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El alcance de la sombra de un sauce

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 16/05/11, 12:17 pm

Tras la primera pregunta, el silencio volvió a reinar en el recinto. No le quitaba la vista de encima, parecía tomarse su tiempo, discerniendo a que, o quien, se refería como su Señora. Para Ethel, ella ya no lo era, aunque aguardaría el momento indicado para hacérselo saber.

- Un par de días – la respuesta era ambigua, aun cuando no era su intención – casi una fase lunar – el equivalente a una semana.

Tenía los sentimientos encontrados. Si iba a creerle, lo haría con la escueta versión que le dio. Eso era todo? No estaba segura y era esa falta de seguridad la que sellaba de alguna forma el nuevo destino. Pero más allá del suceso en sí, había algo más. Ella lo sabía; ya no era mera intuición, sabía que había algo y que debía dar sus pasos con mucho cuidado si quería averiguar qué era.

En torno a la vida y muerte de Cyrian, una y otra vez, había algo más, más grande y más complejo que el abandono de una Dama que se podía manipular. Si es que realmente alguna vez estuvo con él.

Sin dejar de mirarlo entrecerró los ojos. Rebeca tendría un final muy triste y dependía de Cyrian qué tan triste sería. Tenía el espíritu de una Flor, pero no la entrenaría como tal.

Quería saber del sauce, de quien fuera que a través de la oscura niebla se creyera con el poder de bloquearla en su clarividencia. Pero estaba casi segura que Cyrian no se lo diría. Podía presionarlo, hurgar en su mente de la manera más sádica posible, incluso para tratarse de ella misma, pero el dolor de Cyrian no la satisfacía… al menos no el dolor físico.

De alguna forma, no quería perderlo. Aunque él ya la hubiese perdido a ella.

Había perdido su favor, las Flores no entendían como una cosa así no se relacionaba con el fin de su existencia, pero Ethel, en su mente retorcida, sí. Ahora juzgaba que clase de amenaza era el caballero y para eso debía saber más, conocer ese punto que hacía que todo fuera un gran engranaje. Y se le acababa el tiempo.

- Por el momento, a Rhylia – mantenía ese mismo tono imperturbable, y antes de seguir hablando, se dejó escuchar el gemido moribundo del pupilo que se esforzaba en sobrevivir por ser una orden de Ethel – tengo un asunto que atender ahí. Luego a Moramaile – hacia a donde lo dirigía a él? Hacia aquello que los de menos temple siempre temen.

Aguardó un momento más antes de levantarse de donde estaba. En lugar de dirigirse a su litera, se acercó al bulto que era el moribundo y le dio una patada que lo hizo gemir más alto y, pronto, el olor a oxido, a sangre, se incrementó. Al volver sobre sus pasos, esta vez sí se sentó en la litera, junto al ex paladín.

- Qué es lo que no me has dicho? – su tono, aunque aun era indiferente, ya guardaba un poco mas de suavidad, no era imperativo como se hubiese esperado para la pregunta – qué es lo que nunca me has dicho? – con la espalda erguida, las manos sobre su propio regazo y la mirada altiva esperaba por una respuesta.
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 16/05/11, 03:21 pm

Aguantaba impasible los silencios; otros se habrían revuelto incómodos, o habrían sido presa de los nervios, pero no él. No temía el final del viaje, significara lo que significase para él y su salud.

Quería vivir, aún tenía razones para ello; nacidas del odio y la ira, pero razones y al fin y al cabo; pero había algo todavía más alto que su voluntad para el caballero. Desde que ella le salvara, siempre había considerado su vida como un bien de su Señora. Y como tal, ella tenía completa potestad.

- Sólo dos semanas desde el ataque a vuestra Mansión...- murmuró casi para sí; un simple pensamiento en voz alta sobre el breve lapso de tiempo y el gran contraste de su situación.- Debería estar convaleciente de mis heridas en esa batalla, en lugar de...

Asintió despacio al oír la ruta, mientras ella se giraba en pos al tercer ocupante de la habitación. Comprendía ciertas implicaciones con respecto a la próxima parada. No había terminado con Ruther; según todo lo que él sabía, el maldito paladín probablemente siguiera vivo, y noticias de un desertor de la Orden era algo que circularía rápido... Más aún, si dicho desertor era uno que había acabado con varios caballeros.

Ni siquiera parpadeó cuando gimoteo agonizante, le era indiferente; ni siquiera una fibra de su ser se conmovía... Aquel Cyrian estaba perdido desde hacía mucho.

La miró extrañado, como si no terminara de entender la pregunta. – Imagino que no os referís al nombre de la mascota de mi familia o algo así. – dijo en voz alta, casi en tono jocoso (Era curioso como Cyrian sólo parecía bromear cuando se encontraba cerca de la muerte) mientras pensaba a qué se refería, aunque ya mientras hablaba, encontró la respuesta – Siempre pensé que habíais entrado en mi mente y leído todo en algún momento.

- Pero creo que sé a qué os referís. El día que me encontrasteis.- cogió aire y suspiró profundamente. No pondría reparo en contarle nada, le creyera o no, Ethel era la única persona en la que confiaba. Igualmente, se sentía en los últimos tramos de su camino y carecía de importancia.- Siempre pensé que fue mi imaginación... aunque supongo que no estaría aquí si fuera así.

- Estaba herido, a punto de morir. No podía seguir huyendo.- Dejó ir una pequeña risita.- En realidad, ni siquiera podía mantenerme de pie. En ese momento, alguien me susurró. Me preguntó si quería vivir, me dijo que podía ayudarme, a cambio de...mi amistad o algo así... y...en ese momento perdí el conocimiento.- Sus ojos castaños buscaron los azul helado de Ethel.- Lo siguiente que supe, es que me había encontrado una de vuestras Flores y... me disteis vos la vida.

- Jamás lo vi, pensé que todo había sido imaginación mía, pues jamás volví a oír esa voz. Esto es, hasta dos semanas atrás, cuando sucedió lo que os expliqué. Me sacó de la mansión, y me dejó aquí, para que me encontrarais de nuevo.

Se encogió de hombros. – No sé quién o qué es, ni siquiera tengo un nombre para él; no deja de llamarme amigo, así que es lo único que puedo decirle, “amigo”.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 16/05/11, 07:56 pm

No, los silencios no eran nada para Cyrian. Ethel lo sabía y no era por esto que los dejaba en medio de su, hasta el momento, escueta comunicación. Aunque no estuviera al final del viaje, los silencios no eran una forma de presionarlo. Ella lo sabía. Existían porque necesitaba control, porque solo eran la primera fase de su decisión.

Y existían por que trataba de encajar, de contextualizar las palabras de él, de no sesgarse solo por su versión e los hechos… un último regalo.

Donde debió estar una sonrisa de ternura, de esas que hacían sentir como viles insectos por la humillación a quienes decían cosas salidas de la realidad o de la visón y narración de Ethel, solo hubo seriedad, ni un parpadeo, ni un intento por tomar aliento para refutar sus palabras o darle un mínimo de aliento o desgracia. No tocaba sus heridas, en ninguna de las direcciones.

Escuchó cada cosa que le decía, mientras en su mente rememoraba su elección de tomarlo como un proyecto, casi un juguete que al final fue mucho mas útil que esto, y el como esa elección incluía el no hurgar su mente, no jugar con ella, más que con las palabras en el mundo real. Ni siquiera cuando dio por terminado su proyecto y empezó a tomarlo en serio quiso hacerlo, luego… simplemente lo olvidó. Jamás dio motivos para indagar, aun cuando tenía el antecedente de Alice. Su ira y su odio eran suficiente aliciente para trabajar, su lealtad le brindaba acceso a todo cuanto quería saber de su mente, venido a través de sus labios.

Simplemente no había hecho las preguntas correctas y él conocedor de sus dotes, al parecer, no creyó redúndate el dar esa otra información que no se preguntó. Eso sí. Si Cyrian estaba seguro que moriría a manos de Ethel, en el momento en que mencionó al perro debió sentirse muy cerca de ella, pues fue muy poco lo que le faltó a la bruja para volver su nuevo alfiletero de extracción de componentes mágicos a partir de la materia viva.

Después de eso tuvo toda su atención. Ur Shalasti. Esa isla siempre le había llamado la atención. A ella no se le escapaba que ahí se encontraba el Credo Tenebroso y aunque su ambición le decía que se integrara a ellos, sus interés seguían estando en su propia agenda, lejos de afilaciones, de conflictos entre magos. Esa isla escondía mucho más que sus volcanes y su magia tenebrosa.

- Antoniete – murmuró. Tras la litera en la que estaba Cyrian se manifestó uno de los espejos y en este, se reflejó primero la bodega y luego una hermosísima elfa, de cabello lila y ojos purpura, vestida a la usanza romana. Está, miraba su reflejo en un deposito de agua, cuando respondió al llamado – quiero tu versión – fue todo lo que dijo. Justo en ese momento, la cabeza de Cyirian debería de doler al punto de querer arrancársela, una mezcla de dolor e incremento de la presión intracraneal y un zumbido en los oídos que fácilmente haría pensar que sus tímpanos reventarían. La elfa, al otro lado del espejo, tendría un segundo espejo con el momento en que encontraron a Cyrian.

Desparecido el espejo, los espejos, esperó por un momento largo a que se recuperara antes de continuar.

- Amigo – susurró ella, repitiendo las palabras del caballero, tres ese periodo de tiempo que a ella misma le pareció indefinido – Llevas meses desaparecido, Cyrian – explicó con tono monótono – La osadía de Feiran ocurrió hace 2 estaciones, es por eso que tu historia no tenía mucho sentido inicialmente. Ahora bien… - ahora venía la parte interesante de esa conversación.

- Tienes un propósito para tu… - no era amigo la palabra que quería utilizar, seguir tratándolo de amigo, implicaba que se le daba un estatus y un vinculo, de la misma forma en que el ser llamada “mi Señora” por parte de Cyirian lo hacía con ellos – para este ser – dependía de Cyrian el darse cuenta de ello – y de alguna forma ese propósito te liga conmigo, si tenemos en cuenta el tiempo que yo llevaba en Daosh – lo incluía de forma consciente en el razonamiento que trataba de llevar a cabo. Desconociendo cual es, lo que sea que yo decida hacer contigo y con tu vida nunca sabré si va a favor o en contra de sus planes, así que me regiré por mi propia agenda, aun cuando esta lo favorezca a él y eventualmente actúe en mi contra – de forma directa lo hacía responsable por tal cosa – así que te preguntaré nuevamente: - llevó la cara a su mano, sobre el codo en su regazo para acercase a Cyrian a quien tomó delicadamente de la barbilla, y decir las palabras muy pausadamente, enfatizando en cada una – qué_ te _ dijo _ el _ Sauce? -
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 17/05/11, 05:59 pm

La fortaleza física y mental del caballero era más que considerable, pero jamás se había enfrentado a una prueba como el súbito asalto del espejo. La agonía provocó que se arqueara bruscamente en la cama, en una convulsión; sus ojos se pusieron en blanco mientras su rostro enrojecía, emitiendo un gemido ahogado a través de su boca fuertemente cerrada por reflejo. En alguna parte del barullo de dolor en el que se había convertido su consciencia, no podía evitar preguntarse cómo sería la experiencia si estuviera oponiendo una resistencia consciente...

No podía saber cuánto de su memoria había sido accedido; cada pensamiento que rodeaba su abandono en Ur Shalasti, cada palabra que había intercambiado con aquel ente que se autoimpuso el rango de amigo en aquel día, incluso aquel encuentro difuso en la manifestación mental, el mismísimo momento cuando conoció a Ethel... Todo aquello estaba ahí, como si acabara de pensar en ello en aquel mismo instante; ¿Sería esa la sensación que quedaba en la mente después de un asalto? ¿O tal vez, su voluntad de colaborar había llevado aquellos recuerdos a la superficie para facilitar su encuentro?

Al final de la experiencia, se quedó lacio sobre el lecho, en el borde de la inconsciencia de nuevo durante unos cuantos segundos. Mientras se recuperaba lentamente, estaba sorprendido de que ninguna de sus heridas se hubiera reabierto. – Por mi espada... Supongo que si esto es lo que se siente cuando entráis en una mente, entonces ahora estoy seguro de que jamás lo hicisteis antes, mi Señora. – Para él, utilizar el título que le había otorgado a la bruja simplemente se trataba de su manera de expresar su respeto hacia ella; y su servidumbre para con ella.... y de algún modo, escudarse a sí mismo de otros sentimientos.

- ¿Meses? No es posible... – dijo incrédulo. La mente de Cyrian regresó a la conversación a la sombra del sauce... La obsesión con el tiempo, la urgencia en sus palabras, aunque no en su tono, sobre que no estaba donde le correspondía... Con un pequeño chasquido mental, la penúltima pieza del puzzle caía en su sitio; la pieza que revelaba una parte importante del cuadro.
- No, no es imposible. – se corrigió en un murmullo de forma lacónica, negando suavemente con la cabeza. – Eso explica también la distancia a la que he aparecido...

Escuchó sin inmutarse las palabras de Ethel y asintió despacio en conformidad. – Tomad la decisión que consideréis correcta, mi Señora. Lo último que desearía es que mis actos os perjudicaran de cualquier modo.

- Os habría contestado la primera vez a esa pregunta pero... me desangraba. – dijo con tranquilidad, no como reproche, sino como dato, mientras respiraba hondo, con los ojos cerrados, rememorando cada detalle. Quería ser lo más exacto posible; un detalle omitido podía volverse en contra de Ethel.- No sé a qué os referís con el sauce. Bajo el sauce del páramo sólo estaba el... ente. Me estaba esperando, o eso dijo, estaba obsesionado con el tiempo y ahora entiendo el por qué. Admitió que el salir de la Mansión había sido su responsabilidad, pero que había esperado lo suficiente para cobrar su parte del acuerdo cuando me... cuando causó mi rescate. Quería mi amistad, un contacto con este mundo, sea lo que sea lo que quiso decir con ello. Después...

Abrió los ojos, castaños, sumergiéndose en los de Ethel. – Me dijo... que seguía siendo un ingenuo, “como cuando deposité mi confianza en una deidad”. También me advirtió de que... no iba a ser bien recibido a mi regreso, que fuera cauto. Y que alguien cercano no era lo que decía ser. – Guardó silencio un instante e, inocente, añadió.- Si había un traidor en vuestra Mansión, es posible que sobreviviera.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 18/05/11, 05:12 pm

No solo quedaba la sensación de pensar, en fracciones de segundo, en miles de recuerdos cuando Ethel hurgaba en las mentes de otros, quedaba esa sensación de vacío, de violento ultraje contra el cerebro, contra lo más intimo del ser y la sensación de vulnerabilidad ante un nuevo escrutinio, de no poder protegerse.

Por supuesto, Ethel no esperaba que este par último de sensaciones también estuvieran en Cyrian. Lo veía por encima de eso, muy por encima.

No respondió a sus palabras. Cada una de ellas habría llevado a una profunda conversación sobre la postura de cada cual sobre el concepto de tiempo espacio posibilidad, probabilidad, vulnerabilidad, decisión. Sin soltarle la barbilla escuchó cada cosa que tenía para decir sobre lo que ella llamaba la conversación con el Sauce. Al no ver lo que había del otro lado, desconocía la presencia del ente y su forma o informa.

Contacto con este mundo. Lo primero que pensé fue en posesión, pero lo dejó quieto. Muy simple, poco elaborado para tomarse tantos trabajos. Aun así, no era una idea para descartar.

Sí, si lo era. Ya no era su problema, cuando llegaran a puerto seguro todo acabaría y ya no sería su problema hasta que se desencadenaran las consecuencias.

Trampas y juegos mentales.

Casi sentía deseos de competir contra lo que fuera eso, en los juegos con Cyrian, pero tenía otras preocupaciones en ese momento, aunque siempre podría combinar las cosas. Demasiado tentador.

Le interesaba Cyrian y su conexión con el mundo. Rápidamente su mente hizo un recuento por las criaturas que requirieran de un lazo para mantenerse en el mundo o para regresar a él. Las opciones eran muchas, tendría que pensarlo, visualizarlo de alguna forma, pero de momento no tenía componentes suficientes para hacer un ritual de tamaña naturaleza.

Si cambiaba de decisión, podría proteger a Cyrian de este ser? Se hacía la pregunta, sin soltarlo, sin dejar de mirarlo a los ojos, el cambio de tono no le pasó desapercibido, estaba más relajado, al menos en sus emociones. El ente esperaba que su recibimiento no fuera el mejor y tuvo razón… sabía que su recibimiento no sería el mejor. No estaba de más, ni era tan loca la diea, el creer que arregló todo para que su recibimiento, al regresar de la nada, fuera tan nefasto como el que tuvo, ergo, podría estar involucrado con la fuga de información de la Mansión, facilitarle la vista al vidente pasando por las guardas que había para eso.

Entre más lo pensara, más tentador le parecía. En sus ojos se veía que algo tramaba, pero aun estaba esa fría indiferencia que jamás le había mostrado a Cyrian. Despacio, lo soltó y se volvió a sentar erguida.

- Eventualmente ese “alguien cercano que no parece ser lo que es” apuntará a mí, para su beneficio – fingió especular, para generar la duda cuando todo el asunto del Cielo se descubriera, nuevamente. – Si le preguntas a cualquier Flor te dirá que el traidor yace en un litera en la bodega de un barco, sin embargo hay algo más que te exime de todo eso y que ellas no han visto, aun tienes los ojos en su lugar y todos los implicados en la caída de la Orden han perdido los suyos o los perderán en cuanto bajen la guardia y mi maldición los alcance – lo miró con suspicacia. Si la teoría de la posesión algún día llegase a ser cierta… se perderían esos lindos ojos castaños?

Se levantó despacio y dando un paso se ubicó a la cabeza de Cyrian, sin dejar de estar en el costado de la litera.

- Así que… qué es lo que sigue ahora? – no era la clase de pregunta que esperaba que se respondiera con sumisión y docilidad, sino con determinación, por lo que aguardó a que se tomara su tiempo para responder.

- Por cierto. Se siente peor, traté de ser cuidadosa para que no fuera aun más desgarrador –
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 20/05/11, 01:40 pm

No, Cyrian no se sentía ni ultrajado ni violentado por el acceso a su mente; por mencionar una razón, no había presentado ninguna resistencia al proceso, su mente estaba dispuesta a colaborar con el hechizo, sintiendo que no tenía nada que ocultar, pero era de esperar que ese tipo de intrusiones fueran “agresivas” dado que estaban pensadas para entrar en mentes menos amistosas.

Lo más similar a esas emociones que podía sentir era la molestia de una incipiente jaqueca que le duraría varias horas, mientras su cerebro reordenaba su mente tras la “visita”.

Sus ojos no se apartaron de los de Ethel mientras ésta le escrutaba; quizás inconscientemente buscaba una pista de lo que le esperaba, una chispa de ira o de perdón.... En realidad, buscaba cualquier cosa además de esa cruel indiferencia con la que lo observaba. Sentir esa mirada de la bruja era peor que cualquier destino que ella tuviera en mente para él.

- No me he expresado correctamente del todo, mi Señora.- intervino cuando ella explicó su maldición.- He dicho “si había un traidor”; no veo tan evidente, o al menos necesario, que existiera uno.
- Me habéis mostrado la batalla.- comenzó a explicarse.- La estrategia era de alguien que se sentía superior en medios y en fuerzas: atacaron frontalmente aunque fuera al amparo de la noche. Para ese plan no necesitaban saber más que dónde estaba vuestra casa y una distracción adecuada para que no estuvierais desde el principio de la batalla. – Sentía que sus palabras podían volver a despertar la ira de Ethel, si se interpretaban como un "yo lo hubiera hecho mejor", pero no iba a morderse la lengua. Era “su” terreno, siempre lo había sido.- Con información interna, hubieran sabido cómo retrasar el que detectarais el asalto mucho más. Sólo un general estúpido lanza un asalto contra las defensas exteriores si tiene un modo de soslayarlas.

El leve frufrú que hizo la ropa de la bruja al incorporarse ésta le sonó como el golpe de mazo de una sentencia, por lo que su pregunta le sorprendió. Cerró los ojos durante un segundo, mientras la ponderaba, antes de responder.

- Eso depende, mi Señora, de vos. Depende de si seguís teniendo vuestro sentido de la aventura intacto o si lo sucedido os ha vuelto más cauta.- Con la mirada fija en la de ella, reconociendo alguna maquinación en su fría mirada. El rostro del caballero tenía una fina sonrisa, de determinación, de certeza.- Si es lo primero, buscaré el modo de redimirme de mis errores; averiguaré todo lo que pueda del... Sauce, – decidió empezar a usar el nombre que le había otorgado Ethel para ese ente; un modo de mostrar su distancia con él.- de sus objetivos y cómo deshacernos de él, o utilizar el vínculo conmigo a nuestro favor. He luchado contra mi ración de criaturas extrañas lo suficiente como para no fiarme de ese ser, si notara cualquier manipulación en mi persona...- dejó la frase suspendida, era evidente la conclusión.- Si se trata de lo segundo, a menos que haya algo más que queráis obtener de mí, imagino que me encamino a una dolorosa, cruel, y al menos espero que imaginativa, muerte. Sólo me quedaría entonces preguntar si tendría derecho a un último deseo.

Cerró los ojos de nuevo, recostándose en el lecho, sin abrirlos, añadió.- Cualquiera que sea el caso, quería... daros las gracias. Pensasteis que os había traicionado, que os había abandonado y quién sabe que más... Pero jamás dudasteis de que siguiera vivo, que no hubieran podido matarme sin hacer ruido, sin que consiguiera que se notase. Me siento halagado.

- También quería deciros... Estar a vuestro servicio es, o ha sido, un privilegio. Jamás me he sentido tan....en mi lugar como estando en vuestra Sombra. Sea cual sea mi destino, quería daros mi gratitud, por si es la última oportunidad que tengo de ello.- Ella le conocía lo suficiente para saber que eran palabras sinceras, no una zalamería, una jugada desesperada de mejorar su destino.

Y la razón de los ojos cerrados era que existía algo más que decir, algo de lo que no se sentía digno, un secreto oculto en el latido que se saltaba su corazón, que no quería que sus ojos revelaran.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 30/05/11, 01:21 am

Pero había un asunto en lo que decía Cyrian que hacía pensar en un posible traidor. Nadie sabía que estaba distraída con otra cosa… con el intento de asesinato contra Nadyssra. De hecho era parte del plan. Era desconcertante que sabiendo a su aliada en peligro, se quedase en su casa haciendo las cosas habituales. El mismo Comandante, ese que había atrapado para desfogar su frustración y perdida, lo había confesado, aun cuando nadie le preguntó... no hubo muchas preguntas comparado con todos los días que gritó.

Pero lo dejó estar, de nuevo, sin dar muestras de lo que pasaba por su mente. En su lugar escuchó la explicación de Cyrian. No dejaba de ser satisfactorio que pese a su precaria situación expusiera con cabeza fría los errores de la gente de Feiran y que a la vez hablaba de los errores cometidos en su Orden, al permitir que se les pudiera investigar y saber con que personal no se contaba y lo débil de la defensa teniendo en cuenta que la mayoría de los mejores elementos estaban cumpliendo misiones en diferentes partes del mundo. Pero no despertaron su ira, solo llevaron a un nivel más profundo de frialdad a sus ojos azules que no dejaban de mirarlo.

Tras su ultima pregunta, aguardaba por una respuesta inteligente. No buscaba una excusa que la hiciera declinar de su decisión, solo sabía que el nivel de Cyrian estaba mucho más arriba que esa frase con la que empezó a responder; quizá fue ese conocimiento lo que evitó que dejara escapar una expresión de hastío y siguiera escuchando.

El plan de acción que planteaba era bastante interesante, pero no dio muestras de reconocimiento a esto, por más que en su interior sonrió al ver como todo iba encajando en su plan. No necesitaba cambiar su decisión, todo se daría por sí solo. Sin embargo... sin embargo, tras su brillante plan de acción vino la risa, que provenía de su exhaustiva resignación a lo que era el destino más predecible en manos de la bruja, algo de lo que dijo la hizo reír.

No podía evitarlo. El que su expectativa fuera que su muerte incluyera una calificación de "imaginativa".

Rió de muy buena gana, corto, divertida, casi pasó alto eso del último deseo, que por supuesto no cumpliría, y se tomó su tiempo antes de volver a borrar del todo su sonrisa, lo cual hizo poco a poco según iba hablando.

Al tener los ojos cerrados, esto era lo de menos, pero también se perdió su expresión de suspicacia, con la que se preguntaba qué estaba omitiendo en toda esa oda al agradecimiento. Se sentía tentada a arrancarle la verdad, que expresara eso que quería guardarse para él, convertirlo en una daga afilada que le cortara la entrañas por la eternidad, lastimarlo hasta niveles insondables con ello por ocultarlo, enfilar su crueldad contra él. Tenía una sospecha, pero le dejaría eso a él, que se guardara ese secreto, esa certeza.

- Son alternativas interesantes - en su tono sonó una sonrisa que no tenían sus labios, pero la siguiente frase, esto murió - yo también tengo cosas y detalles que agradecer. Han sido buenos años, nunca te lo he ocultado. Sin embargo ni siquiera mi agradecimiento da acceso a un último deseo que jamás me has visto brindarle a otros. Descansa, vas a necesitar tus fuerzas, calculo que para el amanecer de mañana ya podrás ponerte en pie por tus medios - sin más dilación se dio la vuelta y salió de la bodega.

Había pedido imaginación, sin embargo lo que sucedería carecía de imaginación. No entraba entre su proceder más habitual, pero seguía teniendo cierto placer perverso previo al olvido.

Quedaba el asunto de no fiarse del "amigo", ya era muy tarde, se había fiado de él en el pasado, en Ur Shalai y ahora, en el presente y el futuro, vendrían las consecuencias de ello, estaba casi segura que ya existía un vinculo, aunque la información que se proponía conseguir Cyrian sería útil para su colección de saberes.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 03/06/11, 05:10 pm

Una parte de él se sintió más relajada al escucharla reír por la descripción de la otra posibilidad a la que se refería, y que pese a todo seguía viendo como la más plausible de las dos.

- Ya que se trataría de un destino inevitable, al menos que sea algo memorable. – añadió con media sonrisa. De nuevo ese sentido del humor cercano a la tumba.

Asintió despacio a la respuesta de la bruja, con tranquilidad; no esperaba otra cosa, pero debía asegurarse.- Tampoco vi a nadie tener oportunidad de pedirlo, era simplemente por tener la certeza respecto a ese punto. – Dijo con una leve resignación en la voz. La manera de responder daba a entender que la segunda opción era cada vez más probable.

No añadió nada más mientras se quedaba a solas en el oscuro camarote, con la única compañía del ocasional gemido lastimero del otro prisionero. Lo único que echaba de menos era no tener siquiera un ojo de buey a través del cual mirar el mar mientras esperaba la confirmación de su destino.

Comprobó cómo se encontraba físicamente; su brazo se sentía dolorido, pero no estaba roto; seguramente alguno de los huesos del antebrazo se dislocó con la coz del caballo, pero había sido colocado de nuevo en su lugar. La herida en su torso estaba cosida y cerrándose, por lo que tenía que cuidarse de movimientos bruscos.

Por lo demás, sólo había recibido pequeñas contusiones y algún arañazo durante la escaramuza, nada de consideración.

Con un leve temor comprobó lo último que le quedaba por probar. La vez anterior que había perdido el favor de a quien había jurado lealtad, había perdido algo más que la fe en las deidades; sus dones de paladín habían desaparecido. Alzó la mano con lentitud, casi temeroso de que la historia se repitiera hasta sus últimas consecuencias, pero dejó ir un suspiro aliviado cuando la sombra que proyectaba el candil respondió a su gesto.

Al menos, aún le queda algo del favor de la Bruja. Aún.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 03/06/11, 09:23 pm

En efecto, nadie había tenia la oportunidad. Sus bocas y garganatas estaban demasiado ocupadas en gritar, llorar o contener cosas desagradables y/o mortales para expresar sus deseos, su último deseo.

Sin embargo, si hubo alguna vez una excepción, al guien que sí logro pedir un deseo, alguien a quien le destruyó la psique valiendose deese deseo final, luego de destrozarle el cuerto y la vida de a quienes iba dirigido dicho deseo.

Tras la puerta, al otro lado de la bodega, Ethel se recostaba al marco, con la mirada gacha, agardando algo que solo ella sabía y que no tardó tanto tiempo en darse: la comprobación que aun tenía su favor. Era curioso que solo hasta ese momento se preocupara por esa perdida o se diera cuenta que podía haberlo perdido. Despúes de lo que se había hablado, debía ser claro para él que si en verdad hubese perdido el favor de la bruja, entonces no habría podido hacerle frente a Roger y Ruther y sus secuases.

De todas formas sonrió. Una sonrisa fúnebre, teñida de trisetza pero también maquiavelica. Le había dicho que era mejor que esa deidad que lo había dejado, nunca selo había demostrado abiertamente o con ese proposito, hasta ahora. Ella no le privaría de los dones ofrecidosy tomados, aun cuando se supiera condenado a muerte. La oscuridad pero sobre todo el coas, era mucho mas constante en sus favores y en su beneplacito que la Luz. Alguna vez se lo haía dicho y ahora, esperaba que se diera cuenta de cuan cierto era aquello.

El asunto era... ahora, qué iba a hacer? Sí, lo sabía. Se alejó de la puerta por la que horas más tarde, Coral, con su sencillo vestido naranja y delantal blanco y pulcro, ingresó con una bandeja con un poco de sopa y comida. Caminó en silencio, con el sigilo propio que le daba el ser una muy buena asesina, no por pasar desaparcibida sino por costumbre.

Dejó la cheralo junto a la litera de Cyrian, mrándolo levemente. En su mirada no había lastima, ni enojo, fue más bien una mirada de reconocimiento de su bienestar. Muy rápida, pues se dirigió al cuerpo tendido del pupilo, a quien le tomó el pulso y chasqueó la lengua.

- Será que se muere? - murmuró con una mueca de inquietud. Estaba casi segura que no lo haría, pero se veía tan debil. Se puso en pie y regresó donde Cyrian, sentandose a su lado, se inclinó para atraer la bandeja y le ofreció comida.

- ... - abrió la boca para decir algo, pero despúes de desviar la vista, retomó su tarea de darle de comer, aunque esperaba no tener quedarsela en la boca - Crees poder comer solo? - no era una pregunta hiriente, no hostil, solo verificaba su estado y hasta donde debía actuar ella - la sopa no está muy buena, pero te hará bien - agregó con serenidad y una sonrisa que dejaba claro que le constaba que la sopa no estaba buena.
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 03/06/11, 11:07 pm

El tedio siempre era un enemigo difícil de vencer para Cyrian, por lo poco acostumbrado que estaba a lidiar con él; más aún en unas circunstancias como aquellas. Acababa de despertarse, por lo que volver a quedarse dormido no era una opción; su “compañero de celda” no era capaz de articular nada que fuera más complejo que un gemido, por lo que la conversación tampoco era viable. Para colmo de males, ni siquiera podía entretenerse con el vaivén del mar dada la ausencia de un ojo de buey en la bodega donde se encontraban.

Lo único que había en la habitación era la luz del candil de aceite, oscilante por el vaivén del barco...

Así, lo primero que Coral pudo apreciar al entrar en la habitación fue la sombra de un conejo moviéndose por la luz del candil; ilusión óptica causada por una combinación de luz, oscuridad y un manipulador de ambas sin nada que hacer salvo esperar.

La mirada de Cyrian la siguió mientras se incorporaba asumiendo que se trataba de su rancho.

- Lo ignoro. Supongo que si lo hace, seré su repuesto. – contestó al murmullo de la Flor, aunque no estaba destinado a él.

- Puedo comer solo, os lo agradezco.- contestó en el mismo tono, sin más intención que constatar que se encontraba en condiciones para ello. Su dolorido brazo izquierdo no tendría más que hacer de tope para sostener la bandeja, por lo que apenas sufriría mientras el derecho hacía la parte más laboriosa.- No os preocupéis por el sabor.– añadió mientras llevaba la primera cucharada a su boca. Aunque en algo le daba la razón a la asesina: aquello no era precisamente una delicatessen.

Sin mirarla, añadió a fin de alargar un poco la conversación, sonsacarle eso que comenzó a decir y se calló. – Si queréis decirme algo, aprovechad; no creo que tengáis muchas más ocasiones. – Mientras iba dando cucharadas a su sopa.


Última edición por Cyrian el 06/06/11, 04:45 pm, editado 1 vez


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 04/06/11, 12:18 pm

- Para ser su reemplazo tendría que ser hijo de una de las familias nobles e influyentes del Ducado y... - se sonrojó - en fin cumplir con otros atributos para ser reservorio de componentes - lo miraba comer mientras hablaba. El truco del conejo había sido bonito, ingenioso. Ella estaba consciente de lo mucho que debía de aburrirse e la bodega.

- A decir verdad no tengo nada que decirle - reconoció - cada cual metido en su papel, nunca tuvimos mucho tiempo para relacionarnos y tener la opción de tener algo que decir ahora - sonrió divertida, cosa rara en ella - nunca se quiso integrar con nosotras - no era un reproche, era la verdad, ellas tampoco hicieron mayor esfuerzo por socializar con él, así que se lo tomaba a broma.

- Más lo que tenía era una pregunta. Pero después de tantos años supongo que da igual ... - se giró en la litera acomodándose mucho mejor - Usted fue la ultima persona que habló con ella, tal vez me pueda decir lo que siempre nos preguntamos todas, era feliz? -
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 06/06/11, 06:20 pm

Sonrió divertido ante el sonrojo de la Flor; especialmente porque había tomado en serio su comentario irónico. El destino que esperaba el caballero hacía parecer envidiable el del muchacho.

Claro que ninguno de los dos se había encontrado nunca en el lugar del otro.

- Yo pensaba más bien en algo de desahogo; culparme por lo sucedido, echarme en cara alguna compañera perdida, prometerme un nefario destino en nombre de la venganza, la justicia o la ira... Algo parecido a tu compañera, la que me puso la espada al cuello.- dijo entre cucharadas, sin prisa. - Cada uno en sus labores... La mía dificultaba las relaciones con vosotras; como conjunto, suponía vuestra lealtad, en particular, tenía que ver.... peligros en potencia en cada una para Ethel.- Levantó la mirada y sonrió de medio lado, siguiendo la broma.- Oh, y que en el fondo soy un chico tímido. Eso también.

Su rostro recobró la seriedad mientras ponderaba la pregunta de Coral. Una pregunta así podía iniciar un debate sobre la definición de felicidad que podía durar horas; más aún porque era un concepto al que jamás le había dado demasiada importancia. Para él, siempre había asumido que la felicidad era sentir su deber cumplido, ya fuera protegiendo a los demás cuando era un paladín, o saber que Ethel estaba a salvo... Pero cuando había tenido a Ruther en sus manos, a su merced... aquello abría todo un nuevo abanico de posibilidades...

- ¿Si era feliz? Siendo sincero, no lo sé. - Apuraba con tranquilidad su rancho.- Pero de algo estoy seguro, al menos lo había sido y mucho; sólo con ver cómo miraba a su hija era evidente. Pero la suerte le había dado la espalda; la Dama es especialista en eso.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 06/06/11, 07:33 pm

Al inicio, Coral lo miraba con extrañeza, pero según iba ampliando su punto, su sonrisa afloró y se fue convirtiendo lentamente en risa hasta estallar en una carcajada que supo ahogar entre sus manos, forzándose a retomar el control. No por evitar ser cortes con Cyrian, sino por lo que pudiera pasar si alguien se enteraba que en lugar de darle de comer estaba socializando y divirtiéndose.

Aun así, controlado el ruido de la risa, el tono jovial tardó algo de tiempo en desaparecer.

- Es cierto, quizá debería hacer eso, sobre todo si pienso en las más cercanas, pero ser hipócrita es algo que quita tiempo y me suele restar concentración. Naaah, eso de ser temperamental y explosiva se lo dejo a los antiguos Lotos, además, Teresa tiene la mala costumbre de tomarse todo, lo propio, lo ajeno y lo de Ethel como personal – no más había que ver como se puso con lo de Alice y Davianna – Ethel no es ninguna damisela indefensa pero si es bastante visceral y si aun tienes el cuerpo completo es por algo, aun cuando lo desconozco lo respeto, y aun cuando tu presencia habría sido muy útil para evitar tantas bajas, no voy a ser yo quien te eche en cara que todas queremos venganza, no vale la pena, no eres nuestro blanco – volvió a reír de buena gana – eso se lo dejo a Teresa y sus cadenas – Coral no era un Loto y quizá jamás lo habría sido, de haber persistido la Orden. Pero si era un Orquedea, y era raro que como tal lo viera todo con tanta sensatez, sin ser extremista en el asunto de: si no estas con nosotros, estas en contra. Sabía detenerse a pensar antes de actuar y lanzar acusaciones nacidas de las emociones... habría sido un excelente Geranio.

- Pero si casi todas, somos adorables. No te íbamos a morder - le siguió la broma, burlándose de ellas mismas.

No podía evitar reírse. No le reprochaba que desconfiara de ellas, como potencial peligro para Ethel. De hecho, a razón de hacerlo era que ella creía que se podía confiar en él. De tener un encargo tan importante como cuidar de su Señora, ella misma obraría de esa forma. El chico era simpático. No en vano Sonya suspiraba por él, ahora la entendía. Lo miró fijamente, consciente como era de lo exhibicionista que era Ethel, se preguntaba si siendo tímido, suponiendo que dijera la verdad, se habría sonrojado siempre a la sombra de ella.

La mirada de Coral se hizo profunda, pero la sonrisa permanecía en ella. La hija de Josephine. Se preguntaba, entre otras cosas, si no había hecho mal al salvarle la vida siendo ella quien fue tras Rebeca… cualquiera de las otras dos la habría matado delante de su madre, pero ahora desconocía el futuro de la infante.

Echó la cabeza para atrás, mirando al techo; después suspiró.

- Entiendo – había un deje de orgullo en su palabra, de alivio – aunque pasaron tantos años, aun estaba en forma. No lo suficiente –desvió la vista hacia una de las cajas, nostálgica – me alegra que las cosas, con sus altos y sus bajos le salieran, bien. Ya el destino dirá si en eso también puedo superar a mi maestra –

En la cabaña, cuando asaltaron, Coral había ido tras Josephine, intencionalmente se dejó desarmar para poder estar en igualdad de condiciones y al enfrentarse las dos asesinas, la lucha fue pareja, hasta que Coral supo que debía darse pisa, la sometió y justo antes de darle fin, de una forma limpia y superior, vio la niña acercarse por el lindero, vio a Gatsu tratar de sujetarla y como Rebeca la eludía. Golpeó a su amiga y fue por la niña, la atajó a la entrada y cuando iba a asegurarla, esta retrocedió y tuvo que seguirla. Hay fue cuando Gatsu se enfrentó con Josephine, con un cuchillo de cocina y su atención puesta en el bienestar de su hija, lo demás fue sencillo.

- Sí. No solo ha sido su especialidad en el caso de ustedes dos, he visto muchos casos. Tal vez no sea más que una figura en una religión, en lugar de una deidad que en realidad protege –

La siguiente pregunta fue más personal que cualquier otra cosa. No quería repetir los errores de quien fue su maestra tantos años atrás.

- Qué pasó con el marino mercante? No vimos señales de él en la casa – en su mente, estaba la imagen de cierto pirata, al que ella sabía que no debía tomar en serio.
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 07/06/11, 04:18 pm

- Tch, cadenas. Es muy engorroso luchar contra esas armas.- comentó de buen humor encogiéndose de hombros. – Ahora que mencionas, sí, aún estoy entero. La clave es aún. Si tenéis alguna apuesta sobre qué miembro perderé primero, mi voto va para el brazo derecho.

Sus ojos brillaron divertidos ante el cometario de la Flor sobre el morderle, conteniendo la risa.- ¿Entonces dónde estaría la gracia de integrarme? – El caballero no era exactamente tímido en realidad, sino respetuoso; la tendencia de Ethel al hedonismo era algo capaz de sonrojar a cualquier ser vivo, por lo que en su caso simplemente, como guardián, sabía cuándo conceder “intimidad” a su Señora.

Su sonrisa perdió la jovialidad pronto, pero no la sinceridad mientras escuchaba a Coral.- Te daría mis buenos deseos para tu futuro, pero hasta ahora, todos aquellos a los que he deseado bien han acabado terriblemente.

- Ignoraba que Josephine te hubiera entrenado. De hecho, nunca imaginé que fuera una Flor, sospechaba que antes había sido alguna clase de guerrera o de mercenaria, por su forma de hablar, pero... – se encogió de hombros. – Ni siquiera reaccionó cuando mencioné que provenía de Lurthum.-dijo mientras se llevaba un pedazo de pan a la boca.

- La Dama es real, no te equivoques. Puede que su aspecto no sea el de una mujer bañada de luz, pero es real. Hay “algo” detrás de eso fanáticos que componen la Orden, y ese “algo” es poderoso. No subestimes a los miembros de la Orden o podrías pagar un precio muy alto. – Cyrian nunca había mantenido como un secreto que él había sido un paladín, aunque era plausible que muchas Flores desconocieran este hecho dado el poco contacto que habían tenido con el hombre. De hecho, era poco lo que en realidad sabían del hombre, aunque eso no quitaba que circularan ciertos rumores, algunos insinuando que era el amante favorito de Ethel, aunque la realidad fuera que jamás habían traspasado la frontera “profesional” entre guardián/protegida. También había oído desde las sombras el rumor que sugería que, de algún modo, Cyrian era su hijo.

Al pensar en la Dama, recordó la sensación de pureza que nublaba los sentidos cuando la Luz le otorgaba su poder, su bendición, esa sensación de seguridad absoluta, de estar protegido... La sensación de luchar por una causa justa...

Era fácil dejarse engañar por todas aquellas promesas vacías.

- Pero es cruel y despiadada, no es un faro de esperanza.- Sus ojos enrojecieron súbitamente; la imagen de Gisella moribunda en el suelo cruzó su memoria.- Conozco muy bien la sensación de sentirse traicionado al descubrir esa mentira.

- ¿Con el padre de Rebeca? No estoy seguro del todo. Se perdió en el mar, según me dijo, accidentalmente; pero el rumor persistente en el pueblo era que Roger, uno de los hombres que dejé atados a un árbol, había arreglado las circunstancias para que sucediera. Era una de las cosas que quería averiguar y si era el caso, ofrecerle a Josephine la oportunidad de ejecutar justicia.- cerró los ojos, que se habían ido volviendo de nuevo castaños mientras hablaba, a la par que se llevaba otro pedazo de pan a la boca.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 07/06/11, 08:40 pm

- Ah noo – dijo con camaradería Coral, cosa muy extraña en ella pero que le sentaba bien hacer de vez en cuando – un brazo no tiene gracia. No creo que te vaya tan mal como al Comandante que nos trajimos de Lurthum,, un inicio interesante sería como el de él, le cortó las orejas y luego, desde ahí el cabello para fabricar con este y con garfios de lo que quedó de las orejas, las fustas con la hizo los cortes de guía para desollarlo y poder tirarlo al mar – hizo una mueca de dolor empático – La que se llevó la peor parte fue la Condesa, nosotras no escuchamos nada, creo que estaba molesta porque perdimos la casa, pero ella, ella si lo oyó todo, los invitados seguro tuvieron que aguatarse la perorata de esta mujer –

Sonreía. Como la mayoría de las Flores, se veía bonita cuando sonreía con sinceridad y, le costaba lo suyo resistir el impulso de reír.

- No te preocupes, el futuro vendrá solo, con buenos deseos o sin ellos. De momento estoy en el lugar que quiero, en el lugar indicado.. cuando Ethel nos sugirió que nos desbandáramos, pude haberme ido y empezar un nuevo futuro, esperar su llamado, pero no pude.. es… - lo miró de forma acusatoria – bueno, tu sí comprendes qué “es” –

Y de nuevo, ahí estaba esa sonrisa de orgullo.

- Sí, yo era muy niña cuando me pusieron a su estela, aun era pequeña cuando se fue. Me enseñó lo básico y lo no tan básico, eso que a final de cuentas es lo que realmente te salva la vida – en adelante lo escuchó, con atención, sin ser mortalmente seria como solía ser. Era una oportunidad de aprender y no la desperdiciaría. En efecto, ella no sabía que había servido a la Dama y era de las que decía que no era amante de Ethel por que era eunuco pero que tenía otras habilidades. Todas las apuestas siempre se dividieron en varios grupos y ella pertenecía a ese por hacer rabiar a Sonya.

Pero lo que decía era a la mar de interesante. Jamás había subestimado a quienes seguían a la tal Dama, ni a los devotos ni a los fanáticos. Su posición seguía siendo la misma frente a la figura, pero de ahí a subestimar el poder que obtuvieran quienes si creían en ella, había un abismo muy grande.

- Vamos, no te enojes, lo ultimo que necesitas – y necesita Ethel – ahora es que te sobre esfuerces por lo que te produce su traición – aunque eso de cruel y despiadada aplicaba muy bien a su Señora, claro que ella nunca se mostró de una forma distinta, he ahí la diferencia.

- No revisamos el bosque al irnos, solo acabamos con los que estaban rodeando la casa, aunque algunos ya estaban muertos cuando llegamos. Quizá los aldeanos los hayan liberado… si tuvieron suerte, sino… - era una isla de caníbales, las opciones no eran muchas. – Si fuera el culpable no creo que Josephine lo hubiese dejado tan tranquilo, pero los años no pasan en balde y quien sabe qué tanto haya cambiado – el joven volvió a gemir, era un sonido claro de ayuda, pero Coral no se dio por enterada.
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 08/06/11, 04:54 pm

Un involuntario escalofrío recorrió la columna de Cyrian según escuchaba la descripción de Coral sobre el destino del comandante capturado.

- Dije el brazo derecho en primer lugar. Mantengo mi apuesta; siempre podría optar por quitarme el brazo y luego utilizarlo como arma contra mí. También sería algo digno de verse, ¿no crees? – dijo, sin perder el tono amistoso que marcaba la conversación. Del mismo modo que Coral, no era nada frecuente encontrar al caballero tan relajado.

- Te sorprenderá, pero no lo comprendo.- Su sonrisa calcaba a la de Coral.- Pero sí que entiendo a qué te refieres. Ethel inspira lealtad... No, más aún... Devoción, sin siquiera pretenderlo.- Su mirada era ensoñadora mirando algún lugar que no estaba en ese cuarto, pero regresó pronto a su interlocutora.- Eso y terror, sobretodo cuando lo pretende.

Con un gesto quitó importancia a su estado. – No te preocupes, es sólo que... me hierve la sangre sólo con recordarlo. Supongo que me entiendes. Sólo asegúrate de ser precavida cuando lidies con esa gente.

- Espero que no tuvieran suerte y a estas alturas no sean más que carroña para la fauna de la isla. – Y era cierto, pero ese deseo concernía principalmente a Roger; Ruther era una historia completamente diferente.- Pero dudo que sea el caso, estaban demasiado cerca del pueblo y el incendio de la casa sin duda llamó la atención.

Se encogió de hombros.- En cuanto a Josephine, no sé qué hubiera hecho; pero iba a dejarle todas las opciones abiertas. – concluyó con voz cómplice.

Miró sin interés el cuerpo de su compañero de bodega, ese gemido había sonado diferente, como si estuviera recobrando el sentido de la ubicación. – Parece que le hemos despertado.

Su mirada regresó a Coral, pero ahora su expresión era un poco más seria.- Sé que pronto tendremos que dejar esta conversación, ¿podría pedirte un pequeño favor cuando salgas?


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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 09/06/11, 01:20 pm

Coral sonrió. Sabía que no valía pena contarle que eso solo fue los primeros días, casi una semana, que luego lo había curado y que si le había cortado el brazo, si mal no recordaba el izquierdo; tampoco había la necesidad de contarle lo que le había hecho con su propio brazo que tanto le hizo gritar confesando cosas por las que nunca se le preguntó y que ya no le interesaban; tampoco la forma en que sembró en él semillas de… Coral prefería no saber de qué eran las semillas. No. Toda esa información no era necesario que la supiera Cyrian.

Tampoco le dijo nada sobre el terror que podía despertar la bruja. Se reservaba su interpretación al respecto y su versión del asunto. Sabía que podía ser muy ingenua e interpretada como ceguera, pero era así como lo veía. No todos comprendían a la hechicera y quienes no comprendían más le temían. Por otro lado, ella creía comprenderla y aun así… aun así también le temía en ocasiones. Sin embargo el respeto le ganaba a todo aquello.

- Lleva despierto lo que tú inconsciente – anunció. Lo tenían de privado del sueño, como parte de la tortura a la que lo tenían sometido – el descanso no es algo que entrara en el ritual que se usó para curarte las heridas de… ¿magia sagrada? Bueno, como sea que se llame –

A su pregunta, lo miró con seriedad, por fin. Si, podía pedirle un favor. Pero podría ella hacérselo? Todo dependía. Pero no sería descortés.

- Poder puedes, veamos si puedo ayudarte a cumplirlo. Qué sería? - estaba tensa, el haber aceptado oír ya la ponía en una posición comprometedora.
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 09/06/11, 05:38 pm

- Entonces lo que hemos hecho es hacerle de faro para retomar el contacto con la realidad.- Cyrian volvió a mirar al moribundo chico; al fin había encontrado la razón para que no le hubieran quedado esas “quemaduras” que eran consecuencia de una exposición hostil al poder de la Dama. No eran quemaduras de calor, como si hubiera estado en contacto con una llama o algo incandescente, sino más bien como si uno hubiera estado expuesto a un foco luminoso durante varias horas.

Uno bastante más poderoso que el brillo del sol al mediodía.

Lo que no comprendía era que le hubieran sanado esas quemaduras y no las heridas más mundanas. ¿Quizás era ya forzar demasiado la resistencia del muchacho? ¿O una medida deliberada para asegurar que se sintiera debilitado al despertar? Pese al estado del “componente material” del conjuro, de algún modo se sentía más inclinado a pensar en la segunda opción.

- Llámalo como prefieras, es el poder que blanden los seguidores de la Dama. Y no sé qué aspecto tenía cuando fueron curadas, pero te garantizo que dolían mucho más.- Sonrió de medio lado.- Como todo lo que tiene que ver con ella, es engañoso e insidioso. Parece una quemadura superficial, pero justo bajo la piel, la herida perfora profundo.

- Nada que ver con la simple sinceridad de una puñalada. - añadió con buen humor.

- No tienes por qué hacerlo si no quieres, es una.... tontería en realidad. – dejó ir una pequeña risita.- No sé qué ha sido de mis pertenencias, pero me gustaría que encontraras mi espada.

- No, no, no voy a pedirte que la traigas.- se adelantó a la más que previsible negativa.- no estoy tan loco, pero hay..algo en la empuñadura, una cinta de cuero que recubre la empuñadura. ¿Podrías hacerte con ella y traérmela?


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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 09/06/11, 06:44 pm

Coral se encogió de hombros. Para la cantidad de cosas que le había hecho al pobre muchacho, desde destruir la vida de sus padres convirtiéndolos en marionetas a su servicio, dejarlo en el estado en que estaba no había sido la gran cosa. Podía haber intentado alguna otra cosa, pero para combatir Luz, necesitaba a alguien “inocente” y el chico, mal que bien, pese a estar siendo moldeado, aun lo era.

- Yo tampoco lo sé, me encargaba de otras cosas cuando te desvistieron – reconoció. Lo que sí, fue que sonrió sarcástica a la mención de la puñalada y después soltó la risa, tapándose la boca para no hacer escándalo un segundo después.

- Convertirte en alfiletero es aun más sincero – pero la sonrisa se borró en cuanto mencionó la espada. Lo primero que se preguntó fue si la habían traído. La última vez que la vio fue a los pies de Ethel, pero no estaba segura. Si la habían traído la tenía ella e iba a ser un poco complicado pedírsela sin responder a preguntas. Por otro lado, asumió que eso era lo que pretendía a final de cuentas con la conversación, obtener su espada. Eso llevó a la siguiente pregunta… creía que incluso alguna Margarita caería en algo tan poco elaborado? Empezaba a mover la cabeza para denegar cuando él se le adelantó.

- Veamos qué se puede hacer, lo que no sé es cuanto tarde – observó el plato para verificar que hubiese terminado – con todo lo que he tardado, tal vez te envíen a alguien más para la comida – De lo que sí estaba segura, era que tendría que decirle a Ethel… no movería un solo músculo sin su consentimiento. Lo último que quería, eran problemas.
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 09/06/11, 08:54 pm

- Siento discrepar pero convertirme en alfiletero es menos sincero que una puñalada.- Cyrian puso su expresión seria más habitual, pero la sonrisa de sus ojos lo delataban como una pose para la broma. - Verás, una puñalada es simple y directa, lo que anuncia es lo que recibes. En cambio, lo del alfiletero.... bueno, he visto a muchas de tus compañeras, y a tí misma, trabajar y convertir en alfileteros a blancos, pero jamás os he visto guardar alfileres en ellos. No te rías, es un asunto muy serio.- dijo aunque era evidente que a él era a quien más le estaba costando aguantar la carcajada.

Su expresión era de sincera gratitud cuando Coral aceptó, aunque fuera vagamente, hacer el esfuerzo. - Tarda lo que necesites, incluso no la traigas si piensas que puede causarte algún problema. Me bastará con saber que no se ha perdido.

Su mirada castaña pareció leer tras los ojos de la antigua Flor, dado que añadió.- No importa si consultas a mi Señora sobre la conveniencia de dármelo, ni...quiero que pienses que este rato ha sido para que aceptaras hacerme ese favor. No me hubiera ofendido si te hubieras negado, o pedido algo a cambio.

La sonrió sinceramente, una sonrisa que quedaba extraña en el rostro del antiguo paladín, pero que le sentaba bien. - Ha sido muy agradable conversar contigo, Coral, de veras.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 10/06/11, 11:27 am

Qué se le puede pedir a cambio a un condenado? Indulgencias en el infierno? Coral no aspiraba a un paraiso. No era precisamente lo que se puediera llamar alguien sadico y que disfrutara con su trabajo, porque de hecho sus muertes eran bastante limpias, pero seguía sinedo una asesina y tendría que redimirse de otra forma si esperaba llegar algun día a algo parecido a un Edén. Así que era sincera consigo misma, indulencias para el infierno.

Como fuera, se levantó de la litera, llevando consigo los platos y la bandeja con la que llegó.

- Te lo dije - respondió con una sonrisa - no todas mordemos - si por haber tardado tanto enviaban a alguien más para la siguiente comida, entonces confirmaría el por qué decía que no todas.

El asunto de la cinta de cuero era complicado. Si la espada estaba abordo, que seguramente así era, estaba segura que sí la tendría y que estaría justo donde él indicó. Lo que le preocupaba a Coral era lo que haría Ethel con la cinta luego de someterla a un exhaustivo examen...

- Ag... g... a....- gimió el muchacho, como un último intento por llamar la atención de Coral. En vano. La antigua Flora salió de la bodega. Ahora tenía cosas que hacer, aparte del favor que le solicitaba Cyrian.

* * *

Y sí, ahi estaba la cinta, atada al pomo de la espada, que descansaba en las delicadas manos de Ethel, quien a su vez descasaba sentada casi como ouna reina siniestra en una silla bastante elegante, amplia y de enormes apoyabrazos.

- Veo - dijo, deslizando la punta del dedo por toda la hoja, mimando el arma, mientras Coral, apoyada de espadas a la pared contraria la observaba sin una expresión definida. El dedo se deslizó de regreso, con suavidad, sumiendo la habitación en el silencio - Te dijo algo más? - la pregunta fue tajante, pero Coral guardó silencio. No había omitido nada, aunque tampoco profundizó en las bromas que habían dicho - Curioso, muy curioso - el dedo seguía moviendose, esta vez hasta llegar al pomo y la consabida cinta de cuero.

- La persistencia es algo que siempre he valorado - sonrió, esa clase de sonrisa que le helaba la sangre a sus Flores - me pregunto si estamos hablando de ese mismo "último deseo" - sus dedos juguetearon un poco más con la cinta - entenderás que deberás buscarte otro nuevo amigo, cierto? - esta vez Coral asintió - Imaginativa... - se llevó la mano al mentón pensando.

- Lo de los alfileres, suena bien - dijo otra Flor desde la pared cercana a la que sostenía a Coral. Ethel no la determinó siquiera. Coral, por su lado, torció el gesto.

- Siempre pensé que esa era la razón por la que no tomabamos prisioneros ni rehenes, para no tener que ser imaginitavos con sus muertes - lo dijo despacio y con ellos la otra Flor la miró con cierto resentimiento.

- En efecto, y porque son un estorbo - reconoció Ethel - la pregunta ahora es.. qué haremos? - sus dedos empezaron con la tarea de soltar la cinta. Cómo estaba segura que ese fuera su último deseo, no podía simplemente dejarle llevar la cinta y que pasara por encma de sus palabras. Mientras la soltaba, la examinaba, realizaba ese examen que había predicho Coral, siendo lo primero que encontró en el trozo de cuero su textura, su cuiado y una gran carga emocional.

- Mañana le daremos información sobre su cinta, mañana será un bello accesorio de muerte y desolación - Coral bajó la vista, no lo pudo evitar, respiró profundo sabiendo que nada podía hacer, aun cuando lo intentara - No te preocupes querida niña, te voy a compensar por lo que te pueda afectar... -

- No es eso... - la interrumpio - es... siempre has tenido razón, alguno lazos simplemente no deberíamos permitirnos que existan... -
- Coral... - extendió la mano hacia la asesina y esta, tras dudarlo un momento, se acercó y le toma la mano que la atrajo hacia la silla en un ademán para que se inclinara. Mientras lo hacía, con un giro, dejó apoyada la espada a un costado para poder recibir a la Flor, a quien abrazó - No creas que no lo entiendo, no creas que a mi no me duele, que no quisiera que fuera de otra forma, pero dime, qué harías tú en mi lugar? - la hizo sentarse en su regazo - No está mal que formen vinculos, no te sientas culpable por eso, si no quieres que ocurra pídemelo y no lo haré - le tomó la cara entre las manos para que la mirara de frente. La asesina sonrió tristemente, pensó en la isla, en sus amigas, en todo cuanto perdieron, en todo cuanto perdió su señora, en lo defraudada que se sentía. Negó despacio.

- No puedo. Aunque lo pidiera, qué sería de ella? -

- Entonces, entiendes por donde van mis intenciones.... No va a sufrir... demasiado, te lo prometo - le dio un beso en la frente antes de abrazarla nuevamente y la Flor descansó. Sabía que diría eso, sabía que si ponía la decisión en sus manos, ella la devolvería y no tendría una ruptura afectiva entre ellas, por eso sonreía con crueldad mientras le acariaba la cabeza - Busquen a Teresa, que sea ella quien se encargue de la comida y.. diganle que NO lo toque o tendremos que volver a hablar -
- Qué hacemos con la niña? - preguntó la Flor.

- Nada aun. Preparen la miel, busquen las ratas -



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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 10/06/11, 12:55 pm

Cuando se volvió a quedar a solas en el calabozo, se giró hacia el chico. - No te preocupes, todo lo que quisieras decirle a ella, puedes decírmelo a mí. Te servirá de lo mismo, y no es que tenga nada mejor que hacer.- dijo, más que consciente de que lo más probable es que ni siquiera le entendiese.

Suspiró de nuevo cuando, de forma más que previsible, el tedio volvió a convertirse en su única compañía de facto. Con gesto hastiado, volvió a buscar las sombras de la habitación, pensando en qué forma darle a continuación.

Sus pensamientos eligieron la forma por él: la espada con la discreta cinta enrollada a lo largo de la empuñadura. La cinta no tenía ningún valor propio, tal como había dicho. De hecho apenas le quedaban ningún rasgo distintivo, dado que su ubicación hacía que estuviera desgastada por el roce, incesante a lo largo de años de uso. En su día, había tenido un pequeño dibujo decorativo por su función original de decorar una larga trenza y además una pequeña frase escrita con tinta, una frase que a Cyrian le había costado aprender y, a modo de recordatorio, una mano amiga había dejado escrita. La inscripción se había perdido, como mucho podía intuirse algún trazo o letra; pero Cyrian no olvidaba lo que una vez estuvo escrito "Moverse con el mundo".

- Sólo un necio lucha contra el viento. - murmuró para sí mismo, con media sonrisa. Esa lección estaba presente en su mente y era lo que le calmaba, la certeza de que en aquel momento, cualquier acto era igual que luchar contra el viento.

Pero Ethel se equivocaba. Aquella cinta estaba relacionada con el último deseo que había intentado pedir, pero no lo era. Su último deseo era algo más del gusto de la bruja; él lo más probable era que muriera, pero eso no significaba que la justicia tuviera que hacerlo. Hubiera dado a Ethel los nombres de sus antiguos camaradas y pedido un horrible destino para cada uno, uno al menos tan doloroso como el suyo.

Las horas se arrastraban lentas por el lado del antiguo paladín; la espada se transformó en una serpiente, a la que luego le saldrían alas para formar un diminuto dragón, y así, incontables formas.

La cena resultó notablemente menos agradable que el almuerzo, pero no dijo nada. No estaba preocupado por Coral, sabía que ella no correría el más mínimo riesgo por ayudarle, le decepcionaría otra cosa. Sólo le quedaba esperar pacientemente.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 11/06/11, 11:54 am

Esa segunda comida fue más bien escasa. Como se esperaba Cyrian, el joven no le respondió, de haber podido abrir los ojos lo habría mirado con odio, pero estaba demasiado muerto para intentarlo siquiera.

La razón que la segunda comida fuese bastante pobre, se debió a que Teresa cumplió con lo que se le dijo. No lo tocó. No atraería hacia ella la ira de Ethel. Pero no tocarlo no implicaba que dejara las cosas así no más. Al ingresar a la bodega, dejó notar su precesnia y "tropezando" con un caja, la bandeja en sus manos se balanceó lo suficiente para regar buena parte de lo que traía en los platos, dejandolos casi a la mitad.

- Eh tú, remedo de guardian, acá está tu cena - dijo con una sonrisa de la que costaba determinar su emoción pues iba de lo alegre a lo burlón, a lo sarcastico, a la evidencia de estarse conteniendo para no hacerle alguna agresión. Dejó la bandeja a tres pasos de la litera - psst, psst, ven, come - le dijo en el mismo tono hartero con el que se convoca a un perro y se fue del lugar sin dardicarle un pensamiento adicional.

Hacia la madrugada. Las cosas empezaron a tener el rumbo que Ethel quería. El vigía, exclamó alto y fuerte, lo suficiente para que se escuchara por todo el barco, que tampoco era muy grande:

- ... ISTA!!! RHYILIA A LA VISTA!!! -

Ahi se cumplía la primera etapa de su viaje. Antes de llegar a la isla, lejos aun de la isla. El movimiento que siguió enel bargo fue de anclaje, desmonte de velas y liberar el timón para no acercarse aun más al nefasto lugar.

A la bodega, no entró nadie, dejaron a los dos convalecientes tranquilos (o intranquilos), hasta que el alba llegó, hasta el sol subió lo suficiente para aclarar el día.

- Traiganlo. Acabemos de una buena vez con esto -
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Cyrian el 11/06/11, 05:47 pm

Sin embargo, Cyrian la recibió con una sonrisa y ni se inmutó con el "tropiezo" de la Flor, aunque una frase zahiriente cruzó su mente "Con esa destreza, no me extraña que la Mansión cayera"; frase que jamás se acercó siquiera a ser pronunciada. Entendía y, hasta en cierto punto agradecía, la animadversión hacia él. El mismo caballero se sentía responsable en parte de todo lo ocurrido, pese a que sabía que su presencia no hubiera conseguido nada, excepto retrasar la derrota; y el mismo hecho de sentir que no era el único en culparle, paradójicamente, actuaba como un leve bálsamo de alivio.

Del mismo modo, no se inmutó cuando ella se dirigió a él como a un animal. Se limitó a incorporarse trabajosamente del catre e ir a recoger la bandeja.

Mientras apuraba la magra cena, se sentía ya mucho mejor; tenía mejor aspecto aunque no había nadie para verle. La desventaja de ello era que el aburrimiento se acentuaba cada vez más.

Fuera del camarote, el sol se había ocultado en el horizonte hacía apenas unos minutos pero al caballero le bastó para conciliar el sueño; fue un sueño tranquilo y profundo, pacífico y reposado como una montaña. A pesar de que no tenía la más remota idea de lo que podía esperarle con el romper del alba, no se permitió sentir inquietud. Sucediera lo que sucediera, iba a necesitar su cuerpo y mente en las mejores condiciones. Su Señora había insinuado que necesitaría sus fuerzas entonces, y era todo lo que debía saber.

Le despertó el grito del vigía, pese a lo amortiguado que llegaba a la bodega donde él se encontraba. Rhylia. Se sentía entre la sartén y las brasas. Ethel furiosa frente a él, una isla llena de devotos adoradores de la Dama más que encantados de matar a un hereje o un traidor a su espalda. Se incorporó en el catre y cerró los ojos, paciente, esperando escuchar en cualquier momento el ominoso sonido de pasos acercándose; se acababa la incertidumbre, se acababan las dudas.

- Moverse con el mundo. - murmuraba bajo su aliento. Tenía el presentimiento de que jamás antes había sido una lección tan importante.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: El alcance de la sombra de un sauce

Mensaje por Ethel el 13/06/11, 05:36 pm

Se paseaba por la cubierta, con la mirada fija en el punto distante que era Rhylia. Era bastante predecible el establecer que su plan de “castigo” era dejarlo a la deriva cerca a la isla a ver como se las arreglaba con aquellos que lo llamarían hereje.

Pero no.

Ese era el actuar de la Dama y su Orden, no el de Ethel… si se tratase de alguna otra persona, tal vez, pero no con Cyrian. Lo que iba a hacerle era un poco mas imaginativo y según el punto de vista… peor.

A empellones, hicieron llegar a su presencia la pequeña Rebeca, quien ya no tenía los ojos hinchados, pero si húmedos de tanto llorar. Cuando la dejaron de pie, detrás de la hechicera, y esta no emitió sonido alguno, llamó su atención llamándola “señora”. Pero ni aun así le dijo nada, sólo la miró por encima del hombro y dirigió la mirada al mar.

Rebeca estaba segura de no haber hecho nada malo, nada que justificara una actitud de “ahora no te hablo”. Ella había comido como se le dijo, había callado como se le dijo y había sido tan obediente como su madre le hubiese enseñado y lo suficiente para sentirse orgullosa de ella. Y aun así, ahora la señora de rizos no le dirigía la palabra.

No entendía. Si no le quería hablar, para que la había hecho venir ante ella? Era extraño, algo iba mal, en su interior lo sabía y ese conocimiento, de que algo no iba bien surtió el efecto que Ethel esperaba… miedo. La niña seguía sin comprenderlo, pero sentía miedo y algo en su interior le decía qu era correcto, que esto solo era el principio y que pronto sentiría más miedo, eso la asustaba más. Sin más, empezó a llorar de nuevo

Mientras tanto, la mano de Ethel, sujetando la cinta de cuero, se paseaba por la baranda de estribor.

Mientras tanto, la vida del barco seguía como si nada de eso estuviera pasando, como si esperaran permiso de Rhylia para avanzar a sus costas.

Mientras tanto, Abigail, de pie junto a la litera de Cyrian aguardaba a que este se pusiera en pie y la siguiera a donde su señora. A diferencia de Coral o de Teresa, no llevaba intenciones amigables u hostiles. Cumplía con su trabajo y punto. La señora Ethel requiere su presencia sin agresividad, sin lástima. Sin tenderle ropa limpia o más cómoda, sin dirigirle una sola mirada al otro. Aguardó a que se pusiera en pie y lo siguió a lo largo de la bodega y luego abrió el paso hacia la escalinata que llevaba a cubierta. Junto a la escalera, lo dejó ir por delante y luego se quedó permanente detrás de él, hasta que tuvieron a la vista la espalda de Ethel , momento en que lo dejó avanzar solo.

- Te encuentras mejor, Cyrian? – preguntó con mortal seriedad. Rebeca se giró y su primer impulso fue correr donde él, pero en cuanto se giró – Quieta… ahí – ordenó Ethel con voz dulce y embriagadora, pero amenazante que dejó a la niña petrificada en donde estaba, dejando corre más lágrimas.

Se giró despacio, costándole trabajo retirar la vista de la isla que sería su primer destino. Vestía como cualquiera de las otras Flores, el tabardo oscuro, con matices de grises como ornamento, el pantalón negro bajo botas de caña alta, la camisa impecablemente blanca bajo la cual no se ocultaba ninguna otra prenda y a la cadera el cinto en el que deberían ir sus dos espadas, las cuales no portaba en ese momento. La cola de caballo, alta, con la que sostenía su cabello, dejaba escapar algunos rizos que estorbaban en su frente por efecto del viento, pero no afectaban la visión.

- La situación está así. Ambas alternativas son… tentadoras, pero dime – se acercó con pasos lentos hasta Rebeca y le puso la mano en la nuca, acariciándola suavemente, pero provocando un sobre salto en ella – Conociendo lo conoces, teniendo de primera fuente la versión real de cada cara de la moneda… qué harías tú? –
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Re: El alcance de la sombra de un sauce

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