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Consultorio medico

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Consultorio medico

Mensaje por Auria el 04/04/11, 12:56 pm

Un largo tiempo había pasado desde la última vez que Auria había tenido trato con alguien, desde que caminara por aquellos caminos de tierra en busca de la capital, completamente perdida durante varias semanas, la doctora se había movido sin rumbo fijo, tapando la mitad de su rostro con su mano izquierda, maldiciendo con ardiente odio al ladrón que le había realizado semejante sacrilegio a su hermoso rostro.

Pero al final sus pasos la llevaron a un camino algo transitado, las carretas de comerciantes la usaban para ir a la capital a vender sus mercaderías, sobre todo los campesinos. Así y todo la doctora tuvo que caminar varios días más hasta que un bondadoso caballero se ofreció a llevarla en su carro.

Desde aquel desdichado día, Auria sentía que algo dentro de ella había cambiado, no podía controlarse como antes, no podía controlar sus cambios de animo más exactamente, el odio se había incrementado si eso era posible, el calor de la rabia manipulaba sus reacciones, la hundía en la desesperación y tenía que hacer un gran esfuerzo para poder recuperar la cordura.

Llego a la ciudad por fin, parecía que había pasado un siglo, se sentía sucia y gastada, miro su ropa y así es como estaba precisamente, había adoptado la costumbre de tener una mano apoyada sobre la cicatriz, o taparlo con el pelo, lo que fuera para que no se viera. Con sus habilidades en la curación había logrado que la herida cerrada bien, sin infección ni complicaciones, pero no había importado cuantos tratamientos le aplicara, la marca era imposible de evitar.

Empezó a caminar entre el gentío, miró con atención los locales, los puestos, las personas ¿Había sacrificado su rostro por semejante montón de porquería? Las personas eran un montón de mugrosos ignorante e infieles, los negocios eran fieles reflejos de sus dueños, los perros sarnosos de la calle, revolcándose en las tripas de pescado, resultaban más agradable a la vista que ese montón de ganado inservible.

- Los odio a todos y a cada uno... – Murmuro Auria mientras seguía caminando, había mucho trabajo por hacer, la dama reclamaba que se deshiciera de sus cuerpos mortales y les entregara sus almas para que fueras juzgadas.

Tenía algo en mente, una idea iba tomando forma muy de a poco entre montones de delirios incoherentes, el modo más rápido de acabar con muchas personas con el menor esfuerzo, dejaría que la naturaleza se encargara de ello. Pero aun era muy pronto, faltaba mucho para concretar algo de semejantes magnitudes, por el momento tenía que ir a lo inmediato: Conseguir un lugar donde poner un consultorio.

Sin darse cuenta llego a un plaza central, en medio había una fuente de bordes bastantes gruesos donde la gente podía sentarse, la doctora se acerco y aprovecho para descansar un poco los pies. Su mente divagaba entre las distintas opciones que tenía, catalogando los modos más prácticos de conseguir un lugar donde ejercer su profesión. Pero su vista irremediablemente termino fijándose donde no debía, el agua que estaba en su espalda, el agua que generaba reflejo y reflejaba precisamente lo que no deseaba ver.

- Mi rostro... – Se le escapo como un suspiro, apretó los puños hasta sentir las uñas clavarse en la carne, hacia mucho que no tenía oportunidad de verse, era horrible, una cicatriz en forma de lagrima nacía desde su ojo hasta donde casi terminaba el rostro.

Apretó la mandíbula, temblando por la rabia, solo podía pensar en que se los haría pagar, arruinar el rostro de un ángel que venía precisamente a salvar sus almas ¡eran un montón de malditos ingratos! Golpeo el agua una vez, dos veces, al final la golpeo con todas sus fuerzas queriendo borrar esa imagen que la perseguía. La gente extrañada se alejaba de ella, de la mujer que ahora estaba completamente empapada por culpa de su enojo.

- Genial, ahora estoy malhumorada y mojada – Dijo con los dientes aun apretados.

*FDI: Bueno, una vez mas saco a Auria, los que nunca la leyeron, tiene un carácter algo complicado (ja!) Si aun así quieren participar, bienvenidos sean!
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Re: Consultorio medico

Mensaje por Ao Itzu el 31/05/11, 05:31 pm

Maldecía su suerte mientras trataba de aferrarse con fuerza de la mesa; su descontento con la cambiante marea no era lo único que le hacía reprocharse a sí misma el haber emprendido aquél viaje de cuatro días, después de haber jurado no salir de Cessele y aún menos cuando le era necesario internarse en la mar.
En el reducido espacio de la improvisada alcoba, sólo había lugar para una pequeña mesa, un camarote y una o dos sillas del tamaño estrictamente necesario para poder sentarse. De haber estado, al menos, sola en aquella habitación, le sería más sencillo adaptarse a las circunstancias y aguantar lo poco que quedaba de viaje, sin salir de su camarote para no tropezar con la gente de la clase baja; no aceptaría tal humillación. Sin embargo, junto a ella, igualmente sentada frente a la mesa, se hallaba la extraña figura de una mujer, que parecía más bien un oso o un cerdo, de no ser por el color pálido y verdoso de su piel y aquellas expresiones faciales tan humanas, además de su exagerada sudoración. Ao, quien tan desacostumbrada está a navegar, había resistido durante días a las consecuencias que normalmente sufriría por cuenta del mar de leva.

De vez en cuando, su compañera de camarote cerraba los ojos e hinchaba sus mejillas mientras, sin dejar de sostenerse de la mesa, con una mano sostenía su abdomen como intentando evitar que su estómago se desgarrara. Itzu, de no ser porque la mesa estaba anclada a las maderas del piso, y porque su robusta acompañante obstaculizaba el paso, habría empujado a ambas para salir corriendo y saltar por la borda. Aún así, por desgracia o fortuna, de no tener una excusa para no hacerlo, no poseía venas para actuar de forma tan impetuosa.

Tomaba a la mesa como a la paciencia que necesitaba, hasta que uno de los marines anunció el arribo a la ciudad. La más larga de sus pesadillas había terminado. Se quedaría en aquellas tierras por un tiempo, por más que eso significara vivir en la vieja posada de su familia paterna – entre “ese tipo” de gente -.

Desde muy temprano, en la mañana del día siguiente a su llegada, salió para darse un largo paseo por las apeñuscadas calles, evitando el contacto con los transeúntes; su intención era fijar entre ellos a uno merecedor de su magia. Con suficiente inteligencia y capacidades físicas, alguien de quien tomar prestada el alma. No quería seguir levantando sospechas en Cessele, exportar los cuerpos sería más seguro que tomarlos de entre la población de esa ciudad, donde no podía elegir a los vivos.

En medio de los suburbios, durante su búsqueda, presenció una escena extraña. Era una mujer atractiva, de apariencia regia, le llamaba la atención su postura, se encontraba cerca a la fontana y destacaba porque su comportamiento era diferente al de los demás: por un instante creyó verla atacar a la nada, luego otra y otra vez ¿ataca al agua? Adivinaba que era alguien que había perdido el juicio. “ah! ¿Y si por un instante he me ha abandonado mi experta visión para elegir recipientes?... Eerin, ¿cuándo me indicarás con nombres propios?”, se obligó a hacer una pausa, descubriendo en la criatura la belleza que realmente no le era propia, “algo así enloquece al más sencillo de los mortales… Es de admirar que no le haya podrido el rostro”, le escuchó a Eerin, como un susurro en su mente. “¿a caso…?” - No pudo más que avanzar con discreción entre la gente -.
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Re: Consultorio medico

Mensaje por Auria el 01/06/11, 09:50 am

El agua caía de sus desordenados cabellos, en otro tiempo prolijamente peinados, se quedo con la mente en blanco mirando como una pequeña gotita hacia equilibrio y finalmente se desprendía. Parecía que la suerte se negaba a seguirla desde que había llegado a la ciudad, y de eso solo había pasado unas pocas horas. Paso los dedos por la melena hacia atrás, peinándolos de modo precario, la cicatriz quedo al descubierto plenamente, era muy fina, pero larga, al salir del ojo tenía la apariencia de una lagrima eterna.

Las palabras que la habían atormentado volvieron a su mente “Pero ahora estás marcada. Cuando veas la cicatriz piensa en la gente a la que matas, y que te delate allá donde vayas como quien realmente eres.” Ese maldito desgraciado, ese ladrón mentiroso y ruin, intentando enseñarle de moral a ella, precisamente a ella ¿Qué sabía un ladrón de moral? Desde ese día había soñado todas las noches con su imagen, con ese momento, y siempre todo estaba enmarcado por las palabras.

- Será mejor que haga algo útil para variar – Dijo mientras evitaba observar el agua que pronto estaba volviendo a estar calmo, y eso significaba ver nuevamente su reflejo. Al caminar tanto tiempo sola se había acostumbrado a pensar en vos alta y, la verdad sea dicha, su estado mental tampoco ayudaba a que fuera de otro modo.

Se puso en pie, mojada y con gesto de malos amigos, pateo sin querer su maletín en el proceso, y parte de sus herramientas se dispersaron por el piso. Auria observo todo de pie, parecía querer asesinar al bolso por caerse, y de haber tenido vida de seguro lo habría hecho ¡Es que nada le salía bien! Se agacho dando un suspiro y agarro los pocos utensilios que se habían caído, varios con formas especialmente extrañas.

- Debo recordar de limpiar bien todo – Aunque en realidad poco importaba, como si pudiera afectar a alguno de esos asquerosos seres limpiándoles una herida con un instrumento sucio, pero correrían riesgo de infección, y si eso pasaba podían morir, y nadie iría a su consultorio si sus pacientes morían.

Una de las herramientas había ido a parar a los pies de una pálida mujer que la observaba, tenía unos cabellos largos y oscuros, increíblemente lacios, y una mirada aun mas negra que su pelo. Auria junto tranquilamente todos los objetos, y dejo para el final el que estaba cerca de la mujer.

Por fin se acerco caminando despacio, con su típico gesto orgulloso, que no había disminuido ni un gramo por mas que estaba mojada, sucia y con algunas personas alrededor observándola como si estuviera loca. Poco y nada podía importarle lo que pensaran esas personas, la medica sabía cuanto valía ella, y cuanto valían ellos, no necesitaba mas argumentos.

Cuando estaba a unos pocos centímetros de la mujer freno en seco, se agacho como si esta no existiera, volvió a levantarse mientras guardaba el último instrumento y dándose la media vuelta comenzó a alejarse del gentío, con paso soberbio.
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Re: Consultorio medico

Mensaje por Ao Itzu el 01/06/11, 11:14 pm

En algún momento se detuvo, un extraño artefacto se había deslizado por la roca fruncida que le servía como suelo a la plaza central, a primera vista no se parecía a algo que hubiese visto antes. Instintivamente sus ojos se guiaron hasta el lugar de donde provenía el exótico utensilio, divisando con sorpresa, esparcidos sobre el suelo, a algunos instrumentos quirúrgicos y estos a la vez estaban siendo recogidos por la mujer a quien había visto junto a la fuente, tras haber tirado lo que aparentemente era su equipaje. El acontecimiento la intrigaba aún más que rareza de la actitud de la mujer.

Respecto al que había caído a sus pies, Ao, jamás le habría tomarlo para devolverlo comedidamente. En su lugar, una satírica sonrisa se dibujaba en su rostro, entonces, quien se le acercaba, la dueña de aquél objeto, se detuvo en frente y se inclinó para tomarlo. “oh!” se sintió exclamar en voz baja, en tanto a quien observaba volvía a incorporarse y daba media vuelta, “el respeto a la realeza, es a la realeza. Por favor no se incline ante mi humilde presencia, aunque lo requiera necesario”, tan sólo con que la expresión de su rostro se borrase, el tono de su voz pudo haber logrado que la sencillez de sus palabras no sonasen petulantes. “Aún, si insiste…”, continuó, al ver un nuevo gesto en la mujer, “…solamente podría yo avergonzarme dos veces”.


Ao Itzu no es una persona que se contenta con suposiciones, tiende a querer comprobar cualquier atisbo de algo extraordinario y desconocido, su curiosidad la había atraído hasta una rama superior en el ocultismo – a pesar de que le había sido impuesto - y a los tantos problemas que podría haber evitado por su impertinencia, intentando saber todo sobre todo. Ahora se le escapaba un detalle, algo que creyó haber descubierto por algunos segundos; le pareció tener la certeza de que la criatura frente a ella era algo más que una pobre demente. Y, a pesar de los harapos que vestía, no dejaba de intrigarle.
La hija de Uceus se mantuvo en silencio. “lo incorrecto e insensato, en muchos casos, suele ser todo lo contrario para ti, mujer”. Ao no respondió a la voz del demonio y aguardó alerta ante a quien hablaba.

FDI: siento la simpleza, he tenido muy poca imaginación el día de hoy.
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Re: Consultorio medico

Mensaje por Auria el 02/06/11, 10:41 am

Esa mujer la inquietaba, no era como el resto de la chusma que estaba parada alrededor, un aire altivo la rodeaba, y precisamente por eso Auria no quería dar el brazo a torcer, no quería bajar el nivel de su orgullo ni un centímetro, ni un solo paso atrás. ¿Sería acaso una mujer de la realeza? ¿Una de esas damitas de la alta alcurnia? No, era mayor que ella, una señora engreída e incompetente que quizás se valía del dinero de su viejo esposo rico para darse aires de superioridad.

Pero si había algo que inevitablemente crispó los nervios de Auria, eso fue los susurros que claramente pudo oír mientras levantaba su herramienta de trabajo, los que estaban alrededor no lo habían escuchado, y ya estaban prontos a marcharse, pero no así la medica, ella si había oído cada una de las palabras, y sentía como la rabia crecía a pasos acelerados dentro suyo.

Pero no podía hacer nada, no podía ponerle ni un dedo encima, no al menos estando en publico, el enojo paso los limites de lo soportable para su endeble mente, el comentario solo había sido el golpe de gracia de un día entero que solo le había dado malos tragos. Aun dándole la espalda a la mujer de oscuros cabellos, rechino los dientes, pero cuando se dio vuelta una cándida sonrisa iluminaba su rostro, su otra parte había surgido luego de tanto tiempo, y si había algo que Auria sabía hacer muy bien era el ser encantadora.

- Es correcto que se avergüence, una señora mayor como usted teniendo que decirse a si misma tantos cumplidos – Era la viva imagen de la buena educación y la inocencia, sus modales delataban que no venia de una familia exactamente pobre ni mucho menos – Pero esta bien, lo comprendo, siéntase libre de imaginar lo que quiera.

Miro con mas detenimiento a su interlocutora mientras decía esto, esos ojos grandes y negros sin vida, le recordaban a su propios ojos, esa sonrisa burlona, su postura arrogante, podía decirse que era una hermosa mujer, pero carecía de vida, parecía una imitación de una humana. Sus ropas no eran baratas, eso también era evidente, pero esto no sorprendía a la medica, quien había crecido en una familia muy bien acomodada. “De haber querido podría haber vivido con todos los lujos... Pero eso se interpuso en mi camino y luego... Ya no había vuelta atrás” Dejo ir esos malos recuerdos, era completamente inútil pensarlos.

- ¿Requiere acaso la señora de mis servicios? ¿Dolor de cadera? ¿Artrosis tal vez? – Dijo aun sonriendo dulcemente y revisando en su maletín – Creo que tengo algunos brebajes que podrán aliviar sus dolores naturales... – Detuvo en seco su búsqueda y la miro con un brillo burlón en los ojos – O podemos ir a algún lugar y hablar seriamente...

Auria no tenía idea de quien era esa mujer, que quería con ella, o cuales eran sus talentos, pero ese encuentro no era casualidad, lo había visto en sus modos, no era una persona normal, y si bien podía burlarse tratándola de algo que no creía que fuera, era también su modo de hacerse respetar. Estaba segura que tenían mas en común de lo que incluso ambas podían imaginar.
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Re: Consultorio medico

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