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Y una botella de ron

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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 15/10/11, 12:46 am

Florangél, al contrario de lo que pensaba Kirill, no consideraba al mago como un insoportable aunque tampoco le hubiera dado un premio a la simpatía. Sin embargo, tampoco sentía hacia él un afecto que le hubiese permitido advertir si sus palabras le habían molestado o, más exactamente, que hubiera hecho que le importara en caso de haberlo notado. Sus sentimientos hacia él eran, mientras su cansancio no acabara con su paciencia, completamente humanitarios, de verdad no quería que se muriera desangrado.

Volvió a encogerse de hombros cuando él habló de pagarle; el dinero le hacía mucha falta y no iba a rechazar la oportunidad de ganar alguno, aunque fuera de una manera tan inusual, pero no quería hablar de eso en ese momento, sólo quería terminar luego con todo aquello y así poder descansar. No le asustaba la tarea que iba a emprender, si había podido hacerlo una vez, podía hacerlo todas las demás.

Su respeto por el mago subió algunos puntos cuando lo vio caminar solo, aguantándose el dolor, para ir a alquilar un cuarto y agradecía de verdad no tener que servirle de soporte, como cuando habían salido de la taberna. Que lo hiciera para mostrarse digno ante la pirata, era lo de menos, de todos modos ella tenía un peso menos que cargar.

El cuarto al que llegaron era probablemente el más miserable en que había estado nunca, si hasta había pernoctado en ruinas que estaban mejor que aquello, pero tocaba aguantarse; si tenía que trabajar arrodillada, ¡qué remedio! Al menos había un cabo de vela de sebo puesto en un pocillo de barro, en un rincón, ya tenía con que desinfectar la aguja.

Su vida con Sophitia le había enseñado que era mejor contar con cierto equipo básico - romper vestidos para conseguir vendas de emergencia era simplemente oneroso – así que se había acostumbrado a llevar en su bolso, junto al peine y el espejo, una venda, hilo y aguja, lo suficiente para salir del paso. Girando con dificultad en el estrecho cuarto, le dio la espalda al peliblanco para poder levantarse la falda y sacar el bolso que había ocultado bajo ésta.

- Tendrás que quitarte la chaqueta y la camisa-
dijo, volviéndose hacia el mago con su precario equipo en la mano – A todo esto, ¿cómo te llamas? No me gusta coser a desconocidos.
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Kirill el 16/10/11, 07:51 am

La habitación no era un gran espectáculo, pero para Kirill esto tampoco era una sorpresa. Sabía dónde se metía y ya se había imaginado algo por el estilo... de todas formas no es que últimamente hubiera dormido en un lugar mucho más lujoso. Que fuera algo exquisito de paladar no significaba que también fuera el señorito en todos los sentidos que pensaba Sophi.

- Kirill - respondió lacónicamente mientras se desabrochaba la chaqueta. Llevaba el atuendo que había traído desde Tarazed, siempre en buen estado a pesar de aventuras y desaventuras... a parte de un roto en el costado, a través del cuál se veía la herida. Tendría que limpiarlo y arreglarlo más tarde, aunque no le hacía demasiada ilusión; en el fondo, era aquel traje el que le había metido en todos aquellos líos aquella noche. A los piratas no les gustaba el estilo de Tarazed, Sophi incluida, según parecía, y Kirill lo sabía de sobra; para salir a navegar solía vestir una basta camisa blanca y unos pantalones anchos de tela marrón, pero en ocasiones volvía a revestirse como le era habitual y aquello le había metido en más de una pelea. Retiró su chaqueta y viendo que la pirata no se sentaba la lanzó a la silla, a tiempo para coger la botella que le pasaban.

- Cuánto te lo agradezco, Sophi - le dijo a la mujer con algo de amargura, tomando a pesar de todo lo que le ofrecía y dando un trago al que siguió un gesto de desesperanza -. Qué puto asco. Al menos tienes paladar si puedes reconocerlo.

Le pegó otro trago más, a sabiendas de que no le serviría de nada por muy fuerte que fuera. Al menos era de alguna forma agradable el ardor en la garganta, pero lo que era emborracharse... no iba a ocurrir. Con la mano buena volvió a pasarle la botella a Sophi.

- Toda tuya - comentó quitándose la camisa con el mínimo de movimientos posible; hablar le distraía de lo que le rodeaba -. Pero como te la bebas tú sola Florangel va a tener que cargarte todo el camino a casa.

Unos meses antes no habría hecho aquello. No le gustaba que se vieran sus cicatrices, pero desde que estaba en Nehmen había pasado calor como para tener que quitarse la camisa más de una vez; el viejo las había visto y no les había dado importancia. Además, la cultura allí era diferente: una cicatriz era respetada por la historia que había detrás... nada que ver con la mentalidad de su reino natal, donde era un estigma vergonzoso. Y Kirill tenía cicatrices en torso y espalda para dar y regalar... los últimos recuerdos de Tarazed, en su mayoría.

- Cuando quieras - le dijo a Florangel, y se sentó en la cama con reticencia.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Sophitia el 17/10/11, 09:17 am

Florangel sin duda era impresionante, cuando Sophitia la había encontrado por primera vez, o mas bien cuando su amiga la había encontrado a ella, era una muchacha mas bien ingenua, con carácter si, pero que necesitaba aun tener algunos encuentros con la realidad.

En tan poco tiempo, la muchacha ya se había acostumbrado a dormir en toda clase de lugares, a mantenerse firme ante las adversidades y también a estar bien preparada, como lo demostraba el improvisado botiquín portátil que llevaba bajo el vestido.

- ¡Jajaja! Había olvidado eso, Kirill va a pensar que nos la pasamos de pelea en pelea – Comento la pirata mientras apoyaba la espalda contra la pared y esperaba a que el mago terminara de beber.

No era que se la pasaran peleando, pero tampoco Sophitia se caracterizaba por esquivar los pleitos, habían pasado muchas tardes y noches en tabernas, y molestar a dos jóvenes solitarias era uno de los entretenimientos preferidos de los borrachos, daba la casualidad que golpear borrachos era de los esparcimientos preferidos de la pirata.

- Por supuesto que puedo, no bebí durante toda mi vida para no aprender nada al respecto – Dijo fingiendo estar ofendida, pero con una sonrisa, dejando en claro que solo bromeaba.

Pero si era cierto que cuando quería podía tener paladar, solo que lo ignoraba, si solo tenia ese liquido aguachento que sabia a orines para beber, no se iba a hacer la quisquillosa. Ante el comentario de que Flor la llevara cargando a casa no pudo evitar echarse a reír.

- Hombre, desde los catorce años que nadie me tiene que llevar a casa por la borrachera – Le guiño un ojo y volvió a beber, hacia unos momentos estaba hecha una furia, y ahora solo se reía y bebía tranquila, los cambios de humor en Sophitia eran tan impredecibles como las tormentas de verano – Pregúntale a Florangel si miento sobre mi resistencia al alcohol –

Mantener una buena conversación iba a ayudar a que la cura no fuera tan tensa, que se distrajera con otras cosas, la pirata recordaba como eran las curas cuando estabas arriba de un barco, sin duda las bromas y burlas que se propinaban entre si, sumado a las anécdotas de cómo había sido la batalla ayudaban a que uno no pensara en la aguja.

- Y ya que estamos mas tranquilos, podrían contarme como sucedió tan magnifica pelea – Dio otro buen trago y agrego – Sobre todo como llegaste tu a ella, Florangel, que yo recuerde solo ibas a hacer unas compras – Luego comenzó a reír nuevamente, ya quedaba poco alcohol en la botella.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 20/10/11, 01:39 am

- Yo me llamo Florangél – respondió casi automáticamente cuando Kirill le dio su nombre.

Mientras el mago bebía de la botella que le había pasado la pirata y se despojaba de chaqueta y camisa, Flor hacía los primeros preparativos. Tomando el cabo de vela que había en un rincón, lo encendió conjurando una pequeña llama y pasó la aguja por ella para desinfectarla. No tenía un buen recipiente para poner agua, pero creó un poco en su propia mano y mojó con ella la venda, para limpiar la zona herida antes de suturar, colocándola luego sobre su hombro hasta el momento de usarla, el camastro estaba demasiado sucio para dejarla ahí. Teniendo todo listo, esperó el momento en que Kirill se durmiera borracho… pero ese momento no llegó.

Desconcertada, Florangél vaciló un breve instante. Una cosa era zurcir a alguien anestesiado por el alcohol que había tragado, pero coser a alguien que iba a sentir cada puntada que daba… eso era MUY distinto; y para colmo, ese alguien no parecía tener la menor intención de tumbarse en el camastro para que ella pudiera trabajar con comodidad, el muy desconsiderado.

Pero ya había llegado muy lejos para dar pie atrás, su orgullo no le permitía siquiera pensar que no iba a poder hacerlo. ¿Kirill no había tenido la prudencia de dormirse? Peor para él… tendría que saber aguantar ¿Iba a tener que suturar al peliblanco estando éste sentado? ¡Qué remedio! Con que se inclinara un poco sería suficiente...

Al menos el humor de su hermana ya estaba variando, acostumbrada como estaba a sus cambios de ánimo, agradeció mucho que el estado emocional de la pirata hubiera cambiado del viento huracanado a la amable brisa primaveral; al menos ya no tendría que preocuparse de que ese par empezara a pelearse en plena operación.

- Tienes que inclinarte un poco para que pueda trabajar mejor – le indicó a Kirill – Y si te duele, trata de no gritar, me desconcentraría; podrías morder algo...

De lo que menos tenía ganas en ese momento la muchacha era de charlar pero, pese a su cansancio, pudo darse cuenta de la intención de Sophitia – una conversación les ayudaría a ella y al peliblanco a no pensar en lo que iba a hacer – y se esforzó por colaborar.

- Eso era lo que yo quería, pero a un idiota se le ocurrió robarme el bolso y yo lo perseguí… – comenzó a relatar mientras limpiaba la herida con la venda mojada y continuó su narración mientras hundía la aguja en la piel de Kirill para hacer el primer punto… y luego otro… y otro… y pequeñas gotas de sudor comenzaban a humedecer su rostro.
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Kirill el 25/10/11, 06:56 pm

No era que Kirill se negara a tumbarse, simplemente estaba esperando que Flor demostrara estar preparada antes de hacerlo. Cuando vio que la muchacha tenía el material listo sí que se tumbó en aquella excusa de cama para facilitarle la labor.

Odiaba el dolor y temía sentirlo, pero la presencia de Sophitia le embravecía hasta un cierto punto. De todas formas él no podía emborracharse; aunque no era plenamente consciente de ello sí que había comprobado empíricamente que tenía una resistencia al alcohol difícil de superar. De todas formas le habría parecido más humillante tener que emborracharse para someterse al tratamiento.

Ojalá aquello terminara rápido. Se veía capaz de soportarlo sin demasiadas injurias, pero sólo si Florangél se daba prisa; estar tumbado esperando ya era de por si tortuoso... Sintió el primer pinchazo de la aguja de forma inesperada, y se dio cuenta de que no estaba mentalmente preparado para aquello.

- Aaaah... - no era un grito, sólo un quejido, pero a pesar de todo se mordió el labio inferior para retenerse. Francamente, dolía, pero menos que muchas otras heridas que había sufrido en su vida. Tenía ganas de apartar a Flor de un golpe y quedarse tumbado y muy quieto hasta que la herida se curara sola, pero obviamente no podía hacer aquello.

Si hubiese tenido almohada habría hundido la cabeza en ella, pero en lugar de aquello solo podía cerrar los ojos y agarrarse al relato de Flor, que fue siguiendo con la mayor concentración, solo interrumpida por la aguja con cada punto.

- La silla - recordó cuando sintió que se aproximaba ese momento en el relato, con un intento de risa para superar el dolor. La aguja la ahogó y Kirill hundió la cara contra la manta.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Sophitia el 01/11/11, 12:48 pm

Por mas que el licor no era bueno, se esperaría que en alguien cansado que incluso había perdido algo de sangre el alcohol tendría que hacer efecto. Sin embargo el mago lo aguantaba como el mejor de los bebedores de taberna.

Sophitia miro el gesto que hizo su amiga y entendió lo que le preocupaba, si el hombre se ponía a chillar con cada puntada, o si se movía, Florangel tendría que esforzarse mucho para no perder la concentración. Por un momento pensó en ofrecerse ella misma para hacerlo, no era tan prolija, pero mientras se mantuviera cerrado no importaba mucho que tan “estético” fuera ¿O no? Pero por suerte pronto la muchacha se recupero y al parecer había decidido continuar sin importar el estado del enfermo.

La pirata escucho con gusto la historia, mientras bebía sola, ya que ahora Kirill se encontraba demasiado ocupado como para esas cosas. Los robos en Nehmen era tan normales que ya nadie se preocupaba demasiado ni por combatirlos.

- Nehmen solo tiene la ley del mas fuerte, te dejaran tranquila en cuanto se corra el rumor de que dejaste hechos puré a varios de los que te molestaron... Me alegro que les hallas dado una paliza, así aprenderán – Dijo riendo.

Ante la primera reacción de Kirill a la aguja Sophitia hizo todo su esfuerzo por contener una carcajada, no quería arruinar la recientemente lograda calma, mucho menos que el mago se levantara enojado, con la herida a medio cerrar o algo parecido, de seguro Florangel le echaría la culpa a ella si eso pasaba. Así que se tapo la boca con un buen trago de alcohol y no hizo comentarios, ya se estaba terminando la botella ¿Quién la había agujereado? Se había terminado de nada.

- ¿La silla? – Pregunto ante el comentario que logro soltar el mago antes de hundir la cara en las mantas – Esta historia lo tiene todo –

Volvió a reír y tiro la botella a un lado vacía, luego apoyando la espalda contra la puerta, para dejarle mas lugar a sus dos acompañantes, bajo hasta quedarse sentada, dispuesta a escuchar hasta el final. Veía el esfuerzo que estaba haciendo Florangel, le hubiese gustado poder ayudarla un poco mas, luego haría que descanse como correspondía, aunque tuviera que echar a los que estaban durmiendo en el cuarto de al lado... Bueno, no exactamente durmiendo.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 06/11/11, 11:53 pm

Aunque Flor no fuera consciente de eso, las cicatrices en el torso de Kirill ayudaron mucho a que pudiera trabajar con rapidez y decisión; si el peliblanco había podido resistir heridas como esa, unas cuantas puntadas no le harían mayor daño. Además, que él se hubiera tumbado finalmente, facilitaba todo el proceso. Pese al creciente cansancio trabajaba con mano segura y hábil mientras continuaba el relato.

- ¿La silla? – una pequeña parte de su mente se sorprendió, ¿Kirill se había fijado en eso? – Claro, la silla. Bueno, me estaban empujando, pisando, golpeando y me dio mucha rabia, así que agarré una silla, aparecí y le pegué con ella en la espalda al último tipo que me empujó.

Lo poco que quedaba del relato lo acabó junto con las últimas puntadas de la sutura. Hizo un nudo para asegurar la costura, cortó el hilo sobrante y dio por terminada su labor.

- Listo – anunció lacónicamente.

Florangél ofrecía un curioso aspecto en esos momentos. Podía hacerse visible ante quienes no fueran de su pueblo, sin que estos tuvieran que beber el agua del lago sobre el que se encontraba su ciudad natal, gracias a la magia y todo uso de magia requería energía. La muchacha estaba tan acostumbrada a hacerse visible que ni pensaba en el esfuerzo, leve pero sostenido que le significaba mantenerse en ese estado. Sin embargo, cuando estaba muy cansada esa habilidad se veía afectada y eso era lo que ocurría en ese momento; ante quien la mirara Flor ofrecía un aspecto translúcido, como si hubiese estado pintada con colores muy suaves, sobre un cristal.

Aunque no era consciente de su aspecto, la chica sí lo era del agotamiento que sentía. Literalmente, no daba más y tampoco estaba dispuesta a hacer nada más, ni siquiera a abandonar aquella habitación o a decir algo. Deslizándose a un costado de Kirill, se tumbó de costado en el camastro, sin anuncios ni ceremonias y se quedó dormida casi de inmediato, desapareciendo de la vista de los presentes al hacerlo.
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Kirill el 13/11/11, 07:21 pm

¿Cómo podía tardar tanto en coserle? Hacía los mayores esfuerzos por resistir el dolor, pero sólo deseaba que parara de una vez y que a un pinchazo en su piel no siguiera otro. Y a saber cuántos malditos puntos le estaba poniendo; con el tiempo que llevaba debía haberle cosido al menos del brazo a la cadera. Pero el recuerdo de la silla le divertía incluso en un momento como aquél, y al escuchar de nuevo a Flor contar esa parte rió con risa clara y sincera, aunque breve, que valió la pena incluso a pesar del dolor que provocó.

Pasó otro par de siglos más hasta que la muchacha al fin anunció el final. Poco a poco el mundo volvía a existir; Kirill notó su propia respiración acelerada y se dio cuenta de que había agarrado y retorcido la manta, que soltó poco a poco mientras su mirada seguía perdida en el infinito. Contaba con quedarse allí tumbado de lado hasta que pasara todo, hasta que dejara de latirle el corazón en la herida y a arderle continuamente.

No le dio tiempo a recuperarse aún de la sensación del último punto cuando notó a Flor tumbarse a su lado. Tampoco pudo llegar a decir nada antes de que desapareciera de delante de sus ojos. "Se ha quedado dormida" concluyó. "Al lado de un desconocido. No debería quedarse dormida al lado de desconocidos". Su mente en aquel momento tampoco tenía demasiado sentido. Le habría gustado razonar algo coherente y decírselo a Sophi, pero tenía dificultades para aquello y pocas ganas de esforzarse. "Una dormida y una ebria, ¿quién va a llevar a quién a casa? No. Uno herido, una dormida y una ebria. Se me olvida incluirme". Tragó saliva, y mirando al lugar en el que Flor había desaparecido sacudió levemente la cabeza.

- Dormirse en este antro... perdonad.

Él se entendía. Dormir en un sitio así no pegaba con Flor, aunque no la conociera. Esperaba que Sophi se la llevara a casa; él en aquel momento no podía seguir haciendo esfuerzos por nada ni nadie.

- Gracias.

E inmediatamente se quedó dormido.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Sophitia el 15/11/11, 10:17 am

La ebria, tal como la había catalogado Kirill en sus pensamientos, se había quedado en silencio, mirando atentamente como su hermana terminaba de cocer la herida, el esfuerzo reflejado en sus ojos, la concentración, Sophitia no sabía si catalogarla como adorable o simplemente hermosa. Se rió junto con el mago, aunque ella un poco mas fuerte, con la anécdota de la silla.

- Jajaja! Hubiese hecho lo mismo en tu lugar – No le hubiese extrañado que Flor recordara el movimiento de varias otras peleas que habían pasado, quizás ya lo estaba tomando como una respuesta natural ante una agresión, le seria muy útil sin duda.

Una vez terminada la cura su hermana no tuvo problema alguno en echarse a dormir, no medio palabras, ni pregunto nada, eso demostraba lo verdaderamente cansada que estaba. La pirata se puso en pie con una sonrisa de satisfacción en el rostro, se acerco al intento de cama y le quito la manta retorcida a Kirill, sin consideración alguna, y palpando para asegurarse donde estaba, tapo a Florangel.

- Te mereces un largo descanso – Le susurro con cariño a la dormida joven.

Sophitia jamas dejaba que las personas miraran esa parte dulce de ella, crecer como ella lo había hecho enseñaba duras lecciones, entre ellas que la debilidad no era perdonada, mucho menos siendo mujer. Pero las preocupaciones que había pasado, sin saber donde estaba su hermana, escapar dejándola atrás, verla en ese momento tan cansada y golpeada, hacían surgir su afecto.

- No te preocupes por el lugar, no es lujoso pero no nos pasara nada, date la vuelta y duerme – Su tono no era ofensivo, sino mas bien sin derecho a replica, como una enfermera de hospital que sabe lo que dice y que no esta dispuesta a discutir el asunto con el enfermo – Yo me quedare despierta y los cuidare.

Se aparto de la cama, miro la silla como calculando si sería posible que resistiera su peso, pero no lo aparentaba. Al final el piso volvía a ser la mejor opción, se sentó sin mas, y sacó un mazo de cartas que solía llevar con ella para apostar, ganar algo de dinero, o matar el tiempo libre.

- No hay de que – Respondió a Kirill – Deja las manos lejos de Florangel, donde pueda verlas – Y entonces tu tono si denotaba una amenaza, como quien habla mas que en serio.

Mezcló las cartas y comenzó a jugar al solitario mientras dejaba que las horas pasaran.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 28/11/11, 01:11 am

Florangél nunca había sido precisamente una chica melindrosa, pero sin duda había pasado mucha agua bajo el puente como para que pudiera echarse a dormir sin más en un tugurio como aquel, casi compartiendo cama con un completo extraño. Instinto de supervivencia, capacidad de adaptación a las circunstancias difíciles, llámese como quiera, la muchacha durmió en aquel mugriento remedo de cama tan profundamente como si estuviera en el más mullido de los lechos.

Como era habitual en ella, abrió los ojos de golpe y se encontró con el rostro de Kirill- quien sin darse cuenta había quedado de frente a ella – casi pegado al suyo. Completamente desorientada, pegó un agudo chillido e hizo un brusco movimiento de retroceso, al tiempo que intentaba incorporarse, pero en la estrecha habitación chocó con violencia contra la pared, con lo cual salió impulsada hacia delante, cayendo encima del desprevenido peliblanco.

En el breve instante de su caída, los recuerdos volvieron raudos a su memoria: piratas, taberna, pelea, herido, sutura ¡Estaba aplastando a su paciente!

- Disculpa – exclamó con voz ahogada, mientras se echaba a un lado para quitarse de encima del mago.

Sus mejillas estaban rojas de vergüenza, cosa que muy pocos habían visto en Florangél; Kirill y Sophitia no serían la excepción, ya que como la chica seguía mimetizada no tuvieron ocasión de observar el inusual fenómeno. Con todo, el bochorno de Flor duró muy poco, tuvo que batirse en retirada ante un nuevo y poderoso enemigo: el hambre. Un hambre implacable que borró de un plumazo toda sensación de azoramiento por el percance sufrido e incluso de interés por el indefenso herido recientemente aplastado por su persona.

Volviéndose visible, se incorporó y le dirigió a su hermana una pregunta que ya le había hecho antes.

- ¿Sirven comida aquí?
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Kirill el 10/12/11, 05:36 pm

Le despertó un chillido.

El mundo estaba desenfocado cuando Kirill entreabrió perezosamente los ojos, y fruncir el ceño no sirvió para solucionarlo. ¿Quizás llevándose una mano a la frente, presionando levemente las sienes y apartando el pelo que le caía sobre los ojos...? Levantando sólo levemente el brazo notó un leve latir en la herida y esto frenó su gesto, pero no fue nada comparado con lo que sintió cuando un peso le cayó de golpe. De lleno en la sutura.

Kirill soltó un inicio de improperio, e incapaz de decir más se incorporó en cuanto desapareció el peso, a mitad alerta, a mitad esperando todo lo pacientemente que podía a que se pasara el dolor. Contuvo el aliento hasta que remitió, y para entonces Flor ya se había materializado. Pensando hacia atrás el mago fue consciente del "disculpa" que había dicho la joven hacía unos segundos; la miró unos momentos antes de volver a tumbarse sobre la cama con un suspiro resignado.

- Si sirven comida aquí pero es como la bebida, más vale ir a otro sitio - respondió Kirill, evitando comentar nada sobre el golpe que acababa de recibir aunque era lo único que rondaba su cabeza-... Me extraña que hayáis pasado la noche aquí - añadió pasados un par de segundos.

Había dormido sin camisa y sin manta, pero por suerte parecía que no se había resfriado... o eso esperaba. Sentía un leve ardor en la cabeza, pero con suerte pasaría pronto. Al menos su garganta estaba bien y ni tosía, ni estornudaba, ni parecía tener fiebre; después de la noche anterior aquello ya habría sido el colmo. Le echó un ojo a su herida.

- ¿Cuánto tiempo va a tardar eso en curarse? - preguntó, con un tono falsamente irritado que pretendía disimular el desasosiego que le provocaba aquello.

Decidió levantarse e ir a por su camisa y su chaqueta, pero antes de ponérselas localizó en la habitación una jofaina y una jarra de agua, casi escondidas debajo de la cama. Tuvo que agacharse para cogerlas, y a falta de otro mueble las colocó sobre la cama, sirvió algo de agua y se lavó la cara y hombros y humedeció su pelo antes de ponerse la camisa; la sensación casi helada le hizo sentir algo mejor.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Sophitia el 14/12/11, 09:10 am

La pirata es encontraba ensimismada en su juego de cartas cuando el chillido la hizo saltar de su sitio, tardo unos segundos en imaginar la escena de la invisible Florangel, despertando de pronto, aun con el sueño encima asustada por Kirill, un golpe contra la pared confirmo su teoría, y la queja del mago le dio a entender el siguiente atropello de su hermana. Sophitia no pudo evitar reírse, y es que el peliblanco parecía dar siempre en el clavo, de alguna manera siempre terminaba lastimado.

- ¡Jajajajaja! Buen día a ambos! ¿Durmieron bien? - Pregunto mientras juntaba las cartas que había tirado del piso – No me gusta admitirlo pero el mago tiene razón, no creo que lo que vendan aquí sea muy comestible.

Guardo la baraja en uno de sus bolsillos y se puso en pie estirando las acalambradas piernas, Florangel parecía estar mejor y eso repercutía en el animo de la pirata de modo favorable. No entendía a que se refería Kirill con que le extrañaba que pasaran la noche allí ¿Qué pensaba? ¿Qué iban a escapar en mitad de la noche dejándolo allí tirado y herido? Bueno, si la cuestión dependiera únicamente de la pirata seguramente lo hubiese hecho, y le habría robado antes de irse, seguro, pero las cosas no eran así ahora.

- No soy curandera, pero seguro que tardara algún tiempo, siempre y cuando no la vuelvas a abrir – El conocimiento de la pirata provenía íntegramente de la experiencia que tenia con sus propias heridas – Bueno, imagino que te encanta estar sin camisa, pero vístete de una vez y salgamos de aquí.

La pirata estaba bromeando, claro, pero tampoco le gustaba que su hermana estuviera con un extraño semidesnudo al lado, y no quería irritarse nuevamente ni empezar peleas innecesarias.... No hasta después del desayuno al menos.

Tomo la soga que servia de perilla de puerta y tiro con fuerza hasta que abrió, el alboroto de a fuera era exactamente el mismo que el del día anterior, esa gente no parecía dormir jamás, y era así, no se pagaba un cuarto en ese lugar para dormir, salvo excepciones.

Cuando llegaron al mugriento comedor, con los mismos borrachos, o unos muy parecidos, aun tirados en sus mesas bebiendo o inconscientes, parecía que el tiempo no hubiese pasado. Sophitia se acerco a la barra y hablo brevemente sobre las novedades con la dueña, nunca estaba de mas informarse, y la dueña de un prostíbulo sabia muchas mas cosas de lo que la gente pensaba. Volvió con sus compañeros sonriendo.

- ¿Vamos? Yo también tengo hambre – No hizo comentario alguno sobre la charla con la señora, mientras salían saludo a alguna de las muchachas que trabajaban allí, la pirata podía ser sociable cuando así lo deseaba.

Las calles del barrio eran un asco, al igual que el día anterior, las peleas nunca terminaban, las personas tiradas en la calle sin mas, los perros sarnosos, los olores desagradables, lo peor de la sociedad, sin duda, pero era donde Sophitia se sentía como en casa. Abrió la marcha encarando hacia la derecha, con paso seguro, ya sabia donde podrían tener un buen desayuno.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 06/01/12, 01:38 am

A pesar de lo precario del alojamiento, Flor había dormido espléndidamente y eso la ponía de buen humor, pese al hambre que experimentaba y los dolores que persistían en algunas partes de su cuerpo.

- Entonces, vayamos pronto a ese sitio – respondió alegremente – Yo dormí muy bien, hermana ¿Tú hiciste guardia toda la noche? Estarás cansada.

La pregunta era más bien retórica, estaba segura de que Sophitia había velado su sueño todo el tiempo, cerciorándose de que Kirill no fuera a propasarse – aunque una intención como aquella debía estar muy lejos de la mente del peliblanco aquella noche – y de que nadie fuera a irrumpir en la habitación con malas intenciones, si es que la pirata era la mejor hermana que podía haber encontrado.

- Me moría de sueño, cualquier otro sitio quedaba lejos.


Eso era lo que en rigor había pasado, se había quedado dormida apenas terminada la sutura, pero la verdad es que aunque hubiera estado descansada y rozagante, no se hubiera marchado dejando a Kirill solo y herido; habiéndolo curado, se sentía responsable por él, aunque eso era algo que no pensaba decir.

- Creo que tardará algunos días, me alegra no haberte abierto la herida cuando me caí arriba tuyo.


Entre el mapa de cicatrices que cubría el torso del peliblanco, se notaba con claridad cual era la que apenas empezaba a formarse y, afortunadamente, todos los puntos estaban en su lugar. Flor constató el hecho desapasionadamente y sin inhibición alguna; no tenía la costumbre de tratar con hombres semidesnudos, ni extraños ni conocidos, pero la presencia de Sophitia le daba un marco de seguridad que no hubiera tenido de haberse encontrado sola con Kirill en tales circunstancias, aunque se hubiera esforzado por disimularlo.

Mientras el mago se aseaba, aprovechó de acicalarse un poco. Creando un poco de agua con las manos se lavó el rostro y las manos y se secó, a falta de toalla, con el ruedo de su vestido, tras lo cual se peinó cuidadosamente con la ayuda de su peine y su espejo. Medianamente satisfecha con su arreglo, salió tras la pirata.

Afuera, parecía que no había pasado el tiempo, todo seguía como la noche anterior; incluso parecía que era la misma gente, pero a Flor no le interesaba averiguar si esa impresión era real, sólo quería salir luego de ahí para ir a desayunar.

- Oye, ayer dijiste que me pagarías por coser tu herida – le dijo a Kirill mientras esperaban a Sophitia - ¿El desayuno te parece un buen precio?

La sonrisa de su hermana era una señal de que traía buenas noticias en relación a lo que más le interesaba en aquellos momentos, la comida. Animada por esa idea, caminó por esas callejuelas inmune a las peleas, los malos olores, los perros sarnosos, la basura y la gente tirada. Lo único que notó fue que afuera brillaba el sol.
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Kirill el 07/01/12, 09:53 pm

"La sensación era de que me la abrías" pensó como respuesta al comentario de Flor, pero no la exteriorizó porque no quería pasar por un quejica... además, a ella no le apetecía echarle cosas en cara. Se terminó de abotonar la camisa y se puso la chaqueta; le rozaba un poco con la herida pero no parecía que aquello fuera evitable. Sólo con pensar que tendría que estar varios días teniendo cuidado con ella se le hundía el corazón. No tenía ganas de aquello; de hecho, no iba a permitirlo. Su vida no iba a cambiar de la noche a la mañana por una cosa tan tonta como aque... Mierda. Rozaba más de lo esperado.

Siguió a un par de pasos de distancia a Sophi y Florangél, con el ánimo algo caído y más dejándose llevar que decidiendo por si mismo. Cada movimiento de su pierna izquierda echaba de menos el peso de su espada, y aunque su mente intentaba esquivar aquel tema por el momento, no era fácil obviar que tendría que recuperar su arma de alguna forma y que en cuanto más tiempo pasara más difícil resultaría. Sophi se alejó un momento y Flor y él se quedaron esperando; ella comentó con buen ánimo sobre el pago y el desayuno, y de esta forma sacó a Kirill de sus preocupaciones. La verdad es que era una muchacha agradable.

- Es cierto - recordó, y entonces se dio cuenta de que se le había olvidado pagarle la noche anterior... Con lo cual era una suerte que se hubieran quedado a dormir allí, después de todo, porque si no habría tenido que buscarlas a la mañana; encontrarlas habría sido complicado en una ciudad tan caótica como Ennie -. El desayuno no vale la sutura - respondió con franqueza - a no ser que cada una de vosotras coma por tres.

"Aunque seguro que esa otra es capaz de comer por diez". Realmente no tenía nada personal contra Sophi, pero las pequeñas pullas que había lanzado aquella mañana nada más levantarse Kirill, totalmente injustificadas desde el punto de vista del mago, le incomodaban cuanto menos y le ofendían cuanto más, aunque se distrajera con otros temas y las ignorara por el momento. El haber tenido que aguantar su malhumor el día anterior aún le pesaba lo suficiente como para que no fuera totalmente imparcial en lo referente a ella.

Si aquel iba a ser el pago, era justo que ellas decidieran dónde ir; Kirill se dejó guiar pero abandonó al menos su actitud taciturna. La ciudad de Ennie rara vez dormía, con lo que no se podía decir que despertara, pero al menos amanecía salteada de borrachos que se habían dormido en las calles y de muertos desvalijados que bandas de niños iban recorriendo uno a uno a la espera de encontrar algún resto de valor. Pero al igual que sus dos compañeras, el mago pasó todo aquello por alto, más por desinterés que por costumbre. Observó más bien a Sophi y Florangél; se daba cuenta de que eran cuanto menos un par interesante, y le gustaba ver a alguien de buen humor en lugar de las caras alargadas y poco honestas que veía en la mayoría de los lugareños.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Sophitia el 14/01/12, 11:01 pm

Sophitia caminaba a buen paso, con una sonrisa de oreja a oreja como una niña de paseo por una tienda de dulces. Que ella estuviera de buen animo también ayudaba a que la relación dentro del grupo fuera mas llevadera, sin sus constantes chistes mal intencionados, y su tendencia a buscar pelea sin motivo aparente.

Caminaron varias calles, pasaron por el frente de varias tabernas, pero la pirata siquiera se detuvo a mirarlas, al parecer sabia bien a donde se dirigía y no quería a ninguna otra. De vez en vez saludaba a algún comerciante, o sujetos interesantemente sospechosos, de los que había por montones en esa parte de la ciudad.

-Ya casi llegamos, no se impacienten – Dijo Sophitia que camina delante de ambos

Se detuvo por fin en un lugar, era una taberna no demasiado grande, y en realidad bastante humilde, pero a diferencia de todos los otros lugares no estaba llena de borrachos tirados fuera de ella, y a primera vista se notaba que era mucho mas limpia.

Las puertas estaban hechas en madera, redondeadas en la parte de arriba, con una mirilla del tamaño de una cabeza enrejada y durante el día cerrada. Sophitia tomo el picaporte y tuvo que golpear con el hombro para que se abra, dentro habían unas ocho mesas repartidas con prolijidad, un par de personas desayunando también que se voltearon a mirar quien entraba, para luego seguir con lo suyo.

Un hombre que estaría alrededor de los cuarenta se dio vuelta para atender a los nuevos clientes, al reconocer a Sophitia la cara se ilumino con una sonrisa.

-Pero miren nada mas lo que nos trajo el viento – Dijo mientras salía de detrás de la barra, se acercó a la pirata y le dio la mano con fuerza – Sophitia! Tanto tiempo! No te veía desde hace…. Años creo, es que el tiempo pasa sin que uno se de ni cuenta.

- Gaspar, amigo, estaba cerca de aquí, en lo de Frida para ser exactos, y mis compañeros y yo necesitábamos un buen desayuno, de inmediato pensé en este lugar – El tabernero los miro con curiosidad, era un grupo interesante sin duda.

- Claro, siéntense, en seguida les traigo algo. –Dijo yendo a la cocina que estaba detrás, Sophitia se sentó en la mesa que tenían mas cerca, invitando a Flor a su lado.
La pirata miraba todo el lugar con un brillo extraño en los ojos, con ese tipo de destello del que recuerda algo especialmente feliz. Y sin duda que era el caso.

-Este lugar esta exactamente igual… Yo… - dudo unos segundos antes de seguir, se decidió finalmente a continuar – Aquí veníamos con mi padre a desayunar a veces, cuando las largas noches nos dejaban agotados y con el estomago rugiendo… Desde que él murió que no venia… Pero Frida me dijo y tenia razón, que ya era hora de dejar esa clase de fantasmas atrás.

Justo entonces llego Gaspar con una bandeja que contenía pan caliente, algo de manteca y mermelada casera, leche y un poco de café en una jarra aparte. Dejo todo sobre la mesa y rápidamente siguió haciendo sus cosas.

-Es el mejor desayuno de la zona, y por un excelente precio, además, es uno de los pocos que consigue algo del contrabando de semillas de café, es difícil de robárselas a los estúpidos adinerados – Comento Sophitia bajando un poco la vos, luego rio un poco y empezó a servirse el café, negro y sin azúcar.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 22/01/12, 09:18 pm

- Creo que en este momento sería capaz de comer por cuatro, no creas – respondió entre risas – Así que piénsalo, te puede salir muy caro.

Flor hablaba medio en broma, medio en serio. Solía tener muy buen apetito y aquella mañana en particular sentía que podía comerse un caballo, incluso un elefante. Tal vez a Kirill la sutura le iba a salir más cara de lo que preveía.

Mientras caminaba en busca de su desayuno, volvía a ser la Florangél de siempre, olvidada de la frustración y la amargura del día anterior. Quizás era que la pelea le había servido de catarsis o quizás era que, para la muchacha, un mal día solía durar sólo eso: un día. El día anterior había sido fatal, pero el nuevo día traía con él un mundo de infinitas posibilidades. Era un lienzo en blanco en el que pintar otro trocito de su vida y Flor se daba a la tarea con optimismo y energía... aunque las cosas habían cambiado algo durante su estancia en Nehmen.

El buen humor de Sophitia, luego de lo peleadora y hostil que se había mostrado con Kirill el día anterior, era para Flor una señal clara de que la jornada tenía muy buena pinta; si hasta el peliblanco tenía mejor cara que aquella con que se había levantado. La perspectiva de un rico desayuno sin que su hermana y su paciente se estuvieran mostrando los dientes a cada instante era realmente estimulante.

A medida que avanzaban tras la pirata, el silencio comenzó a hacérsele pesado a la muchacha. Como la pirata caminaba delante de ellos y no era plan andar a los gritos y tampoco le parecía bien cometer la descortesía de dejar a Kirill tirado para ponerse a la par de su hermana, el peliblanco fue el destinatario de sus ganas de charlar.

- Oye, ¿a qué te dedicas tú? No tienes aspecto de pirata; te ves demasiado elegante


Luego de transitar por varias calles, Sophitia se detuvo ante un sencillo local que se diferenciaba de todos los que había visto hasta el momento por su limpieza y por no tener borrachos ante él. Aparte de eso, lo único notable que tenía el local, a ojos de Flor, fue la cara que puso el tabernero cuando vio a la pirata ante él. La alegría que demostraron su sonrisa, su voz y el apretón de manos con que la saludó hablaban de un afecto que despertaron la inmediata simpatía de Florangél hacia el hombre, a quien saludó con una sonrisa y una venia.

Se sentó junto a Sophitia impresionada con la expresión que su hermana mostraba. Este lugar debía tener un significado muy particular para que la pirata dejara traslucir ese tipo de emoción ante extraños, particularmente un extraño como Kirill.

- El dueño estaba contento de verte, creo que te echaba de menos, Sophi. ¿Eras pequeña cuando comenzaste a venir aquí?

La feliz llegada del desayuno la interrumpió. Flor contempló con ojos brillantes las viandas, las que se veían y olían muy bien.

- ¡Café! ¡Fantástico! –
exclamó con alegría y comenzó a prepararse un café con leche, como los que a veces tomaba al iniciar el día en casa de sus padres.
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Kirill el 25/01/12, 08:41 pm

- Entonces supongo que sí que es un buen pago - sonrió, algo contagiado por las risas de Florangél. Que no entendiera del todo de qué reía no le impedía compartir su buen humor.

No podía negar que era agradable una actitud positiva como la de aquella chica. Era muy difícil incluso para un Kirill receloso y traicionado el no confiar en aquella vitalidad que desprendía, incluso aunque una pequeña parte de él se alzó a la defensiva, incluso aunque en el fondo de su mente sospechó algún paranoico peligro. Esa porción de su personalidad intentó pensar alguna contestación algo más mordaz, pero lo simple y alegre, con un poco de timidez, salió más rápido.

- Pues si me ves elegante... ahora mismo ayudo a un pescador, y si no a falta de algo mejor me dedico a mercenario.

En aquel momento el buen pescador se estaría preguntando dónde estaba Kirill y por qué no apareció aquella mañana. El mago no había pensado en aquello antes, pero tampoco sería la primera vez que aparecía tarde por una razón u otra así que no le acordó mayor importancia.

- ¿A qué os dedicáis tu hermana y tú? - le preguntó de vuelta a la joven.

No era algo tan usual en él interesarse espontáneamente por vidas ajenas, pero no negaría una cierta curiosidad. La dura Sophi al menos sí que pertenecía a Nehmen, pero Florangél... era como si la hubieran recortado malamente de un paisaje más idílico y luego pretendieran pegarla sobre la isla pirata. Los bordes no cuadraban y hasta la luminosidad se veía discordante. ¿Cuántos años tenía? No era una niña, obviamente que no era una niña, pero tampoco podría asegurar que hubiera cumplido los dieciocho.

Siguió a las dos mujeres al interior del pequeño local, y con un vistazo le pareció un sitio bastante decente. Al menos no apestaba ni tenía más basura en el suelo que comida sobre las mesas. Barrió el lugar de un vistazo y le devolvió de mala forma la mirada a cualquier cotilla que se atreviera a quedarse mirando demasiado tiempo mientras escuchaba distraidamente lo que decía... Sophitia. Así que "Sophi" era un diminutivo. Llevaba un buen rato llamándola por su diminutivo; debió haberlo supuesto, pero culpa de ella por no presentarse cuando debió.

Siguió la conversación hasta el final y se sentó a la mesa que escogieron las dos muchachas. "En lo de Frida". Siendo el sitio que era "lo de Frida", le extrañó que el hombre no les mirara durante incómodos segundos con una expresión de mayor sorpresa; pero no, todo lo que hubo fue cordialidad e incluso cariño. Escuchó lo que ellas comentaban sin interrumpir. Padres, recuerdos de infancia. Nada demasiado especial.

Ah, no, espera. Si intercambiaban información sobre infancias y padres eso significaba que no eran familia tal como él creía.

- Pensé que erais hermanas - admitió Kirill inmediatamente, exteriorizando sin pensarlo sus pensamientos... pero mientras lo decía le llegó el olor del desayuno que les traían y su confesión quedó apartada:- Joder, es la primera vez que veo en Nehmen un desayuno que no parece rancio.

Y café. Llevaba un tiempo creyendo que algo como el café simplemente no había llegado a la isla pirata.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Sophitia el 27/01/12, 12:00 pm

No era correcto decir que Sophitia comía su desayuno, mas bien lo devoraba, todos los problemas del día anterior, si bien no había sido tanto como para sus compañeros, si la habían dejado con un gran apetito. Además, el desayuno que preparaba Gaspar era en verdad muy bueno, le hacia acordar muchas cosas, y lo raro, es que eran todas cosas buenas.

- Comencé a venir a los... mmmm... – Se llevo un pedazo de pan con manteca a la boca y como era demasiado grande para hablar mostró diez dedos para responderle. Cuando consiguió tragar continuo – No podíamos venir siempre, solo cuando estabamos de paso, lo cual lo hacia mas especial.

No sabía si era por el lugar, el momento, por la alegría de ver que Flor estaba bien luego de todo lo que había pasado el día anterior, o simplemente se había despertado con el pie derecho, pero Sophitia se sentía relajada, y aunque fuera extraño en ella, no tenia problemas en demostrar al menos un poco de su parte sentimental ante un desconocido como Kirill.

- Jajaja, nos descubriste, es verdad, no somos hermanas técnicamente hablando – Explico la pirata mientras se servía un poco de café – Pero con Flor entendí que hay valores que van mas allá de la sangre que se comparta.

Mientras charlaban la pirata comía a buen ritmo, y sin mucha delicadeza, podía verse a Gaspar tras la barra sirviendo tragos y limpiando jarras, riéndose por lo bajo y negando con la cabeza, como recordando a la pequeña Sophitia, llegando a la conclusión de que no había cambiado nada en todo ese tiempo.

- ¿Cómo sigue la herida, Kirill? – Pregunto la muchacha entre medio de un bocado y el siguiente – Flor tiene buena mano para estas cosas – Sonrió al recordar varias veces que había tenido que recurrir a las curaciones de emergencia de su hermana.

Sophitia se sentía satisfecha, con ambas manos apoyadas en su panza como para evitar que reviente, se recostó levemente en el respaldo de la silla, hamacándose en las patas de atrás.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 08/02/12, 07:53 pm

- Pues seguro que esta no es tu ropa de faena en ninguno de los dos casos.

Florangél había crecido viendo a los pescadores que realizaban sus labores en la ribera de su lago natal y vestían de una manera muy diferente y aunque no había conocido mercenarios, que ella supiera, imaginaba que tampoco vestían como lo hacía Kirill en esos instantes.

- Sophi es pirata –
respondió con orgullo – Y yo… yo me dedico a perder empleos – una fugaz expresión de frustración cruzó por su rostro, pero desechó ese sentimiento de inmediato; ese iba a ser un día estupendo, no valía la pena echarlo a perder recordando sus problemas.

Flor lo estaba pasando realmente muy bien. Ver a Sophitia así de relajada y alegre era un verdadero regalo y el peliblanco estaba resultando un tipo muy interesante, el local era agradable y el desayuno, delicioso. Habría tiempo de sobra para los problemas después.

Sonrió imaginando a una pequeña Sophitia llegando a ese lugar en compañía de su padre, luego de una temporada embarcados. Era muy agradable saber que su querida hermana también tenía recuerdos buenos.

- Podríamos venir a desayunar aquí cuando vuelvas de tus viajes –
propuso – No puedo acompañarte en ellos, pero sí puedo acompañarte a desayunar.

De pronto, le hacía mucha ilusión continuar esa tradición de la infancia de la pirata, formar parte de ella, escuchar las historias de sus viajes con su padre en ese lugar tan grato para su hermana.

- ¡Somos hermanas del alma! –
exclamó con una sonrisa radiante ante el comentario de Kirill, reafirmando las palabras de su amiga.

Realmente, ese lugar le hacía muy bien a Sophitia quien, para sorpresa suya, no despachó con un comentario mordaz la curiosidad del peliblanco, sino que le respondió hasta con gentileza. Mientras daba buena cuenta de su desayuno, reafirmaba su propósito de regresar muy seguido a la taberna en que estaban.

Al igual que su hermana, comía con gran apetito, aunque sus modales eran mucho más delicados. Las enseñanzas que una madre se había esforzado en inculcarle día a día desde que estaba en la cuna, no desaparecían así nada más porque se asociara con piratas y otras gentes que hubieran escandalizado a su dulce progenitora.

- He tenido mucha práctica contigo – rió – Quizás podría dedicarme a coser piratas, seguro que no me faltaría trabajo ¡Oye! – exclamó de pronto – este desayuno es mi paga por suturar a Kirill, es mi primer sueldo, ¡me merezco un brindis! – con una amplia sonrisa, alzó su taza de café.
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Kirill el 09/02/12, 01:49 pm

¿Perder empleos? Se preguntó por qué y cómo lo conseguiría; luego se la imaginó como tendera dando un sillazo al cliente. La idea al menos le resultó divertida.

Tenía razón en que aquella no era su ropa de faena. Asintió pensativamente con la cabeza como respuesta a aquel comentario y no le dio tiempo a más, porque fue entonces cuando llegaron al local en el que estaban ahora, con Sophitia tragando como si no hubiera comido en siglos. Kirill no era ni mucho menos quisquilloso con los modales en la mesa y él mismo era el primero en pasar por alto las reglas de la educación cuando le venía en gana, pero lo de la pirata era exagerado en una mujer... Era el resentimiento el que le hacía verlo así, por supuesto, y en otras circunstancias ni se habría fijado, pero dado el caso comió con los mismos modales que Florangél, poco más, poco menos. En otra compañía hubiera sido quizás más desconsiderado, sobretodo porque él también sentía aquel día el hambre del que no ha cenado la noche anterior.

Para Kirill el desayuno no tenía el sabor acumulado del recuerdo recuperado ni la dulzura de un momento compartido entre amigos, pero sí la novedad de la rutina felizmente interrumpida. No se quejaría por el café y la mermelada en lugar de los habituales ranchos, la avena o el pescado, ni por la compañía muy a pesar de Sophitia.

Aquello de "hermanas de alma" estuvo a punto de hacerle reír, pero la sonrisa de Florangél al decirlo era tan radiante que no se lo pudo tomar a broma. ¿Y no tenía esa inteligente pirata un lugar mejor en el que dejar a su "hermana" mientras viajaba que aquella isla apestosa?

- Creo que bien - respondió sin que se entreviera demasiado la desconfianza que aún le suscitaba la pirata -. Parece una buena sutura, a pesar de las circunstancias.

Dolía, pero no era lo que le diría a Sophitia. Aquel comentario le llevó a otro pensamiento que sí ensombreció un tanto su expresión, aunque sonrió un poco al mismo tiempo sin darse cuenta de ello.

- A ver cómo me las apaño para recuperar mi espada.

Pero la vitalidad de Florangél era demasiado impetuosa como para dejar que Kirill se amargara más de unos segundos. En aquel momento la muchacha rió, bromeó, y exigió alegremente un brindis con motivo de su primer sueldo. En contraposición a la consternación a la que había estado a punto de entregarse el mago, aquella alegría fue una sorpresa. No pudo evitar reír a carcajada limpia.

- ¿Seguro que no preferías dinero que gastar en algún recuerdo? - se había servido aquel café oscuro y ahora levantó la taza en respuesta al llamamiento de Florangél, dispuesto a aquel brindis tan extraño.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Sophitia el 13/02/12, 01:25 pm

La pirata siquiera había notado la falta de modales en ella, ni lo que era una delicadeza exagerada de parte de Flor y Kirill, estaba contenta llevando todo a su boca tal y como estaba.

Así que el hombre trabajaba como mercenario, tenía sentido entonces su contextura física, que llevara armas y su porte también, Sophitia era de la teoría de que los que trabajaban en eso eran unos pedantes, que se creían la gran cosa solo por ser los perritos falderos de los peces gordos de Jaspia. Y como todas las cosas en las que creía ella, no eran una opinión, sino una realidad.

El recordatorio de que Flor no podía acompañarla en sus viajes era un poco doloroso para la pirata, resultaba una batalla interna muy dura para ella... Venía retrasando la decisión, pero tarde o temprano tendría que elegir, y ninguna de las dos posibles respuestas sería agradable. Era o vivir en el mar, tal y como siempre había preferido, o estar con Flor en tierra, con su hermana del alma...

- Claro que si, seguro Gaspar estaría mas que contento de vernos por aquí mas seguido – Respondió sonriéndole a Florangel.

Volver a conseguir la espada de Kirill le parecía algo imposible, no conocían a los sujetos, ni donde podían estar o siquiera si aun tenían la espada, quizás siquiera la habían agarrado, o se la habían llevado y la habían vendido. Muchas posibilidades y muy pocas pistas, eso era en resumen lo que Sophitia pensaba.

Sonrió ampliamente al escuchar el comentario sobre “la primer paga”, sabía que su hermana había estado muy amargada con el asunto de no poder mantener un empleo, lo entendía perfectamente, si había algo que Flor odiaba en verdad era sentir que no ayudaba en nada. Por mucho que la pirata había intentado convencerla de que no era así, la muchacha, que superaba en terquedad a la misma Sophi, se había mostrado inflexible al respecto.

- Brindemos por tu primera paga entonces, la primera de muchas por cierto – Dijo levantando la taza de café.

Bebió varios sorbos mas, pero se había llenado ya de comida hasta reventar, aparto las cosas y se recostó en la silla, poniéndose las manos en la panza. Si de la pirata dependiera de esa misma mesa se hubiese ido a la cama, no había pegado un ojo en toda la noche y mas la comida sentía unos deseos terribles de dormir. Pero el día recién comenzaba, no podía tirarse a no hacer nada, no ahora que su vida ya no dependía solo de ella.

- Bueno, Kirill, dinos, como piensas encontrar tu espada? – Aun recostada en la silla en una postura relajada y mas adecuada para un hombre que para una dama.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 14/02/12, 07:41 pm

La risa de Kirill fue una auténtica sorpresa para Flor, quien no dudó en corearla.

- No, este desayuno será mejor recuerdo que cualquier cosa que pudiera comprar.

No le atraía la idea de comprar objetos para conmemorar algún momento en particular, aunque adoraba recibir regalos y le encantaba hacerlos; prefería, con mucho, atesorar cada instante en su memoria y visitarlo una y otra vez para refrescar sentimientos y sensaciones.

- ¡Por mi primera paga y por todas los que vendrán! –
exclamó orgullosa, esponjada como un pavo real, alzando la taza de café pomposamente, para luego llevarla a sus labios.

El tema de poder ganarse la vida era realmente importante para Florangél. No era sólo que odiaba sentirse una carga, era también que no quería que Sophitia se sintiera atada a ella para cuidarla y renunciara a hacer lo que más amaba en la vida, navegar. La muchacha estaba firmemente convencida de que si demostraba ser capaz de valerse por sí misma, su hermana se sentiría lo suficientemente tranquila como para embarcarse, dejándola a ella en tierra. Flor iba a extrañar mucho a la pirata cuando estuviera en la mar y sabía que ésta la extrañaría a ella, pero anticipaba con deleite lo bien que lo pasarían juntas cuando su amiga estuviera en tierra, entre un viaje y otro, las historias que tendrían para contarse y las cosas divertidas que harían, como volver a desayunar a aquel lugar.

Por todo ello, le resultaba muy urgente encontrar un empleo y, aunque lo había dicho completamente en broma, no descartaba la idea de “coser piratas” si no encontraba pronto algo más.

Su impulsiva petición de un brindis le había impedido oír el comentario de Kirill sobre la espada que ella había perdido, pero sí escuchó la pregunta que una más que satisfecha y relajada Sophitia le hacía al peliblanco al respecto.

Aunque la noche anterior no había tenido la menor intención de buscar la espada que había tirado, la situación era distinta ahora. Había descansado y se había alimentado muy bien, estaba pasado un rato estupendo, estaba de excelente humor, Kirill le estaba resultando simpático y, sí, tenía ganas de aventuras.

- Voy a ayudar a encontrarla – no consultaba ni pedía aprobación, declaraba lo que iba a hacer – Yo sé en que sitio la tiré y si no está ahí, iré a la taberna sin que me vean para ver si alguien de ahí la tiene.
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Kirill el 03/03/12, 09:18 am

Bebió el café para completar el brindis, con una sonrisa aún rondando en la comisura de los labios. Inmediatamente, algo más alegre y por tanto menos dado a resentimientos, cogió un trozo de pan que partió en dos y comió distraídamente, abandonado parte del formalismo en la mesa. En este gesto le pilló la pregunta de Sophitia, que Kirill interpretó rápidamente como alguna forma de pulla encubierta. La miró pensativo, llevándose otro cacho de pan a la boca mientras consideraba... no tanto las intenciones de la pirata o la respuesta que le daría como a la pirata en si. Su estudio no dejó ver un pensamiento, ni desprecio ni simpatía, simplemente porque no estaba pensando en nada mientras la miraba.

Se habría quedado un momento más así, intentando llegar a una conclusión inconsciente mientras su parte consciente descansaba de pensamientos, pero la propuesta de Florangél llegó en aquel momento. El mago la miró, no tanto sorprendido como simplemente divertido.

- Eres una chica impulsiva, ¿eh?

A Kirill le gustaba eso. Y las ideas de deuda y deber se apartaban poco a poco de su mente cuando alguien comenzaba a caerle bien; o mejor, cuando dejaban de caerle mal. El complejo Sophitia+Florángel había caído en negativo el día anterior, pero hoy había resurgido a gran velocidad.

- Me parece buena idea, con eso que haces de... desaparecer - sonrió -. No conocía a nadie que haga eso; ayer me dejaste de piedra cuando simplemente apareciste de golpe.

El sillazo de nuevo. Francamente, la herida había sido un buen precio a pagar por ver aquello... Pero aunque le cayeran mejor aquello no quitaba la cierta desconfianza que se había arraigado en Kirill desde Cascadas, además de que no dejaría que otra persona hiciera todo el trabajo; tampoco creía que Florangél pudiera recuperar su espada. Sólo localizarla.

- Simplemente echa un vistazo y me dices si ves algo. Yo me encargaré de lo demás.


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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Sophitia el 05/03/12, 10:45 am

Kirill la miraba, a la pirata le daban ganas de levantarse y gritarle “¿Y tu qué miras?”, acompañado quizás de algunos golpes. Pero entonces rompería cosas en el lugar, arruinaría el desayuno, y el que parecía ser el nuevo amigo de Florangel se enojaría con ella, y Sophitia estaba decidida a comportarse lo mejor posible mientras le durara el buen humor.

Y una vez mas su hermana tomaba decisiones sin tener en cuenta en lo mas mínimo si a Sophitia le parecía una buena idea o no, la pirata no pudo evitar suspirar y negar con la cabeza, luego se le escapo una risa, ya sabia como era la muchacha, a Florangel se le metía algo en la cabeza y no había forma de convencerla de que se retractara.

- Impulsiva es poco – Agrego al comentario de Kirill riéndose – Si Flor va, yo también iré y ayudare en lo que pueda.

Su hermana tenia el mimetismo, pero Sophitia tenia los contactos y un conocimiento total y absoluto del mapa de la ciudad, podía encontrar el modo más rápido y adecuado para llegar a cualquier lugar, tanto si uno quería ser visto, como si prefería mantenerse oculto.

Era muy poco probable que los sujetos del día anterior hubiesen dejado la espada allí donde su hermana la había tirado, en su lugar, Sophitia la hubiese agarrado pensando en venderla y al menos sacar algo de esa pelea. Y averiguar a donde se habían ido... Ese era otro asunto...

- No es que quiera aguarles el plan, pero dudo que volver allí nos sirva de mucho... Aunque si quieren podemos intentarlo – Se puso en pie mientras decía esto – Deberíamos ir antes de que la vendan o la pierdan en alguna apuesta de borrachos.

Seguía sin entender porque tanto escándalo por una espada cualquiera, a menos que en realidad no lo fuera, que tuviera un valor sentimental o algo similar, Sophitia no había mirado en detalle el arma como para saber si podía tener un valor importante en efectivo, si fuera de un metal cualquiera quizás los borrachos de la taberna la habían tirado y ya.

- ¿Cómo era la espada, Kirill? ¿Era valiosa? ¿Tenia alguna clase de gravado o diseño? ¿O cualquier cosa que la diferencie de otras espadas? – Si no sabia como era, menos podría buscarla.

Luego de escuchar las respuestas se dirigió a donde estaba Gaspar, se sentó en la barra sin nada de delicadeza y le dio un cariñoso abrazo, el hombre sonrió y le devolvió el gesto con algunas palmadas en la espalda. En seguida la pirata se soltó, ya era suficiente de sentimentalismos, pero cuando se dio la vuelta para irse el tabernero le toco el hombro para ponerle en la mano una pequeña botella de licor rojo, Sophitia sonrió, pero no le dijo nada mas.

- Vamonos – Dijo mientras se guardaba la botella en un bolsillo interno de su camisa – Seguro va a ser un día largo.


Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
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Re: Y una botella de ron

Mensaje por Florangél el 18/03/12, 09:14 pm

- ¿Impulsiva yo? – preguntó con un exagerado gesto de incredulidad antes de echarse a reír también.

A Flor le agradaba que Sophi no se opusiera a su proyecto, no porque fuera a hacer caso de las objeciones que tuviera sino porque no le gustaba discutir con ella más de lo estrictamente necesario, preferentemente nunca.

- Es que yo soy única – respondió pavoneándose al comentario de Kirill sobre su mimetismo, para luego reír – Nah, todo mi pueblo es así, desde el nacimiento; la magia no es que no puedas verme, sino que me puedas ver.

La muchacha era un miembro más de un pueblo que se caracterizaba por su don de mimetismo, pero entre ellos, era la única que se podía hacer ver a voluntad, sin que sus interlocutores tuvieran que beber el agua del lago sobre el que se asentaba su ciudad natal. Sin duda, su habilidad de camuflaje natural era una gran ventaja, pero Flor había aprendido con el tiempo y numerosas experiencias, que si bien no podía ser vista, sí podía ser oída u olfateada y el calor de su cuerpo, detectado, así que se había vuelto algo más cautelosa, dentro de lo que cabía.

- Está bien – asintió a la recomendación del mago, pensando para sus adentros que, si tenía la más mínima oportunidad, recuperaría la espada ella misma.

Apenas Florangél había tenido tiempo de darse cuenta de que no había mirado demasiado la espada del peliblanco y, que por lo tanto, le sería muy difícil identificarla, cuando su hermana, que se había levantado, dispuesta a la marcha, le pidió a Kirill una descripción de la espada. De pie junto a la pirata, aguardó la respuesta del mago.

Con una idea más clara del aspecto del objeto que debía buscar, Flor observó con una sonrisa la tierna despedida de Sophitia y Gaspar, a quien ella le dedicó una venia a modo de adiós.

- Sí, vámonos – dijo y salió del local con total seguridad y confianza aunque, en realidad, no tenía la menor idea de cómo regresar a la taberna donde habían pelado el día anterior. Bueno, no era nada que algunos vuelos no pudieran resolver.
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Re: Y una botella de ron

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