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Engaños, robos y vanidad

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Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 25/09/11, 07:52 pm

Sus glaciares ojos azules sonrieron, haciendo que un escalofrío recorriera la espalda de la recién llegada y del joven al que le sangraban brazos y piernas. Tras sus ojos, fue su boca la que dejó ver una sonrisa, que no tranquilizó en lo más mínimo a ninguno de los dos.

- Estas segura? - preguntó, sentada desde las sombras, con una pierna cruzada sobre la otra, dejando al descubierto su rodilla y parte de su muslo, de ambos. La joven asintió, con seriedad - Qué lo viste hacer? No podemos equivocarnos, debe ser bueno, o al menos medianamente bueno para esto -

- Cualquier Geranio podría hacerlo - trató de sugerir.

- Ya no existen los Geranios, ya no hay Jardín. Además, es mejor tener a un profesional - su sonrisa no se borró - no vayas sola, contactalo, tráelo a nosotras. Localiza un lugar seguro y... deshazte de esta basura - señaló con la barbilla a su pupilo.

Un nuevo plan de negocio, una nueva cacería y si todo salía bien, en las próximas semanas no habría por qué derramar sangre y todo sería hecho de forma muy limpia.

Coral, con su calma de sangre fría, empezó a contar paso a paso lo que vio hacer al ladrón, para captar su atención tras seguirlo por semanas, incluso entre islas, y dictaminar que podría ser el elegido:
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Zeiss Ethesian el 26/09/11, 01:15 pm

Zeiss le pegó un distraído mordisco a la manzana recién robada, caminando por la calle con la tranquilidad del que habiendo vivido siempre en Adysium no teme perderse. Aunque en realidad la ligereza se debía más a que no conocía lo suficiente la ciudad como para preferir un camino a otro, y a que es imposible desviarse cuando no hay rumbo trazado.

Francamente, Adysium le daba igual. Le gustaban sus callejuelas, sí, pero no tenía el marcado encanto de Trinacria; no sería por tanto un lugar en el que él quisiera pasar el resto de su vida. Se sentía un poco apretujado, le faltaba variedad de paisaje, había muchos magos con la cabeza en las nubes y trampas mágicas extrañas... Pero en fin: como no quería pasar allí su existencia, no le importaba que la sociedad, como entidad colectiva amenazadora, se enterase de quién era él. En Trinacria había procedido con muchísimo cuidado, había robado lo justo y necesario y no se había hecho casi enemigos; había mantenido, lo que se dice, un perfil bajo. En Adysium en cambio llevaba un llamativo sombrero de ala ancha que había recogido a la salida de una taberna y que le venía demasiado grande. Era divertido.

Además, necesitaba financiarse un poco, con lo que tampoco había dudado en arriesgarse. Lo había hecho varias veces y había dado sus frutos... bolsas repletas y hacía poco, después de mucho vigilar, se había colado en propiedad privada, como tantas veces antaño. No podía decir que hubiera sido un completo éxito... una trampa mágica le había chamuscado la capa y había tenido que saltar por la ventana con un botín poco cuantioso, pero no por ello compuesto únicamente de baratijas. Sí, había sido como en los viejos tiempos... sólo que esta vez al menos no había salido herido, ni había tenido que huir de la guardia de forma desesperada, ni había recibido la inesperada ayuda de un desconocido... Pero se había movilizado y redescubierto lo que podía hacer; como consecuencia tenía unos pocos ahorros y unas cuantas ideas rondándole por la cabeza...

¿Pero ahora qué?

Se detuvo habiendo llegado a un callejón sin salida. Suspiró; se quitó el sombrero y se pasó los dedos por el pelo, ya no tan largo como antes: cuando esperaba encontrarse con nudos y enredones su mano se liberó sorprendentemente sobre el aire, dolorosa comprobación para él. Sentía su carisma natural disminuido, pero no por ello se volvió a poner el sombrero. Lo tiró a un rincón embarrado y se dio la vuelta para encararse a la figura cuya sombra se había proyectado en el muro frente a él.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 29/09/11, 11:05 am

Frente a Zeiss Ethesian, se hallaba una mujer, que de no ser por algo en particular en su cara, se podría considerar hermosa, relativamente alta, con un cuerpo atlético, manos firmes, una mirada dura, cabello muy, muy corto, color azabache y dos cicatrices casi paralelas cruzándole el rostro, una desde la sien derecha hasta la mandíbula izquierda, la otra desde la parte de la oreja hasta casi el mismo punto de la primera. Vestía con un sencillo conjunto de pantalón y truza muy ajustada y colgando de su cadera tenía una cadena con cientos de ganchos, la mar de filosos.

Esta era la sombra que se había proyectado frente a Zeiss, en la pared. Y ahora esta sombra le sonreía, sardónica, cruzada de brazos en el pecho. Teresa, Flor de Loto de la Hermandad del Imperio, no se esforzaba por mostrarse empática, simpática o poseedora de alguna habilidad social. Era una asesina, le gustaba su trabajo y solía ser impecable con este, sin extenderse en pequeños placeres sádicos. Y ahora, miraba a Zeiss, terminando de evaluarlo. Sonreía porque le parecía divertido todo el asunto del sombrero.

- Buena sea su fortuna señor - dijo, fiel a sus raíces gitanas. Se hizo a un lado, recostándose a la pared más cercana, en donde apoyó uno de sus pies, flexionando la rodilla de forma pronunciada. Tras Teresa, se encontraba una segunda mujer un poco mejor vestida, llevaba pantalón café, bajo una botas de caña alta que delataban que había pisado un barco más de una ve, camisa blanca de botones, no muy pulcra pero aceptable en cuanto a presentación y un corsé exterior, color rojo; en su cadera, tenía el cinto de un sable curvo sobre el que tenía la mano), cruzado con el cinto de una daga larga, igual curva. Su cabello ensortijado estaba recogido en una cola alta, sin dejar escapar un solo fleco que tapara sus ojos azules. Esta, también sonreía, pero parecía mas bien una sonrisa cortes, de buena educación.

- Disculpe si le asustamos, pero hemos entendido que usted se dedica, en ocasiones, a ciertos asuntos que son del interés en este momento de mi Señora - dijo Ethel, sin sutileza y directo al grano.

- Ella quiere entrevistarse con usted y nos solicita que si acepta, le escoltemos para que puedan hablar de negocios - agregó Teresa.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Zeiss Ethesian el 03/10/11, 06:27 pm

Aquellas cicatrices le inspiraban un cierto sentimiento de camaradería, pero no así su sonrisa. La mujer parecía peligrosa; transmitía amenaza y peligro incluso en la flexión de su rodilla al apoyar su pie contra un muro... O una simple chica dura, concluyó Zeiss, o una de las guardaespaldas femeninas más amenazadoras que había visto en los últimos tiempos.

- ¡De momento lo ha sido! He acabado en un callejón sin salida con dos agradables señoritas. Me siento un poco cohibido - respondió, con un coqueto pestañear de los ojos dirigido a la primera mujer.

Le gustaba más aquella de los ojos azules, tanto por su sonrisa como por su vestir, pero siendo la más amenazadora la otra no quiso ser descortés dejando evidente su preferencia. La verdad, un poco sí que le habían asustado... ¡por un momento pensó que habiéndole visto con su bonito sombrero, marca indudable de buena posición social, le habían seguido con intención de desvalijarle y darle muerte donde nadie pudiera conocer su cruel destino! Era una suerte que en lugar de negociar por su vida resultara que podía negociar por un empleo.

- ¡Me gusta hablar de negocios! - contestó entusiasta -. Pero deben saber que yo no me dedico a nada ilegal... no sé qué pueden haber oído de mí... pero espero que cosas bonitas y buenas.

"Sobretodo respecto a mis bellos y lacios cabellos" habría añadido, pero cortos no era lo mismo. Lo que le planteaban aquellas dos señoritas sonaba entre peligroso y divertido, pero no iba a decir que no de entrada y quedarse con la curiosidad... debía admitir que no las había oído ni visto seguirle, y que hubieran escuchado cosas sobre él le daba mala espina. Después de todo, nadie le conocía en Adysium...

- Estoy listo para seguiros a donde queráis guiarme - concluyó con una teatral reverencia.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 08/10/11, 08:35 am

Teresa respondió al coqueteo de las pestañas de Zeiss con una sonrisa cordial, o al menos lo más cordial que podía provenir de ella, mientras Ethel dejó desaparecer la suya para darle seriedad al teatro de “enviada a reclutar”, en cuando el muchacho dijo estar interesado.

- Bonitas y buenas, si, sobre todo buenas. Como le digo, han despertado el interés de la Señora por considerarlas aptas para llevar a cabo un negocio – volvió a sonreír, con complicidad – sobre la legalidad de lo bonito… bueno, todo depende del cristal con que se mire -

- Y ella solo trabaja con lo legal – agregó Teresa, en el momento en que ambas abrían la marcha fuera del callejón. En cuanto regresaron a la vía, Teresa le dirigió una mirada a Ethel, que iniciaba en sus ojos, se iba al cabello y regresaba a sus ojos de forma interrogante, recibiendo por única respuesta, un encogimiento de hombros y una mueca de no conocer la respuesta y no ser su “función” el conocerla.

De momento está alojada en la casa de huéspedes de unos familiares – anunció Ethel, haciendo un además para que, por favor, se adelantara con ellas y no fuera a sus espaldas, sin dejar de caminar con el paso decidido de los escoltas que cumplen misiones con exactitud.

Calle a calle, sin caer en el antiguo juego de los laberintos para hacer perder a la gente, le guiaron, sin hablar entre ellas, hasta una modesta mansión, al menos en comparación con las circundantes, en la parte media de la ciudad, ni muy lejos, ni muy cerca de la torre de los Archimagos, como la había llamado despectivamente “su Señora”. El lugar tenía una gran tapia que cercaba un jardín lleno de figuras, setos con formas, hechas seguramente, como casi cabía esperarse, con magia. El enorme portón de madera y hierro contaba además con una puertita de acceso de personal, que a su vez, llevaba a un camino que se partía en diversos puntos del jardín, hacia los setos, hacía la casona y hacía la parte trasera de esta. Este último fue el que tomaron, pues era el que los llevaría a la casa de huéspedes.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Zeiss Ethesian el 01/11/11, 05:29 pm

- Emm, muy tranquilizador - contestó a la última añadidura de Teresa en referente a lo legal, la cual en realidad la dejaba un poco incómodo. De la otra mujer captaba mejor el leve tono de broma, pero aquella le daba más dificultades y por un momento temió que todo aquello fuera a acabar en un calabozo, con él preso y ellas recibiendo alguna clase de botín por librar a la sociedad de tan dotado ladrón.

Aceptó la invitación a unirse con las dos mujeres en lugar de quedarse un poco rezagado, pero a pesar de andar juntos el gesto de sus dos acompañantes desmentía fácilmente que se tratara de un paseo por afición de tres amigos. Avanzando por las calles de Adysium suponían una extraña comitiva, al menos desde el punto de vista de Zeiss, sobretodo por el aire rígido a guardaespaldas de sus dos acompañantes.

No tardaron en llegar a la casa de huéspedes; el camino fue relativamente simple, aunque se internaron en zonas de la ciudad que el ladrón aún no conocía. La mansión a la que desembocaron tenía un aire sobrenatural, como casi todo en aquella ciudad rebosante de magia. Se dejó guiar por las dos mujeres, algo inquieto en el fondo por todo aquello pero disimulándolo con una leve sonrisa y un aire distraído mientras todos juntos se dirigían a la entrada trasera de la casa. "Necesitaría un cómplice que me sacara de apuros si esto termina mal" pensó como tantas otras veces en los últimos años.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Arxibald Arcanius el 09/11/11, 09:12 am

No podía saber cuanto tiempo había pasado, ni siquiera dónde estaba... porque no estaba en ningún sitio. Desde que había perdido definitivamente de vista lo que quedaba de la Academia, desomoronándose en una tempestad de fuego y caos, había perdido completamente la noción de tiempo y espacio... hasta que cayó.

La sensación
era extraña, se sentía mareado y dolorido por el golpe que se había dado en la rodilla. Sentía el tacto de la hierba debajo suyo, pero apenas nada más. Miró a su alrededor, intentando ver alguna cosa; sus sentidos estaban aturdidos, y sólo podía observar sombras y borrosas figuras. Poco a poco empezó a distinguir más detalles, y sintó cómo algo le tiraba de la manga.

-Forneus... tú también estás aquí... -alcanzó a decir con voz ronca y tenue, y acarició lentamente la criatura de la pequeña bestia que, al contrario que su amo, no parecía para nada afectada por el reciente viaje interplanar. Lógico, pensó confusamente, pues la criatura viajaba entre planos todas las veces que quería, y más.

El animal parecía querer decirle algo, mirando en una dirección, señalándole varias figuras, al parecer humanas, que Arxibald no distinguía bien aún. Entornó los ojos, intentando distinguir mejor las sombras que únicamente veía, acostumbrándose poco a poco a la extraña sensación de haber vuelto a la realidad. Empezó a vislumbrar a un hombre y dos mujeres, aunque no podía aún reconocer del todo sus rasgos y vestiduras.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 09/11/11, 01:48 pm

Como bien se había dicho, el camino hasta la mansión y luego a la casa de huéspedes, no tuvo ninguna clase de contratiempo, al contrario, fue bastante tranquilo. Sin embargo, algo se alteró en el tejido mágico, algo que Ethel detectó al instante y hacía varios no sentía tan cercano, sin provocarlo ella. Un portal.

Mientras Zeiss actuaba de persona relajada y distraída, ella se unió al teatro, mirando aquí y allá y luego dirigiendo su atención al foco de apertura. Estaban cerca de la casa, no lo perdería, así que siguió adelante con el plan.

La sala de recibo, hasta donde escoltaron a Zeiss, bien podía pasar por una biblioteca. Tenía estanterías que iban de piso a techo y de pared a pared, dejando sólo libre el ventanal por el que se colaba la luz a través de los múltiples colores del vitral que representaba a un dragón a la espalda de un caballero que a su vez pisaba la cabeza de un lobo descomunal.

A uno de los costados de la habitación, se encontraba Coral, una muchacha atlética, de cabello firmemente recogido y que vestía un sencillo vestido de mucama, en lo que limpiaba con un plumero el polvo de algunos libros. Dando la espalda a la puerta, estaba un Geranio, vestida con traje que, si bien no era de corte, desbordaba elegancia, buen gusto y hasta alcurnia; en tonos verdes y dorados, su falta terminaba en una pequeña cola, mientras que el escote era bastante recatado, cerrado al cuello con un botón.

En cuanto el trío ingresó al estudio, el Geranio de volvió y sonrió. Tenía el cabello rizado, castaño, recogido en media cola que le permitía lucir con gracia y hasta picardía sus bucles. Sin mediar palabras o gestos, Coral salió del recinto mientras con un ademan el Geranio le daba la bienvenida

-Buen día tenga, señor, bienvenido sea – con la mano le señalaba la butaca más cercana a la chimenea y ella se movió en esa dirección, deteniéndose cuando Ethel hincó la rodilla en el piso

- Mi Señora, procedo a ocuparme del otro asunto – dijo con total docilidad y con un gesto de altivez del Geranio, se retiró dejando a solas a Zeiss con ella, pues Teresa se ubicó tras la pared que se unía a la puerta.

- Me presento, mi nombre es Sakeli ir Wiften, espero que mis sirvientes no hayan sido descorteses con usted. Puedo ofrecerle algo para que esté cómodo? – preguntó con educación a Zeiss, sin perder ese aire de superioridad y persona acostumbrada a dominar

Mientras Sakel esperaba respuesta, Ethel prácticamente corrió en dirección a la perturbación sentida. Ahí estaba, lo que había arrojado el portal, aun se encontraba en el mismo punto u podría apostar su espejo mas pequeño a que estaba aturdido por el viaje.

- Que extraño, un viajero que no esta acostumbrado a viajar y… un familiar que si lo hace – les dijo con la mas fascinante de sus sonrisas. Desde su posición, lo estudiaba con cuidado, sin recurrir a sus métodos favoritos – te encuentras bien? – preguntó con interés, antes de agregar – pareces perdido, puedo ayudarte en algo? – apegada a su papel de simple sirviente.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Zeiss Ethesian el 01/12/11, 05:22 pm

Al entrar observó con aparente desinterés la sala a la que le llevaron, intentando secretamente localizar puertas y ventanas mientras pretendía una remota curiosidad por las estanterías y la impresionante vidriera; las conclusiones fueron rápidas, y Zeiss no tardó en abandonar lo que había parecido un tedioso y rápido barrido de la habitación. La sonrisa en la comisura de sus labios indicaba mayor interés por lo que esperaba frente a él. Sintió cómo el pelo de la nuca se le erizaba con el retumbar de los pasos en la habitación - sus propios pasos sonaban muy confiados, acompasados y flexibles - y el casi inaudible movimiento de la joven sirvienta al moverse limpiando libros.

Cuánta gente. Demasiada gente. Gente con buen gusto en el vestir, y por tanto gente con la que no le parecía mal que le vieran, pero ¿serían gente con buenas intenciones? Odiaba ser tan paranoico, pero es que estaba un poquito rodeado y sólo en sus mejores sueños podría escapar de una trampa similarmente tendida.

Fue una suerte que al menos una se fuera a ocuparse de "otro" asunto. Una suerte, dejando a parte la mala espina que daba aquel secretismo con el "otro". Pero él no podía ir a comprobar de qué se trataba, ¡menuda desconsideración habría supuesto aquello! Y él tenía a una encantadora mujer a la que saludar.

Y así lo hizo con una reverencia.

- ¿Es posible que ya sepáis mi nombre? Yo soy Zeiss Ethesian. Sakeli ir Wiften, es un verdadero placer conocerla. ¿Me permite un rápido y desinteresado comentario sobre su traje? Me encanta la selección del color verde, ¿es algún tinte especial? Francamente, creo que su sastre y el mío deberían conocerse, jamás he conseguido que me haga un traje verde decente.

La sirvienta también se había retirado sigilosamente. Aquello era casi sospechoso, pero con suerte simplemente había ido a por unas tazas de té. Hablando de lo cual, decidió no pasar por alto el ofrecimiento de Sakeli.

- ¿Unos pastelitos podrían ser? ¿Quizás de canela, o de miel? Realmente no soy muy quisquilloso; cualquier cosa me vale.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Arxibald Arcanius el 18/12/11, 11:38 am

Los ojos de Arxibald ya se habían acostumbrado lo suficiente, por suerte, para poder distinguir los rasgos de una de las figuras borrosas que había visto en la relativa lejanía, y que ahora se encontraba frente a él. Aturdido como estaba, no era capaz de darse cuenta de algunos pequeños detalles que en otro momento tal vez le hubieran servido para ponerse en alerta, como el hecho de que el pequeño Forneus se había apresurado a resguardarse tras él cuando la sirvienta se acercó.

Con la cabeza zumbando y aún visiblemente confundido, se levantó tambaleándose ligeramente, apoyándose en su báculo que estaba próximo. Sacudió su cabeza y se masajeaba la sien, en un vano intento de que el mareo desapareciera. Sólo el notar a Forneus subido a su hombro lo reconfortó un poco, y fue capaz de articular palabra.

-Yo... Baluerth... La Academia... ¿Dónde estoy? -preguntó entrecortadamente. Acto seguido su cerebro procesó lo que había dicho la otra, y sonrió de la manera más encantadora que sabía. Las apariencias son importantes, siempre. Estés en el mundo que estés. Tenía que mantener la calma, y no hablar más de la cuenta... Por muy difícil que fuese-. Forneus -dijo señalándolo con un ademán de la cabeza- es de una especie para la que el viaje entre planos es algo tan sencillo y natural como lo es para un humano caminar, o hablar.

Hizo una pausa, y se sacudió una mota de polvo que le había quedado en la túnica, mientras meditaba para sí sobre aquella mujer. Era una criada, o lo parecía, pero desprendía algo... extraño. Todo el lugar lo hacía. A la vez que terminaba de alisarse la parte superior de sus ropajes, minuciosamente, concluyó que debía ser reservado. No conocía aquél plano... Al menos de momento.

-¿Podríais decirme dónde me encuentro? ¿Es esta vuestra casa, señorita? -dijo con voz zalamera, en un intento por ganarse a la criada-. Si molesto en éste sitio, me iré, pues incomodar no es mi deseo, pero tal vez podríais ponerme al corriente de cuál es éste hermoso sitio.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 26/12/11, 08:01 pm

Pobre Chico.

Pensó la Flor que se hacía pasar por la matrona. Olía a nervios, no sabía en qué se había metido y ya era tarde, o lo sería, si eso hubiese sido una trampa. Lo que si tenía que halagar era la muestra de temple pese a la situación en la que estaba. Una buena elección sin duda.

Las ventanas eran, efectivamente, opciones de escape, pero tendría que atravezar todo el lugar y para entonces algo se habría hecho contra su tentativa de escape; la puerta, la siguiente opción, estaba relativamente bien custodiada.

Como fuera, no era una trampa.

- Encantada de concerle por su nombre, señor Ethesian - asintió con la cabeza, de la misma forma en que lo hacía Ethel cuando estaba en esas situaciones, solemne, y le dejó hablar, sonriendo ante el halago por su vestido. Ya quisiera ella que fuera enteramente suyo.

- Con gusto le daré sus señas para que pueda contactarlo y tener un traje verde. Por el valor no se preocupe, después de hoy, si usted y yo llegamos a un acuerdo, eso será lo de menos - sonrió ampliamente

- Pastelillos de miel y pastelillos de canela. ¿Té, para acompañar? - preguntó con su cortesía y de pronto se puso seria.

- Joven Ethesian, el motivo de mi convocatoria, no es una mera formalidad para compartir el té, sino porque tengo una propuesta de negocios que puede ser de su interés, suponiendo que esté dispuesto a darle un precio a... sus habilidades. Por supuesto, no espero que se sienta comprometido por mi hospitalidad -
* * *

Los primeros balbuceos del viajero no fueron tan desconocidos para Ethel. Otro habíra confundido el nombre de la Academia con el de él, pero no ella, no una hechicera que se jactaba de haber tenido que cruzar planos en sus años mozos por obtener todo el poder que actualmente tenía... o había tenido ahora que estaba mermado.

La palabra no le era extraña, no fue eso lo que la sorprendió, fue el hecho que viniera de alguien proveniente de un portal.

- Estas en... - dudó, debía decirle la verdad o solo la mitad de la verdad. Mejor la verdad, la mitad - Estas en la calle Kahte, de la ciudad de Adysium, en el Ducado Celesse. seguro que estas bien? -
A su sonrisa encantadora, ella respondió con otra igual de encantadora, casi dulce. sobre todo al mencionar el familiar. Así que tenía un familiar que viajaba entre planos.

- No es mi casa, es la casa de mi Señora... bueno, ni de ella, es una invitada ahí. No creo que sea una molesstia recibirte. Te gustaría pasar, un poco de calma te hará bien para terminar de ajustarte después de este viaje. Nuestro plano... mmm no estoy segura de su nombre, pero yo te doy la bienvenida al Mar de Jaspia -
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Zeiss Ethesian el 02/01/12, 12:21 pm

Los ojos de Zeiss se iluminaron con aquella mención al valor del vestido; sonrió con picardía y de golpe sus músculos se relajaron.

- Yo tengo muchas habilidades - contestó, olvidados los pastelillos y el té - , pero si el negocio lo vale todas ellas tienen un precio... ¿Cómo vamos a hacer esto? ¿Hablaremos con casos hipotéticos? ¿Supondremos en algún lugar una puerta que está algo oxidada y que necesita de una mano experta para abrirse, o un amigo que de existir debería ser vigilado para asegurarse de que no hiciera ninguna imprudencia...? Comprendo que no me dé demasiados detalles antes de que yo acepte nada.

El saber que no era una trampa le tranquilizaba, y apartada la ligera inquietud Zeiss era todo oídos y curiosidad; quería información y tenía preguntas. La recompensa sin duda abriría el apetito, pero sería mucho más determinante la emoción del negocio en sí- El ladrón comenzaba a imaginar posibilidades y esperaba que sus expectativas no fueran defraudadas con una oferta demasiado aburrida.

- ¿Se me permite preguntar dónde escuchó hablar de mí y mis habilidades? Es bueno para un carpintero y un alfarero que hablen de ellos y sus obras, pero dados ciertos otros oficios provocar murmullos no suele ser buena carta de recomendación.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Arxibald Arcanius el 14/01/12, 03:54 pm

Percibió la duda de la criada a la hora de responder su pregunta. ¿Podía haber gato encerrado? Tenía que ser prudente, muy prudente. Evidentemente, los nombres no le decían nada en absoluto: lo único que sabía ahora era que estaba en una ciudad que pertenecía a un ducado... Extremadamente poca información, pero peor es nada, razonó.

-Oh, sí, estoy bien, estoy bien... ¿Acaso no debería estarlo? He oído hablar de Adysium en ocasiones... -decidió arriesgarse e improvisar-. Una bella ciudad, conocida por sus habitantes duchos en las mágicas artes... -aventuró, al percibir la magia que flotaba en el ambiente-. Y por sus bellas mujeres -añadió, con una sonrisa cortésmente-.

Realmente parecía tener suerte de haber ido a parar a tal sitio, sin embargo, no podía confiarse; no era seguro confiar en un desconocido, por encantador que éste fuera. Y menos en un plano extraño.

-¿Vuestra señora? ¡Válgame, por vuestro porte había pensado que vos érais la dueña de todo esto! Reitero que no es mi deseo incomodar, en absoluto, de manera que si soy una molestia no me ofenderé en caso de que pidáis que marche. Aunque, en confianza, no me desagradaría en absoluto ser recibido por la dama, si es posible. Aunque evidentemente, si tiene asuntos más urgentes, esperaré con gusto. Un viaje entre planos no deja de ser cansado, aunque a los hechiceros acostumbrados a ello, se nos hace más llevadero.

off: Perdón por la tardanza, me acabo de dar cuenta de que creía haber contestado este tema, y en realidad lo tenía escrito pero había publicado la respuesta :S
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 19/02/12, 04:44 pm

La Flor sonrió tal y como Ethel habría sonreído de haber estado ahí. Tenía sus ordenes precisas y parte de estas era hablar con franqueza y sin metáforas que permitieran dobles interpretaciones, claro que todo dentro de la cortesía, sin llegar a ofender a su invitado.

- En realidad prefiero hablar sobre hechos reales y concretos - lo contradijo - Sería de mi agrado el recuperar algo, un algo que fue de mi propiedad y ha sido extraído y considero que sus dotes y experiencia podrían ser de utilidad para tal fin. Requiero de un recuperador - lo miró seriamente al decir la ultima palabra

- Tener vigilada a esta persona, sería parte del negocio que quiero acordar con usted, precisamente por lo que dice: no es de interés de nadie que cometa alguna imprudencia usando aquello que posee -

Sobre su inquietud, la respuesta era mucho mas sencilla y por una vez, no se había recurrido a la magia, de forma directa. Había sido un sencillo trabajo de observación y reclutamiento, casi, casi, que encabezado por ella misma.

- No escuché hablar. Le pedí a mis muchachas que hicieran un pequeña labor de inteligencia – tal vez eso no era muy claro – que recorrieran la ciudad y observaran lo que otros no ven y lo que otros – la mirada que le dedicó fue significativa, dejando claro que con ese “otros” se refería a él mismo – esperan que no se vea. Fue difícil, usted fue difícil, por poco me veo en la necesidad de plantearle este asunto a otra persona, sin embargo el Destino, nos sonríe a todos.

* * *


Ethe le sonrío al viajero.

- Los viajes no siempre son sencillos, pero si me dice que se encuentra bien, por mi perfecto - aunque ahora que decía que no era la primera vez que escuchaba de Adyssium tenía sus dudas. Claro que una cosa es cuchar y otra es estar.

- Entonces es su primer visita? – su tono sonaba claramente a que estaba aventurando, tratando de adivinar. Sin embargo, volvió rápidamente a sonreír por lo que asumió era un cumplido

- No y tampoco es de mi señora. Somos huéspedes en casa de un aliado. – esa era una forma muy simple para decirlo. Aliado, mas bien poco, el dueño de casa yacía tirado en el suelo babeando mientras su mente colapsaba nivel a nivel, imbuida en uno de los hechizos más básicos de Ethel,- La decisión de si eres bien recibido o es preferible que te marches recae en mi señora –

Le dio espacio para moverse, dejándose delatar por su sonrisa en cuan poco creía en esa frase de ”los hechiceros que estamos acostumbrados a ello, se nos hace más llevadero” .

- Como te digo, eso tendrás que discutirlo con ella – movió la mano indicándole la mansión, con ademán de invitación a su interior, tras recorrer el camino que llevaba a ella.

- Mientras, qué te ha traído a este plano? Si se puede saber, claro – sonrió con astucia – y no digas por favor, que ha sido un portal – rió con gracia emprendiendo el camino tras constatar que se podía mover sin mayor ayuda o sin caer al piso nuevamente.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Zeiss Ethesian el 23/03/12, 10:00 pm

¿A eso lo llamamos claro y concreto? Buen inicio. Qué refinada señorita... Es un placer trabajar con gente así, aunque no sea tan real y tan concreta como dice que va a ser.

Zeiss inclinó la cabeza dándose por aludido con lo de "recuperador", y tomándolo como un verdadero halago. Le habían llamado muchas cosas y la mayoría le eran aduladoras, cada una a su extraña manera, pero "recuperador" era bastante nueva. Si además le hubieran traído esas pastas de té y un té mismo o un refrescante zumo, allí ya no habría habido un segundo de duda.

- Vigilancia. Acepto.

Aun así era inmediato. No iba a negarse después de aquella educación, aquel buen trato, aquel ir a buscarle a un callejón sin salida y traerlo escoltado. También era cierto que, sin contrato de por medio, una palabra valía tanto como el aire expirado para formarla, con lo que Zeiss no se sentía muy atado a nada y podía mudar de parecer a mitad del trabajo de "recuperación".

La explicación sobre cómo le habían encontrado, por otro lado, era cuanto menos interesante. Le hacía pensar en que aquella mujer era cabeza de una red intrincada, alguien poderoso en sus recursos... La mirada con la que estudiaba todo cambio, no externamente sino en la interpretación que le daba. Fue consciente del tipo de persona delante de la que... ¿estaba? ¿Era aquella mujer quien pretendía? Adivinaba una estructura demasiado funcional y organizada como para encontrarse tan facilmente ante la cabeza de la serpiente. Le sorprendió su propio pensamiento, pero en aquel instante lo adoptó como indudable: "Querida, tú no eres mi contratante, ¿verdad?".
Y al segundo volvió a dudarlo. Quizás sí lo era, quizás no. Podía ser, había detalles que no le cuadraban, pero podía ser. Al menos ya no daría por sentado la respuesta afirmativa.

- ¿Algún detalle? ¿Lugar, objeto descarriado? ¿Modo de pago, quizás?

No dejaría entrever sus sospechas; Zeiss era un pozo sin fondo de sospechas de toda clase, cada cual más enrevesada e improbable que la anterior, con lo que tampoco era nada nuevo. Eso sí: debía admitir haber sido demasiado temerario aquellos últimos tiempos y que le hubiera encontrado un contratante en lugar de la justicia local era una cantidad de suerte nada despreciable.

- El Destino nos sonríe, sin duda - sonrió al decirlo.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Arxibald Arcanius el 25/11/12, 03:14 pm

-Desde luego que no, mas un hechicero en condiciones nunca admitiría que el viaje ha sido difícil, o complicado para él, os lo digo en confianza -respondió el mago, adoptando un tono como de proximidad, visto que parecía haberle caído en gracia a la criada. Y si ésta hablaba con tanta naturalidad de su señora, ganarse a la primera tal vez fuera un buen modo de conseguir el favor de la segunda.

Caminó a su lado por el sendero de tierra que iba hacia la casa, con el alegre ser posado sobre su hombro, mirando a todos lados con una ligera inquietud, más de la que era normal en el familiar. Desde luego, había magia en el ambiente y eso era innegable, pero no se podía saber mucho más.

-Realmente es mi primera visita, sí... Y como digo, sabida la fama de la ciudad allende los mares del éter, lamento no haberlo hecho antes... -siguió con la conversa mientras caminaba-. Aunque sea un accidente el que me ha traído aquí, creo poder disfrutar de ello... ¿A qué se dedica vuestra señora, si me permitís la pregunta? Más que nada, para saber en presencia de quién me hallaré si se digna a recibir a este pobre extrangero...

PD: Yo... En fin... Embarassed
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 18/12/12, 12:53 am

La mujer sonrió con un poco de extrañeza ante la primera respuesta de Zeiss, incluso lo miró con cierta prevención.

- Creo que en algún punto no me expresé correctamente - dijo ladeando un poco la cabeza - este es un encargo de todo o nada y la vigilancia de quien osó llevarse mi pertenencia es solo el primer paso - la sonrisa se había ido perdiendo poco a poco, Ethel no había fallado al explicar algo tan simple y sabía que eso había sido un error, pero no era el momento de perder la compostura.

Tras decir la ultima palabra, se dieron dos suaves golpes a la puerta y la mucama rubia de pelo corto, Coral, volvió a ingresar, con los pastelitos mencionados, moviéndose sin hacer ruido con sus pies. Otro pequeño detalle erróneo del que no se percataron ninguna de las dos.

La Flor continuó hablando como si Coral no estuviera ahí, enumerando de forma casi mecánica los detalles que de momento podía proveer, por ser tan básicos, casi como si no les diera importancia.

- Los detalles tendrán que esperar a su aceptación o negativa, aunque no está de más decir que obviamente no es algo sencillo lo que le pido, que hay magia de por medio, ya que se trata de un libro relativamente corpulento, según el caso no será sencillo de esconder, la vigilancia sobre este es un dato fluctuante, pero estamos al tanto de al menos una docena de trampas, no está en la torre de un mago, sino en la mansión de este. Y el modo de pago - ahí volvía su sonrisa - dependerá tanto del valor que le de a sus habilidades, como de las entregas que se haga, tanto de información como del objeto en sí - levantó la mano con de delicada elegancia para añadir algo más, mientras Coral dejaba los platos, ahora sí haciendo pequeños ruidos con la porcelana, en cada lugar - con información me refiero al fruto de la vigilancia inicial, el plan de acción que tenga en mente como primera medida, tampoco espero que se ciña a este al pie de la letra ya que todo puede cambiar en cualquier momento y, como mencionaba, el libro. Con tantas variables de por medio, así como el plan, el valor final de sus servicios puede cambiar, previa justificación claro está, así que de momento solo requiero de un estimado -

Revolvió lentamente su té, bebió, sin quitarle los ojos de encima a Zeiss y bajó solo un poco la taza

- Entonces, para poder decirle el método de pago, habida cuenta que se le proveerá de los recursos que pueda necesitar, cual es su precio? - sabía que faltaba demasiada información, por eso dejaba abierto el cambio del valor a convenir, pero bien había dicho, necesitaba un estimado

* * *

Ethel, la verdadera, sonreía con muy buen humor con la charla que tenía con el joven mago caído de narices desde un portal, prácticamente a sus pies. Muy seguramente serviría para lo que estaba fraguándose en la casa de huéspedes en ese momento y lo iba a aprovechar. Un rostro que nadie conocía, con un tipo de magia venida de otro lugar, era una carta que le gustaría jugarse, sino por su conveniencia, por diversión.

- Tomaré nota de lo que me dices, es difícil tratar con magos y cuantos mas tips tenga al respecto, mucho que mejor - sonreía alegremente tras esto, como si realmente estuviera tomando nota mental.

- Veo. Aunque algunos accidentes son afortunados o, pensar en eso, nos ayuda a reducir la disonancia cognoscitiva que conllevan. - vamos, que creer que todas las cosas son para bien nuestro, es solo una ilusión de la mente.

- En este momento es consejera de una familia noble. El tipo de consejo que les da sí es algo que tendrás que preguntarle a ella directamente, porque además de lo que dicta la prudencia y el voto de confianza, a mi no me queda muy claro - a ver como salía de esta la Flor a cargo.

- Lo que tiene ahora entre manos es un asunto personal, de hecho está reclutando personal. Pero ya que estas de visita no creo que te importune con eso, aunque tampoco creo que tenga mayor problema en recibirte-

Mientras hablaba, iban recorriendo los pocos pasillos de la casa de huéspedes y tras dos golpes en la puerta, aun antes que la Flor dijera que siguiera con el ceño fruncido, ingresó en la sala y se inclinó dócilmente.

- Mi señora, tal como solicitó, el viajero - señaló a Arxiblad, sin levantar la vista - y tal como dijo, conoce de las artes - mantuvo la cabeza gacha, muy marcial, esperando que le dijeran algo, pero todo cuanto dijo, de momento, la Flor, con una sonrisa de satisfacción fue

- Bien, bien -

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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Zeiss Ethesian el 22/02/13, 06:41 am

Su anfitriona perdía la sonrisa. Curioso; aunque como no sabía bien qué concluir de ello, simplemente reflexionó sobre lo mucho o poco que añadía el sonreir a su belleza natural. Si no hubiera estado ante una contratante sin duda habría comentado sus conclusiones en voz alta, pero la ocasión merecía un poco más de seriedad que eso. Con la guerra del archipiélago las cosas se habían puesto mas serias, sin duda. Zeiss necesitaba dinero y en parte ya lo tenía, pero la oportunidad que le brindaba aquella mujer era un regalo caído del cielo al que no valía la pena hacer burlas ni ascos.

La expresión del ladrón se relajó en una sonrisa tranquila, más sincera y reconfortante. Como acto de buena fé dejó de prestar tanta atención a lo que le rodeaba, algo que de alguna forma esperaba que se transmitiera, aunque de manera tenue, a su interlocutora, y ayudara a relajar el ambiente y a establecer cierta confianza que sería necesaria.

- Lamento ser yo quien se ha expresado mal. Vigilancia y lo que tercie, mientras no incluya asesinato: acepto.

Con aquello de dejar de prestar atención a su alrededor no escuchó a Coral llegar. De hecho, la muchacha no hacía ruido al andar, lo que hacía de ella una de las sirvientas más discretas que Zeiss hubiera visto jamás. No hizo comentarios al respecto y determinó, de nuevo, no fijarse demasiado en las idas y venidas de su anfitriona y sus siervas.

- Valoro mis servicios - respondió cuando Sakeli hubo terminado -. Pero no resultaré caro en un principio, solo al final. El precio será justo; estoy en una situación en la que todo dinero me será bienvenido, pero sé que hay personas a las que es peligroso intentar timar. Como adelanto pido solo lo suficiente para poder cumplir mi parte del contrato: lo que pague comida, alojamiento, material y algún soborno mientras dure la vigilancia. Será caro para una persona de a pie, pero calderilla para cualquiera que juegue con grandes números. Cuando haya recuperado el objeto, el pago que pida tendrá relación directa con lo peligroso que haya resultado para mí, y será también proporcional, espero, a lo mucho que usted valore el libro.

Hizo una pausa. En suma, no estaba pidiendo adelanto pero sí que le financiaran el material, y estaba pidiendo también que su contratante fuera tan justa con el pago como él pretendía serlo.

- Por supuesto, que tenga relación con magia lo encarecerá. Y si queda satisfecha con mis servicios, me halagará si en un futuro quiere volver a contar conmigo.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Arxibald Arcanius el 02/05/13, 01:17 pm

Sin duda aquella criatura encantadora tenía que ser de gran confianza para su señora, pues parecía alguien de gran valor y bondad, aunque no por ser criada manifestaba poco sentido común o facilidad de palabra, pensó el mago mientras se encaminaban charlando hacia la casa, recuperándose del mareo poco a poco.

Acarició la cabeza del familiar, que se había posado sobre su hombro, mirando a todos lados. Criaturas dotadas de una curiosdad pasmosa, solo igualada por sus amos, aquel lugar nuevo, desconocido e impregnado de magia debía ser algo fascinante para el animal.

-Esperemos que sea cierto lo que decís; No podría quedarme con la conciencia tranquila si me marchara de este lugar sin presentar los debidos respetos a la señora de quien me ha tratado tan bien -dijo cortésemente, acompañandola hasta la puerta de la estancia donde, presumiblemente, estaba la tal señora. La criada abrió la puerta y anunció su llegada. El mago avanzó un par de pasos, haciendo una elegante reverencia y un florido gesto con la mano, mientras se apoyaba en el bastón que portaba.

-Saludos, noble señora. Es para mi un gran honor que hayáis podido recibirme.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 12/06/13, 01:55 am

El Geranio reflexionó un momento sobre la condición primaria que tenía Zeiss para realizar el trabajo. Nada de asesinato.

Era un punto delicado, pues algunos trabajo requieren de la eliminación de obstáculos y si él no quería asesinar, eso podría ser un problema. O tal vez no.

- Lo que me interesa es el libro, no la vida de quien lo tiene en su poder. Si se llega a ver en la penosa situación de tener que elegir si tomar una vida o no, será eso, su decisión final en una penosa situación, no parte de mis expectativas o una exigencia de mi parte en la labor encomendada - esperaba con esto darle tranquilidad respecto a ese punto, en particular, porque hablaba totalmente con la verdad.

Las condiciones que ponía para su pago, le parecían razonables y dentro de lo normal. Un poco por encima de lo normal, porque hablaban de la seriedad en su trabajo como ladrón, lo que lo elevaba por encima del típico ratero de poca monta de mercado. Eso le agradó, mucho, y la relajó tal y como había esperado en su momento Zeiss. el aire de confianza se iba formando.

Antes de responderle al ladrón sobre sus condiciones, Ethel ingresó con alguien a quien llamó viajero y conocedor de las artes. Eso no lo entendió muy bien. Sus términos sí, pero el propósito de incluirlo en todo ello, no.

- Señor Ethesian, tenemos un trato entonces. Parte del material y recursos que solicita bien podría incluirlo a él, dada la naturaleza del encargo - señaló a Axibaldo y sonrió tan encantadoramente como pudo - El honor es mío, recibirlo en este momento, un Mago Viajero - se encargó de que ambas palabras sonaran como nombre propio, que esas mayúsculas iniciales fueran sonaras - Llega usted en un momento más que oportuno para mí. Por favor siga siéntese - le señaló otra butaca y buscó la mirada de Zeiss, mientras Ethel caminaba por el estudio rodeando la mesa hasta quedar en frente del Geranio, en línea recta a esta para poderla observar.

- Mi nombre es Sakeli ir Wiften, y aunque es usted un recién llegado, contaba con su presencia para un encargo que le facilite los recursos para empezar a moverse por la ciudad -

Volvió a poner la mirada en Zeiss, no buscaba su aprobación, buscaba su apoyo en evaluar las aptitudes y posible aporte al pequeño proyecto que ambos tenían entre manos.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Zeiss Ethesian el 02/06/14, 06:16 pm

Quedó satisfecho con las condiciones finales del contrato: no requería, per se, que matara a nadie y eso era suficiente. A no ser una situación muy tensa y peliaguda, Zeiss no tenía intención de ir sesgando vidas ajenas. Sonrió complacido, y mantuvo un respetuoso silencio a la espera de más detalles sobre su cometido.

Mientras tanto, un nuevo elemento se había introducido en la sala, interrumpiendo brevemente la conversación. Zeiss no le dedicó una mirada al principio, demasiado ocupado en su conversación actual con Sakeli, con la que no quería por nada del mundo ser irrespetuoso. Sin embargo pronto sintió cierta curiosidad cuando resultó que aquel hombre era parte del trato, una ayuda. Le observó y le dedicó una sonrisa cordial cuando Sakeli se refirió a él.

Y lo cierto es que le cayó bien, así, de primeras. Quizás porque nadie solía caerle realmente mal a Zeiss, pero probablemente también por el peinado extravagante y la manera de vestir, que de alguna manera chillaba: MAGO. Y entre los pequeños placeres de la vida de Zeiss uno era coleccionar amigos extraños como aquel hombre. Si además se le añadía el apelativo Viajero detrás de Mago, el interés del ladrón estaba asegurado.

Sintió que Sakeli buscaba su mirada, ¿quizás le pedía su opinión sobre ese hombre? Zeiss no podía aún estar seguro de nada, así que reinterpretó el gesto de Sakeli como que quería que él estuviera atento. Y por supuesto, contaba con todo el apoyo del ladrón para determinar las aptitudes del recién llegado.
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Arxibald Arcanius el 29/06/14, 02:34 pm

¿Mago Viajero? Suena bien, se dijo con una sonrisa para sus adentros, mientras se sentaba con toda la confianza del mundo en el butacón que le había sido asignado.

-Un mago nunca llega temprano ni tarde, sino justo cuando se le necesita, mi señora.

El ambiente, a pesar de contener una vaga sensación de sentirse como un pollo dando vueltas en su asadero mientras varias familias esperan a decidir si lo prefieren a él o al de al lado, era agradable, y la disposición de sus interlocutores no parecía ser hostil en modo alguno. El llamado Ethesian sonrió, y el mago hizo lo propio. Un buen socio, pensó. Parecía alguien muy interesante con quien colaborar en un "encargo".

-Encargo y recursos son dos palabras sumamente interesantes, a decir verdad. Y si la cantidad de lo segundo es proporcional a la envergadura del primero, podéis contar con mis numerosos talentos, a saber: asesoría en asuntos arcanos, cabalísticos y druídicos; apoyo metamágico fuera y dentro del combate, incluyendo contrarrestar magia enemiga y anular protecciones y salvaguardas variadas, todo avalado según las máximas calificaciones de la antigua y ancestral academia mágica de Baluerth... Y por supuesto, la inestimable ayuda de Forneus entra en cualquier contrato.

Con un gesto teatral giró su palma abierta hacia arriba, y la azulada criatura brincó hasta posarse en ella, observando a los presentes con ojos llenos de curiosidad.


* Razz era demasiado tentador
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Re: Engaños, robos y vanidad

Mensaje por Ethel el 30/11/14, 02:21 am

La sonrisa de Zeiss pareció complacer a Sakeli, la tomó como una aceptación inicial de los términos, faltaba que dijera las palabras mágicas “Tenemos un trato”, así que se tomó su tiempo y también se lo otorgó al hábil ladrón, en particular porque aun debería ingresar en “nómina” al Viajero de planos

- Lo sé mi estimado viajero – le respondió la dama con toda elegancia, acariciando sus largos dedos, sin quitarle la mira de encima, leyéndolo, evaluándolo – Es una frase que he leído en varios tomos de un joven y extraño escritor que también se adjudica el viaje entre... planos – sonríe ladina y mantiene sus ojos clavados en los de Archibald mientras enumeraba sus conocimientos.

Ni ella ni Ethel lo pondrían a prueba respecto a la teoría de esos conocimientos y destrezas, no en el momento, ni en ese lugar. La prueba sería directamente de fuego – nunca dicho mejor – cuando tuviera que recurrir a esas destrezas en el campo mientras recuperaban su precioso libro. Su sonrisa se hizo más amplia, sensual, atrayente, casi hipnótica como podría ser la de una serpiente al conquistar a un ratón

- Baluerth - repitió Ethel con mucho interés atrayendo la mirada de Sakeli quien encarca un ceja con admiración

- Son muchos los campos en los que puede brindar asesoría y apoyo, eso es fascinante y bastante prometedor tanto para este encargo, como para futuros. Aunque sus referencias académicas en este momento son difíciles de verificar, dejaremos eso en el olvido si logran esta empresa a satisfacción –

Le regresó la mirada a la particular criatura y ladea ligeramente la cabeza

- Tu familiar, desafortunadamente, tendrá obtener su parte de las ganancias que te correspondan a ti - entonces, posó la mirada en Zeiss – Queda en tus manos si es este el tipo de apoyo mágico y meta mágico que requieres para nuestro pequeño negocio -

Si Zeiss estaba de acuerdo, entonces, le daría los pormenores al Mago Viajero, sabiendo ahora que tenía habilidades en contra magia, sería responsabilidad de los Geranios el pensar cómo lidiar con él en caso que las cosas se torcieran, a final de cuentas, era la especialidad de los Geranios los asuntos relacionados con la magia.
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Re: Engaños, robos y vanidad

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