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Cuando un árbol se mueve

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Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 29/01/12, 03:56 am

- Estas herida? - el silencio que le siguió a la pregunta, puso nervioso a mas de uno. Era la tercera vez que Darius le hacía la misma pregunta. La primera vez había respondido casi por automatismo, sin pensar siquiera en la pregunta; la segunda vez había vacilado un momento y antes de contestar negativamente, con una sonrisa había dicho que solo su orgullo.

Pero ahora, que preguntaba por tercera vez, entendía que no era una pregunta al azar o de rigor o por protocolo. Parecía de verdad interesado en su estado. Estrategia o no, le pareció un bonito gesto de parte. Una sonrisa inocente, que desentonaba con aquella reunión llena de hombres, al menos en comparación de mujeres, iluminó su rostro y negó enérgicamente con la cabeza.

- Señorita Arale - dijo uno de los caballeros presentes en la oficina - Entienda que si queremos hacer esto bien, necesitamos saber en que condiciones está - Dulfary asintió y su sonrisa se fue borrando.

- Estoy bien, se los aseguro -

- De acuerdo - interrumpió Darius antes que continuara - estando las cosas tan delicadas en el archipiélago, entienden la importancia de hallar al presunto espía y obtener toda la información posible de él...

* * *

Deshacerse del equipo de búsqueda y captura que había logrado conseguir Darius, había sido relativamente difícil. Entendía que la subestimaran. No era mas que una iniciada en etapa tardía con los derechos y deberes asignados solo por ser la sobrina de su tío. Con darles una descripción habría bastado, ella, respecto a la imagen del espía estaba tan poco enterada como ellos. Pero su argumento de sentirse responsable por dejarle escapar fue valedero y fuerte y estaba dentro del equipo.

Equipo del que se deshacía para poder buscar a Sauce por su cuenta, al menos detectarlo y entonces si proceder.

Y para eso debía recurrir a sus sombras y no podía hacerlo frente a ellos. Además, habían estado de acuerdo en que no podían esperar al amanecer para empezar. Suponiendo que tuvieran un muelle clandestino por donde huir, incluso ya era tarde para atraparlo, pero si no, aun podían detenerlo, siendo su ultimo lugar de encuentro en su búsqueda, el puerto

Cuando la primera luz del alba rompió contra las murallas de Lytenberg, cada uno de ellos había tomado una porción de la ciudad, cada uno rastreando a su manera a una persona de la que apenas tenían información (dirigiéndose al puerto, de inmediato, uno de ellos). Cuando el sol brilló a lo lejos en el mar dando la bienvenida a un nuevo día, Dulfary ya tenía una mano vendada, vestía como una persona del común, sin insignias que la identificaran como miembro de la Orden y desde la calle de enfrente miraba el edificio al que la habían llevado las sombras al seguir el kunai que le había lanzado.

En un principio creyó que este habría quedado abandonado entre las sombras de la biblioteca, pero no había sido así y en cuanto tuvo el rastro, envió con el viento una pequeña nota a sus compañeros, pero tardarían en venir y ella usaría ese tiempo para tratar de tener sus propias respuestas.

Solo esperaba que no escapara de nuevo, ya que esta vez no tendría como seguirlo y... debía admitir que estaba intrigada. Para ser alguien tan hábil y al parecer un buen espía, no entendía por qué no estaba herida. La parte mas ingenua de sí, le decía que quizá se tratara de alguien como ella, que hacía su trabajo pero respetaba la vida y no tomaría ninguna. La parte de sí que estaba ligada a ese orgullo que reconocía herido, decía que solo había jugado y entonces más ira intentaba darle.

Pero se dominaba, no era el momento, ni el lugar. Más que darle la paliza que creía que se merecía, estaba interesada en respuestas, en qué hacía en la biblioteca, qué buscaba y por qué motivo lo que seguramente la llevaría o no a la siguiente pregunta, quién le envió.

Le faltaba varias horas de sueño, de hecho, no había dormido en toda la noche, sin embargo tampoco habría podido hacerlo en su celda. La noche había sido provechosa, el estar al otro lado de la calle, evaluando no ser vista antes de cruzar, desde cualquiera de las ventanas, lo probaba. Echaba de menos su mascara de tela, pero era lo que había, ir a la usanza de su Clan sería despertar demasiadas preguntas entre el grupo.

Viendo que no podría simplemente cruzar la calle, volvió sobre sus pasos, sin descuidar aun esa salida, tendría que encontrar otra forma de llegar.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 11/02/12, 07:16 pm

La noche tampoco había sido agradable para Cyrian en lo más mínimo. En primer lugar, si analizaba fríamente lo sucedido la noche anterior en la biblioteca, no podía sino calificarlo de desastre. Había levantado la alarma, había sido herido y el libro...

Para colmo de males, el libro había hecho algo más que cumplir su propósito. Sí, tenía los nombres que había ido a buscar pero, al mismo tiempo, había descubierto algo que no esperaba. Artix no estaba. Y el destino de su hermano traidor era algo que intrigaba más a Cyrian de lo que estaba dispuesto a aceptar.

El antiguo paladín había empleado gran parte de las horas de oscuridad que quedaban en atender su herida y en explorar el libro. Nombre, ubicaciones... Todo estaba anotado con precisión en su memoria, con la frialdad de una sentencia de muerte para las pobres cinco almas que seguían vivas de su antiguo grupo. Pero su hermano... Cyrian admitía estar honestamente sorprendido de que su nombre no figurara en la lista.

¿De verdad había habido algo capaz de acabar con el poderoso y santo Artix? ¿O había dejado la Orden?... Y si había sido eso... ¿por qué cuando era considerado por todos, incluso por sí mismo aunque lo negara por humildad, en el epítome de un paladín?

Aquel sinsentido había mantenido en vela al caballero toda la noche.

Sin embargo, el amanecer era su señal para moverse. No podía precipitarse, pero tampoco dormirse en los laureles. Seguir sus pesquisas era demasiado arriesgado con una discreta alarma recorriendo los rangos de la Orden, de modo que era el momento de retirarse con tranquilidad, sin prisa, pero sin perder ocasión.

Abandonó su habitación, vestido con su armadura de mercenario, la cota de cuero tachonado ocultando el vendaje que cubría la herida. No debía precipitarse y debía mirar cada paso con cuidado. No había elegido su posada al azar, sino por el mercader con el que había compartido la tarde.

Las salidas y entradas iban a estar controladas, su mejor baza era intentar pasar como uno de los guardias de caravana, si no quería quedar aislado en Lytenberg una temporada mientras pasaba la alarma. Y, casualmente, sabía que ese mercader iba a partir con el mediodía.

Con un poco de suerte, aquel hombre conseguiría un guardia mucho mejor que lo que podría soñar.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 17/02/12, 12:47 pm

Atrás había quedado el ojo con la lágrima de sangre que dejara salir un sinfín de tentáculos de sombra que invocados con su sangre traería de regreso sus armas y a través del cual había dado con la localización del espía. Con tal ayuda, localizarlo había sido fácil.

Otro cantar era la situación de los otros miembros del equipo que estaban embarcados con ella en tan particular cacería. Para ellos la labor apenas iniciaba y eran otras las habilidades a las que debían recurrir, verdaderas habilidades de investigación.

Con la escasa información que poseían de su físico, toda la pudo darles Arale, era realmente dificl identificar al sujeto, cabelo oscuro, piel sinmayor marca o diferenciación del 80% de la población de Lytemberbg, una estatura que tampoco era de utilidad para discriminar… “Disculpe, podría indicarme si ha visto a un joven ligeramente alto, su cabello podría ser oscuro, no estamos muy seguros, pero es corto, ojos que podrían ser oscuros pero que cambian a rojo a voluntad o según las circunstancias así que seguramente usted no lo notó , delgado, blanco?” “Si, claro representante de la Orden, todos los días durante varias horas, por docenas, fijese usted en mis comensales” “mjuchas gracias”

Esa no era la vía

Así que buscaba n un forastero, que viajaba solo, ya fuera indiviualmente o en grupo (alguien solitario entre varios), con poco equipaje (por aquello de usar las sombras como alforja), joven, que no tratara de llamar en exceso la atención pero sin llegar a esconderse abiertamente, que hubiese llegado entre una semana y un par de días, incluso la noche anterior. Quien realizaba sus averiguaciones en el puerto buscaba a laguien que hubiesese pagado su pasaje de forma exacta, sin regatear y a quien hubiesen visto evaluando la nave, con interés en zarpar de regreso a cualquier destino ese día o al día siguiente, que se hubiese presentado sin un zurron. Luego se preguntó por mercaderes que estuvieran por salir y que no hubiesen especificado cual era su delegación o hubiesen dejado abierto el dato por si contraqtaban a alguien mas, así como barcos queestuvieran recibiendo personal .

En resumen, semovían bien y eso les permitía moverse rápido, aun cuando los frutos de sus pesquisas no fueran tan significativos.

Y todo eso iba ocurriendo mientras Dulfary miraba la posada desde un edificio más grande, desde su techo tras hacer un recorrido perimetral desde las alturas, había dado tres vueltas a la posada y conocía sus ventanas, sus puntos de apoyo en las paredes en caso de necesitar escalar. No era la mas ostentosa de las posadas de Lytenberg, pero distaba de ser un lugar de mala muerte. Era discreta, la clase de sitio que habría elegido su hermano Yato.

Sólo, “sólo”, tenía dos entradas, principal y la que vendría a ser de servicio, pero que era utilizada tanto por el personal del a posada,c om por los sirvientes de la huéspedes y hasta por estos mismos; esta segunda entrada daba a las caballerizas y la zona de “carga”. Las entradas no estaban equidistantes entre sí, pero la distancia entreambas la obligaba casi que alejir entre una u otra.

La de servicio era su mejor opción una vez idnetificada la ventana de su habitación desde que siguiera localización del kunai gracias a las sombras, vestida del común sería más fácil entrar y por su cabeza no pasó ni por un momento el enviar un mensaje de para tener apoyo.

No

Puso su mejor expresión de inocencia, buscó el callejón más cercano y vacío, se movía con tanta agilidad como era posible, entendía que el tiempo jugaba en su contra y que en cualquier momento él escaparía de alguna forma, así que pronto se estuvo dejando caer desde lo alto del edificio valiéndose de su destreza y el viento para tocar el suelo de forma correcta sin hacerse daño y caminó con paso seguro hasta la entrada de servicio, en donde nadie la detuvo. Ya dentro, mientras iba rumbo a las escaleras se daba cuenta que su plan había terminado justo al cruzar la entrada, que no sabía lo que haría como tal y que si alguien le preguntaba algo no sabría responder.

Escalón a escalón iba pensando, sin cambiar su expresión y sus pasos la llevaron por el pasillo directo a su objetivo sin cruzarse con nadie. El plan ahora era más sencillo, todo lo que haría era devolverle el juego, invadir su espacio de la misma forma en que él había invadido la biblioteca y esculcaría sus cosas, de la misma forma en que él lo había hecho.

La puerta se cerró de forma tan silenciosa como ella entró y se encontró con algo con lo que no contaba del todo. Una habitación vacía, sin objetos fuera, su kunai en la mesa auxiliar y perfectamente ordenada.

Bien, lo esperaría, tendría que volver por sus cosas. Sus cosas, abrió el sencillo armario de la posada y su ceño se frunció. Rápidamente, el recuerdo de saber que había usado su sombra para obtener el escudo vino a su mente, tan rápido como su reacción de cerrar la puerta y bajar casi a la carrera a la sala común antes de perderlo, si es que no lo había perdido ya. Ahora sí, debía pasar desapercibida, ahora solo iba a observar y rogar por no ser vista o se armaría la grande cuando él huyera y ella hiciera lo que tuviera que hacer para detenerlo.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 21/02/12, 02:32 pm

Cyrian no era un experto espía, pero en su experiencia como guardián había tenido que lidiar con posibles infiltrados y subversiones, reales o posibles, a lo largo de mucho tiempo y eso le otorgaba una cierta ventaja.

En primer lugar, confiaba en su capacidad para permanecer discreto tanto tiempo como fuera necesario. Quería salir de la isla, pero no necesitaba hacerlo; aún a pesar de lo sucedido en la biblioteca la noche anterior, aquella Iniciada no podría dar más que una vaga descripción física, de sus ropas y de las armas que llevaba. Y todo aquello estaba seguro en su sombra. Por otro lado, mientras más tiempo pasara, aumentaba la posibilidad de que alguien atara cabos y en lugar de cazar cinco blancos estacionarios y despreocupados, pasara a perseguir cinco dianas móviles.

Salir pronto era una cuestión de preferencia, por tanto, no tanto como necesidad, por lo que en la sala común de la posada, el "mercenario" y el mercader pasaron una larga hora regateando un salario para un guardián. Y Cyrian, considerando su carencia de reputación pública en las islas aún, consiguió un buen dinero por un viaje que le llevaría de vuelta a lo más parecido a un puerto franco que había en el archipiélago en aquel momento; Adyssium.

Era la segunda consideración, buscarían un viaje, sin importar dónde. Incluso, en su lugar, él controlaría las caravanas de mercaderes en busca de incorporaciones de última hora. Era su mejor baza, pero no era una salida perfecta. Aún así, un mercenario buscando una ruta en la que sacara beneficios en pos de un puerto donde podría encontrar más trabajo no era nada llamativo.

Como tercera consideración, viajaba ligero, pero no de vacío. Una espada de alquiler no solía cargar un equipaje voluminoso, pero que no llevara nada exceptuando sus armas y armadura llamaría la atención o al menos la curiosidad. Portaba una bolsa, con unas cuantas provisiones de comida fresca y agua, amén de alguna manta, muda de ropa y algunas cosas más para dormir al raso si era necesario. Un equipaje ligero, dejando lo realmente vital oculto en su fiable sombra, lejos del alcance de la detección de posibles perseguidores.

La posibilidad de que le retuvieran seguía existiendo, pero en tiempos de guerra, seguramente no sería más que uno entre un par de docenas de mercenarios itinerantes con una descripción similar, sin nada destacable... Y usando un arma distinta de quien buscaban en realidad. En líneas generales, era probable que se escurriera entre los dedos de la Orden, escondido a plena vista.

Pero a la ciudad de Lytenberg parecía gustarle obligarle a improvisar. Tal vez la Dama sí que seguía a su antiguo servidor y no estaba dispuesto a que escapara de sus garras una vez más, menos aún en aquella ciudad-fortaleza que era su feudo.

Una figura descendía las escaleras hacia la sala común. Una figura que él sí que reconoció a primera vista, pese a que sus ojos se mantuvieron en un tono relativamente castaño. La Iniciada había dado con su posada. ¿Pero cómo...?

Al cabo de un instante negó con la cabeza divertido con sutileza, escondiendo una sonrisa en una jarra de cerveza negra que había pedido que le sirvieran junto a un cálido desayuno.
-El kunai, claro...- murmuró sobre la bebida. Aquel pequeño trozo de metal, además de una herida en su hombro, había dejado un rastro.

Aquella mujer era una caja de sorpresas. No sólo aquel kunai había conseguido seguirle a través de su salto de sombras hasta aquel lugar, sino que ella podía rastrearlo. Sólo podía esperar que ella no le reconociera hasta que la comitiva del mercader se pusiera en marcha...

... O las cosas se pondrían muy desagradables para el antiguo paladín.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 24/02/12, 12:38 am

Un par de miradas sobre ella al bajar a la sala común. Un par de personas curiosas, entre las que estaba una pareja de mujeres que la miraron de arriba a bajo, tal vez evaluándola o para hacerla sentir incomoda.

No eran ellas las que le interesaban, de hecho, no le interesaba que ninguna mirada recayera en ella y por desgracia habían sido varias. Muy tarde para jugar al kazekage que no se deja ver. Debía sacar provecho de la situación ya que esta se había puesto en su contra al dejarla en evidencia. Obvió a las mujeres, fueron la miradas de los jóvenes las que tenía que revisar.

Sin embargo, tal vez como si algo de las largas horas de enseñanza a las que había sido sometida desde su niñez por fin (POR FIN!!!!) dieran fruto, no debía detenerse mucho en cada una, sino darse cuenta desde el recuerdo y desde la intuición, cual había sido la más fugaz.

~ Si tuviera alguno de los talentos de Yato habría notado quien se sobre saltó aun cuando no lo dejara ver... no los tengo, así que.. ~ la que se sobre saltó fue ella. Una jovencita que sin duda solo le llevaría un par de años, le decía algo y ella por mirar a los comensales no la escuchó ni se dio cuenta de su presencia

- Discúlpame, estaba ida - dijo con una sonrisa tan franca que no podía ser ensayada, careciendo de cualquier aire marcial que algún otro Iniciado pudiera tener - me decías? - incluso ladeó la cabeza de forma adorable y la sonrisa de la camarera dejó de ser de "atención al cliente" para ser una cortes y animada. Le preguntaba si quería algo osi esperaba verse con alguien.

A ambas preguntas, no. Así que tomó una mesa y pidió lo único que le pareció practico dentro del menú, pese a que su estomago le dio un pequeño recordatorio que no había probado bocado desde las onces del día anterior.

- Té, blanco, frío, por favor - volvió a sonreír con su infantil encanto - gracias - solo cuando la joven se retiró de la mesa, con su azafate, volvió a dirigirle una mirada al publico. Ya nadie la miraba, al menos no de forma obvia.

~De acuerdo... si mis compañeros no tienen una descripción exacta no es porque me guste hacerles las cosas difíciles. Personas jóvenes ~ sin mover la cabeza, borrándose lentamente su sonrisa, sus ojos rojos empezaron a saltar de mesa en mesa de persona en persona. Un ojo experto lo notaría, uno que no lo fuera, diría que estaba aburrida ~ tu me miraste, y tú, y tú, y el de la cerceza, y tú, y tú. Tú eres muy viejo, a no ser... ~miró con suspicacia ~ que tengas un disfraz... jummmm.. nah, es muy bueno, la forma en que apoyas la mano en la mesa para no irte de bruces requeriría de mucho ensayo y llamas la atención... tú te ves muy rico, pareces un mercante, ojala que tengas buen viaje, para como están las cosas... tú... no quiero sonar cruel señor, pero eres muy feito y el de anoche tenía cierto encanto jejeje ~una nueva sonrisa, burlona esta vez, asomó en sus labios, tuvo que morderse el inferior en un gesto de nerviosismo y volvió a su evaluación ~ ains... no sé qué mirar ~

De todas las alternativas posible, el de la pinta de cerveza, en la cual la verdad esperaba hubiese jugo por la hora de la mañana, era lo más parecido a su blanco. Se fijó en sus ojos, las expresiones y ausencia de estas, el perfil, la forma en que llevaba el pelo y luego miró sus manos. No haría nada dentro de la taberna, no si él no hacía nada tonto que la llevara a ella a hacer algo estúpido y tenía claro desde la noche anterior que el espía - ladrón -esbirro de las sombras, no haría algo tonto, a no ser que ella hiciera algo estúpido como ponerlos en evidencia a los dos.

Regresó a la realidad a tiempo para no ser sorprendida por la camarera. Un té, en un taza de vidrio, con la hoja y un par de cubitos de hielo fue puesto sobre su mesa frente a ella. Sólo la observaba de reojo.

- Muchas gra...cias... - la miró dejó que se fuera y entonces sus manos, cuando sus ojos estuvieron de nuevo en los de Cyrian por un momento, se movieron hacia ambos bolsillos de forma poco sutil, casi como un reflejo combativo. Apretó la tela de los pantalones por encima de estos, metió la mano en un bolsillo y soltó el aire.

Si, al menos tenía dos monedas. Quisiera el Viento y hasta su Sombra que el té no costara mas de dos cobres...
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 10/03/12, 04:42 pm

El caballero la siguió con la mirada hasta que ocupó la mesa, tal y como hizo la mayoría de los parroquianos de la posada. Un par de sus ahora compañeros guardias hicieron un comentario bastante sucio entre ellos, en atención a la belleza de la recién llegada y hubo unas cuantas risas, a las que Cyrian se unió. Después, las miradas divergieron de vuelta cada una a sus asuntos.

Sin embargo, por el rabillo del ojo, con fingido desinterés, controlaba de cuando en cuando la posición de la Iniciada.

Vestía de manera discreta, igual que él (aunque en el caso de ella era más difícil no llamar la atención), lo cual le intrigaba. ¿Era acaso aquello un intento de ponerle nervioso? ¿De contactar con él para hablar lejos de los cauces de la Orden (de la cual él estaba seguro de que ella no era un miembro usual)? ¿Simplemente parte del rastreo intentando no alertar a la población?

Sin alterarse, suponiendo que realmente lo único que podía hacer era seguir con el juego, dio un tranquilo trago a su bebida y continuó con su desayuno, prestando más atención a los planes de viaje del mercader que a la muchacha.

En cuanto acabaran allí, recogerían lo que faltaba y las carretas se pondrían en marcha de inmediato; a medio día máximo dejarían la fortaleza de Lytenberg en pos del puerto y, con fortuna, antes del anochecer, con la marea alta, se harían a la mar.

Perfecto, a falta de una palabra mejor. Pero había algo que tenía que comprobar...

Tras terminar su desayuno, se disculpó con sus camaradas y salió al exterior de la taberna, en dirección a los establos. Si en verdad había sido reconocido... aquel sería el momento de la verdad.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 11/03/12, 01:44 am

La posición de Dulfary no cambió en ningún momento. Primero, pendiente de su objetivo y luego, atenta al delicioso té que le habían servido. Valía mas de dos monedas de cobre, de eso estaba segura, pero esperaba que el costo no fuera mayor a eso.

Podía darse su tiempo. Parecía estar con las demás personas de la mesa. Pero no llegó a asociar esto con un plan de escape, sino como un plan de trabajo que le ayudara a... en ese momento del pensamiento lo vio como estrategia de salida.

~ Es muy pilo ~ le reconoció, pero luego no supo qué pensar del muchacho. Pareció que perdió interés en ella. Sería acaso que no la reconoció como ella a él ~ que raro, tampoco cambio tanto al quitarme la ropita de la Orden... mejor, raro, pero mejor ~

En lo que duró el desayuno de los compañeros, ella se tomó con calma y medida su té de menta, hasta que en la taza solo quedó la hoja aplastada contra el fondo. Ni los hielos quedaron. No era el mejor desayuno, pero tendría que servir.

Sacó de sus dos monedas, una de plata y una cobre. Fue mejor de lo que creía, aunque no tanto como debió haber sido. Las mantuvo en su mano, apartando la mirada solo el tiempo necesario para verficarlas. Sintió un gran alivio, creyó que no podría pagar y entonces... pero eso no pasó así que era hora de volver a su labor.

Los demoníacos ojos rojos de Dulfary siguieron el camino del espía sin mayor sutileza, pero sin llegar a ser demasiado directa como para despertar la curiosidad de los demás miembros de la caravana. Para un buen observador, sin embargo...

Salía de la posada. Era hora de moverse, el asunto era cómo? Había dicho que tenía un plan, el cual no contemplaba una salida por la puerta trasera a no ser que fuera para huir.

Se levantó lentamente, le hizo una seña a la camarera y le dejó las dos monedas sobre la mesa. En el momento de dar el primer piso lejos de la zona de seguridad que representaba la mesa, notó como le latía el corazón con fuerza, a causa de los nervios que sentía

No era una buena idea lo que estaba haciendo. Pero si estaba en lo correcto y sí la había reconocido podría huir mientras ella se debatía entre qué hacer y qué no, o si era una buena o no. En su lugar, lo iba discutiendo consigo misma en la medida en la que sus pasos la llevaban a esa puerta trasera y su mano, de forma poco confiada, ponía el cabello nuevamente por detrás de la oreja.

Al salir, encontró que la vida en el patio que daba a los establos, era mucho mas rica de lo que había sido en aquellos primeros minutos de la mañana. Los criados y criadas iban a venían, los guardias de otras caravanas se movían por aquí y por allá, cajas y toneles que eran desplazados, caballos, un par de carretas, ordenes, risas, espía.

Se dirigía a los establos. No tenía un plan para abordarlo, seguro que si hacia las cosas tan mal como hasta ahora, el asunto terminaría en un nuevo enfrentamiento y entonces, en donde quedarían sus palabras de no interesarle una revancha?

Tarde para eso, ya iba tras sus pasos.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 14/03/12, 12:33 pm

El patio bullía de actividad; al parecer su caravana no era la única ultimando preparativos antes de salir aquel mismo día. Criados, guardias, mozos de cuadras iban de allá para acá en todas direcciones. Hubiera sido sencillo simplemente desaparecer en medio de la multitud, pero del mismo modo, eso hubiera destruido su anonimato, cualqueir posible duda sobre su rastro.

A fin de cuentas, a ojos de la Orden, solo huyen quienes temen a la justicia... Y Cyrian venía a hacerla valer, no ha escapar de su lazo. Por tanto, el mercenario se limitó a caminar en línea recta hacia los establos, donde estaba el caballo que había alquilado en el puerto para subir a la ciudad amurallada, de modo discreto liberando una de las trabas que mantenían su lanza sujeta a su espalda; lista y dispuesta si la necesitaba.

Apenas una leve mirada atrás, y la Iniciada salía por la puerta del pequeño patio. Sospechaba de él o le había reconocido; ambas opciones eran peligrosas; pero era demasiado tarde para cambiar el compás del baile. Desapareció de la vista de la kazekage al entrar en las caballerizas, pero sólo durante el tiempo que ella tardara en entrar tras él.

Si Dulfary entraba en las caballerizas, encontraría un lugar mucho menos animado que el patio acababan de dejar atrás; con el lógico e intenso olor a cuadra por los caballos que descansaban, poca gente estaba allí más tiempo del imprescindible. Un par de docenas de caballos estaban en sus pequeños corrales, única presencia viva a excepción de los mozos de cuadra que de cuando en cuando entraban y los insectos...

... Y por supuesto, cierto lancero mercenario que cepillaba las crines de su montura, relajando al animal para el duro día de viaje que le esperaba por la pronunciada pendiente de vuelta a los establos de su dueño. Y los ojos castaños de ese lancero mirando con curiosidad de arriba a abajo a Dulfary al verla entrar tras él.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 17/03/12, 02:24 am

Casi de inmediato, se arrepintió de haber dejado su taza en la mesa que dejaba atrás. Le parecía una idea absurda, más cuando lo veía dirigirse al establo y su plan era entrar con esta y decir… Se rió, solita, atrayendo miradas sobre ella. Era tan tonta la idea que a ella misma la hacía reír.

Había retomado el control de su risa cuando faltaban pocos pasos para ingresar al establo. Una mirada rápida a este le permitió hacerse una idea de aquello a lo que se podía atener. Una ventanita abierta y que dejaba entrar la luz al lugar seguramente en línea recta y diagonal, no le costaba imaginarse el cuadrado en medio de las dos hileras de corralitos, claro que la edificación se veía un poco mas grande, como para tener sólo dos filas. Pero su imaginación daba para visualizar los punto de sombras mas sólidas y el problema que esto representaba.

Pasó saliva, había otras ventanas, pequeñas, como para darle respiro a las bestias, pero nada muy grande como para huir, pero si para crear un juego como el de la noche anterior.

Ya pensaría en eso, porque si las cosas eran como creían, ya debía estar varias sombras lejos de ahí. Una mano apoyada en la puerta de madera, le da paso al interior del establo. El olor le golpeó e la nariz con una fuerza que le recordaba años más jóvenes aun. Le trajo a la memoria travesuras de más infante, la imponencia del caballo de su padre, la ternura de un potro pequeño y por supuesto, un estornudo de congestión por lo penetrante.

Se rascó la nariz con fastidia. El lugar estaba tan tranquilo como apestoso, solo el zumbido de los insectos y el bufido eventual de los caballos cortaban tan tenso silencio. Ahora se puso en guardia, con un movimiento que no era propio de ella, se llevó la mano al cuello buscando su mascara de tela, la cual no encontró. Extrañaba vestirse a la usanza de su Clan, pero era lo que había, así que ni modo

Dio un eficiente vistazo a toda la caballeriza deteniéndose en los ojos castaños que la evaluaban a ella. Ciertamente, eso no se lo esperaba, un veloz vistazo a su lanza le dijo que estaba lista, por paranoia o por preparación, pero estaba lista. El reflejo de sonreír amablemente fue más rápido que su voluntad por controlarlo.

Y ahora, qué? No tenía idea, no estaba segura que fuera él a no ser…

- Que bonito animal – dijo cordialmente y señaló con la cabeza al caballo que peinaba, desenado que pasara lo que pasara, no fueran a provocar un nuevo incendio que dañara a los animales.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 27/03/12, 02:50 pm

Tal y como esperaba, la Iniciada no tardó en entrar en la caballeriza más tiempo de lo que a él le llevó tomar un cepillo y comenzar a atender a su caballo. Se trataba de un animal de tamaño mediano, con el pelaje marrón con una leve tonalidad caoba y crines negras; por su musculatura alguien que supiera de caballos podría decir que se trataba de un caballo de establo, apenas un paso por encima de un caballo de labor; su función era simplemente ser usado para trayectos, ni por asomo era un corcel de guerra.

Cyrian asntió para sus adentros cuando terminó su evaluación de la recién llegada. En efecto, ya no le cabía duda, era la misma mujer con la que había tenido que lidiar en la biblioteca. Del mismo modo, no parecía llevar armas a la vista; pero la había visto luchar. Sabía que no tendría lejos algunos de esos kunais y esta vez, no llevaba la armadura de la noche anterior, con la que no se sentía del todo cómoda. El día le proporcionaría muchas más sombras que en su encuentro anterior, pero ya sabía que en ese juego, participaban ambos.

Esta vez, no estaba tan confiado, sobretodo por todo lo que una nueva pelea podía causar.

Y sin embargo, nada se notó en él, ni en el gesto despreocupado con el que cepillaba a las crines del caballo que comía un poco de heno despreocupadamente.

El comentario de ella, recibió como respuesta una mirada curiosa no del todo fingida y una ceja enarcada, seguidas de un encogimiento de hombros. - Si os gusta, podréis alquilarlo en los establos de Emery cuando lo regrese allí. - Contestó con el tono cortante de quien está ocupado. Su voz no tenía ningún rasgo especialmente peculiar (tampoco era que hubieran hablado tanto la noche anterior...) exceptuando una carácterística que él no podía ocultar, la frialdad de su voz.

Como solía hacer, estaba ya ubicado en el peor caso posible y suponía que ella creía haberle reconocido como el atacante de la noche anterior (lo cual era malo en sí), pero aún no era el momento correcto para mover ficha más allá de seguir aparentndo que no la había reconocido.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 27/03/12, 06:25 pm

Solo su tono de frialdad le dijo que aun podía tratarse de la persona a la que estaba siguiendo, pero ahora estaba dudando. Si no era y estaba perdiendo la pista del real? Dos frases más y podría irse. Corrección, correr como una loca para no perder a la persona que buscaba.

Caminó un par de pasos mas hasta quedar situada en el borde del rectángulo de luz que se colaba por la ventana mas alta del establo, sin perder su sonrisa ni su actitud afable.

- Ah, eso quiere decir que no es tuyo? - sonrío mas amplio, aun veía esperanza en ello - lastima sea de alquiler - aventuró - tal vez así no me lo dejen para la venta. Oye! - dijo con una chispa de emoción - entonces no eres de por aquí? - se daba cuenta que ambas preguntas se podían resolver con monosílabos, lo que era malo para su pequeño experimento.

- Disculpa, no quise ser impertinente - la disculpa sonó tan real como en realidad era - a veces no sé cuando quedarme callada, en fin, me podrías decir en qué parte exactamente lo podré encontrar -

Eso, ahí estaba mucho mejor, ahí tendría que dar un par de indicaciones, tendría la oportunidad de evaluar si era su voz o no, aunque teniéndolo cerca sería mas sencillo, quizá por eso terminó de ingresar en el rectángulo del suelo, siendo bañada por la luz del día.

Entonces, fuera por la luz el exceso de luz sobre ella, por un gesto suspicacia, o por mera casualidad, entre cerró los ojos en dirección a él. El cambio de la luz le decía que no podía estar equivocada, que la silueta coincidía y aun así.

~ por qué usará un tono tan frío? Será que le falta afecto? pobre, con razón es un pinche espía, ni perro debe tener, mira que alquilar un caballo. claro que.. bueno puede que solo sea por comodidad para despejar las sospechas sobre su persona o porque... también me reconoció ~

Lo dejó responder, o al menos se quedó callada el tiempo suficiente para que tuviera la oportunidad de hacerlo y entonces retomó, chasqueando los dedos con sospecha, como si hablara entre líneas, al decirle:

- Ya sé, se me ocurre que mejor, ya que tu compañía parece salir, me muestras el camino, me acompañas - sonrío ampliamente de nuevo, aun cuando ese "me acompañas" podía leerse como un "estas arrestado" siendo que realidad no era así, no todavía.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 12/04/12, 01:17 pm

El mercenario dejó ir un espontáneo suspiro hastiado ante la insistencia de Dulfary, y su mirada regresó al caballo, reanudando el cepillado, provocando un bufido agradecido del animal.

- No, no es mío... ¿aparento poder permitirme un caballo propio para viajar?- contestó a la primera pregunta, de nuevo cortante como alguien al que están interrumpiendo, sin apenas prestarle atención, concentrado en lo que estaba haciendo.- No, no soy ashperino. Ni de Jasperia, de hecho.- añadió ante la insistencia y entonces sí clavó sus ojos en los de ella; en una expresión de hastío que podía leerse como "¿puedes ir al grano?"

Dejó ir un nuevo suspiro calculado ante las disculpas de ella y de nuevo sus ojos se posaron en el caballo con calma.- Disculpas aceptadas; los establos no tienen pérdida, simplemente sigue el camino que va de la ciudad al puerto y lo veréis. Estoy seguro que cualquiera que sea de por aquí, os sabría indicar mejor que yo...

Hablaba con tranquilidad, sin ninguna inflexión demasiado particular en la voz más allá de la frialdad; y un fastidio que era tan fingido como convincente por la insistencia de las preguntas de la Iniciada.

Sin embargo, las últimas palabras de ella provocaron que enarcara una ceja, de manera sincera. Sonaban tanto a amenaza como a... como a proposición. Y ambas opciones le resultaban divertidas. Estaba seguro de que ella iba por la primera opción, pero decidió responder por la segunda vertiente.

- Si queréis viajar con la caravana, es mejor que habléis con el conductor que conmigo. Además, no tengo costumbre de cabalgar con mujeres a las que acabo de conocer... y de las que ni siquiera sé el nombre.- dijo con una sonrisa de medio lado, mirando de nuevo de arriba a abajo a la mujer, pero fingiendo un matiz distinto.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 13/04/12, 10:38 am

Y así, logró que la conversación iniciara. Creyó por un momento que sería un poco mas difícil, pero en realidad no lo fue. Jamás pensó que la excusa del caballo fuera tan buena.

- Pues oye, que las apariencias engañan, mas de uno juega a aparentar lo que no es, vaya uno a saber por qué razones lo hacen, cada cual tiene sus motivos y de seguro son de peso, pero no por eso se debe prejuzgar, puede que parezcas la clase de persona que no tiene donde caerse muerta y que no tiene ni perro que le ladre y por eso hablas así, pero de ahí a que sea cierto puede haber un larguísimo trecho. Ahora, si tu me dices que no puedes pagarte un caballo lo creo, no tengo razones aun para pensar lo contrario, a no ser que estés de contrato por estos lares, metiéndote donde no deberías y cobrando buen dinero por esto y luego entrando a una compañía para cubrir las apariencias. Claro, nada de esto tiene por que ser así, y volvemos al punto inicial, las apariencias engañan y todo lo que uno diga no es más que especulaciones - por fin tomó aire tras hablar, una vez había tomado impulso era difícil que se callara, pero consciente de su misión hizo un esfuerzo por ser más prudente. Eso, o el decir “especulaciones” por ser una palabra que poco o nada utilizaba, le hizo bajar el ritmo por esa falta de costumbre

- Entonces no eres de Jaspia, vea pues, que interesante - su sonrisa era autentica, transparente en cuanto a considerarlo interesante. Como si de momento olvidara la verdad razón por la que estaba ahí, quedó del todo posicionada en el centro del rectángulo de luz y quiso saber más de alguien a quien empezó a tratar como si fuera una opción de amigo - De donde vienes? qué te trajo a Jaspia y aun mejor, a Rhylia? no pareces la clase de persona que venga en peregrinación, ah si la caravana jeje que tonta y sí, no adelantarme a lo que ven los ojos - su sonrisa amigable se hizo más amplia - Tienes razón, que descortés de mi parte, no me he presentado y te debo tener fastidiado con tas preguntas por parte de una desconocida, eso se arregla fácil, mi nombre es... - y de pronto recordó para que estaba ahí, borrando su sonrisa.

El tono de voz, la forma en que decía algunas palabras, cada vez estaba más segura que era él, lo que era una lastima, le habría gustado tener una larga charla, se veía alguien interesante para conocer.

Por supuesto, el cambio en la actitud de él, la dejó desconcertada pero fue precisamente eso lo que la acercó un paso, en realidad varios pasos, a confirmar sus sospechas. No le gustó que la mirara así, pero la sensación que despertó fue tan parecida a la noche inmediatamente anterior, que optó por sonreír dejado ver suspicacia

- Kaede, pero me puedes decir Bambu - la pronunciación del árbol y de la planta, distaba mucho de los dialectos jaspianos y por un momento era difícil discernir si se dijo Bamboo o Bambusoideae, aun cuando Kaede sonó perfectamente claro. Cedro.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 13/04/12, 08:28 pm

El atropellado discurso de la iniciada sólo consiguió sacar de Cyr una mirada de desconcierto, calculada sólo hasta cierto punto. Seguía interpretando el papel de quien está desconcertado por ser abordado por una desconocida cuyo humor cambia tan fácilmente como el viento y que habla a gran velocidad, dejando insinuaciones que no entiende... pero el caballero bajo esa fachada debía admitir que no entendía tampoco lo que estaba haciendo la Iniciada.

Juzgando sus palabras, el mensaje entre líneas en algunas de sus frases y su manera de presentarse con un nombre vegetal, parecía estar bastante segura de su deducción de que el lancero y el hombre de la biblioteca eran el mismo. Pero sus actos hablaban de incertidumbre, de no saber quién era en realidad su interlocutor. O en el peor caso, de no saber qué hacer a continuación.

Tendría que jugar sus cartas con cuidado.

- Kaede es un bonito nombre, a juego con quien lo porta.- dijo sin cambiar su sonrisa.- Provengo del continente, al norte, cerca de las misiones de la Dama. - De nuevo la bilis en su garganta aunque consiguió que el disgusto no llegara a notarse en su gesto ni en su voz.- Allí fue donde escuché hablar de este lugar y se me ocurrió que un mercenario podía conseguir trabajo. Y me encontré una guerra.

Estaba siendo, dentro de lo que cabía, bastante sincero. Realmente no importaba, había dejado aquel lugar hacía tantos años... Y jamás lo había sentido como su hogar, para comenzar.

- Los mercaderes contratan más armas que nunca para sus viajes y pagan muy bien, supongo que era lo mejor que me podía pasar.-comentó, en el mismo tono en el que se hacen las reflexiones en voz alta. Simplemente, dejaba pasar las insinuaciones de la kazekage, seguía jugando a hacerse el que está en la inopia.- Mi nombre es Cyrian, por cierto-terminó con una cortés inclinación de cabeza.


Última edición por Cyrian el 16/04/12, 12:54 pm, editado 1 vez


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 14/04/12, 04:10 am

La cosa pintaba muy bien para Dulfary.Él hacía pocas preguntas y aparentemente se mostraba receptivo a responder las de ella. Eso sí, hacía mas caras que mimo de plaza, siendo bastante elocuente con cada una de sus expresiones, las cuales ella dejaba pasar por alto en parte porque nunca le había importado despertar fastidio por su larga chachara y en parte porque no caería en el juego, si es que existía, de sentirse incomoda con estas.

Era mas perseverante (terca) que eso.

- Gracias, que amable de tu parte - no se sonrojó siquiera con su cumplido, supo mantener la compostura y fue muy educada al responder, más de lo que hubiera imaginado. En realidad se trataba de algo tan sencillo como que al desconocer su nombre, y estar convencida que Sauce solo era algo inventado, sentía un abismo que le impediría aceptar un halago y la galantería de la forma mas natural en ella. De haberse presentado primero, sin duda se habría abochornado.

En especial porque le dio un nombre, un nombre que a ella le pareció sonoro, bonito, nada que ver con "Sauce". Eso no lo esperaba. Un nombre sin apellido, gente del común, sencilla, sin huellas. Casi le dio lastima que fuera y él y no alguien más. No tenía pruebas, solo indicios y lo que le decía su intuición. Sonrió con cierta desazón. Creía en su intuición.

- Hace algún tiempo trataron de enviarme en misión a ese continente. Cómo estan las cosas en el norte? - la pregunta la sorprendió a ella, sobre todo por el tono ansioso con que la hizo. Nunca fue al norte como se le ordenó inicialmente y ahora, ahora no sabía como estaban las cosas. Cambió su postura inmediatamente y pasó a ser cortante sin esperar respuesta - ya veo. Es una visión triste, pero cada cual se gana la vida como bien puede, al menos alguien ve algo positivo en algo tan atroz como es una guerra -

Basta ya de teatro, no podía pasarse todo el día en esas, aun cuando le parecía muy interesante seguir conversando con él.

- Vamos al grano, Cyrian, me gustaría contar con mas tiempo, pero es un lujo que no me puedo dar en este momento; me interesan dos cosas, la primera, qué buscabas anoche y dos, si vendrás por las buenas o si trataras de huir como ayer - si era o no era ahora si se la estaba jugando toda.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 16/04/12, 01:46 pm

El mercenario se encogió de hombros ante lo que decía la chica, mientras dejaba caer el cepillo a la bala de heno de donde la había recogido. Calificar la guerra de atroz era algo casi redundante y no era una afirmación que en su experiencia estuviese en posición de rebatir. Quizás en otro contexto, lo hubiera matizado, expresado su punto de vista con respecto a que las verdaderas atrocidades del mundo se producían en tiempos de paz, muy lejos del campo de batalla.

Pero no iba a hacerlo cuando ella finalmente había decidido poner las cartas sobre la mesa. Aún sin dejar de darle la sensación de que hasta cierto punto, ella seguía dando palos de ciego, se había animado a lanzar la acusación. Debía admitirlo, la joven había tomado muy en serio su invitación a ir al grano. Y los puntos de interés, de difícil respuesta.

Cualquier otro en su lugar, hubiera optado por conservar el papel que estaba interpretando; una parte de él pensaba incluso que una historia bien hilada y medio convincente podría haber deshecho la seguridad en la acusación el tiempo suficiente como para que cuando ella descubriese la verdad, él estuviera lejos del alcance de la Orden. Sin embargo, él no era así. Para él, había una gran diferencia entre matizar la verdad y mentir. Lo primero, era un mal necesario en muchas ocasiones, el modo de evitar enfrentamiento directo con todo lo que se tropezara en su camino. Lo segundo, simplemente no era admisible para él.

Y la verdad innegable era que sólo una mentira alejaría sus sospechas.

Lo segundo era, si cabe, más complejo aún. ¿Qué hacer? Hiciera lo que hiciera, su cobertura estaba en riesgo, si no perdida directamente. El cuerpo de una iniciada en unos establos en los que no era secreto que había estado le marcaría inevitablemente y ya no sería una vaga imagen la que tendrían de él; ése era el resultado de eliminarla, amén de los problemas inherentes a derrotar a una combatiente hábil como sabía bien que era. Una descripción clara y un nombre por el que perseguirle, limitando su movilidad enormemente; ése era el resultado de simplemente escapar usando las sombras.

Y entregarse, no era una opción.

-¿O sí?- pensó para sus adentros mientras recorría una tercera vez a la joven con los ojos castaños. Algo estaba fuera de lugar en ella perteneciendo a la Orden... y ese factor que desconocía, era el único que podía ofrecerle algún resultado esperanzador. Moverse con el Mundo, que hubiera dicho su antiguo maestro. Bailar con el Caos, que hubiera dicho su antigua Señora.

- Bonita y astuta. Dos cualidades admirables. Os falta quizás ser un poco más directa, para mi gusto. - dijo con tono de interés mientras con calma salía del cubículo del caballo, esperando que le siguiera, acaso fuera sólo con la mirada.- Pero vuestra perseverancia lo compensa.

- Hagamos lo siguiente. Para mí, el tiempo es un lujo que aún puedo darme, habida cuenta que habeis buscado vuestra revancha tan pronto y en circunstancias que os favorecen tanto. - dijo en un tono que no era de reproche, sino plano, tal vez con una nota de diversión. - Yo responderé a una de vuestras preguntas, si vos respondeis a una de las mías por vez. Me habéis preguntado que buscaba anoche, bien, busco justicia, o más correctamente, un camino que me lleve a dar justicia a quienes llevan años huyendo de ella.

Se giró, con sus manos en un gesto casual, nada amenazador; si bien ella sabía que las sombras podían ofrecerle sus armas si las necesitaba. - Mi pregunta. Si anoche escapé, ¿qué os hace pensar que esta vez sí podríais evitarlo?


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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 18/04/12, 01:34 am

Una parte de sé se tensionó cuando dejó caer el cepillo en el balde. Era ahora cuando la cosa se ponía interesante, o complicada, porque efectivamente no sabía que hacer a continuación. Le ponía grilletes y se lo llevaba a la Orden?

Sin saber qué le harían?

Era difícil. Parecía un buen chico, si le quitaba las sombras, la frialdad de la voz, la frialdad del trato, la forma en que la miraba de arriba a bajo, la lanza a su espalda y lista para ser usada, la espada de brillo azul, el incendio de la biblioteca, esa sensación de peligrosa amenaza con solo verlo caminar y los ojos rojos cuando no quería guardar las apariencias, parecía un buen chico.

- Bonita la mas vieja de tu casa, a mi no me jodas con ese truco barato que estoy lejos de caer en algo tan tonto como ese juego - lo dijo con seriedad, pero sin ser grosera u hostil. Alguien no estuvo en las clases de etiqueta y protocolo de la Orden - y si, se está trabajando en todo eso que dices - de nuevo su sonrisa amable y abierta, franca y divertida.

- justicia? robando? - parecía genuinamente extrañada, pero hablaba enérgica y sin perder el buen genio - eso no tiene mucho sentido, la respuesta no me sirve no es clara, como la que yo podría darte, si es que acepto tu trato y... no, Sauce, no te equivoques, no busco revancha, busco al incendiario, es decir, a ti - sonrió como niña que se hace pasar por buena.

Aun así sus palabras seguían dando vueltas en su cabeza. Cómo buscaba a personas que huyen de la justicia entre los anales de la Orden.

Y por otro lado, su pregunta era muy buena. Cómo lo iba a evitar.

- Que ya conozco algunos de tus trucos, así que, lo que debo hacer es cerrar algunas puertas, por ejemplo... - casi de la nada sacó un kunai, lo hizo girar en su mano, el metal brilló con los rayos de sol que dieron contra su filo y Cyrian, tal vez, solo tal vez, vería los simbolos azulados grabados en el arma y que se iluminaron tenuemente, cuando la punta del arma atravesó el duro suelo terroso del establo, entre la sombra y la luz - bloquear las sombras de esta habitación - se encogió de hombros sin dejar de sonreír.

Era un truco muy básico que aprendían sobre todo los Cazadores. Bloquear las sombras para que no las usaran como vía de escape. Cuántas veces había visto a su hermano Nassem usarlo contra Sheik o contra Yato?

En efecto estaban bloqueadas, si quería salir de ahí tendría que ser através de ella, aunque no es que significara mayor reto. Sin embargo, el truco era tan bueno como tan fácil de romper, tan solo quitando el kunai de donde estaba. Ella lo sabía y no le costaba imaginar que él lo intuía.

Era la respuesta a su pregunta. Su turno de preguntar.

- Me parece raro que digas que alguien registrado en los anales de la Orden esté huyendo de la justicia, por qué no unir fuerza con enosotros en lugar de buscarla por tu cuenta? - una pregunta que dejaba en evidencia su ingenuidad respecto a la situación y a la Orden, pero en ese instante no tenía modo de saberlo.

Por otro lado, le gustaba el juego, no tenía tiempo para tal cosa, pero le agradaba el juego, ahora eran preguntas netamente laborales, luego podrían ser mas personales, sentía curiosidad por él. Primero lo primero, el trabajo; y si lo atrapaba, las preguntas personales tendría que reservarlas para después. Esperaba que no.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 18/04/12, 11:27 am

La sonrisa de Cyrian se amplió con la primera contestación de la Iniciada. - Me alegra oírlo, pero me reafirmo en lo de bonita. Sólo constato lo evidente, Kaede, ya os he dicho qué juego es el que os planteo.

Su mirada siguió la trayectoria del kunai y sintió la tensión en las sombras en el momento que ella las bloqueó. Bueno, aquello, definitivamente, era un tanto para ella; al menos como comienzo. No podría simplemente salir desde una sombra distrayéndola; sin embargo, su instinto le decía que aquello era pasajero. Recordaba muy bien la tensión en las sombras que anunció su presencia en la biblioteca, por lo que sospechaba que ella sabía utilizarlas, tal vez de un modo diferente, pero usarlas al fin y al cabo.

Una técnica que bloqueara uno de sus recursos debía ser, por naturaleza, sencilla de contrarrestar o de retirar; si llegaban a eso, medía el barrido bajo con la lanza que debía realizar para apartar el kunai de donde había caído... o cercenar los tobillos de ella si intentaba interponerse.

- Kaede, me temo que el incendio fue tan responsabilidad vuestra como mía. A fin de cuentas, queríais dar la alarma, ¿no es así? - la sonrisa no cambió ni un ápice, sus ojos castaños ahora sí, fijos en los rojos de ella.- Un grito os hubiera servido de muy poco.

- Del mismo modo, nunca fue mi intención robar. Vuestra intervención me obligó a ello; de no haber estado vos pululando por los pasillos de la biblioteca, hubiera entrado y salido y nadie hubiera notado nunca que estuve. - dijo con fría franqueza. Y con su pregunta.... con su pregunta no pudo evitar soltar una risa.

- No, quienes busco no huyen de la justicia, creen haber escapado de ella.- Matizó.- Y viven cómodamente como miembros respetados de la Orden, siendo traidores y asesinos, todos ellos.- Sus ojos cambiaron levemente a una tonalidad más rojiza, por la ira que ese sencillo recuerdo despertaba en él.

- He visto de primera mano cómo funciona la justicia de la Dama, Iniciada. Disculpadme si no puedo confiar en una que olvida a las víctimas y glorifica a los culpables.- Una nota de amargura, de rabia, se dejaba notar en su voz, justo bajo la fina capa de hielo de su tono. - Mi turno de nuevo, ¿quién sois en realidad? Desde luego no una Iniciada común, eso puedo verlo.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 19/04/12, 08:57 pm

"Sí, si, lo que digas" era lo que expresaba la graciosa mueca que hizo tras sus palabras iniciales.

~ ya respondí una vez, pero que hago? juego, osea, sigo jugando o lo apreso, o doy aviso o qué? ~

- Ah, ahora resulta que fue por mi -
se rió sarcástica, pero parecía que mas bien le causaba gracia, porque de hecho así era - y no me digas, debería darte las gracias? - se rió,r pero no con burla o displicencia, sino gozándose el momento - Muchas gracias caballero - hizo una simpática reverencia - solo que no se lo digas en esos términos al Bilbiotecario, podría pensar mal y esta muy molesto -

Pero fueron sus ojos, los propios, los que le jugaron, al parecer, una mala pasada. Fue la combinación de varias cosas, de su sonrisa amplia, sus ojos fijos en los de ella y luego la risa. El don de los ojos rojos la llevó a un instante indefinido en un futuro tampoco definido, en donde ese recuerdo, ese preciso instante, sin palabras y tan lejano como el recuerdo de un sueño, venía a su cabeza y le traía calor al corazón. Fue el don de los Ojos Rojos, ese que predice el futuro y les dice donde y cuando contrarrestar la Oscuridad el que grabó el corto momento a fuego en su mente, como si fuera algo importante para recordar, como si acaso... no debiera entregarlo.

Sus ojos rojos se abrieron solo un poco por una fracción de segundo antes de sonreír de forma amena ante su risa. No lo entendía, la sobrecogía un poco porque con los recuerdos mas importantes el Don nunca se hizo presente, de hecho, solo se activaba en sueños, en los sueños mas profundos y con visiones horribles.

Pero no perdió la compostura y le siguió el juego de charla casual y fuera de contexto.

- Que se le puede hacer, soy buena en lo mío - dijo con una nota de orgullo, escuchando lo que decía sobre lo que estaba investigando. Personas que escapan de la justicia y que siguen en la Orden con altos cargos? Quizá eso debería reportarlo, pero si solo era una mentira?

Parecía honesto. Y se robó un libro e incendió la biblioteca. Debía tener cuidado, no tanto por su espada, ahora su lanza, sino por su lengua, por la forma en que manejaba las palabras, no era de extrañar que fuera un excelente manipulador y ella.... ella solo era una niña, eso la asustó. Le asustó cometer un error por no saber hasta que punto estaba manipulando la verdad expresándola a través de lo que para él era la verdad.

- En la Orden no hay traidores y asesinos, la Cábala se encarga que tales cosas no ocurran, ni se olvida de las victima, al revés, va tras los culpables - su discurso no sonaba como el típico fanatismo de persona entregada a la Orden, que la cree perfecta a impoluta; sonaba como alguien que desconoce la verdad y expone lo que sabe porque es lo que hay. Pero, por su tono, por la forma en que lo afectaba, intuía que había una historia larga y triste tras su sentir. Eso o era un excelente actor.

- Esa pregunta ya va al plano persona, qué ansioso eres, no prefieres ir mas despacio, no sé, tal vez en un tercer encuentro, en las celdas de la Orden? Es que... me harás ruborizar, no se vale, porque a ti solo se te ponen los ojos rojos - le sacó la lengua - por otro lado... qué tengo de raro?? - pareció extrañada que le dijera que era diferente, algo estaba fallando en su fachada - Soy Arale [Apellido] y mi mentor dice que hay que hacer las cosas diferentes si se quieren resultados diferentes, parece ser que solo yo le seguí la cuerda - no mentía, solo que no especifico quien era su mentor, su madre; le restó importancia a que reconociera el apellido, porque... oh, oh - Por qué pareces conocer tan bien la Orden, tanto como para decir que no soy típica, o que conoces la justicia de la Dama, o saber donde buscar y encima tenerle rencor a ella y los que están dentro por ahí derecho? -

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 23/04/12, 08:28 am

- Me sorprendeis.- Dijo el caballero como respuesta.- No porque no me creáis; eso lo daba por supuesto, sino por lo ingenua que sonáis. - En su voz no había burla, tal vez un poco de lástima de ver un alma ingenua en el nido de víboras que realmente eran la Dama y su Culto, pero no burla. Sin embargo, la frialdad de su voz se acentuó al añadir.- Demasiado ingenua para alguien que usa tantos nombres... Kaede, Arale... me quedaré con Iniciada de momento.

- Ah ah ah, es una pregunta por vez. Iniciada, ¿qué actitud de un paladín es buscar ventaja en algo tan inocente como un juego de preguntas? - De nuevo su media sonrisa divertida.- Por esta vez, lo dejaré pasar y responderé a ambas. ¿Qué tenéis de rara? Bueno, sois una iniciada a la edad que la mayoría son como mínimo escuderos; aún más llamativo llevando un apellido tan poderoso como el "vuestro" como aval. Y sin embargo, luchais como alguien muy bien entrenado para ello, pero no en un estilo de vuestro... ¿qué pariente decís que es el Maestro de Armas de vos? Lo que me lleva a lo siguiente.- Las sombras de la habitación se movieron con sutileza.- Manejais sombras, algo que la Orden no distingue de la verdadera oscuridad. Y el aire. Dos talentos demasiado particulares y extravagantes.

Sus palabras no eran una acusación, siquiera una insinuación, simplemente respondía de forma plana y sencilla a su primera pregunta, su media sonrisa fija mientras hablaba; si bien cuando empezó la respuesta de la segunda, desapareció.

- Conozco los entresijos de la Orden porque una vez fui un Paladín de la Luz. Por ello puedo deciros que la Cábala no está interesada más que en aumentar la influencia que ya tiene dentro de la Orden, y los medios para tal fin no son algo que se interponga en su camino. Sé dónde y a quién buscar porque busco a quienes un día llamé "hermanos", hasta que les vi convertirse en traidores y asesinos, con mis propios ojos que ellos jamás esperaron que pudieran ver un nuevo día.-Una idea cruzó su mente por un instante, haciendo que sus ojos enrojecieran de ira, si bien ningún otro cambio se produjo.- Es probable que incluso mi nombre siga en la Sala de Blasones, entre los caídos.

- Vuestro turno, de nuevo. ¿Vais a obligarme a apartaros de mi camino o dejaréis que la justicia siga su curso?- en su rostro ya no había media sonrisa, ni el brillo divertido de la noche anterior; sólo la expresión de determinación en sus ojos.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 23/04/12, 01:47 pm

La seriedad de él trajo seriedad a ella. Tenia mas que suficiente con la gente del Clan llamándola ingenua, como para un fulano salido de quien sabe que hueco, viniera también a decírselo. Si sus palabras eran cierta o no, solo era de la incumbencia de Lohengrin, ella jugaba su papel y como tal decía lo que se suponía debía decir y que entre otras cosas era lo que le parecía, y porque era lo que le parecía, dentro de lo poco que había visto en la Orden, que le molestaba que le dijera Ingenua.

- Me da igual Sauce, Cyrian, me quedo con Cyrian, tal mas tarde te encuentre un buen apodo, pero de momento me da pereza pensar - franca y directa, sin importar que sus palabras actuaran en su contra.

Escuchó su respuesta, su protesta por ser dos preguntas, aun cuando una era retorica y tuvo que hacer un esfuerzo por no mostrar lo impresionada que estaba por cada cosa que había dicho.

- Por lo visto conoces al señor Devan. Y no, no es mi aval - trató de mantener la calma. El conocía el secreto. Se planteó la conveniencia que lo arrestaran. Qué pasaría si se le daba por hablar, por delatara y la sometían a un examen sobre sus habilidades y descubrían lo de la sombra? Él estaba en un posición mas que ventajosa para chantajearla y primero muerta que bajo chantaje. Qué hacer?.

- Das por sentado que las manejo y no es necesariamente cierto. Existen otras opciones como que las conozca y sepa contrarrestarlas. Sería demasiado extraño que alguien de la Orden tuviera una habilidad que de por si es mal vista. Esa lógica no tiene mucho sentido - desvió el asunto, pero en su fuero interno sabía que de nada valía, que si tenía esa idea no la dejaría ir solo por su argumento, aun cuando este tenía peso y lógica - como sea, parece que hoy es el día de los apelativos contra la pobre Arale, ingenua y Extravagante, mejor ni pregunto qué es lo que viene -

Empezó a formarse ella misma un perfil del espía-ladrón-futuro-o-ya-presente-asesino, según iba contando su relación (o mejor dicho, ex relación) con la Orden de la Dama. La forma en que sus ojos e volvían mas y mas rojos, ya no le pareció cuestión de juego de luces o algo meramente a voluntad. El tono de su voz, lo que estaba contando, si acaso fuera cierto debía producirle cierto escozor por dentro, era posible que el tono de sus ojos respondiera a eso? Era una medida interesante y se la guardó para sí.

- Paladín de la Luz caído en desgracia que ahora maneja sombras - en su clan, el manejo de las sombras llevaba por detrás un rito que nunca fue de su agrado el cual jamás superó y por tanto no las manejaba - Algún acto atroz habrás cometido para perder el favor de la Dama y ahora mantenerte en las sombras, vaya uno a saber quien traicionó a quien primero, ex paladín - ella si fue despectiva al decirlo, su madurez no daba para tanto. Pero una idea le quedó dando vueltas en la mente. Su nombre realmente estaba escrito? Tendría que ir a mirar, solo por constatar tus palabras.

- Bueno ahora tu has hecho tres preguntas, te gusta llevar la ventaja siempre por lo que veo, que feo, que feo! No sé a cual responder primero - lo reprendió falsamente aun levantando el dedo, hasta el momento se había cuidado de no lanzar sus frases a modo de pregunta para que no volviera a decir que hacía trampa.

- No veo justicia en lo que intentas - como respuesta a su pregunta, extrajo prácticamente de la manga, un kunai, y su tono llevaba tanta o mas determinación que el de él - así que no la dejaré seguir su curso, y no, no voy a apartarme - no alcanzó a ponerse en posición defensiva cuando una flecha le cortó un mechón de pelo que se elevaba en el aire pasó junto a su mano y se fue a clavar de forma certera y profunda un poco mas abajo del hombro de Cyrian.

Dulfary, totalmente sorprendida, abrió los ojos de par en par, casi asustada, la mirada fue de la flecha a los ojos de Cyrian, casi casi con la boca abierta. No había esperado eso en lo absoluto, cuando empezó a girar la cabeza para ver de donde había venido, una segunda flecha ya había cruzado la ventana que proyectaba la luz en la que estaba parada, esta se dirigía a la pierna de Cyrian.

Flechas con penachos de los usados por la Orden. Se sintió defraudada por sus compañeros, sin duda, al menos uno, la había seguido.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 24/04/12, 10:06 pm

- Cyrian es mi nombre, lo creáis o no. No habeis oído ni oiréis salir una mentira de mis labios. - Dijo y en sus ojos se leía cuán cierto eran esas palabras.- Y el Maestro de Armas tenía, al menos, una reputación legendaria. Cualquiera que haya estado en la Orden ha oído hablar de él.

Poco a poco parecía recuperar el ánimo de conversar, que los derroteros de la conversación le habían ido mermando por rememorar la tarea que tenía sobre sus hombros, aquella deuda inconmensurable que debía saldar sin importar cuánto tiempo le llevase. La Iniciada tenía inventiva, puesto que, aunque a él le resultaba bastante claro que buscaba una explicación alternativa a sus palabras, el resultado era plausible y razonable para alguien que sólo les hubiera escuchado hablar. Sin embargo, ella debía saber tan bien como él, que las palabras no iban a cambiar el hecho de que Cyrian estaba en lo cierto, o al menos, muy cercano a la verdad. Iba a responder, añadiendo que extravagante no había sido dicho con intención peyorativa cuando...

...Cuando una sencilla frase destruyó la conversación.

- Paladín de la Luz caído en desgracia que ahora maneja sombras, algún acto atroz habrás cometido para perder el favor de la Dama y ahora mantenerte en las sombras, vaya uno a saber quien traicionó a quien primero, ex paladín.-dijo ella; y si como sospechaba, intuía la razón de los cambios de color de sus ojos, el rojo intenso al que cambió su mirada sin duda era alarmante. Marcaba el final del juego de preguntas, marcaba el final de la conversación.

Arale no podría haber pronunciado un insulto mayor contra Cyrian. No siquiera hubiera importado que hubiera decidido apartarse, sin interponerse. -Mi único crimen fue no huir cuando una camada de bestias de Ur Shalasti saltaron sobre dos almas ingenuas como la vuestra, o como lo era entonces la mía, en lugar de abandonarlos a ser devorados como hizo el resto de "honrados" paladines que protegéis.- dijo en un tono gélido, ignorando lo demás dicho por la Iniciada, ajeno al silbido que se acercaba hacia ellos hasta que fue demasiado tarde.

La flecha se hundió profundamente en su brazo, haciéndole retroceder instintivamente, salvándole esto de la segunda flecha que iba a su pierna. Maldijo para sus adentros su descuido, el haberse confiado con la chica. Su mirada cargada de ira se encontró su expresión de sorpresa, ante la que no pudo evitar decir - Y aquí está el honor de vuestra Orden, Iniciada. Sin duda, encajaréis bien entre paladines así.

No esperó a la reacción de ella, no esperó a que el arquero tuviera opción de lanzar una tercera flecha. Inclinándose con destreza, realizo un barrido con su pie, apartando de una patada el kunai que había retenido las sombras, pero su primer acto no fue utilizar las sombras para salir, y terminando el movimiento fuera del angulo de visión del ventanuco.

Con el brazo izquierdo tan herido, la lanza no era un arma viable, no podría plantar batalla. Lo primero que hizo fue extraer la espada y el escudo que Dulfary conocía de las sombras, dispuestos en sus manos.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 25/04/12, 02:34 am

No podía creerlo. Simplemente no podía. Como era posible que la siguieran? Que le tendieran semejante emboscada al sujeto? Que atacaran de esa forma? Y lo que era hasta peor, que hubieran esperado tanto?

Todas esas preguntas se veían en sus lindos y demoniacos ojos rojos. Y todas las preguntas eran verdad, pese a lo duro de las palabras de Cyrian. Y porque eran verdad es que no se tomó como una afrenta sus palabras y porque los actos de sus compañeros desmentian su verdad fue que no replicó a estas ni se trató de justificar.

Atrás, lejos, muy lejos, quedaron sus frases, sus respuestas, cada cosa que iba a decir "~De acuerdo, dijiste especificamente: puedes llamarme Sauce, no que fuera tu nombre, yo tampoco mentí en ese caso, no?~ ~La tiene, la tiene, su reputación lo antecede.. espero que quede claro que no esmi aval, lo ultimo que necesita es que por mi se le enlode aun mas el nombre... ains... tonta tonta tonta~ También quedó atrás cualquier intento por reaccionar a sus ojos subiendo en intensidad de ese tono rojizo. Mas que con las emociones, iba con la ira. Y si era así, el tono era bueno. Pero eso, junto a lo demás quedó atrás.


Incluso su explicación de los hechos, de lo que había ocurrido con sus amigos o familiares, vaya uno a saber, tuvo tiempo de ser contestado. Pero fuero palabras que no irían fácilmente al olvido.

Alma Ingenua, la había llamado. A saber si tras el flechazo seguiría pensando igual. No, no lo hizo. Una tercera flecha se clavó justo a dos centimetros de donde antes estaba el kunai. La Luz del sol le dio en los ojos y no pudo ver de quien se trataba. Casi de forma simultanea a Cyrian dio un par de pasos defensivos hacia atrás, como si su mente consciente tardara en darse cuenta que el ataque iba solo contra él. El cambio de luz la cegó otro poco más, para lo que importaba.

Había sentido como pateaba el kunai y con esto liberaba el bloqueo en las sombras, para cuando terminara de adpatarse él habría huido y sería el fin de su intento. No se molestó en sacar mas armas. En su lugar trató de restregarse los ojos para poder ver mejor

- Si, si, lo que digas tú... esto es genial - protestó resignada, casi con fastidio por toda la situación creyendose sola. Los siguiente un suspiro y luego verlo aun ahí. Lo miró sin entender. Si se tratara de ella habría huido al liberar las sombras, pero él se quedó - Qué... - no se molestó en terminar la pregunta. Lo miró fijamente a él y luego al kunai, luego a él y a su espada de luz azul y su escudo golpealo todo.

- Y empezamos otra vez -fue mas un suspiro, uno de frustración, el tiempo pasaba muy lento en sus acciones, casi como una invitación a que se fuera. La noche anterior había sido mucho mas agil, pero ahora, le tomó al menos 10 segundos entre darse cuenta que no se había, porque le tocó darse cuenta que no se había ido, y sacar el primer kunai, de tres que tuvo a la mano casi al instante.

No había deseo de lucha, pero tampoco se iba a dejar lastimar.

- Como quieras chico... - lanzó uno de los kuani contra el que yacía en el piso, lo hizo saltar en el mismo movimiento en que clavó el que arrojaba, de modo que bloqueó de nuevo las sombas. Lohen habiá dicho que las heridas servian para argumentar algunas mentiras, no creí que se refiriera a esto, pero sin duda era lo que se ganaría por bloquearle el paso.

Manos a la obra, con el kunai aun girando en el aire por el salto que le hio dar, se puso en posición ofensiva, tomandose, de nuevo, de forma seria y determinada el posible enfrentamiento.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 26/04/12, 08:12 pm

La kazekage no era la única que iba más lento que la noche anterior. Una vez embrazado el escudo, Cyrian dedicó unos segundos a romper la flecha que sobresalía de su brazo, para evitar que el cimbreo ampliara la herida e hiciera caer la punta. Sentía el brazo entumecido y aquello no presagiaba nada bueno.

El 'thud' del kunai al volver a bloquear las sombras, hizo que fijara de nuevo su atención en la Iniciada, que se movía dispuesta al combate, ¿incitándole a atacar? No, no era eso, ella estaba quieta, ¿por qué le había dado la sensación de que se movía? Sentía la cabeza ligera, demasiado ligera... algo no iba bien...

Algo iba definitivamente mal. Sus ojos se fijaron en las dos flechas clavadas en el suelo de tierra cubierto de paja. La segunda flecha se había roto al chocar pero la tercera... la tercera bailaba frente a los ojos del caballero. Una pasta verdosa aún se adivinaba en la punta del metal en el suelo.

Incluso con la cabeza dándole vueltas, no le costó demasiado atar cabos. Veneno.

Debía haberlo supuesto. había dado por supuesto que querrían capturarlo y averiguar más pero... No se había parado a considerar que quizás consideraran más importante simplemente cortar la fuga de información.

Veneno. ¿No quedaba un resquicio de dignidad en aquellos paladines? La idea de su hermano abandonando la Orden, resultaba menos descabellado. Su maestro estaría escandalizado por esto.

Pero más grave aún. Thym.... Gisella...

No. Aún quedaba vida en su cuerpo y mientras quedara, había una opción. Su rostro recuperó su determinación y de inmediato avanzó hacia Dulfary y su kunai, su mortal espada lista y escudo aprestado. Con rapidez, lanzó un tajo horizontal, buscando separarlos, conseguir terreno para usar las sombras. Pero el golpe no era firme, era titubeante, fácil de evadir o parar. El mundo se movía demasiado rápido para los pies de Cyr, que se tambaleó aún antes de la réplica de la kazekage.

Para cuando ésta realmente tuvo tiempo de responder, el caballero de las sombras ya caía inconsciente.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 27/04/12, 01:38 pm

Algo iba mal con Cyrian. Algo que en un primer momento no supo especificar. Era el mismo para sus reflejos no era iguales a la noche anterior. No pensaría mucho en eso, no podía darse el lujo de pensar en eso, no podía dudar ahora solo porque su determinación parecía fluctuar.

Entonces, por qué le sabía mal, porque había pasado de la ofensiva a la defensiva cuando su primer paso hacia ella? No, no debía, volvió a la ofensiva. El tajo horizontal fue demasiado sencillo de sobre pasar. No le quedaba duda que trataban de poner distancia, pero en lugar de alejarse, interpuso el kunai en la trayectoria empujando su espada hacia arriba aprovechando la inercia del movimiento de Cyrian y se metió en su espacio vital de tal manera que uno de sus pies quedó por detrás de su pierna, lo golpeó con la base de la palma en el esternón, haciendo palanca con su pie lo derribó al piso.

El kunai giró en su mano, sin detenerse ella en ningun momento, lista para inmovilizarlo cuando notó que el muchacho no estaba consciente. Con los pies ubicados a ambos lados del cuerpo caído, se detuvo en seco, aun con el arma levantada y lista. Dudó un momento, un momento que pudo ser fatal si era un trampa.

Pateó lejos su espada, no pudo hacer lo mismo con el escudo, vaya uno a saber la razón; se dejó caer a horcajadas sobre él, el arma paranoicamente lista. Le movió la cabeza, tomó su pulso, ambas cosas le indicaron que realmente estaba noqueado.

Por fin se detuvo a mirarlo. Se veía diferente cuando "dormía". Pero no sonrió. Se fijó en su herida. No era mortal, de quererlo muerto, estaba segura que no habría fallado; estaba distraído era un blanco fácil. Diez segundos más se quedó mirándolo dormir.

Lo primero que revisó fueron las flechas, no tardó en notar el veneno en la tercera. La acercó a su nariz.

- Qué carajos pasa por la cabeza de esta gente loca? - parecía indignada, que su Clan usara esas técnicas era comprensible, pero la Orden de la Dama, seres de luz y honor y ese poco de chorradas?. Suspiró, se acercó a pasos rápidos a las espada y la envió, atada a un kunai, al fondo de su bolsa de armas.

Sentía el fuego incomodo de la decepción arder en lo profundo de ella y el ingreso del Caballero con arco no ayudó en lo mas mínimo a eso.

- Vete a la mi... porra disque caballero! me seguiste a mis espaldas, atacaste a traición, oye por qué no esperaste que estuviera él de espaldas!!?? sería perfecto para completar el cuadro! -

- Deja el drama, cumplimos con la misión - trató de pararla tajante

- Cual cumplimos con la misión??? - estaba bastante molesta - ahora me toca curarlo no sea que se desangre! Esto es el colmo y te dices caballero, qué tal que quisieras ser paladín?
-


- No es necesario, en la Orden lo van a curar antes que despierte, cuando lo haga... -

- Si, lo sé, estará en una celda, suerte con la entrevista, dudo que les diga algo - parecía incomoda, mas que molesta, con esa perspectiva

- Qué le sacaste tú - preguntó mientras cargaba el cuerpo al hombro

- NADA!!! no le saqué ni m... ni la mas mínima palabra más allá del saluda gracias a tu impecable intervención! - El caballero empezó a salir con Dulfary detrás, quien a su vez recogió el escudo y la lanza, ella iba protestando, casi histerica, hasta que cruzaron la puerta, momento en que se quedó callada y dirigió una sonrisa amable y encantadora a uno de los mozos de cuadra - podrías prestarnos un caballo, nuestro camarada sufrió un desmayo, necesitamos moverlo... -



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Re: Cuando un árbol se mueve

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