo que le había sucedido pero, aunque lo de la “mala caída” era un antecedente importante, le faltaba información para lograrlo. Por eso, se permitió hacerle algunas preguntas a Altair.

- ¿Habéis olvidado algo más, aparte de esa persona, Altair? ¿Esa caída os hizo perder el conocimiento? ¿Tuvisteis dolores de cabeza o mareos después?

No era sólo la curiosidad lo que la guiaba, sino también la idea de poder ayudar de alguna manera a la muchacha, si su pérdida de memoria tenía una causa médica.


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Re: La hora del té

Mensaje por Dulfary el 04/04/11, 02:19 pm

Guardó silencio. No es que fuera algo muy normal, pero dadas las condiciones y lo serio que resultaba el hecho que Altarir no tuviera memoria de un hecho especifico y tan importante, decidió que los mayores hicieran las preguntas y organizaran la información.

Claro que quedarse callada no era lo suyo.

- Desde que altura te caíste? Qué estabas haciendo cuando te caíste? - preguntó con inocente curiosidad, pero se calló y se centró en su taza de té, pues se daba cuenta que tal vez era un tema complicado y hasta imprudente para la muchacha. - Digo, si no es muy... ahm.. atrevido de mi parte el preguntar, después de todo hay muchas cosas que uno prefiere callarse y... ya, me callo yo -

Otro delicioso dulce a la boca, la mejor forma para estar en silencio.
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Re: La hora del té

Mensaje por Miyuki el 05/04/11, 01:07 pm

Una perdida de memoria producto de una caída era una historia extremadamente interesante, en cierto modo tenía que agradecerle a la Señorita Altair, ya que iba a mantener la reunión interesante durante un largo tiempo, no había nada mas desastroso para una velada que los silencios incómodos. Así que la kitsune dejo que las demás siguieran con el cuestionario, y se conformo con escuchar mientras pensaba como continuar.

- Encontré a más de una persona interesante, aquí mismo hay una de ellas presente – Dijo sonriéndole a Dulfary – Y también a su compañero el caballero, que espero se encuentre bien. Llegue a conocer varias de las islas de Jaspia, pero aún tengo muchos lugares por visitar... Espero un día encontrar “ese” lugar especifico donde poder sentirme como en casa... Tal vez junto a “esa” persona especial que todos buscamos... – Al principio el discurso había sido claro y cordial en el tono que solía mantener para las visitas, pero de a poco había ido disminuyendo, hasta terminar en una especie de pensamiento en vos alta, y es que no pensaba decir tanto cuando había comenzado la explicación.

No recordaba desde cuando había tenido en su mente esos sentimientos tan humanos, sería tal vez que se estaba juntando demasiado con ellos, estaba comenzando a pensar como humana ¿Eso sería bueno o malo? Quería evitar dejarse llevar hasta el punto de cometer sus mismos errores, esos mismos que ella había conocido en su aldea hacia ya mucho tiempo.

Lisandot estaba en lo correcto en sus cavilaciones, Miyuki había decidido por propia voluntad el estilo de vida que llevaba, en realidad, incluso se podía decir que había ido en contra de lo estipulado por su familia ( en el caso de que hubiesen estado con ella), pero ni un solo día de todos los que había vivido hasta entonces se había arrepentido de su elección, amaba el viajar, y el vivir cosas diferentes, conocer gente y aprender más de los humanos, esa era su vida.

- Supongo que la Señorita Altair confía que, en cuanto lo vea, va a reconocer esa persona al instante ¿No es así? – Dijo sonriendo – En tal caso, es solo cuestión de viajar, siendo así no es tan malo perder la memoria – Empezó a reír al terminar la oración, no fuera a ser que no se entendiera que era una broma.

El sol estaba bajando de a poco, pero por suerte para las presentes era un día cálido, así que la falta de luz no cambiaría gran cosa la temperatura. A medida que el astro se corría, la kitsune corría con disimulo la sombrilla de papel que la tapaba, un pequeño golpe con el codo mientras servía el té, o un movimiento discreto de la mano, pero llegaría un momento en que ya no la cubriría, y si alguna llegaba a notar su sombra estaría difícil explicarlo. Tal vez sería buena idea adelantarse unos pasos.

- Y por cierto – Dijo en medio de la charla como si estuviera comentando un asunto cualquiera casual - ¿Hay alguien o algunos aquí que no son humanos? ¿O es solo mi impresión tal vez? – Agrego con una sonrisa algo picara, retando a que alguien la contradiga.
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Re: La hora del té

Mensaje por Altair el 06/04/11, 04:50 pm

Parecía que su intento de desviar la atención no habia resultado, pero aun así la situación le parecía graciosa. Le entraron ganas de reir, y cogió un pastel para evitarlo, pues no quería que pensaran que se estaba riendo de ellas o algo así. Escuchó atentamente las preguntas y esperó a que sus tres acompañantes dijeran lo que tenían que decir antes de contestar.

- Todos acaban encontrando su sitio, así que no te preocupes por eso. Disfruta de tu momento de viajar. - comentó a su anfitriona. - Y en cuanto a mí, me alegro de tener esta oportunidad de recorrer mundo, no estoy muy acostumbrada a tener tanto espacio para moverme - añadió, retomando la conversación sobre sí misma. Tarde o temprano tendría que contestar a sus preguntas, y se lo estaba pasando tan bien que le pareció un buen momento para empezar a explicarse.

Miró a Dul, porque su actitud tan inocente, como una niña, le resultaba sumamente agradable. sonrió.

- Tranquila, puedes preguntar lo que quieras. no me importa. La verdad es que todo es...difícil de explicar. - Hizo una pausa y miró a Miyuki. - De hecho todo será mucho más fácil de entender si contesto primero a la última pregunta de la señorita Miyuki.

Sonrió de nuevo a todas las presentes y las observó unos segundos, una por una antes de continuar.

- La verdad es que yo no soy humana. Aunque supongo que salta a la vista, por muy humana que parezca el brillo que desprendo me delata.- se rió. - Lo cierto es que... soy una estrella.

Hizo una pausa, para que las presentes asimilaran lo que acababa de decir.

- la caída de la que hablo ha sido más un viaje, desde el Águila, mi casa, hasta el Mar de Jaspia. - miró a Lis - La verdad es que he olvidado muchas otras cosas, porque este cuerpo no aguantaría todo el conocimiento de mis miles de años de existencia.

De nuevo silencio. Mantenía su sonrisa y observaba las reacciones de sus compañeras, con un poco de miedo de que se pudieran asustar o algo parecido ante su reacción.
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Re: La hora del té

Mensaje por Lisandot el 10/04/11, 08:35 pm

Las preguntas con que Dulfary complementó las suyas le arrancaron una sonrisa; la niña seguía siendo tal y como la recordaba. Que pudiera mantener su inocencia a pesar de todos los líos en que se metía la alegraba, aunque se le hubiese hecho difícil explicar por qué.

No dejó de notar el cambio de tono de Miyuki al contestar la pregunta de Altair y se permitió dirigirle una mirada de curiosidad e interés. Su anfitriona había sido en todo momento muy amable y había dispuesto un té exquisito para ellas, pero a ratos la asaltaba la sensación de que todo aquello era una especie de representación cuidadosamente preparada para un público en particular; quizás la hacía sentir así el que la chica del kimono parecía demasiado perfecta para ser real. Sin embargo, ese cambio en su tono de voz había sido muy genuino, como si de repente se hubiese salido de un libreto previamente estudiado.

“Estoy divagando, debe ser la atmósfera de este lugar”
, pensó mientras se acercaba la taza de té a los labios, deteniéndose en aspirar el delicioso aroma de la infusión antes de beberla. Entonces, Miyuki cambió inesperadamente de tema. No dejaba de ser curioso que, a propósito de nada, preguntara algo así. No la incomodaba el giro de la conversación, se sentía a gusto y confiada y era un tema interesante, pero decidió terminar de beber su té antes de contestar.

Altair tomó la palabra primero y su respuesta la dejó atónita. Había conocido razas muy diversas en el curso de sus viajes, pero nunca se le había ocurrido siquiera que una estrella pudiera adoptar forma humana.

- ¿Una estrella?- su voz reflejaba su asombro – Es… sorprendente…

¿Sería que el golpe que le había provocado amnesia había alterado también su juicio y la muchacha deliraba? Parecía muy lúcida, claro, pero no todos los locos parecen siempre serlo. Claro que ¡brillaba!, los locos no brillaban, ningún humano podía hacerlo en un sentido literal y, aparte de las luciérnagas, casi ningún ser vivo del que ella supiera. Ese fundamental detalle aquietó sus sospechas sobre el estado mental de la joven. Había sabido de ángeles y demonios que llegaban al plano terrenal, ¿por qué no podía hacerlo una estrella?

- Sois la primera estrella que llega a este mundo de la que tengo noticia.


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Re: La hora del té

Mensaje por Dulfary el 15/04/11, 05:19 pm

La niña iba asimilando las palabras que decía cada quien. Miyuki la había hecho sonrojar con el cometario hacia su persona, asintiendo energicamente ante la expectativa del bienestar del caballero. No alcanzó a divagar sobre los asuntos pendientes, pero en su mentecita, forzada a madurar tan rápido, se quedaron las palabras de Altair. Si todos acababan por en contrar su sitio y solo había que disfrutar del viaje, su mamá había muy sabia al dejarle ese último legado.

Su sonrisa por un momento fue tenue, pero luego recobró su animo. Por supuesto, la pregunta de Miyuki le pareción un poco fuera de lugar en la conversación. Un salto brusco a lo que le interesaba? Era raro, debía estar ansiosa.

La mirada se alejó de ella para volver a la radiante altair y la escuchó con mucha atención, digiriendo sus palabras, pero el cerebro no fue capaz de procesar "estrella" y articularlo con el resto de la frase, como si en el lugar de la palabra hubiese quedado un vacío que se debiera llenar... pero no hubo mas palabras. Parpadeó al tiempo que rebovinaba el asunto y por fin caía en cuenta que había dichoque era una estrella.

Lis preguntó y ella la secundó antes que siguiera hablando

- Estrella de... Estrella - levantó los ojos, que no la cabeza, en dirección al cielo para entender aquello de lo que le hablaban. Le dirigió la mirada a Miyuki, atonita, Lis parecía entender mejor el concepto que ella misma, así que esperaba encontrar en su otra amiga un respaldo a lo impresionada que estaba.

- Que curioso - dijo para romper su propio silencio - Te ves muy joven para ser tan vie... antigua - sonrió alegremente - Qué tal es allá arriba? es verdad que las almas de los notables se van para allá y también se convierten en estrellas? Hace mucho frío? Puedes llevar a alguien de regreso cuando acabes tu misión? Las estrellas fugaces son otras estrellas que bajan a entregar mensajes? O vienen a cumplir deseos? - sin darse cuenta, había dejado la taza y pregunta a pregunta se iba emocionando, al punto de colocarse sobre sus rodillas y luego apoyarse en sus manos totalmente interesada. Casi una amenaza a que si no la atajaban haría más y más preguntas antes de empezar a tener respuestas. Pero su siguiente pregunta fue un giro brusco en la secuencia, incluyendo el giro de su cabeza.

- Y tú por qué preguntas por no humanos? - la pregunta fue directamente a Miyuki, ya no con curiosidad e infantil interes, sino con suspicacia y cierto deje de picardía de estar atrapando un secreto tan intersante como el de Altair.
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Re: La hora del té

Mensaje por Miyuki el 18/04/11, 01:36 pm

“De hecho todo será mucho más fácil de entender si contesto primero a la última pregunta de la señorita Miyuki.” La kitsune hizo una pequeña reverencia con la cabeza como aceptando el crédito que le correspondía, e invitándola a continuar. Por fin la charla tomaba un tinte mucho más interesante y sincero, la anfitriona no podía evitar tener una amplia sonrisa en su imaginario rostro, la hacía ver más zorruna.

Por un momento pensó que la Señorita Lisandot iba a escupir el té en el acto, pero demostró tener modales de hierro al aguantar con solo un gesto de sorpresa como muestra de su sentir. No era para menos, Miyuki mismo se vio sorprendida por la respuesta, que supiera que algo raro había con sus visitas no significaba que estuviera segura de qué eran.

La Señorita Dulfary en cambio si demostró todo su asombro, si hasta agrego un balbuceo y todo! Era la definición exacta de sorpresa, y la kitsune le devolvió una sonrisa, ignorante por completo que en una situación así en realidad lo más correcto era el corresponder con una cara de desconcierto.

- Vaya, pero que giro interesante dio esta charla – Dijo mientras seguía sonriendo hasta que sus ojos parecían dos final líneas, uno de sus colmillos se escapo por solo unos segundos de la comisura de sus labios, pero rápidamente volvió a estar oculto.

Las preguntas que le hacían a la Señorita Altair eran sin duda muy interesantes, y Miyuki disfrutaba de ver como se desenvolvía la charla lejos de ella, tomaba el té a sorbos miraba a un lado, al otro, siguiendo la conversación sin interferir. Pero antes de lo que esperaba las sospechas ya recaían sobre ella, al parecer su pregunta no había sido tan disimulada como había pensado.

- ¿Porqué tengo....una...impresionante intuición femenina? – Dijo moviéndose unos centímetros hacia atrás sorprendida por lo directo de la pregunta, aunque resultaba obvio que nadie se creería semejante patraña, era lo primero que se le había pasado por la cabeza.

Pero las circunstancias, o tal vez el destino del que tanto hablaba, tenía otros planes para ella, y es que justo en ese momento un fuerte viento revolvió el pelo de todas las presentes impidiéndoles ver por unos segundos, y también haciendo rodar la sombrilla de la kitsune lejos de donde estaban.

- Mi paraguas! – Se le escapo una exclamación consternada mientras estiraba la mano intentando agarrarlo, fue en vano por que ya estaba muy lejos. ¿Cómo era posible eso? Todo en ese claro era una ilusión, no podía ser que un viento real empujara una ilusión.

Su sombra quedaba al descubierto al fin, para cualquier que la viera resultaba obvio que no era una silueta humana.
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Re: La hora del té

Mensaje por Altair el 11/05/11, 07:30 pm

Altair tomó su taza y bebió unos sorbos de té mientras sonreía. Esperó con paciencia a que todas hubiesen reaccionado, y de paso aprovechó para estudiarlas. no pudo menos que admirar la entereza de Lisandot.

- Lo cierto es que hay muchas estrellas que se han materializado, os sorprendería saber cuántas. Pero normalmente es por un tiempo muy limitado, se limitan a hacer el encargo justo y marcharse,creo que soy la primera estrella que se equivoca de rumbo. - comentó,no sin cierto rubor.

Soltó una carcajada ante la reacción de Dul, e intentó retener sus preguntas para contestarlas cuando se hubiesen calmado las cosas.

- Tranquila, Dul, no puedo contestar si preguntas tan deprisa. - comentó, haciendo un ademán para que fuese más despacio - Lo cierto es que esta apariencia no es mi verdadero yo, sencillamente es una apariencia tomada con magia para poder estar aquí y cumplir mi cometido. En realidad no soy tan joven como parezco, pero es cierto que a las estrellas se nos notan menos los años - se rió.

Iba a empezar a contestar sus preguntas, cuando su interlcutora lanzó una directa a su anfitriona, que no pudo menos que acaparar su atención.

Y más después de que el viento se llevara su paraguas y apareciese una sombra que llamó la atención de la estrella: no era una sombra humana, sino de ...¿un zorro?

Sin atreverse a preguntar en voz alta, se quedó mirando a Miyuki, con una mirada altamente curiosa, que parecía decir: creo que es tu turno.
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Re: La hora del té

Mensaje por Lisandot el 11/05/11, 10:24 pm

Estrellas que bajan del cielo para hacer encargos. Había viajado y leído mucho y visto muchas cosas pero nunca antes había oído hablar de eso, ni siquiera en leyendas. Estaba claro que no bastaba un siglo para conocer todas las maravillas que había en el mundo y sobre y bajo él.

Al igual que la estrella, rió ante las preguntas de Dulfary, tan propias de la niña atrapada en un cuerpo de mujer que era ella, llenas de inocencia e interés y admiró la buena disposición de ésta para responderlas… si lograba contener por un momento la marejada de interrogantes que la rubia lanzaba. Pero apenas había comenzado a contestar cuando la curiosidad de Dul cambió de dirección y apuntó directamente hacia su anfitriona.

Era una muy buena pregunta, que sólo un niño podría hacer de manera tan directa. Y la reacción de Miyuki fue muy interesante. Se echo hacia atrás como si le hubieran pegado una bofetada y dio una respuesta muy poco convincente. ¿Por qué se había sobresaltado tanto? No había hecho una pregunta muy común en una reunión social, pero por su reacción parecía que la habían atrapado en una falta.

El viento se encargó de dar la respuesta al llevarse el paraguas de su anfitriona y revelar su sombra, la sombra de un zorro. La miró atentamente durante unos segundos, para asegurase de que su vista no la engañaban, antes de levantar los ojos hacia Miyuki.

Nunca había leído ni escuchado hablar sobre estrellas que bajaban del cielo para mezclarse con los mortales, ni mucho menos se había encontrado con una hasta ese día, pero si había leído y oído sobre hombres y mujeres que tenían la sombra de un zorro. Zorros con una ilusoria apariencia humana. Sus labios formaron una sola palabra, una pregunta dirigida a la chica del kimono.

- ¿Kitsune?

Era una tremenda coincidencia encontrarse con una de esas criaturas y con una estrella en forma humana en una misma reunión ¿O no lo era? ¿Sería esa la razón por la que sus sueños la habían enviado a ese claro?


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Re: La hora del té

Mensaje por Dulfary el 12/05/11, 12:01 pm

Primero se ruborizó con la petición de calma de Altair. SE había dejado llevar por sus emociones y o pensó, como siempre, que esto podría ser molesto o un problema para seguirle el ritmo.

Por otro lado…

Han visto una sombra erizarse como si fuera un perro listo para atacar? Este narrador no, pero algo así fue lo que hizo la sombra de Dulfary al percibir esta la sombra del zorro. Enarcó la ceja. No estaba segura de haber sido ella quien invocó el viento que se llevara el paraguas. Pudo ser inconsciente… inconsciente? Falso. El viento jamás se movía , cuando lo quería provocar ella, de forma inconsciente.

Claro que a veces le mostraba cosas que se le estaban escapando, pequeñas señales para que estuviera alerta. Después de todo, era su aliado más incondicional. Estaba acostumbrada a que el viento jugara con ella, le revolviera el pelo, por eso peinarse nunca fue una de sus prioridades, pero se preguntó qué diría Lisandot de esa travesura y si la achacaría a ella, cuando por una vez, no fue así.

Kitsune. Dijo Lisandot. Kitsune. Su mente viajó rápidamente a donde estaba ella aprendiendo sobre cambia formas, como combatirlos, como reducirlos y... como dejar tranquilos a los kitsune por no ser cambias formas per se. No lo eran porque su cambio de forma era debido a...

- Ajá!! – dijo sin diplomacia alguna, aunque claro, no es que tuviera mucha de eso – ahora, habla! – le dijo traviesa, con una sonrisa de infante picardía, que antes de hacerla ver como el inflexible interrogador, recordaba el hecho que en el fondo y la realidad, seguía siendo una niña.

Sabía que debía sentirse engañada, sentida contra Miyuki por haberle mentido, por dejarla en una ilusión... pero ella misma mentía sobre ciertas cosas sobre sí, así que estaban a mano.
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Re: La hora del té

Mensaje por Miyuki el 12/05/11, 01:58 pm


Todas las miradas estaba sobre ella, bajo la vista lentamente, como con miedo de ver algo que ya sabía que estaría allí, y ciertamente allí estaba, la sombra de zorro que reflejaba su verdadero ser. Cerro los ojos y se tapo la cara con ambas manos, no quería que eso sucediera, después de todo el trabajo que se había tomado para no mostrar su forma, para ser algo que no era.

- Les debo una disculpa – Dijo con vos algo entrecortada, y sin sacar las manos de su rostro – No era mi intención el mentir...

Pero ¿Cómo explicar todo esto? Le causaba tanta vergüenza, le gustaba ser kitsune, pero más le gustaba ser humana, le gustaba verse como los humanos, hablar como ellos, vestirse como ellos, seguir sus costumbres y sus hábitos. Pero era todo una mentira, ciertamente, aunque sus visitas no parecían enojadas.

- Esta en lo correcto, Señorita Lisandot, así se llama mi raza... Kitsune ... Y... No soy humana – Había vuelto a sentarse de modo formal, sobre sus rodillas con la espalda perfectamente recta, adoptando la postura orgullosa y seria de su raza – Mis padres eran dos kitsunes de pura sangre, que llegaron a las nueve colas.

Podía ver a sus padres mirándola en sus forma de zorros levantando una ceja como diciendo “Y ahora recuerdas el noble origen de tu sangre”, ciertamente era algo irónico, pero ella nunca había querido dar la espalda a sus orígenes, tan solo quería saber que había otras cosas en el mundo aparte de eso.

- Lamento en verdad haberles mentido, pero deben entender, mi raza es muy reducida, es peligroso ir por todos lados diciendo mis verdaderos orígenes.... Hay cazadores, hechiceros que buscan componentes, coleccionistas... – Y había algo mas también – Aparte, me gusta mucho mi forma humana - Agrego sonriendo de modo risueño.

Se puso en pie de en un solo movimiento grácil y fino, de los que solo pueden hacer las personas plenamente acostumbradas a los complejos diseños de los kimonos. Miro nuevamente la sombra de zorro, que ahora se mostraba parada al igual que ella, con las tres colas agitándose, estaba algo nerviosa por la situación.

- Creo que, ya es hora de ser sincera – Dijo en una repetición de algo que ya había dicho, pero con sentidos muy diferentes. Puso las manos sobre su pecho, apretándolas un poco por los nervios de lo que estaba por hacer, se concentro y comenzó a brillar levemente, la forma humana se cubrió de luz, y cambio de forma. Se volvió mas baja, parada sobre cuatro patas, a medida que el brillo bajaba podía verse el suave pelaje naranja claro, con las puntas de las colas y las orejas blancas, finalmente, unos ojos naranjas les devolvía la mirada, pero en ellos era notoria la inteligencia superior a la de un animal.

- Esta soy yo – Dijo el zorro – Miyuki, la Kitsune...
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Re: La hora del té

Mensaje por Altair el 02/07/11, 11:21 am

Altair contempló las reacciones de todas, y escuchó las disculpas de la kitsune sin decir nada.Lo que sí que observó con fascinación fue la conversión de la chica en un zorro de tres colas. Lo miro en silencio unos minutos, con la curiosidad de un niño pequeño. Se levantó y sonrió a sus nuevas amigas.

- Es curioso cómo las cosas se precipitan a veces - comentó, dirigiendo su mirada al cielo. Luego miró a Miyuki - No has llegado a mentirnos. Después de todo, seas o no una kitsune, la forma humana es algo que forma parte de ti, aunque sólo sea porque te gusta utilizarla. Somos algo más que lo que dicta nuestra naturaleza. Yo, soy lo que veis. Aunque mi verdadero lugar y mi verdadera forma estén ahí arriba, lejos de aquí, he pasado la mayor parte de mi vida observando este mundo, y queriendo venir aquí. Este cuerpo es tan mío como mi forma de estrella, porque una parte de mí siempre ha estado aquí, en tierra. - hizo una pausa y miró al suelo. - Quizás me equivoqué de rumbo por esto, para poder permanecer aquí abajo. - Después volvió a mirarlas a todas y sonrió. - Yo también os mostraría mi forma natural, pero es demasiado complicado y no podría volver en varios meses...- Rió.

Luego miró a la kitsune.

- Es impresionante - se acercó a ella despacio, y alargó la mano - ¿Puedo? - preguntó, refiriéndose a acariciarla. Le parecía un animal magnífico. Mientras esperaba la miró directamente a los ojos.
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Re: La hora del té

Mensaje por Lisandot el 03/07/11, 01:26 am

Se le escapó una sonrisa ante la reacción de Dulfary, pero no dijo nada esperando la respuesta de Miyuki.

La muchacha parecía auténticamente avergonzada y arrepentida por haberles mentido, pero ella no tenía nada que reprocharle al respecto. Era evidente que no tenía intenciones de hacerles daño y, por otra parte, comprendía perfectamente la necesidad de mentir o al menos de ocultar información para protegerse. Ella misma lo hacía habitualmente, había cosas sobre sí misma que sólo revelaba a personas en las que tenía plena confianza.

Por otra parte, no podía decirse que Miyuki hubiera mentido realmente. No les había dicho quien era, claro, pero ninguna de ellas lo había hecho al presentarse. Ni Altair había dicho que era una estrella, ni Dulfary que era una kazekage ni ella que era una semihada. En cierto sentido, estaban a mano.

Fue fascinante observar la transformación de la elegante muchacha en un espléndido zorro, cosa que nunca había visto antes.

- Es un placer concoeros, señorita Miyuki – saludó con una sonrisa.

La situación en el claro había cambiado notablemente para Lis. Apreciaba que tanto Altair como Miyuki hubieran tenido la entereza de revelar quienes eran cuando, de alguna manera, habían sido interpeladas para ello. Y aunque ella misma no había sido interrogada directamente, la pregunta de la kitsune había sido dirigida a todas. Sentía que tenía que corresponder a la sinceridad de las otras siendo sincera ella misma. No sentía recelos, Dul ya la conocía y tanto la kitsune como la estrella le parecían confiables.

- Ocultar información no es realmente una mentira, señorita Miyuki, y no es un pecado cuando se hace con el fin de protegerse. Diría que casi todos lo hemos hecho en alguna ocasión. Yo lo he hecho muchas veces – le sonrió de nuevo – Esta es mi forma natural, pero la verdad es que no soy completamente humana.


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Re: La hora del té

Mensaje por Dulfary el 14/07/11, 09:40 am

A pesar de la jovialidad con la que se tomaba el asunto, cada palabra de ellas iba calando, hondo en ella. Mantenía su expresión expectante, pero en sus ojos se iba apareciendo un velo de congoja. Un origen noble, padres pura sangre de... donde ponían tantas colas?? Nueve, que bárbaros.

El desliz en su flujo de pensamiento no bastó para dispersarla. Ella sabía lo que era venir de un origen noble, su padre, descendiente directo del creador del clan, lo más parecido a la sangre pura y su madre... ahora que lo pensaba no sabía mucho del origen de su madre.

Mentira omisión o lo que fuera era su secreto, y estaba en todo su derecho a guardarlo, la forma agresiva en que su sombra se tensó al transformarse así se lo confirmaba, el verla tan... peludita en su forma de zorro solo le agregaba certeza a su pensamiento y a los comentarios de sus acompañantes ~ ajam.... es así como coleccionan colas, una pegada a la otra, interesante ~ sin darse cuenta, sin dejar de rumiar las palabras de Altair, se había inclinado a un lado para mirarle las colas.

Era muy difícil para ella no meditar profundamente lo que decía la estrella, pensar en la propia naturaleza y lo que nos hace sentir más cómodos. Su naturaleza de kazekage le decía que ese no era su lugar, que el té y las amistades y las charlas tan encantadoras eran para otras personas, no para alguien como ellos y sin embargo, era ahí donde quería estar y no se imaginaba estar en ningún otro lugar.

Mirando maravillada al zorro, la conversación estaba siendo muy dura para ella, pero pronto, aun sobre la educada petición de Altair para acariciar, la niña en ella tiró con fuerza de ella y se abalanzó sobre Miyuki, abrazándola como se abraza a cualquier mascota a la que se adora. Enterró la cara entre su pelaje tiernamente acariciándola, simplemente no se podía resistir.

- Y yo estoy a muchos años de ser un adulto real - agregó a las palabras de Lis, no sin antes dedicarle una mirada disimula, pidiendo su consentimiento para contarles
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Re: La hora del té

Mensaje por Miyuki el 18/07/11, 10:34 am

¿Cómo describir las diferentes reacciones de sus interlocutoras? Lo más importante para la kitsune era que todas habían tenido una respuesta positiva, ninguna se había mostrado ofendida o engañada, y para Miyuki eso valía mas que el oro.

Había entendido la explicación de la estrella, era cierto, esa forma humana era enteramente suya, tanto como la del zorro, había modelado su imagen humana con todo detalle y amor, haciéndola justo con el aspecto que más le gustaba. Los cabellos blancos, los ojos grandes y naranjas, su cuerpo menudito y delicado, todo estaba pensado a la imagen se podría decir mental que tenia la kitsune de si misma.

- Gracias, gracias a todas por entender mis motivos – Dijo inclinando apenas la cabeza, un gesto que quedaba muy interesante en un zorro.

Escucho las diferentes revelaciones, aunque agradeció internamente que Altair no llegara al extremo de mostrar su verdadera forma, aunque le llamo mas la atención el comentario dejado por la mitad de Lisandot.

- ¿Cómo es eso de que no es humana del todo, Señorita Lisandot? – Pregunto curiosa, por su olor se había dado cuenta que no era una persona normal, pero hasta el momento no lograba identificar qué era lo diferente – Por supuesto que puede... ¡waaa! – Fue la respuesta de Miyuki interrumpida por el súbito ataque de cariño que Dulfary le ofrecía sin pudor alguno, lo cual hacia sonrojar un poco a la kitsune, y agradeció el tener tanto pelo para cubrirlo – Señorita Dulfary, me apena. – Dijo, pero al mismo tiempo devolvía el cariño refregando la cabeza contra el cuello de la kazekage, como si en verdad se tratara de un zorro común y corriente, y es que el instinto le tiraba mas cuando estaba en su forma natural.

Cuando tenía forma de zorro no tenía problema alguno en actuar como tal, se puso a jugar con Dulfary como un cachorro, pelliscandola con cuidado con los dientes, dándole con la cabeza, o enrrollandola con las colas, siempre a modo de juego, y el comentario de la muchacha fue lo que dio la ficha final para que el rompecabezas estuviera completo.

- ¿Una....niña? – Dijo olvidando toda educación o criterio, es que la idea resultaba extraña incluso para ella, pero con eso lograba entender tantas cosas que habían pasado entre ellas que no se explicaba como no se le había ocurrido antes.
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Re: La hora del té

Mensaje por Altair el 09/12/11, 07:47 pm

Altair se disponía a acariciar a la kitsune cuando Dul saltó y la arrastró con ella, acariciándola y poniéndose a jugar, por lo que esperó a tener otra oportunidad. Mientras esperaba, miró sonriendo a Lis. Todas habían admitido a la kitsune, igual que a ella, a pesar de no ser exactamente sinceras desde el principio, y eso le resultaba cómodo. Era como si estuviera en casa.

Lo cierto es que tanto la revelación de Lis como la de la kazekage la dejaron sorprendida. Pero en lugar de preguntar o de indagar más, le dio por reirse con esa risa clara y cantarina. Tardó unos minutos en recuperar la compostura, pero no perdió la sonrisa.

- Todas teníamos nuestro pequeño secreto, por lo que se ve. Una estrella, una kitsune, una niña que parece adulta - dijo mientras recorría a las interpeladas con una mirada que volvió a posar en Lis al final. - ¿Qué es lo que te hace alguien especial a ti Lis?

La sonrisa de su cara y su tono amable hacían ver que realmente le parecían todas las presentes personas especiales, de una manera o de otra. Era la primera vez que veía de cerca a tanta gente amable y simpática y el hecho de que todas tuvieran sus peculiaridades no hacía más que mejorar la situación. No entendía por qué, pero la estrella cada vez se sentía mejor en aquel claro con aquellas chicas.
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Re: La hora del té

Mensaje por Lisandot el 31/12/11, 01:24 am

No pudo evitar una alegre carcajada al ver que Dul se abalanzaba sobre Miyuki para acariciarla y que la antes elegante damisela le correspondía jugando como un cachorrito, era una escena totalmente inesperada en relación a como se había ido desarrollando ese té en el claro, pero de alguna manera armonizaba con el todo.

Que la joven kazekage confesara tan intempestivamente que no era la adulta que aparentaba le sorprendió tanto como aquella mirada furtiva con que la niña pareció pedir su consentimiento para hacerlo, pero de manera casi automática le hizo una leve señal de asentimiento. El clima de aquella reunión invitaba a abrir el corazón y a despojarse de los secretos y eso le proporcionaba una sensación de alivio y descanso que esperaba que la rubia también sintiera. Era algo parecido a ponerse un cómodo par de pantuflas luego de haber caminado con zapatos apretados.

¿Sería poder disfrutar de esos preciados momentos de paz y libertad la razón por las que sus sueños la habían forzado a ir a aquel claro? Ojalá fuera así y no pasara nada que arruinara esa tarde mágica.

Había dicho solo la mitad de la verdad sobre sí misma y, por supuesto, tanto Miyuki como Altair, cada una en su estilo, requirió el resto de la información. Sonriendo ante la delicada manera con que la estrella planteaba la cuestión, respondió a sus interrogantes.

- Mi padre era humano y mi madre, un hada. Así que soy medio humana y medio hada.


“Un híbrido al que le cuesta encontrar acomodo en alguna parte”, pensó. Era un tema que más de alguna angustia le había ocasionado, especialmente cuando era más joven, pero omitió comentarlo. Tampoco habló de sus dones especiales, no por desconfianza esta vez, simplemente por discreción; ya habría tiempo para eso.


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Re: La hora del té

Mensaje por Dulfary el 31/12/11, 10:11 pm

El pelaje de Miyuki era increíblemente suave, a la percepción de Dulfary, la hacía ser esponjosa y simplemente abrazable y eso evitaba cualquier intento por entender o ser empática ante el "apenarse" de la kitsune y en su lugar siguió mimándola, aun un momento después que arrojara su pregunta.

- Así es - dijo si pudor alguno - es una historia larga y aburrida - le sacó la lengua y siguió consintiendola - por andar de curiosa - al decir la palabra puso el dedo en la punta de la nariz del zorro - hice algo que me volvió mayor - se encogió de hombros como si el asunto no fuera tan grave como podría serlo y se echó a reír - de acuerdo, la historia no es tan larga, pero si es aburrida - el corte en la frase, daba a entender que no contaría dicha historia.

Las dejó hacer sus propias conclusiones, siendo quizás la más acertada la de Altair: todas tenían un pequeño algo que ocultar. Curioso porque Altair

- Pero es a ti a la que mas debe costarle mantener el secreto, digo, por como brillas - lo decía en buen fe y supo ocultar su preocupación por los problemas que podría o no atraer tal brillo. Eso sí, tuvo que hacer un esfuerzo para no intervenir cuando pregunto directa y abiertamente qué hacía especial a Lisandot. Sólo sonrió mientras Lis respondía.

Esa no era la respuesta que esperaba oír, su inocencia, dulzura e ingenuidad no habría esperado una respuesta diferente a la que tenía en mente. Pero aquello que decía superaba con creces lo que podría habersele ocurrido.

- Eso tiene sentido - le dijo a la semihada. Ella, la niña, que sí conocía sus habilidades, el que tuviera sangre de hada, explicaba sin problemas el asunto de su poder sobre los sueños. Sonrió plácidamente, aun acariciando a Miyuki - pero... Altair, solo basta que pases un tiempo ella y tu misma encontrarás respuesta a tu pregunta sin tener que darte cuenta que te estas contestando - agregó con la risita socarrona de quien guarda un secreto
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Re: La hora del té

Mensaje por Miyuki el 03/01/12, 11:39 am

El pelaje de Miyuki ciertamente era muy suave, le encantaba cuando tenía un tiempo libre cepillárselo y arreglarlo hasta que ni una sola hoja arruinara el diseño, el liso del naranja, o al blanco puro de las puntas.

-Se ve que lo disfruta, señorita – Comento en referencia a como Dulfary tocaba el pelaje – Mi madre se sentiría halagada de estar aquí, saque su pelo, aunque mis ojos son mas como los de mi padre.

No sabía porque se había acordado tan repentinamente de ellos, pero la hacia sentir bien el recordarlos, no porque su partida hubiese resultado una pena para ella, lo había aceptado con total naturalidad y calma, pero era bonito pensar en ellos de modo nostálgico a veces, y a la vez, regodearse con ese sentimiento tan humano que era la añoranza.

Escucho luego las historias breves pero claras de Lisandot y Dulfary, le gustaba no ser la única con secretos, por primera vez en su vida se sentía como dentro de un grupo especial o algo similar, como las amigas que crecen juntas y se cuentan sus cosas, o al menos le habían contado que los humanos hacían esas cosas.

-No me parece aburrido, Señorita Dulfary – Dijo cortes mientras agitaba las colas en diferentes sentidos para hacerle cosquillas, sabiendo ahora que era una niña podía dejarse llevar en algunos sentidos que con una adulta quedaría como mínimo ridículo.

Un detalle que a la kitsune no se le escapo es la gran cercanía que parecía haber entre la semihada y la kazekage, parecían casi como madre e hija, aunque las edades de ambas obviamente lo desmentía, aunque en realidad no se podía asegurar la cantidad de años exacta de ninguna de las dos.

-Disculpe mi indiscreción, pero qué edad tiene entonces, Señorita Dulfary? – Por los diferentes idas y vueltas que el juego entre ambas había tenido, al momento de hacer esa pregunta Miyuki se encontraba acostada de espalda, con su panza de pelaje blanco hacia arriba. Giro para estar al menos en una posición más digna al momento de hablar, sentada con la cabeza levantada, intento sonreír, pero en esa forma era más bien mostrar los colmillos, así que desistió de su intento – Parecen conocerse más que bien con la Señorita Lisandot… -

Habían muchos temas para hablar aun, esperaba que la luz del día les diera tiempo suficiente, de no ser así, ya podía ir pensando en como modificar la fiesta de té para que fuera una hermosa reunión nocturna. Podía poner algunos faroles con forma de flores en los arboles cercanos, un acogedor fuego, incluso podrían cocinar algunas cosas en él, necesitarían mantas si la temperatura bajaba. La kitsune disfrutaba en demasía organizar reuniones, mucho mas cuando la compañía era tan agradable.

-Dígame, Señorita Altair ¿Por donde piensa continuar su búsqueda? No conozco todo Jaspia, pero si una gran parte – Cualquier buen anfitrión sabia que lo fundamental era mostrarse interesado por las actividades de sus invitados, pero mas allá de eso, esta había dejado de ser una reunión formal para pasar a ser una charla amena entre amigas, había un genuino interés por parte de la kitsune.
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Re: La hora del té

Mensaje por Altair el 06/01/12, 11:26 pm

-¿ Una semihada? vaya, es fascinante - la estrell ahabía oído hablar de semihadas en todo el timpo que lelvba observando la tierra, sabía quetenían peculiaridades y le fascinaba tener a una tan cerca, y poder conocerla. - Ciertamente, Lis, eres una caja de sorpresas.

Luego, no pudo evitar reir ante el comentario de Dul.

- ciertamente no es un secreto fácil de guardar. Peroa veces n todos preguntan. Hay quien da por hecho quees un truco o magia, simplemente.


Sonrió a la pequeña y contempló coómo jugaba con la kitsune. Luego de su comentario sobre que ella y miyuki solo tenían que esperar, asintió mientras tomaba otro sorbo de té.

- No dudo que sólo me hace falta tiempo, y siempre he querido visitar este mundo, así que me lo tomo con calma. A veces me siento mal porque es un recado importante, lo sé, pero como no puedo hacer milagros y tengo que encontrar a quien estoy destinada... no peudo menos que aprovechar el tiempo que se me ha concedido aquí, no creeis?

Tras el comentario de Miyuki, Altair s e fijó un poco mejor en el comportamiento de la Kazekage y de Lis. Ciertamente, ahora que anlaizaba toda la conversación, se daba cuenta de que la kitsune tenía razón. Había como un vínculo especial entre ellas dos, seguramente se conocían de antes.

Parecía que la runión casual se estaba convirtiendo en una maravillosa reunión. Altair no sabía si podía llamar a las presentes "amigas" pero era cierto que estaban compartiendo secretos y, aunque su condición normalmente acababa saliendo a la luz más temprano que tarde, debido a su brillo, se daba cuenta de que todas estaban dando a conocer secretos que no tenían por qué contar. Aquello daba a la estrella una confianza que no había sentido nunca, apenas había estado un largo rato con ellas y ya las sentía muy cercanas.

La pregunta de miyuki la sacó de sus cavilaciones.

- Lo cierto es que no lo sé. pensaba buscar algunas de las ciudades más grandes, porque si hay más gente tengo más posibilidades de encontrarle. Sólo espero que mi corazonada sea cierta y que lo recordaré cuando le vea, porque si no, no sé cómo voy a encontrarle...


De repente la duda asaltó su mente, pero intentó que no se le notara. Tendría tiempo apra pensar en eso despúes. No podía perder la calma, porque no quería perder esa sensación de calidez que la embargaba al estar allí con esas tres chicas, habalndo de secretos, de planes y de todo en general.
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Re: La hora del té

Mensaje por Lisandot el 05/02/12, 08:47 pm

- Sí, Dul y yo nos conocemos hace mucho, señorita Miyuki.

Sí, se conocían hace mucho tiempo, y, sin embargo, sólo se habían visto una vez: cuando habían compartido aquel sueño en el Árbol de Bloëm, pero la experiencia había sido tan intensa que había creado un fuerte vínculo entre ambas, el que de alguna manera era simbolizado por el kunai amarrado con un hilo de plata que la joven kazakage le había dado al despedirse.

Si el único motivo por el que sus sueños la habían enviado a ese claro era reencontrarse con la muchacha, el regreso a Valenderiel ya valía la pena, pero intuía que había algo más y que la presencia de las otras dos jóvenes no era mero azar.

“Eso tiene sentido” Le sonrió a Dulfary cuando dijo esto; en aquel encuentro ella había averiguado más cosas sobre la niña que a la inversa y, aunque ésta había tenido ocasión de conocer algunas de sus habilidades con los sueños, no había sabido de su verdadera naturaleza. Aquella sonrisa se extendió también a Altair cuando la llamó “caja de sorpresas”; ese era un apelativo que le venía bien a cada una de ellas.

No era particularmente tímida, pero le alegró que el foco de la conversación se alejara de ella y recayera nuevamente sobre Altair. Asintió algo distraída cuando la estrella mencionó lo de aprovechar el tiempo que se le había concedido, pensando en lo compleja de la situación de tener que entregar un mensaje y no recordar a quién. Más complejo aún teniendo en cuenta las circunstancias… si una estrella es enviada a la tierra con un mensaje, sin duda que este ha de ser importante.

Importante y tal vez urgente. Buscar al azar en las ciudades más grandes, esperando que una corazonada le indicara quien era la persona receptora de su mensaje al verla… era cuando menos poco práctico, requeriría mucho tiempo para obtener un resultado, si es que lo obtenía.

- ¿Aparte de la apariencia, vuestro cuerpo funciona como el de un humano, Altair? – preguntó, con una idea empezando a formarse en su mente - Os he visto comer y beber, pero, ¿es eso real o es una ilusión? ¿Podéis dormir, soñar?


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Re: La hora del té

Mensaje por Dulfary el 12/02/12, 08:11 pm

Iba escuchado lo que decía cada quien. Cada cosa a la mar de interesante. Las historias de cada una contada de forma breve y hasta superficial, pero con los componentes que las hacían tan personales y preferiblemente secretas.

Le parecía tan enriquecedor compartir un secreto, tantos secretos. La hacía sentir de confianza y lo agradecía, así que sería detallista con el suyo y por tanto respondió con franqueza a Miyuki.

- Doce largos años, bien vividos, eso si - acompañado, cómo no, de una gran sonrisa y llevándose el poco cabello suelto detrás de la oreja. La siguiente pregunta dejó que la respondiera Lisandot - y ella es las pocas personas que conoce desde el comienzo el asunto de ser mayor y menor a la vez - sonrió con mucho afecto mirando a Lis. Saberla en Jaspia ya le daba la fuerza para seguir adelante con su misión, como si encontrara un apoyo emocional solo en ser consciente de su presencia, así no estuviera a su lado. Luego, le contaría lo que hacía ahí y lo que haría en Rhylia - y aunque hace mucho no nos veíamos, siempre ha sido muy especial para mi -

De ahí dejó que las mayores hablaran, pero se mostró realmente intrigada por la pregunta de Lis hacia Altair.
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Re: La hora del té

Mensaje por Miyuki el 17/02/12, 12:02 pm

En la forma que estaba ahora quedaría muy extraño ponerse a tomar té, pero tampoco quería volver a la forma humana, estaba muy cómoda así. Había terminado por estar envolviendo a Dulfary entre sus colas, pero sentada escuchando atentamente las respuestas de sus invitadas.

- Que difícil suena eso, Señorita Altair – Respondió sonriendo – He descubierto en mis viajes que hay en realidad muchos humanos en la tierra, es increíble lo sobre pobladas que están las ciudad, y tienen como costumbre que mientras mas gente hay en un lugar, mas gente quiere estar ahí – Su tono era ameno, no comentaba con intenciones de insultar, sino como si fuera algo curioso.

Haber conocido las grandes capitales le había enseñado varias cosas, entre ellas que aun le faltaba mucho para poder entender a los humanos, que sus costumbres eran de lo mas raras, y que no les gustaba que la gente les dijera la verdad, ni aunque fuera en tono cortes y amigable.

Al escuchar la pregunta dirigida a la estrella, Miyuki no pudo evitar pensar que la pregunta tranquilamente podría haber sido dirigida para ella también ¿Qué tan real era todo lo que los rodeaba? ¿Hasta donde llegaba la ilusión? Ciertamente, si hubiese dejado de usar sus poderes el claro se vería bastante diferente, no en cosas muy marcadas, su ilusión no era tosca, sino que cambiaba sutilezas en un conjunto.

El sol bajaba, aun podían verse con claridad, y la kitsune seguiría viendo incluso en la oscuridad de la noche, pero tener una reunión a oscuras no era nada adecuado. Mientras las invitadas seguían hablando, Miyuki cerro unos segundos los ojos, concentrándose, uno a uno nueve faroles fueron prendiéndose, cerrando un circulo perfecto. Las luminarias eran de color rojo, redondas de papel, un pequeño hilo trenzado colgaba de la parte inferior con un cascabel en la punta, al agitarla el viento producía un bello sonido, su creadora se aseguraba que la tonada siempre fuera armoniosa.

- Quizás mas tarde podríamos prender un fuego, ahora no tengo pulgares, pero lo soluciono volviendo a mi forma humana – Dijo Miyuki mientras levantaba una pata y se reía - No creo que nos molesten animales salvajes, pero cualquier reunión nocturna que se precie de serlo debe tener una fogata.

No pensaba nunca en sentido de lo que podía ser practico o conveniente, si así fuera no andaría con complejos kimonos en medio del bosque, sino en lo que a su parecer correspondía, lo que quedaba acorde en su extraño sentido de la estética.
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Re: La hora del té

Mensaje por Altair el 09/03/12, 08:27 pm

Altair escuchaba y meditaba las preguntas que iban dirigidas a ella. Ciertamente había mucha gente, era consciente de ello, pero... ¿qué otra forma tenía de conseguir encontrarle entonces?

La pregunta de Lis le pilló por sorpresa y tardó un poco en reaccionar.

- Pues... lo cierto es que al adoptar forma humana tengo que mantenerla como hacen todos los humanos: comer, beber, dormir... en cuanto a lo de soñar... - Se calló un momento, intentando recordar si alguna vez había tenido un sueño o algo parecido. - Lo cierto es que no sé si sueño. ¿Cómo podría saberlo? - Ahora le había entrado la curiosidad. No recordaba haber soñado nunca.

¿Cómo sería soñar? ¿había alguna razón especial para hacerlo? ¿y si soñaba pero no lo reccordaba? Vaya, sería interesante saberlo. La curiosidad innata de la estrella le hizo preguntarse mil cosas, pero no lo hizo en voz alta. Debí aesperar primero la respuesta a la pregunta que acababa de formular. PAso a paso, como debía ser, aunque su mente fueramil veces más deprisa.

Entonces, una de esas pregntas le llevó a darse cuenta de una cosa que no había preguntado.

- ¿Por qué lo dices Lis? -Quizá pensaba que había una forma de recordar a través de sus sueños o algo así.

Esperó contestación mientras escuchaba al resto hablar de sus cosas. Cuando Miyuki habló de la hogera, sonrió.

- Cierto, una hoguera es algo que no puede faltar. ¿Alguien sabe encender una? - No se arriesgaría a hacer eso, igual salía ardiendo el bosque si lo intentaba.
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