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Liberando la mente

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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 25/08/11, 07:06 pm

Arzhel no pudo más que alzar una ceja ante la extraña sombra que se cernía en la taberna, impidiendo la salida de la misma. Y no estaba dispuesto a pelear con algo a lo que no se podía herir. Se detuvo, mirando inquisitivamente a su compañero, pero parecía igual de sorprendido ¿Quién era el responsable? El pelirrojo era el potencial sospechoso, o lo sería si no fuera también el más interesado en salir de allí, junto con Arzhel. Por otra parte, sería tan cínico que el paladín hubiera invocado un ente oscuro... Imposible, sólo podía ser la chica, Arale.

Se oyó el ruido de una hoja cortando el aire dentro del bucle formado por el búho mágico, y la voz del paladín.
Miró con preocupación a Breigal, que ordenó inmediatamente al búho pararse. El paladín había atacado a su compañera.
Arzhel iba a moverse hacia ella, pero entonces el pelirrojo habló.

-¿Ayudarle a subir? -preguntó. Bien íbamos, si tenía que ayudarle a subir a un barco volador. Iba a decirle eso, cuando el otro volvió a hablar-. ¿Vendrá con nosotros? ¿Y cómo...?

Entonces tuvo que reprimir una exclamación. Demasiadas cosas habían ocurrido ya para que una minucia mágica lo impresionara, pero ver al suelo moverse como si tuviera vida propia bajo el mando del desconocido, era realmente impresionante.

El paladín quedó encerrado en una especie de cubo de tierra, cuya parte superior iba descendiendo de manera lenta, pero impasible.

-¿Lo vais a...? -dijo Arzhel, perplejo. Luego se acordó de la muchacha-. ¡La chica!

Envainó rápidamente espada y daga, y se acercó hacia donde estaba Arale.

-¿Estáis bien?
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Dulfary el 26/08/11, 02:24 pm

La sombra no se movió. Tampoco atacó, necesitaba de la voluntad de Dulfary para generar un ataque, su labor era bloquear, así que esperaba su iniciativa cobrando sangre para actuar. Iniciativa que no llegaba, seguramente, como la gran mayoría de la s veces, no llegaría, frustrándola, haciéndolas mas enemigas.

Dulfary estaba más alerta a lo que decían ellos, a los movimientos que a duras penas podía ver por cortesía del búho y luego, su atención se centró en la forma en que la espada del paladín describió un arco que buscaba una de dos (si no eran posible ambas), herirla para poder encargarse luego de ella y/o romper la tierra que aun le sujetaba el pie.

Tomando el arma con una sola de4 sus manos, la había elevado por encima de su hombro para luego clavarla hacia su espalda pasando por su propio costado con la firma intención de ensartar a Dulfary si no en la columna, si en uno de los riñones. Había dado por perdidos a los otros dos demonios a quienes tocaría cazar luego, pero le quedaba ella.

No podía eludir el ataque, ambos estaban mal posicionados, y eso le quitaba predictibilidad al paladín. Así que giró un poco, solo un poco, sintió la punta del arma cortar la ropa sobre la cota de mallas, buscando esa hendidura por la cual colarse para producir daño y eso fue lo que le permitió reaccionar, no a tiempo pero lo que sí logró fue interponer su kunai al filo del arma, pero no desviar el corte en su totalidad. Los aceros se deslizaron el uno contra el otro en un chirrido que anunciaba heridas, que las predecía y que las obtuvo. Un movimiento en la muñeca del hombre y le cortó el brazo, en donde manó sangre de inmediato.

Dul se quejó por lo bajó, ahogó cuanto pudo el gemido y dio un paso adelante, salto en diagonal antes que la espada terminara de describir el arco que llegaría a la tierra, huyendo de él, pero el paladín, guerrero curtido en batallas, supo asestarle un golpe sobre la corva de la rodillas que la envió al piso.

Cayó pesada, para cuando el búho se detuvo, su mano ya hacía la palanca para retomar su posición en pie y al ver a Breigal regresar, en lugar de irse adelante, retrocedió otro poco para posicionarse mejor por si… qué rayos estaba haciendo??

Impactada, aterrada por lo que estaba ocurriendo, por la muerte tan horrenda que sufriría, inestable todavía por el golpe, volvió al piso, esta vez de cola. Ambos paladines gritaron el uno con furia ciega, la otra con horror.

- NO!!! – no podía lapidarlo, no de esa forma – Detente!! No hagas eso!! - al tomar el impulso para levantarse, se fijó en Arzhel que se dirigía a ella y fue a quien dirigió el ruego –Sí, sí, estoy bien – mintió aun con la evidencia de la sangre manchando su disfraz de paladín - Detenlo, nadie merece algo así!! – el kunai giró en su mano y se fue a clavar en la base de uno de los muros, profundo, tratando de crear la traba que impidiera que siguiera el tortuoso aplastamiento
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Breigal el 26/08/11, 07:51 pm

Lo sabía. Arale estaba herida, el viejo corrió en su auxilio mientras yo me encargaba del paladín. Sin embargo, la joven seguía protegiéndolo, a pesar de que él pudo haberla asesinado allí mismo. El kunai lanzado por Arale se clavó en una de las paredes de la prisión, era obvio que no podría destruir la pared, pero quizás intentaba hacer que trabe el muro con el suelo. Separé esa parte del muro atrayéndola hacia mí, dejando así afuera el kunai.

-No voy a matarlo -dije de manera entrecortada, haciendo un esfuerzo por hablar. Bajo mi sombrero podían verse gruesas venas que denotaban el enorme esfuerzo que ese ataque significaba. El muro se detuvo cuando el techo estuvo a escasos cincuenta centímetros del suelo.

Si mi prisionero se había acomodado bien, estaría con vida, sumamente incómodo, pero vivo. Mis brazos cayeron a los costados como si estuviesen dormidos, como si hubiesen sido sostenidos por dos cuerdas y éstas se hubiesen cortado.

-Listo, Breigal. Todo tuyo.
---
-¿En cuánto tiempo dices que se desmaya por completo? -le pregunté a mi compañero humano. Pero aún así no podía dejar de notar que Arale había protegido a ese sujeto de armadura. ¿Por qué lo haría? -¿Tienen un vínculo especial o algo de eso? -le pregunté, intentando encontrar una explicación a lo que acababa de suceder.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 26/08/11, 08:19 pm

El gritó de Dulfary le detuvo, pero antes de que Arzhel respondiera, el otro ya lo había hecho por él. "No voy a matarlo", dijo con una voz que denotaba el esfuerzo que hacía por mantener el hechizo. Arale tiró el puñal contra la base, inútilmente, pero poco después, cuando la prisión de tierra tendría aproximadamente medio metro de altura, detuvo su descenso.

Entonces, el extraño habló con una voz algo distinta a la que le tenía acostumbrado, y gracias a sus palabras empezó a atar cabos. Había dicho Breigal, y antes, con voz algo distinta, había mencionado a un tal Phabendiar... ¿Sería posible que en ése cuerpo convivieran dos personalidades? Ya tenía algo que preguntarle durante el viaje...

-Calculo que, a lo sumo, diez minutos -respondió a la pregunta hecha por el pelirrojo-. Pero no sé si tenemos ése tiempo... De aquí a nada llegarán los refuerzos que el otro guardia se apresuró a buscar.

Entonces se acordó del otro guardia, el que se había batido con él y había quedado en el suelo, desangrándose por la boca. Miró en su dirección y pudo ver como estaba inmóvil en un rincón de la taberna, después de haberse desplazado hacia allí dejando un rastro de sangre. Pensando que era prioritario atender a la herida, se le acercó y se inclinó sobre ella, tomándola del brazo.

-No parece muy grave, unas vendas empapadas de alcohol cortarán bien la hemorragia... A no ser que alguno de aquí sepa magia curativa, o tenga un ungüento milagroso, o... -dijo. A esas alturas, ya no le extrañaría nada.

Luego se acercó al guardia, y lo examinó detenidamente.

-Está muerto... bien muerto -se giró hacia Arale, y le habló nuevamente-. Milady, creo que sólo tenéis una oportunidad para seguir viviendo... Pero decidid rápido, porque tenemos que marchar -miró a su camarada con cara de circunsancias- ya. O de nada servirá el ¿barco?
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Dulfary el 27/08/11, 01:02 pm

Esa era la voz del demonio. Lo supo la reconoció. Lo poseía. Pobre hombre… los suplicios que debía sufrir y él seguramente sin enterarse… o tenía el corazón tan negro que lo aceptaba sin rechistar? No, había visto dualidad en él, esa era la dualidad, mitad… algo, mitad demonio.

Se sobre soltó cuando Arzhel la tomó del brazo, pero de nuevo era tarde para evitarlo, con cierta docilidad se dejó revisar y el caballero vería en sus ojos, los de una niña pequeña, alguien que se debate entre rendirse al miedo de saberse vencida o seguir dando la pelea, una niña que se inclinaba a la segunda opción. Sí, sabía que no era de gravedad, pero que necesitaba atención o perdería mucha sangre.

Al menos no lo mataría, eso ya era un avance. Pero responder a su pregunta era demasiado complicado y hacerlo con la verdad, era entregarles su lado más vulnerable.

- Es mi hermano… en la Orden de la Dama – mintió - no sé si puedas entenderlo, eso es lo que nos une y es un lazo fuerte, pese a lo que pueda parecer - volvió su atención hacia Arzhel - por eso me quedaré a su lado, hasta las ultimas consecuencias - fue la respuesta que le dio a su propuesta. No podía simplemente irse... si el paladín hablaba o moría y ella no estaba, su "tío" tendría demasiados problemas. No dejaba de repetirse mentalmente eso. Y en parte su respuesta la dijo con voz lo suficientemente fuerte para que el lapidado la escuchara.

Se puso en pie, tambaleante. Si los refuerzos realmente estaban cerca, trataría de ganar un poco más de tiempo. Se acercó despacio al primer arma arrojada y la recogió, haciéndola desaparecer en la manga del brazo sano y luego se acercó al hombre muerto a quien miró con mucho pesar. Hincó la rodilla frente a él, como lo haría cualquier miembro real de la Orden y colocando la mano en sus ojos, los de él, inclinó la cabeza en una rápida plegaria.

No le rezaba a la Dama, no era hipócrita para tal cosa, le pedía disculpas por no poder ofrecerle un funeral digno, por no poder impedir su muerte innecesaria. Tras esto, con paso más rápido , pero sujetándose la herida, se acercó al montículo, pateó el kunai en el piso para hacerlo saltar y sujetarlo en el aire, antes de guardarlo.

- entiendo lo que me dices, Caballero, pero no me voy a separar de él - de nuevo estaba en su voz toda la fuerza de su infinita determinación.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Breigal el 27/08/11, 03:58 pm

-En la Orden tienen un concepto muy raro de la hermandad. Puede que nos acompañes, entonces, porque tengo pensado llevármelo.

Sonreí levemente cuando Arzhel habló sobre la magia curativa. Yo conocía una mujer que hubiese sanado instantáneamente esas heridas, nos hubiese ahorrado todos los problemas y hasta hubiese salvado a ese guardia que estaba muerto.

-Daliny nos hubiese ahorrado todo esto. Y sanaría esas heridas tan rápido que Arale ni siquiera tendría tiempo de sentir dolor. -Luego observé la prisión que contenía al paladín cautivo, con absoluta tristeza.- ¿Qué necesidad había de llegar a esto? Sólo estoy buscando a las dos únicas personas que me quedan en este planeta. Caballero, ¿cuál es su nombre?

Realmente no entendía por qué razón aún no conocía el nombre de mi imprevisto e improvisado compañero. Pero eso ya no era tan importante, debíamos subir al paladín al barco, y esperaba que me ayudara con esa tarea.

-Por favor -dije a mi compañero-, ayúdame a subirlo. No creo que dejarlo aquí sea una buena idea. Nos reconocerá. Si nos marchamos ahora, el resto nos verá de lejos y ella -señalé a Arale con la cabeza- estará a salvo. Debería caer una cuerda con un arpón a un costado del barco. Si lo clavamos aquí, no será mucho problema. Vigila la entrada -le dije al búho de Sast-. Necesitamos saber si los refuerzos están cerca.

El búho atravesó el techo de la taberna y comenzó a volar alrededor, oficiando de vigía.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 27/08/11, 05:04 pm

El caballero se encogió de hombros ante la respuesta de la joven. No sería él quien pusiera en duda los lazos de camaradería y hermandad que se creaban en condiciones como aquellas. Observó como la muchacha guardó uno de sus cuchillos en la manga, y como fue hacia el guardia muerto y se inclinó delante suyo, como orando.

Cuando recogió el segundo, el que había lanzado anteriormente contra la prisión de tierra del paladín, Arzhel llevó instintivamente la mano a la empuñadura de la espada, pero la retiró al ver que la muchacha también guardaba aquél puñal. Reparó entonces en la herida de su antebrazo derecho, que había permanecido casi olvidada por la poca gravedad y lo rápido de los acontecimientos. De hecho, más que una herida era un rasguño, pero aún así prefería encargarse lo antes posible.

Mientras el otro hablaba de su amiga, Arzhel cogió una jarra de vino de las mesas y unas vendas que llevaba en el interior de su saco de viaje, que estaba tirado en el centro de la taberna, junto a la capa de piel de oso, cerca del bloque de tierra que encerraba aún al paladín.
Empapó las vendas en el alcohol y se la ató firmemente. Luego hizo lo mismo con otra venda y se la ofreció a la chiquilla.

-Ten... póntelo, de algo servirá

No se ofreció a aplicárselo pues al fin y al cabo era una paladín.

-¿Mi nombre? -respondió con sorpresa a la pregunta del extraño. Estuvo a punto de decir el verdadero, pero se detuvo. Sin saber si la chica los iba a acompañar o no, no quería arriesgarse a ir diciendo su nombre por ahí. Podía poner en peligro a bastante gente, no sólo a él mismo-. Mi nombre es Balgraf de Paransir, señor mío.

¡Pobre Balgraf!, pensó. De todos modos, Balgraf ya hacía bastante tiempo que estaba muerto... No le gustaba la idea de secuestrar a un paladín, pero aún así, cargó al desmayado Stregek sobre sus hombros, se puso la capa del caballero Lohengrin bajo el brazo izquierdo y con la mano derecha tomó el saco, arrastrándolo por el suelo. El tipo pesaba mucho, pero Arzhel podía cargarlo, al menos durante el breve trayecto entre el lugar y el barco.

-Bien, Arale, me temo que nosotros -dijo el nosotros recalcando, es decir, él, el pelirrojo y el paladín- nos vamos.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Dulfary el 27/08/11, 06:59 pm

- No podrías entenderlo - le reclamó con energía a Breigal ante su ironía sobre el concepto de hermandad, para luego agregar en voz baja apretando los puño, mientras se dirigía a buscar la espada - no hay forma que lo entiendas... él sí, pero no ustedes -

Sin embargo, las nuevas palabras, la tentativa de tener que salir del lugar escoltando al secuestrado, de forma voluntaria para no perderle y por ende poder seguir protegiéndolo, ponía las cosas en otro lugar.

Qué hacer? Apretó los dientes, apretó un poco más los puños, se contenía, hacía un esfuerzo sobre humano para no enfrentarse a ellos, por ser más sabia que un impulso, por ver las cosas en su conjunto y no como algo aislado para no cometer un error... No sabía que hacer, la sombra tiraba de ella, seguía pidiendo sangre y ella...

No era la clase de dilema al que una niña debiera enfrentarse.

Mientras Arzhel tomaba el licor, ella recogió su espada. La sujetaba de forma extraña, después de todo no era un arma que soliera utilizar, ni en su estilo ni en su forma. Sin respeto alguno, pues no era su arma, trazó una raya a la vaina, finalmente le cortó el lazo y la dejó caer al suelo.

Un teatro sobre otro teatro. Se sintió enferma, demasiado, con nauseas, pero el malestar se cortó. Aun sin ver al búho, levantó bruscamente la cabeza al techo

- No!! - se quejó y se giró en dirección a ellos. No lo veía, pero lo sentía, su sombra quería matar y le dieron una presa. Un tentáculo de sombras se lanzó a por él confiado en que siendo dos seres etéreos tendría su premio - Alto!! - empuñó su propia arma y cerró los ojos, debía controlarla, debía retenerla y lo hizo... con su coste, su alto coste.

Aun dándole la espalda a los dos, se pasó la mano, el dorso, por la boca, una vez dos veces, tres veces, luego se giró. Al hacerlo, sonreía débilmente, la sombra no estaba, el tentáculo nunca logró llegar al búho, centró su atención en el paño que se le ofrecía.

- Gracias - murmuró evitando mirarlo, que la mirara a la cara, pálida. Se puso el paño en la herida y se encogió sobre sí misma, reprimiendo la expresión de dolor que no la mueca.

- Ya se los dije, no, no me voy a separar se él. Así que somos Balgraf, Breigal y - miró con recelo y desconfianza a Breigal - Phab - pero aun así, si mantendría su teatro sobre el teatro, no se movió de donde estaba, tendría que salir ellos primero, y el Viento la ayudara a no perderles.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Breigal el 28/08/11, 12:29 am

Tras enviar al cielo al búho de Sast, la sombra actuó de una manera extraña, a lo que siguió un grito de Arale, y poco después la sombra desapareció. ¿Acaso la sombra había querido atrapar al búho? ¿Podía hacer eso una sombra? Sast no hubiese tolerado que su creación sea destruida, estaba convencido de que si eso hubiese pasado, decenas de tornados azotarían esas islas y lo destruirían todo, para que el asesino de esa vida creada por Sast pagase el precio que tenía tal acto.

-Gracias... Arale... -le dije con un tono apagado, pero evidentemente sincero. Mi agradecimiento no era por el búho en sí, sino porque su acto había asegurado la tranquilidad de Sast.

Arale, Balgraf. Nombres fáciles de memorizar, lo cual podría ser bueno, pues no sabía cuánto tiempo podríamos compartir en ese barco.

-Créeme, Arale. Phab no es tan malo como se muestra.

-No les hables de mí, Breigal. Es obvio que a la chica le irrita mi existencia. Balgraf parece menos perturbado por eso.

Balgraf cargó al paladín sobre su hombro, y yo me acerqué al barco, que aguardaba afuera por nuestro ingreso. En condiciones normales, elevaría la tierra bajo mis pies y subiría al barco de un salto, pero en esa oportunidad no podía hacerlo, por lo que silvé tres veces. Luego de eso cayeron tres cuerdas.

-Usa una para sujetarlo firmemente, o puedes sujetarte a una si estás seguro de que ambos llegarán a salvo. Por favor, ¿puedes atar mi cintura con esta cuerda? -pedí colocándome al lado de una de las cuerdas caídas.

Mientras esperaba, cerré el ojo izquierdo para compartir mi visión con el búho. Debíamos darnos prisa, no tardarían demasiado en llegar, aunque aún teníamos algo de tiempo. Sólo esperaba que no pudiesen seguir por mucho tiempo el barco.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 28/08/11, 01:16 pm

Desenvainó de nuevo como un relámpago el caballero cuando la extraña sombra se cernió sobre el búho mágico; sin embargo, finalmente la chica pudo contenerlo y el caballero volvió a envainar, tranquilo. Reparó también en que la muchacha había blandido una espada... Había visto un arma muy similar, y no eran muy comunes las de tan buena factura en el archipiélago. Algo se le escapaba, no le cabía ninguna duda.

Una vez la muchacha dijo que los acompañaría, respiró más tranquilo. Le parecía completamente reprochable el mentir en algo tan sagrado como el nombre, pero si la orden lo identificaba como fugitivo podría poner en peligro tanto el éxito en su tarea de encontrar a Mizik como a sus amigos y conocidos en Moramailë y Trinacria; los Loïc llevaban ya un tiempo en franca decadencia, pero a cualquiera que conociese mínimamente la pequeña nobleza de Trinacria le sonaría su apellido.

-Bien, siendo que todos estamos en el mismo barco -en todos los sentidos, pensó-, terminaré mi breve mascarada. Pido que comprendan que si no he dado mi auténtico nombre no ha sido por mi, sino por no poner en peligro ni mi misión ni a ciertas personas. Pero sabiendo que vos nos "acompañáis", no tengo reparos en deciros que soy el caballero Arzhel de Loïc, último del linaje de los Loïc de Trinacria.

Entonces fue cuando cayeron las tres cuerdas, y Arzhel dejó en el suelo al desmayado paladín para ayudar a su compañero de viaje -Breigal, o Phab- a atarse la cintura, pues parecía tener los brazos inutilizados a causa del esfuerzo de usar la magia para encerrar a Stregek en su insólita jaula.

A continuación, se ató el mismo por la cintura al cabo, esperando que por alguna mágica razón las cuerdas subieran solas, o que Breigal hiciera una señal de algún tipo.

Mientras, se admiró de la increíble nave que tenían encima: para alguien no acostumbrado a tratar con magia, era sencillamente espectacultar, increíble. Miró a ambos lados de la calle, y vio que la poca gente que había los señalaba con cara de espanto, o, en el más común de los casos, huía.

-Vámonos rápido, venga. ¿Necesitáis ayuda vos también? -preguntó a la chica.


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Re: Liberando la mente

Mensaje por Dulfary el 28/08/11, 10:39 pm

~es así como se pierde todo? ~se preguntó en silencio siguiendo hasta la puerta a los dos hombres, pero sin atravesarla. Dio un vistaso a su espalda, cómo era que todo se había desmadrado de esa forma?

- Ves... - dijo casi en un susurro - no eres capaz de comprenderlo - completó cada vez más inaudible al momento en que Breigal le dio las gracias por ayudar al búho. Pocos lo comprendía, ni en su casa lo hacían. La veía como un... ¿enemigo, tal vez? y por eso se extrañaba de sus acciones, esa toda la explicación que podía darle si le obsequiaba el beneficio de la duda.

No cruzaba el umbral, los veía atarse a cuerdas salidas del cielo. Reconocía que si se asomaba fuera de la taberna vería una maravilla, pero no podría disfrutarlo, no podría recrear la vista porque ella...

- Mascarada? - preguntó sin entender al anciano. Si, esa era la palabra, ella también debería mantener una mascarada. Pero a diferencia de él no diría su nombre, no sucumbiría al momento emotivo de apertura y confianza. Si aun bajo tortura era capaz de responder que su nombre era Arale, necesitarían más que eso para que revelara el real.

Aun así, asintió con la cabeza. Pude decirle que era hijo de Rother o como fuera que se llamara el rey en esas tierras, ella habría asentido exactamente igual, independientemente de la guerra, porque desconocía los linajes del reino.

- No, yo puedo sola - dijo con un asomo de sonrisa orgullosa. Su respuesta, y el no salir prnto de la taberna, trajo un silbido, luego un segundo silbido y entonces procedió con su mascarada. Salió de la taberna dio un vistazo a un lado de la calle, un vistazo al otro lado, había testigos, tal y como imaginó. Algunos corrìan otros miraba y al verla esperaron que hiciera lo que hizo a continuación.

Levantó la vista y...

- No te creo!! RAYOS!!! - maldijo por lo bajo. Un barco volador. Odiaba los barcos, le encantaba volar, pero la experiencia que tuvo volando, precisamente en barco volador no había sido muy buena. - Por lo que más quieras niña, no saltes del barco esta vez, no importa lo que pase, no saltes!!!! - Tomó impulso justo cuando el tercer silbido se dejó oír.

La cuerda de escapó entre sus dedos. Iba a quedarse. Había tardado demasiado.

- Ahh no, eso sí que no - retrocedió todo cuando pudo en la taberna y corrió hasta la pared frente a este al otro lado de la calle. Saltó sobre un canasto, de ahí a la pared como tal donde el viento la recibió y se apoyó para, girando, atrapar la soga a buena altura. Lo hizo con una sola mano, la sana, así que pronto empezó a deslizarse cuerda abajo. En un movimiento rápido y agil se sujetó con la mano herida y enrolló una de sus piernas en la soga ante la exclamación de asombro y miedo de la poca multitud que quedaba.

Ya estando firme, solo le restó esperar a que la soga terminara de subir.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Breigal el 29/08/11, 02:05 pm

Balgraf y yo ya estábamos atados, y Arale aún no salía.

-Sujétate fuerte.

Silvé dos veces para que tanto el viejo como yo ya estuviésemos adentro del barco. Una vez en la bodega, caminé lentamente a la cubierta para observar el panorama. Intenté mover mis brazos, pero éstos aún no respondían. Apenas si pude mover un poco el dedo índice de mi brazo derecho, que fue el menos exigido de los dos. Me acerqué para observar por babor si Arale estaba sujeta ya, pero aún no la veía. No podía esperar todo el día, si ella quería acompañar a su "hermanito" debía darse prisa. Esperé algunos segundos más y silvé nuevamente, a lo que la cuerda comenzó a subir y el barco comenzó a elevarse.

En eso, pude ver que Arale recordaba súbitamente su deber de acompañar a su compañero y, mediante acrobáticos (y, a mi parecer, innecesarios) movimientos, se aferró a la cuerda que estaba subiendo.

-Bienvenidos a mi mundo -saludé a los dos que estaban conscientes, y también al que estaba desmayado-. ¿Hacia dónde nos dirigimos? De ser posible, lo más alejado de la Dama posible. Como vuelvan a molestarme esos tipos, les aplastaré sus cráneos con el barco...-le pregunté al hombre ahora llamado Arzhel de Loïc.

Spoiler:
FDI=Descripción del barco.
Tiene diez metros de eslora, con cinco metros de manga en la popa, la cual tiene una forma cuadrada. En la proa hay un mascarón representando una cabeza de dragón. El camarote de capitán está ubicado bajo el castillo de popa. Posee dos alas (una en babor y otra en estribor) que suelen estar plegadas, mostrando un largo de ocho metros (recorriendo los lados del barco). No se sabe cuánto miden desplegadas, pues nunca se extendieron. Cuando toma velocidad, una gran cantidad de luz e inofensivos relámpagos surgen de su casco, hasta que deja de acelerar. Las alas parecen estar de adorno (no las utiliza para nada).
En el centro del barco, hay una escalera que lleva a una plataforma elevada, desde donde se tiene una vista panorámica. Es allí donde Breigal pasa la mayor parte del tiempo.
La cubierta inferior consta de un solo piso, donde hay dos habitaciones del mismo tamaño que el camarote del capitán. Tiene una bodega con algo de comida y algunas bebidas (no mucha) bajo el camarote del capitán y una "sala de máquinas" situada en una habitación secreta ubicada en el fondo de la nave. Sólo los reoraf pueden acceder allí, ya que se precisa colocar sangre para demostrar a qué diosa rinden culto.
Para tener una vista simple del barco desde un costado, consulten la ficha ^^

Gracias a Lohengrin y Arzhel por su ayuda en el armado y descripción del barco ^^
Y a Dulfary por su colaboración en la búsqueda de conceptos ^^
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 29/08/11, 03:47 pm

Nada más Breigal silbó dos veces, las cuerdas que los sujetaban fueron impulsadas hacia arriba y pudo pisar por fin la cubierta del estrafalario navío. Arzhel había navegado en otros tiempos, así que sin ser un experto, sabía algo de navíos. Pero, desde luego, todos los que había pisado se desplazaban por el agua.

Nada más llegar arriba se desató y dejó la capa y el saco en el suelo de la cubierta, y también al desmayado paladín. Luego, preguntándose que pasaba con la muchacha, se asomó a la borda justo a tiempo para observar las extrañas cabriolas que realizó para subir a bordo.

-Bienvenidos a mi mundo -les dijo Breigal
-Magnífica embarcación, maese Breigal. No tengo el placer de conocer a fondo muchos barcos voladores -dijo con una imperceptible ironía en la voz Arzhel- pero en cuanto a los nuestros, los marinos, puedo jactarme de tener cierto conocimiento de causa...

En cuanto el otro preguntó respecto al rumbo que debían tomar, Arzhel frunció el entrecejo y se mesó la barba, pensativo.

-Es difícil saber a ciencia cierta qué lugares son seguros en el archipiélago... En cualquier caso, las islas del Ducado de Ashper están vetadas... Es el ducado más religioso, y en el que nos encontramos actualmente -aclaró, por si su interlocutor no entendía-. Además de Thialir, en donde nos encontramos, hay otras dos islas que le pertenecen, Rhylia y Denkenia. Y personalmente creo que ir a Shamataw sería imprudente, pues según los rumores ha sido invadida por Ashper... Creo que lo más prudente sería viajar a Kuzueth, al suroeste de aquí. Está cerca y está muy poco habitada, así que es poco probable que Ashper la invada en un futuro próximo... Además -dijo con una súbita inspiración- tengo allí un amigo que tal vez pudiera sernos de ayuda, otro caballero.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Dulfary el 29/08/11, 04:46 pm

Al trepar al barco, poner los pies en él, el viento salió a su encuentro, como era de esperarse, Le revolvió el pelo y escuchó lo que decía cada uno. Estuvo tentada a decirle su opinión sobre el rumbo, pero dejó todo en manos de Arzhel.

- Yo si tengo experiencia en navíos voladores aunque créanme, no son muy buenas. Por lo que más quieran, manténganse alejados de los grandes seres alados que... bueno, nos ven como comida - mientras hablaba, se inclinó sobre el paladín tomándole el pulso en el cuello. Vivo y con buen ritmo, pero inconsciente.

Sólo al cerciorarse de esto, le dio un vistazo, desde su posición, al navío. Era impresionante, muy diferente al de Xavi, el cual estaba hecho para ser práctico y funcional, este parecía sacado de la fantasía de algún bardo realmente imaginativo. Le encantaba. Estaba tan cerca, de nuevo, al viento, que le encantaba. Cerraba los ojos y se dejaba llevar por la sensación ensoñadora de estar en contacto con su mejor amigo.

Era más fuerte que ella. La hacía sonreír, dulce, inofensiva, inocente... niña. Al abrir lo ojos, su sonrisa se tornó burlona, pícara y fue a Breigal a quien le dedicó el comentario mordaz

- No creo que sea una buena decoración para tu barco lo poco que hay dentro de mi cráneo, por de ser posible, yo sí te voy a seguir molestando - lo provocó, con toda la inmadurez de alguien de 12 años.

Por supuesto, por estar centrada en descontrolar a Breigal, no cayó en cuenta que podía unir la información de Arzhel con la propia, pero ya tendría tiempo su mente, si es que nada malo pasaba, para tal cosa.

- Ya que don Arzhel está tan enterado de la situación del reino, tomemos rumbo Kuzueth!!! - agregó con animo.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Breigal el 29/08/11, 06:04 pm

-Sí, los pajarracos son una verdadera molestia. Pero tendremos comida asegurada si se nos acercan -comenté.

Arale parecía completamente relajada cuando subió al barco, parecía feliz, realmente feliz, y sin embargo...

-Gracias, Arzhel. Debo serle sincero, este es el único barco volador que conozco. Aunque he tenido tiempo de recorrerlo. Por pequeña que sea la decoración, servirá, Arale, no te preocupes. -La sonrisa que le dediqué al hacer ese comentario fue amable, lo que estaba seguro que a ella le resultaría sorprendente. Juraría que sólo quería fastidiarme, pero era feliz en el barco.

Ya habíamos trazado nuestro camino. Una isla llamada Kuzueth.

-De acuerdo. Entonces vamos a Kuzueth. -El barco comenzó a avanzar al suroeste mientras yo subía a la plataforma superior. -Oigan, si quieren pueden acomodarse en una de las habitaciones. Hay dos en la cubierta inferior. Si alguno quiere usar la de capitán, adelante. Aunque tienen el mismo tamaño.- El búho regresó junto a mí, mientras a lo lejos podía verse una gran cantidad de gente dirigiéndose a la taberna.

Observé la prisión de tierra que encerraba al paladín. Debía asegurarme de que desaparezca.

-Arzhel... ¿Puedes ayudarme con ese tipo? Debemos encerrarlo para que no haga ningún escándalo. Hay una habitación del barco que serviría para eso. Deberíamos llevarlo a ese lugar.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 29/08/11, 06:30 pm

El comentario acerca de los grandes seres voladores y los pajarracos casi le arranca una carcajada a Arzhel. ¿No hablaban en serio, o sí? Por el tono en que lo decían, no se trataba de ninguna broma, y como el caballero odiaba demostrar ignorancia en cualquier asunto, calló discretamente.

Se fijó en que Arale estaba muy cambiada respecto a la taberna. Jovial, incluso podría decirse que pueril. El comentario burlón que le dedicó al pelirrojo sí que consiguio hacerle sonreír entredientes.

Mientras Breigal subía hacia una plataforma situada en el puro centro de la nave, el barco empezó a moverse en dirección a Kuzueth, al suroeste. Kuzueth... qué recuerdos le traía de su juventud. En más de una ocasión pisó la isla, mientras peleaba bajo las banderas del rey. Además, la perspectiva de reencontrarse con el caballero Lohengrin le gustaba... Era un hombre de honor, como pocos había en el archipiélago, y amistades así merecían ser conservadas. Inconscientemente su vista se trasladó a la capa que le había regalado precisamente dicho caballero y a su saco, que reposaban en un rincón de la cubierta.

-No, maese, faltaría más; la habitación del capitán os corresponde a vos -dijo-. Yo no tendré inconveniente en acomodarme en la habitación que Arale considere menos apropiada para su persona -concluyó, inclinándose levemente

El viento arreciaba, debido también a que el barco cada vez se movía más deprisa. Empezaba a hacer fresco, y sólo llevaba la camisa.

-Si consideráis imprescindible que el paladín deba ser encerrado...

Todo era un dilema para Arzhel. Él sólo quería burlar a la guardia, no ser cómplice del secuestro de un paladín. Por muy arrogantes que le parecieran en general, no dejaban de ser caballeros, como él. Y por otro lado, parecía cierto que el pelirrojo tenía un lado oscuro. Pero también que gracias a él había conseguido evitar los calabozos de Ashper, pues por muy buen esgrimista que fuera, tenía que admitir que, si cinco guardias hubieran sido un adversario bastante difícil, tratándose de tres guardias y dos paladines sus probabilidades de victoria hubieran sido más bien parcas.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Dulfary el 30/08/11, 11:44 am

- No estés tan seguro, son muy duros de tratar, que lo diga el arpón extra gigante del inventor. Al final no supe qué de todo lo que le hicimos fue lo que acabó con él… supongo que fue el golpe contra el agua, pero quien sabe. Además esas cosas deben saber horrible, demasiadas escamas, diiiuk – hizo un mueva de desagrado antes de agregar – preferiría esta vez evadirlos… divertido y todo, saltar al vacío no es algo que quiera repetir muy a menudo – en ese punto ya estaba hablando más con ella misma que con sus acompañantes.

Eso sí, ante la respuesta a su provocación sonrió con más ahínco, retadora, divertida, sin sorprenderse por su amabilidad. En su interior asumía que algo tramaba y no caería en su juego tan fácilmente.

- Primero tendrías que intentarlo – dijo jactanciosa, centrando por fin toda su atención en Arzhel, ahora que Breigal se encaramaba en…. Donde fuera que se encaramaba
Tomando curso, en el aire, el viento jugó con ella, la rodeó, la saludó, trató de elevar el faldón de su tabardo y de su cota de mallas, sin mucho éxito, pero era solo un juego, no esperaba lograrlo, ella contuvo el impulso de girar y jugar como siempre lo hacía con él, en su lugar lo acarició como a un felino, con esa sonrisa inocente

- Encerrarme en un camarote?? JA!! Ol – se mordió la lengua. No dejaría ver, más de lo que ya había hecho, la alegría de estar tan cerca del viento, su tono indicaba ironía y hasta cierto punto reticencia a tal cosa, pero lo que fuera decir, quedó con ella, y dándose cuenta de lo evidente que era, soltó una risita.

No iría lejos de su amigo, pero había que guardar las apariencias.

- Yo no tengo problema con los espacios y los lugares, cualquiera estará bien, pero dudo que pueda descansar – dijo con total honestidad, pero no las razones por las que no descansaría… no eran nervios, se trataba del exceso de excitación que sentía en el lugar. Pero aguardaría, esperaría un momento de tranquilidad para ir a jugar – La primera que encuentre estará bien para … ahh no, yo estaré ahí donde se encuentre mi compañero – volvió ese semblante serio. No lo dejaría solo, se apegaría a lo que dijo y eso incluía ir a dormir donde fuera que estuviera él.

Era terca y se arrancharía en eso.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Breigal el 30/08/11, 12:42 pm

-Supongo que tiene razón, Arzhel -le respondí cuando me reconoció como capitán del barco-. Aunque este barco no es realmente mío. Sólo me ha sido prestado para mi búsqueda. En cuanto encuentre a mis dos amigos, los tres regresaremos a nuestro hogar, a intentar ser felices sin que nos estén llamando "demonios" o "seres de oscuridad".

Me agradaba saber que Arzhel estaba dispuesto a colaborar. Bajé para ponerme a su altura y le hice un gesto con la cabeza (a falta de movilidad en mis brazos) para que me acompañe.

-Como quieras, Arale. Aunque te advierto que deberás regresar para buscar la comida, yo no iré a llevártela.

Caminé ante la puerta que daba acceso al camarote del capitán y, mostrando una gran destreza y equilibrio, la abrí con mi pie. Una vez adentro, comencé a descender por unas escaleras. Cada ciertos pasos, miraba hacia atrás para asegurarme de que Arzhel estuviese siguiéndome. Finalmente, llegamos ante una puerta que mostraba tres figuras talladas arrriba de ella, en la pared, representando a cada una de las diosas de Werth. A la izquierda de la puerta sin picaporte, había una cabeza de dragón sobresaliendo, con la boca abierta, dando a entender que algo debía depositarse allí.

Levanté mi brazo izquierdo colocando mi pierna debajo de él y luego levantando la rodilla. Sujeté la manga de mi chaleco delicadamente con mi boca y deposité mi mano en el interior de la cabeza de dragón. En eso, sentí un dolor considerable en mi boca, producto seguramente del golpe que Arale me proporcionó para cubrir a su compañero.

La boca del dragón se cerró, atrapando mi mano, y sus ojos se encendieron en un color rojo. La figura que representaba a Husge emitió una luz roja y la puerta se abrió, tras lo cual mi mano fue liberada y entré, invitando a Arzhel a hacerlo detrás de mí.

La habitación que nos acogió no mostraba nada sobrenatural, excepto tal vez la inmensa paz que se respiraba en su interior. Se trataba de una sala circular cuyo techo era una cúpula. Las diosas de Werth estaban representadas a lo largo de todo nuestro alrededor.

-Déjalo ahí, por favor -pedí a Arzhel con amabilidad, señalando con el pie uno de los muros-. Tendrá tiempo de conocer a mis diosas cuando despierte.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 30/08/11, 01:33 pm

El comentario final le acabó de confirmar al caballero que, desde luego, los grandes seres voladores no eran de broma.

-En ese caso, amigo mío, espero que los encuentre pronto... Pero créame, esconda tal condición no sólo frente a paladines, sino a todo el mundo... Yo mismo no soy demasiado creyente -irónico sería que lo fuera dado su modo de vida- y sin embargo...

No terminó la frase, esperando que Breigal captara lo que quería decir. La concepción de cualquier profano respecto a los demonios era la de un ser terrible y al que hay que atacar, o del que hay que huir. Incluso aunque la persona en cuestión no fuera un devoto de la Dama. Probablemente, en otras circunstancias se hubiera puesto de parte de los paladines, aunque jugándose acabar con los huesos entre rejas...

A la señal de Breigal, Arzhel lo siguió, cargando al paladín desmayado. Entraron al camarote del capitán y descendieron unas escaleras que se hallaban cerca de la puerta, llegando finalmente a una puerta extraña.

El ambiente allí era muy distinto al del resto del barco. A Arzhel le pareció casi... místico. Breigal introdujo la mano dentro de la cabeza de la figura de un dragón que se hallaba a la izquierda de la puerta. Inmediatamente, la figura pareció cobrar vida y sus fauces se cerraron a la par que sus ojos se encendían como dos ascuas.

A continuación, una de las tres figuras que se encontraban en la parte superior de la puerta empezó a brillar y finalmente, ésta se abrió, mostrando una habitación realmente extraña.

Cuando el caballero entró en ella tuvo la impresión de entrar en un templo... el ambiente, el silencio... le inspiró una extraña sensación de respeto, de estar en un lugar sagrado.

Breigal le hizo un gesto a Arzhel para indicándole donde debía dejar al cautivo, acompañado de una cortés petición. Arzhel lo descargó donde se le pedía y seguidamente se retiró, en silencio.

-Si me disculpa vuestra merced, creo que iré a dejar mis enseres personales al camarote...
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Dulfary el 30/08/11, 02:37 pm

- Tan toonto – murmuró; la forma en que lo dijo sonaba más a un niño que a un adulto incluso en el tono y la melodía – como si yo me tomara a mal cuando me dicen niña o si le dijeran a don Arzhel, caballero – para Dulfary eran lo que eran y por tanto que ironizara con la forma en que lo llamaba se le hacía… tonto.

Al regresar a cubierta y tras su gesto con la cabeza, se puso en movimiento, siguiendo al trío, un paso por detrás de Arzhel.

- Jum!! Pero que mal servicio al huésped tienen en este barco – dijo de buen genio tentando a su suerte. Entró sin pudor alguno en el camarote y de ahí, siguió el camino hasta la nueva puerta. Antes de fijarse en el diseño de esta, su atención se centró en las maromas que hacía Breigal por sus brazos. Amagó dar un paso al frente. Su espíritu altruista era más fuerte que su teatro, que el recelo que pudiera tener por el ser con un demonio en su interior, pero por una vez, la prudencia actuó a tiempo y se detuvo, desviando la vista, con los dientes apretados. Se contuvo y lo dejó.

Al brillar el relieve, sus ojos rojos se fueron a las figuras en las que no había detallado, por un segundo, tuvo un instante de abstracción, sus ojos se clavaron en una de estas y antes de darse cuenta, incluso sin escuchar apenas lo que decían ingresó con pasos lentos a tan pacifica habitación.

- Arzhel, en verdad siéntase libre de escoger la habitación que quiera, no creo que sea necesaria una para mi y lo último que quiero es incomodarlo a usted – sonrió con gentileza, real gentileza

Casi en trance, como un imán, se dirigió a una de las paredes y posó su mano sobre esta, con tal delicadeza y respeto que no parecía ser la misma persona. No la puso al azar, la colocó en medio entre la mujer alada y le que le parecía una serpiente. Le dolía el corazón, de una forma muy difícil de describir, sentía que si parpadeaba las lágrimas llegarían a sus ojos y sin impedimento algo caerían de estos. Por eso no parpadeaba. Su mirada iba de una imagen a otra pero su mano por fin se decidió por una ~ de qué es esta imagen que me llama….? ~ se dijo a sí misma, mirando a la serpiente, reconocía en ella la fuerza del elemento, la atraía por lo tanto, pero desconociendo su significado no era capaz de entenderlo. Pero la que le hacía doler, era la alada.

La mirada que le dedicaba a esta era conmovida, triste, desolada, casi conmovedora y sin poderlo retener, con la mirada en una de las alas, de su boca escapó una sola palabra

- Kelisay… - dio dos torpes pasos atrás, huyendo a la imagen, negó con la cabeza, compungida, luego con rechazo, le faltaba el aire, dolía todo lo ocurrido, dolía su mirada, no podía soportarlo, aun cuando solo lo viera en su mente, en sus recuerdos, no podía…y todo por nada. No podía respirar, necesitaba salir de ahí, así que huyó, se dio la vuelta y salió de la recamara, junto a la puerta se recostó a la pared y trató de recuperar el aliento, espalda y cabeza pegadas a la superficie, la mano cerrada con fuerza en el corazón.

Para el paladín sería un golpe muy duro despertar ahí… si su fé era real, no le afectaría, pero ella necesitaba dejar su mente quieta. Dejar el corazón quieto, centrarse en sus tareas, en su misión. Dolía. Las alas blancas le dolían… de haber sido rosadas, la habrían destrozado ~ estas muy cerca del hermano viento, no es así?, el hermano viento te dará consuelo, ten calma ~ sonrió lentamente, tan lentamente como cerró los ojos.


Última edición por Dulfary el 09/01/12, 06:13 am, editado 1 vez
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Breigal el 30/08/11, 05:58 pm

La sala más sagrada que un reoraf pudiese imaginar estaba acobijándonos en ese momento. Ambos parecieron comprender que, por alguna razón, ese lugar era demasiado importante. Sentí que, en vista de que eran mis huéspedes, debían saber algo de lo que se podía apreciar en esas imágenes.

-Les presento a mis tres diosas: la joven alada se llama Athanexis, la diosa a que venera mi amigo Talinthraxus. La serpiente es Sast, diosa de Daliny. La guerrera es Husge, la diosa que me eligió.

Cuando Arzhel dejó al paladín en el suelo, Phabendior posesionó mi cuerpo y pateó la prisión, convirtiéndola en polvo y dejando al desmayado paladín en el suelo. Luego de eso me devolvió el control y observé a mis huéspedes analizar respetuosamente cada una de las representaciones.

-Por supuesto, Arzhel. Póngase cómodo.

En ese momento, mi atención se concentró en Arale. Estaba observando muy detenidamente las representaciones de Athanexis y Sast. Luego de unos segundos, apoyó su mano sobre la diosa del aire, hasta que la deidad que regía el amor en Werth se ganó su plena atención. La mirada de Arale era triste, era como si pidiera refugio en las alas de Athanexis, como si quisiera volver a ser feliz y ella tuviese la manera de hacerlo posible.

-Kelisay -pronunció, luego de lo cual caminó hacia atrás y se apoyó en la pared, me daba la impresión de que se estaba esforzando por no llorar. Escapó de la habitación y me sentí obligado a seguirla, y pude notar que estaba al lado de la entrada.

-No eres la primera persona que tiene una reacción así al ver a Athanexis -le comenté, con la voz cargada de lo que parecía una melancolía transformada en sabiduría-. Dicen que la imagen de esta diosa puede hacerte recordar tus más profundos y nobles romances, y ella cargó siempre con una responsabilidad que los seguidores de Husge y Sast le atribuíamos. Talin me lo explicó: la diosa Athanexis puede hacer que la gente se enamore, pero no tiene el poder para lograr que estén juntos. Ella misma no puede estar con su amado, el cual fue condenado a ser invisible a sus ojos. No culpes a la diosa por ese amor perdido. Si ella pudiese hacerlo, te haría vivir para siempre con la persona que más amas. Vamos subiendo, creo que debemos descansar un poco.

Comencé a subir a la cubierta. La puerta se fue cerrando lentamente desde que abandoné la habitación.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 31/08/11, 12:20 pm

Breigal habló explicando las figuras que decoraban la sala y la parte superior de la puerta. Como supuso, eran diosas. Tuvo que contener un comentario escéptico. Al final, los dioses no resultaban ser más que excusas para satisfacer las ansias de poder y riqueza, salvo algunas excepciones. Había hombres que consagraban su vida a la religión; él había optado por otro camino, y escuchó respetuosamente la explicación del pelirrojo en silencio.

Se sentía realmente incómodo allí, como un extraño.

-Obviaré entonces por una vez el código de honor, pero sólo porque según maese Breigal ambos camarotes son completamente idénticos -contestó a Arale, devolviéndole la sonrisa y volviéndose a inclinar ligeramente.

Se dispuso entonces a retirarse, cuando oyó unas palabras a su espalda.

-Kelisay -dijo la muchacha, con la mirada fija en una de las imágenes. Acto seguido salió corriendo de allí. Arzhel miró a Breigal, que la siguió, y finalmente Arzhel fue detrás. Se la encontraron apoyada junto a la puerta de la sala, realmente agitada.

Escuchó sin intervenir la historia de Breigal sobre la diosa. "Los más profundos y nobles romances..." Vino a su mente el recuerdo de la única mujer que amó realmente, y el motivo de que a su edad hubiera decidido volver a cojer capa y espada. Cuando Breigal empezó a subir por las escaleras, unos viejos versos le vinieron a la memoria, y los recitó amargamente.

"Todo soy ruinas, todo soy destrozos,
escándalo funesto a los amantes,
que fabrican de lástima sus gozos."

-El amor... capaz de convertir a alguien en lo mejor, y también de hacerlo caer más bajo de lo que pudiera nunca imaginar... -le dijo a la muchacha. No le gustaba dar sermones ni consejos, pues consideraba que de lo único que realmente se aprende es de la propia vida.

Luego se encogió de hombros y también empezó a subir por las escaleras.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Dulfary el 31/08/11, 01:00 pm

Escuchó las palabras de Breigal, aun con los ojos cerrados, niña al fin al cabo, tergiversó algunas de estas, por no darles el significado correcto

- Romance… - dijo melancólica, pero luego su voz se tiño de furia contenía – no deshonres algo tan bonito llamándolo romance – la palabra se le antojó a algo pasajero, a algo que ocurre por el capricho y no por el corazón, iba a atacarlo, a preguntarle qué podía saber un demonio sobre el amor, solo por la pataleta de sentirse invadida, pero en lugar de eso, de inmediato su voz se suavizó y abrió lentamente los ojos – ¿Por qué habría de responsabilizarla a ella? Es mi culpa que no estemos juntos y solamente mía, fue mi decisión hacer lo que he hecho aun sabiendo que eso nos iba a separar – no había amargura en su voz, solo aceptación, tal vez podría revertirlo, tal vez, solo tal vez, pero ese tal vez le bastaba para seguir adelante, para darle esperanzas y de ese tal vez se agarraba para ser fuerte.

Cosa que resultaba difícil con los versos dichos por Arzhel, aun así, le sonrió agradecida y lo dejó terminar de hablar

- Es eso ultimo lo que en ocasiones me quita el sueño, que mis acciones hagan que él llegue a caer en lo bajo, cambie de alguna forma, para peor… porque para estar juntos de nuevo, tendremos que pelear y la lucha será muy fuerte, yo contra mis decisiones y él contra sí mismo – suspiró y sonrió con buen ánimo, hora de cambiar el tema – Vea pues, quien diría que además de gallardo caballero fueras poeta – halagó.

Sobre el asunto de la diosa, no diría nada. No era ella per se quien había atraído su atención, eran las alas, el ala derecha. Pero ella no era Stregek, no debatiría sobre dioses, no sin necesidad. Así que lo dejó estar.

Desde su posición, al final de la escalera junto a la puerta cerrada, los vio subir y alejarse. Montaría guardia en el lugar, cuidaría de su hermano paladín.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Breigal el 31/08/11, 05:30 pm

Arzhel me siguió escaleras arriba, pero Arale nunca apareció. Seguramente se quedaría para proteger a ese tipo presumido. Realmente era curioso el efecto que Athanexis podía causar en una persona.

-Realmente espero que a usted le haya ido un poco mejor, caballero Arzhel. Al parecer, Arale tiene un serio dilema. Si me disculpa, voy a descansar un poco.

Subí a la plataforma central nuevamente, y me recosté allí. Realmente, sólo quería estar tranquilo. Probablemente en Kuzueth pudiese obtener alguna pista sobre Talin o Daliny. El búho de Sast se posó junto a mí, ofreciéndome compañía. Mientras me miraba fijamente, le sonreí.

-Si pudiese, te acariciaría ese extraño plumaje que tienes. Creo que extrañaré tu vuelo luminoso cuando todo esto termine, pequeño.
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Re: Liberando la mente

Mensaje por Arzhel de Loïc el 31/08/11, 06:21 pm

-Ah... El amor... Mientras quede una mínima chispa de esperanza, luchad, luchad y no desfallezcáis -le respondió a la chica. El halago posterior, le hizo soltar una carcajada-. Bueno, todos tenemos un pasado, y a veces la pluma llega más lejos que la espada... aunque no siempre -concluyó, un poco melancólico-. Yo, milady, he sido de todo: soldado, noble, caballero, poeta, espadachín y enamorado...

Dicho esto, siguió subiendo por las escaleras detrás de Breigal.

-Créedme, la culpa de mi amor perdido la tienen los hombres, no los dioses ni las diosas. Supongo que iré a descansar -dijo encogiéndose de hombros

Observó como el pelirrojo subía a aquella extraña plataforma
y se quedó allí, como ausente, con la única compañía del búho. Luego recogió sus cosas de la cubierta y volvió a descender a la bodega.

Se dirigía al camarote, cuando una puertecilla reclamó su atención. Recordó que no había comido nada en todo el día... Tal vez fuera un buen momento para arreglarlo. Golpeó en ambos camarotes, por si la joven estaba en alguno, y al no obtener respuesta, entró en el de estribor. Era una estancia sencilla, con poco más que un jergón y un ojo de buey, pero había dormido en sitios peores. Mucho peores, en realidad.

Dejó en el suelo bolsa y capa y luego volvió a salir, portando un candil y con cuidado de que no lo observara nadie; tras cerciorarse de esto último abrió la portezuela y entró en la pequeña despensa de la nave. Observó lo que había, y reconoció galletas marineras como las de sus tiempos de soldado de marinería. Tomó unas cuantas de las duras galletas y se dispuso a hacer de ellas su parca cena, cuando unas botellas llamaron su atención.

-Vino... -murmuró

Tomó un par de botellas, y descorchó una para olerla.

-Parece bueno...

Pensando que nadie echaría en falta tales botellas, se las llevó con él al camarote.
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