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Cuando un árbol se mueve

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 15/03/13, 12:52 pm

- No os preocupéis por mí, Iniciada. Aún no han terminado conmigo; lo más seguro es que mis heridas sean atendidas antes de que la Muy Honorable Orden continúe con su así llamado "interrogatorio". - Fue la sarcástica respuesta de Cyrian mientras con una mueca de dolor, hacía por incorporarse, hasta quedar sentado de frente a la Iniciada, con la espalda contra la pared mientras frotaba instintivamente sus doloridas muñecas. - Aunque, si mi memoria no me falla, en el pasado ese procedimiento solía recibir el nombre de "tortura".

Su media sonrisa siguió ahí durante todo el movimiento y aún permanecía incluso mientras escuchaba a Arale, sus ojos color café sumidos en la oscuridad examinando la curiosa vestimenta que portaba; no iba a discutir su funcionalidad, pero seguía siendo un atuendo absolutamente inesperado de ver en una Iniciada. En realidad, en cualquier rango de la Orden.

- Deberíais repasar vuestros conceptos entonces. Cuando la excepción es más común que la norma, ambas invierten papeles. - dijo con frialdad, como si estuviera aleccionando a una pupila, mientras tomaba el pañuelo que le tendía para limpiar su rostro.

Ambos compartieron miradas unos instantes, si bien por motivos muy distintos. La hermosa mujer parecía mirarle honestamente preocupada, como si esperase que a él se le ocurriera alguna solución ya que ella no veía ninguna; ¿creía acaso que de ser así iba a jactarse de ello o a confiarle su plan a ella sólo porque mostrara la compasión que los otros interrogadores no? ¿esa iba a ser entonces la estrategia que seguiría el interrogatorio; mucho dolor y de cuando en cuando un toque amable para ganárselo? No era la peor estrategia, de hecho; la había visto funcionar en la Mansión en el pasado; pero la ejecución... En la ejecución había algo que no cuadraba en los tiempos; su instinto y entrenamiento le mostraban un Vacío que no terminaba de encajar.

Y el Vacío era la Iniciada que tenía delante. Sus acciones eran demasiado evidentes; si estuvieran en una partida de ajedrez, es como si ella en todo momento le fuera anunciando cuáles iba a ser sus dos siguientes movimientos en todo momento aún antes de que él moviera su ficha. Por eso, la miraba.

- Tengo que preguntároslo, Iniciada. ¿Por qué estáis aquí? - Rompió el silencio esta vez él, sin apartar su mirada de ella.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 15/03/13, 02:41 pm

Zaaaaas paff!!

Retumbó e hizo eco en la pequeña celda el azote que le dio en la mano con la propia cuando se sobó las muñecas laceradas. No lo pensó, no vio más allá de lo inmediato las consecuencias de su acto, hasta que fue muy tarde para retractarse.

- No hagas eso! o es que tienes las manos muy limpias? - lo regañó - Qué quieres? una infección? ese es tú brillante plan? Con razón te pude seguir tan fácil Y porque no han terminado contigo es que me preocupo - esa última frase tampoco la pensó, aunque eran muy raras las frases que sí pensaba.

- Bien, tendrá que hacerse sin luz, ojala le atine a lo que es, pero no te puedo dejar vendas, entenderás... - volvió a llevarse la mano a la bolsa de armas y sacó una cantimplora, la destapó y la olió. El fuerte olor a licor enano le entró por la nariz, pero no quedaba mucho. La tapó y dejó a un lado. Sobre la cantimplora extendió la tela que contenía su atado de hierbas y en la penumbra empezó a buscar hasta halar tres hojas fuertes y robustas.

- Esto debería ser de ayuda, al menos para que no toque tan duro mañana - en un cuenquito, en realidad una copa de sake, empezó a machacar las hojas, trabajando diligentemente, por primera vez en silencio, deteniéndose sólo un instante mientras escuchaba su pregunta, para luego retomar. Era una inquietud válida y si lo veía de forma objetiva y práctica ella debería preguntarse algo muy parecido, pero no lo hizo

- Ya te lo dije, mi idea era que no durmieras, fastidiarte la existencia. Por qué? Por la sencillisima razón de - dijo con infantil arrogancia, hasta que llegó al punto de la razón y se quedó callada un momento. Bajó la mirada y se concentró en algo tremendamente interesante que había entre sus ojos y la pierna del espía - vale, no me acuerdo por qué - no mentía, había olvidado el por qué - pero sí sé que tenía muchas ganas de hacerlo, me pareció una buena idea y seguiré adelante con ese plan. Si te digo que es porque me mata la curiosidad por saber cómo rayos es que manejas sombras sin ser del todo bicho malo o que trato de averiguar qué era lo que hacías en la biblioteca y si efectivamente te llevaste algo que sea de utilidad - para ella, pero no especificó - te estaría diciendo solo la mitad de la verdad y para decir verdades a medias, prefiero mentir que ami se me da mucho mejor, no por lo bien, siempre se pillan mis mentiras, sino con la facilidad con que lo hago, así que.. pues qué más da. El saber eso sería un "valor agregado" - dijo las dos palabras con rintintin - a mi razón de fondo, como dice la gente mas sabioa - iba a decir sabionda pero supo medio arreglarlo - tengo parte de la información y por la gravedad de esta es que no te dejo salir. Lo de las sombras es otro cantar y hasta coser, pero si no lo averiguo yo, lo tendrán que averiguar en el futuro otros. Eso sí, me tocaría pensar, con calma, en silencio, para acordarme que cosa hiciste que me sacara la piedra para quererte fastidiar las noches, pero como habrás notado, y estoy máaaas que segura que lo viste, me cuesta un poco permanecer en silencio, solo cuando duermo y entonces no pienso, solo sueño, pero eso es otro asunto y como decían mis______ padres - se abstuvo de decir maestros - con que me siente en la palabra es más que suficiente para atormentar a una persona, así se haga de oídos sordos y me escuché como un zumbido - movió la mano, dejando lo que estaba haciendo, un momento, para dar énfasis a: - por allá lejano -

Se rascó la nariz con el dorso de esa misma mano y volvió al amasijo de hojas.

- Bien, cruza los dedos, que si lo que machaqué no es aloe, sino pringamosa... te va a doler, mucho, y... - soltó una risita de total gracia y burla hacia sí misma - ahora sí me vas a odiar de verdad. Solo espera a que sea Paladín para darme caza, sí? - volvió a reírse y aun con la sonrisa en los labios, aplicó el ungüento en la primera muñeca, con más cuidado que agilidad, sosteniéndole con delicadeza la mano con la que trabajaba.

- Ojo, te repito, esto solo debería ayudarte un poco, que si mañana te vuelven a poner grilletes, si no hacemos nada ahora - sí, en plural - te puede llegar fácilmente al hueso -

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 16/03/13, 08:01 pm

La mirada del caballero no cambió un ápice de tono, permaneciendo en el más perfecto de los castaños. Y sin embargo, al mismo tiempo, algo en el gesto, en el frío que rodeaba a Cyrian se volvió completamente distinto en el momento en que ella le dio el manotazo para detenerlo; del leve interés a la amenaza velada; en apariencia nada cambiaba en su lenguaje corporal, pero era innegable.

- Limpiaos los oídos, Iniciada. Como ya os he dicho, aún me quieren vivo; no van a dejar que mis heridas se infecten ni que sucumba a la enfermedad mientras tenga información que deseen; y menos en un estadio tan temprano del... "interrogatorio". - La última palabra, llevaba la bilis de usarlo como eufemismo añadido al cambio de aura, a falta de mejor explicación de lo sucedido con el prisionero. - No es mi primera herida.

Frunció el entrecejo levemente ante el enésimo discurso que le dedicaba la Iniciada, lleno de divagaciones y cambios de dirección aparentemente aleatorios... Seguía siendo un zumbido más agradable que el de los interrogadores. - En conclusión, venís a alardear de vuestra incapacidad de sostener una conversación y privar de sueño a un prisionero torturado. Un mal día para la virtud de la Compasión dentro de la Orden.

-Es aloe. El Mundo está Vacío, ¿recordáis, Iniciada?- con un leve deje de burla. - No hay obstáculos, no hay nada salvo el objetivo. Si no podéis usar los ojos, usad la nariz; la pringamosa deja en el fondo de la nariz un leve picor por la irritación.

Involuntariamente se tensó cuando notó el efecto del desinfectante en sus muchos hematomas, reprimiendo un quejido de dolor; la adrenalina ya hacía tiempo que había dejado de fluir por su sistema y ahora cada roce dolía más que cada puñetazo encajado.

- No me sorprende que no recordéis las lecciones de disciplina, viendo lo fácil que las Virtudes del Paladín son descartadas. - Se guardó para sí el comentario final de esa línea de razonamiento; el comentario de la doble hipocresía que representaban las Virtudes. En primer lugar, porque en su experiencia, la Dama misma les otorgaba muy escaso valor y, evidentemente, sus sirvientes terrenales también; pero las mantenían como defensa de esa fachada pía que vendían a los incautos e inocentes


Última edición por Cyrian el 18/03/13, 08:10 am, editado 1 vez


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 16/03/13, 09:30 pm

- Mmmm - expresó meditando un poco la conclusión que Cyrian sacaba de sus motivos par estar ahí y de pronto se encogió despreocupadamente de hombros - Sí, básicamente es eso, sí - el leve y reiterativo movimiento de su cabeza en forma afirmativa ratificaba lo que decía. El mismo tono de descaro y despreocupación. "Un arco iris tiene siete colores?" "Mmmm, sí, básicamente es así, sí"

Había notado el cambio en el ambiente? Por supuesto, incluso reculó un poco, apenas imperceptible, pero sin duda ambos lo notaron. De haber notado lo que estaba haciendo se habría detenido, pero ya había pasado, que no tuviera armas no quería decir que no fuera mortal y, para bien o para mal, no había ocurrido nada de lo cual lamentarse.

Sólo que el efecto en el ambiente, en parte, había soltado su lengua para hablar todo lo que había dicho y estaba por decir. Por su naturaleza y por sus nervios.

- No suelo ser rencorosa, pero pensé mucho en lo que dijiste - seguía trabajando en las heridas, sobre todo en las muñecas - En casa, bueno, cerca a casa, alguien decía que es normal que olvidemos cosas, ya sean hechos o palabras, pero uno no olvida como nos hizo sentir eso y... es cierto. -

Guardó silencio por un momento y de pronto chasqueó la lengua.

-Ah sí, ya me acordé por qué lo hago - porque le daño toda su operación de meterse a investigar en los anales de la biblioteca, o eso creía, al menos eso tenía más sentido. Sin embargo retomó la "conversación", en el punto en que había quedado.

- Así que puedes darte por bien servido, generas recordación y de lo que dijiste ayer, en verdad pensé en dejarte tranquilo, no soy de las que se venga de la gente y cuando iba a dormirme hoy, me dije "Hey! el me fastidió primero a mí. No es venganza, es justicia!" - lo último era mentira, pero nadie tenía que saberlo, estaba además el asunto de la maza; sin embargo, mientras aplicaba lo que tenía que aplicar (y de paso tentaba a su suerte) le daba vueltas a algo que dijo.

No era su primera herida, pero no le veía cicatrices diferentes a las que ya le conocía, la de la flecha y las recién echas. Dulfary también podía decir que no era su primera herida, pero la diferencia era que de todos los raspones, cortes y etc, que habían ido desapareciendo con el tiempo hasta no notarse, aun tenía el recuerdo innegable y visible de las dos que había tratado McFuego, de hecho, las visualizaba en ese momento.

- No pienso discutir contigo mis nociones en curación, estoy segura que no te interesan en lo más mínimo ni lo harían aunque tu vida dependiera de ello, pero hay algo muy raro en ti. O mientes bien, o eres un bicho ajeno a los efectos de los dones de la Dama, porque si si verdad no es tu primera herida, perdóname pero discúlpame, a menos que las tengas todas en el trasero no se te ven y ojo, no es un halago -

- Lo siento - se disculpó cuando lo sintió tensarse. De nuevo en tono delicado, pues lo decía de corazón. La idea era aliviar, no causarle más dolor, pese a lo que él pudiera pensar - no tardaré mucho, creo, espero -. Se detuvo un momento y lo miró los ojos.

~ se va a escapar ~ lo pensó mientras hablaba de virtudes que todavía estaba tratando de aprender dentro de su fachada ~ me va a tomar la mano, torcer la muñeca y se va a escapar por la puerta sin llave y luego por una sombra ~ aunque lo pareciera, no era un pensamiento negativo, ni pesimista, tampoco la llenaba de inquietud porque ~ y no volverá a pasar por esto ~ bajó la vista en silencio hacia las magulladuras. En su mente visualizó el plan, creyó que solo era su imaginación, ni por un instante lo atribuyó al Don de los Ojos Rojos, pero la dejó absorta por un momento, lo suficiente para escuchar como un eco lejano, a seis celdas de distancia, lo que decía Cyrian sobre las Virtudes.

Sacudió la cabeza un momento, volviendo a la realidad.

- Qué? Disculpa, me distraje con otra cosa... ah sí lo de la Compasión - lo pensó un momento - Que aquí la tengan definida como un diccionario, no la hace ajena a ser vivida por el común de los mortales e inmortales, incluso alguien me dijo que era blanda, la última vez que toqué el tema, pero como tienes fijo en tu mente que la Orden es de lo peor y todo es hipocresía, y como no seré yo quien te genere un pensamiento diferentes, pues oye, eres libre de pensar que esto es por lastima, por más vil que sea esa emoción, pero allá tú. La ventaja es que la piel absorberá todo, no lo notarán mañana y este incomodo momento de "lastima" será un secreto, ja! -

Porque donde la delatara, estaría en problemas. Pero siendo optimista con ella misma, se daba cuenta que él no les diría nada, no por cubrirla, sino por el placer de frustrarlos por no abrir la boca en lo más mínimo.

- En otras noticias, te traje un poco de lectura amena. Ahora que termine con esto, nos vamos a entretener - remató con una sonrisa emocionada.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 18/03/13, 09:35 am

- Honestidad. Qué refrescante dentro de la Orden. - sonrió de medio lado a pesar del dolor que recorría cada una de las castigadas fibras nerviosas bajo el tacto de la pasta de aloe. - Admiro que al menos no escudéis vuestras intenciones detrás de alguna excusa fina como el papel.

Sin embargo aquel conato de que el ambiente volviera a relajarse, terminó de forma abrupta con la burla que hizo sobre su misión, sobre su búsqueda de justicia; el cambio esta vez estuvo también en sus iris, que comenzaron a adquirir de nuevo su tonalidad rojiza; si Cyrian hubiera tenido modo de saber el plan de huida improvisada que estaba pasando por la mente de la Iniciada, el nuevo grado de frialdad, estaría añadiendo un ' y me estrangulará para evitar que dé la alarma '.

Aunque lo cierto es que dicho plan había pasado por la mente del caballero ya, y lo había descartado por una serie de factores. En primer lugar, aún tenía la daga escondida dentro de la bota que la primera visita de Arale le había permitido recuperar de su sombra; sus captores estaban tan absolutamente seguros de su encierro que ni siquiera aún habían vuelto a revisarle; casi era un golpe de suerte oscura en medio de aquella mazmorra. Estrangularla era más lento que hundir la daga en su garganta y silenciarla,

En segundo lugar, por tentadora que la primera idea le resultara en aquel instante, sabía de primera mano lo rápida que era la Iniciada en realidad. En sus mejores condiciones, sólo su superior pericia en combate le había permitido mantenerle el ritmo. En aquel instante, herido y vapuleado, dependía exclusivamente de conseguir sorprenderla e inmovilizarla; no las tenía todas consigo con respecto a ser capaz de hacerlo en sus condiciones y el cuchillo estaba en su bota. Eso no hacía más fácil pillarla por sorpresa si decidía usarla para equilibrar la balanza de nuevo a su favor.

En tercer y último lugar, pero no menos importante, estaba su propio estado físico deteriorado. Aunque pudiera reducir y eliminarla lo suficientemente rápido y eficazmente, alguien tan herido era fácil de reconocer y notorio; no llegaría demasiado lejos fuera de las sombras sin que alguien advirtiera su presencia y estaría capturado en poco tiempo. Y esta vez, serían mucho más cuidadosos.

En definitiva, era un plan desesperado. Tenía uno mucho mejor ya en marcha, y no tardaría en ponerlo en práctica; pero aún quedaban detalles por atender...

De no haber provocado de nuevo la ira de Cyrian le habría contado sobre su extraño don al sanar. No importaba la gravedad de las heridas, ni el método que las sanara; fuera sutura, fuego, magia o tiempo; no dejaban marca alguna en su cuerpo, todo recuerdo físico de ellas desaparecía en poco tiempo; era otra de sus rarezas que jamás nadie había conseguido explicar con algo más convincente que un 'Pura suerte'; sin embargo, eligió el silencio como con sus otros interrogadores.

Silencio que acompañó a su renuncia a intentar cambiar su opinión sobre la Orden también.

Silencio que fue cuanta respuesta tuvo a su emoción al hablarle de la lectura que le traía.


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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 18/03/13, 01:01 pm

- Excusas son muy chambonas, finas como el papel como tu dices - interpretándolo como que el papel es muy delgado y se rompe, no como algo de sofisticación - pero es cosa de la edad supongo. Cuando sea más grande y haya vivido más seguramente tenga mejores excusas y no solo yo sino el mundo las vea como motivos. Te fijas cuantas veces se puede repetir una misma palabra para expresar una idea? - se refería a la palabra "cómo"

Lo que sí era cierto, es el hecho que pesar de su nueva frialdad, el asunto de ser estrangulada como parte del plan para escapar para que no diera la alarma nunca pasó por su mente. O que le llegara a hacer algún daño real. La razón era tan ingenua como ella misma, Cyrian mataba personas, era un peligro per se, podía atribuirsele cualquier profesión, pero no era un asesino. Todo esto, era pensamiento de la niña, porque no había sentido ese enerve de siempre cuando se cruzaba con un asesino, ese sexto sentido que le hacía erizar los vellitos de la nuca.

El escalofrío con él había sido diferente, había sido por la Sombra, así que no creyó un por ningún momento que fuera a estrangularle. Se le ocurrió algo peor ~ se quedará cayado hasta que lo haga y, sólo dirá algo dramático cuando este por cruzar la puerta ... así que me toca hablar para desviar su atención de sus intensiones~

- Es un gran truco ese - dijo refiriéndose a los ojos que cambiaban de color, incluso señalando con los labios al fruncirlos, pues tenía las manos ocupadas en terminar lo que hacía, las cuales volvió a detener mientras lo miraba muy fijamente, casi con intensidad, sin una sonrisa amplia, detallando como paso a paso se volvían rojos, en una tonalidad diferente a la que ella conocía del Clan, pero lo que la aliviaba era que en definitiva distaban un poco del color "sangre recién derramada" ~ deja el trauma ~ se regañó.

Sólo cuando se dio cuenta que no seguirían cambiando. Retomó lo que hacía y una idea realmente estúpida vino a su mente: si los ojos le cambiaban cuando se enojaba, tendría que verificarlo tratando de enojarlo más.

Obviamente, tampoco pensó en las consecuencias de tal cosa.

- Y ahora te vas a quedar callado, es así? Ah no, si tú te tomas como insulto, porque eres un niño sensible, que use sus palabras en su contra estas jodido - se limpió las manos en el pantalón y se levantó sin hacer una sola mueca de incomodidad por haber estado tanto tiempo en cuclillas - Esto ya estuvo, en un rato te deberías sentir mejor. Si la maza realmente es tuya, seguramente eligieron ese color para que saliera con tus ojos - comentó de nuevo con serenidad
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 21/03/13, 08:33 am

Los ojos de Cyrian no habían llegado al rojo sangre; de hecho, estaban lejos de su tonalidad más roja, ese color apenas había empezado a entremezclarse con el rojo, sólo lo suficiente como para que fuera evidente a simple vista. Aún así, los esfuerzos de la Iniciada de acentuar el curioso efecto, al menos por el momento no estaban dando frutos.

Pese a todo, hizo un asentimiento en seña de gratitud cuando le dijo que dentro de un rato se sentiría mejor, aunque tal vez fuera más correcto decir 'menos mal'. Si la Iniciada cejaba en su empeño de no dejarle, tal vez incluso pudiera llegar a dormir en la postura adecuada si la encontraba. Aunque, en su experiencia con el don de la palabra de la joven, realmente no contaba con que fuera siquiera a dejar de hablar en algún momento de la noche, mucho menos facilitar su descanso.

Especialmente, si, como le había dicho antes, se había propuesto evitar que lo hiciera.

De nuevo, el cambio en la actitud de Cyrian que había conseguido la Iniciada hizo que su comentario quedara sin respuesta; si bien la explicación que el caballero hubiera podido darle no hubiera sido mucho más satisfactoria. Era un rasgo de nacimiento, otra curiosidad como su piel sin marcas, en su infancia más de una vez había atraído miradas extrañas, pensando que quizás había algo extraño en el pequeño más allá de su voluntad inquebrantable. Sin embargo, con el tiempo, aquella pecuiiaridad quedó explicada como un mero capricho de la naturaleza. Nadie había encontrado más significado que ese.

Sin embargo, la última frase sí volvió a despertar el interés de Cyrian; al fin había vuelto a sacar el tema de su arma perdida, era la ocasión que estaba esperando para poder averiguar algo más. Le intrigaba que pudiera conocer un arma perdida hacía tantos años en el desierto de ceniza volcánica de Ur Shalasti.

- No fue por mis ojos. La piedra tenía un significado; era de un mineral conocido por los habitantes del lugar como "Roca de Sangre"; según sus mitos, su color rojo era porque estaba bañada en la sangre de todos aquellos muertos en defensa de sus habitantes. Un arma para alguien dispuesto a sacrificarlo todo por quienes amaba, dijeron. - No eran las palabras exactas, pero ya no tenía a nadie a quien defender, sólo le quedaba la ruta para hacer justicia a quienes había perdido, sin importar el coste, por lo que sentía que seguía siendo fiel al espíritu expresado entonces en aquelas palabras.

Seguía sintiéndose identificado con esa frase, trágicamente, puesto que no había sacrificio que no estuviera dispuesto a hacer para que los asesinos de Thym y Gisella pagaran el precio de su crimen, por demasiado tiempo postergado.


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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 21/03/13, 12:49 pm

Dulfary lo escuchaba con cierta fascinación y cuando Cyrian terminó de hablar, ella también permaneció en silencio, al menos por un momento, no fue mucho, pero en su caso, era notorio el silencio y el tiempo que este duraba.

En mas de una ocasión se sintió en el aire la tensión previa a que ella empezara con uno de sus monólogos, pero de inmediato pasaba, cuando cerraba la boca y pensaba mejor en lo que diría

- Por todo el resentimiento que tienes contra la Orden y los que fueron tus compañeros, estoy casi segura qué me dirás por respuesta, pero... - lo miro fijamente otra vez, incluso volvió a ponerse en cuclillas - dijiste que te dejaron morir, pero ... teniendo en cuenta lo que dices del arma, si no fue eso sino que te dieron por muerto? Te has planteado esa posibilidad? -

Su tono ya no era de charla, parecía más bien el de alguien que plantea las posibilidades más generales dentro de una conspiración, tratando de entender el contexto antes de exponer sus cartas

- Sacrificar todo por los que amas, incluye dar la vida, aunque eso les cree un hueco en sus corazones y almas. Según como lo veo, uniendo leyendas y rumores, te dieron por muerto y por eso incluyeron tu nombre en la bóveda de los pendones, pero quien recogió tu arma da por hecho que no tenías por qué morir en ese lugar en ese momento - su mirada se hizo aun más profunda, de nuevo como si escarbara en lo más recóndito de su ser - y la trajo de vuelta -

Sólo que Dulfary, no tenía idea de hacer una conspiración.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 21/03/13, 01:42 pm

- Contestad vos a eso, Iniciada; imaginad que vais en vanguardia de vuestro grupo, perfectamente a la vista de todos los demás, sólo unos pocos metros por delante. Imaginad que, de la nada, criaturas salen del suelo de ceniza y caen sobre vuestra montura y vos, y os derriban; os poneis en posición defensiva y pedís ayuda a gritos.... pero cuando mirais en dirección a vuestros compañeros, sólo veis sus espaldas mientras se alejan, para no volver, ignorando cualquier grito de auxilio.

La voz de Cyrian era de hielo mientras relataba el macabro escenario, como si estuviera hablando de algo totalmente ajeno a la realidad, pero Arale podía leer en el color de sus ojos y en el secreto que sospechaba de sus cambios, que era por una férrea voluntad que le mantenía sin dar a conocer más emociones.

- Ahora, imaginad que no vais sola en vanguardia; os acompañan dos de las personas que más queréis en el mundo y ellos caen como vos, pero heridos, muy heridos; podrían ser salvados con el Beso de la Dama o con ayuda, pero sin ella... morirán delante de vuestros ojos. Pero nunca recibirán ayuda. Decidme vos, Iniciada, como tres voces pidiendo auxilio justo a vuestra espalda pueden tomarse por tres compañeros caídos.

El caballero de las sombras apretó los puños... Recordaba la sensación de vacío que le devoró cuando al intentar llamar al Beso para evitarlo... descubrió que junto a sus compañeros, la Dama también había dado media vuelta.

- Sin duda, al regresar, contaron una bonita historia; pero en esa Sala están los nombres de todos los que alcanzaron el rango de Paladín, no sólo los que murieron con él. Tal vez dejaron pasar algún tiempo y regresaron por un bonito trofeo para decorar su historia, joven Iniciada, nada más. - dijo de modo descarnado. - Por eso, la justicia debe alcanzarlos.

Por eso, añadió para sus adentros, por la responsabilidad que acabó sobre sus hombros al descubrirlo, esa justicia debía venir de sus manos


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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 21/03/13, 02:10 pm

Dulfary mantenía los ojos en él, mientras le decía que visualizara el escenario, lo hizo, tanto así lo hizo que sus ojos estaban ahí, pero era notorio que su mente no. Esta estaba en el imaginario, soportado por los pocos conocimientos que tenía de Ur Shalisti tras su breve visita para recuperar el cuerpo de Katt.

Un ligero escalofrío le recorrió la columna al imaginarlo y seguía sin entender por qué, si eran hermanos de armas, se había ido como lo narraba Cyrian. En su Clan, sin importar la misión, el poco entrenamiento o la adversidad, el camarada estaba primero a no ser que hubiera caído del todo. Si un le quedaba respiración, era primero. No todos seguían esto por el pensamiento esperanzador de la fuerza afectiva, sino porque un kazekage con vida más, es aumentar la probabilidad de éxito de cualquier misión.

Parpadeó rápidamente. El impulso primario de Dulfary fue tomarlo de la mano para darle fortaleza y animo, reconfortarlo en su pesar aunque su voz fuera de hielo. El movimiento fue sutil, pero fue a morir en si propia rodilla, antes de acercarse siquiera de más a Cyrian. No tenía idea de como reaccionaría y tal vez era mejor así.

- Desconociendo la versión completa de la historia, tenía que preguntar - se justificó entre una explicación y otra - no puedo llegar a los libros que podrían decirme cual es la versión que se maneja aquí, porque alguien por ahí quemó esa sección de la biblioteca y no me dejan pasar. Y tampoco puedo ir por allí, sin levantar sospechas de la información que ya tengo, haciendo preguntas. Así que hasta ahora por fin tengo una versión, aunque sea sólo la tuya - lo dijo con calma, sin reproches, solo puntualización de los hechos con lo que contaba.

- Pero en algo te equivocas. En la sala están marcados de alguna forma los que, siendo paladines, murieron al servicio de la Dama - desvió, por fin, la mirada en otra dirección, con duda - o no - y un mueca mientras agregaba esas dos palabras, antes de volver la vista de nuevo a Cyrian. Guardó silencio un segundo mientras lo miraba, esta vez de forma pesada, estudiándolo de nuevo, para agregar muy lentamente - y tu nombre, está especialmente marcado, para el que sepa mirar -

Por qué darle el beneficio de la duda? Por la sencilla razón que la inscripción que bordeaba la maza o martillo o lo que fuera el arma, tenía más de una interpretación, si se guiaba por los rumores no autorizados de la Orden, por la forma decepcionada en que lo refería Devan, tal vez las palabras del muchacho fueran ciertas

"Hasta que la oscuridad sea purgada o su dueño la reclame"
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 21/03/13, 03:42 pm

No dijo nada ante la exposición que hizo como respuesta la Iniciada. No le importaban los demás puntos de vista; él sabía de primera mano lo que había sucedido aquel fatídico día de Ur, no necesitaba ninguna clase de registro al respecto, ni por supuesto, tenía interés en escuchar las excusas endebles que pudieran alzar sus antiguos camaradas

- Realmente marca poca diferencia, pero siempre había entendido que en la Sala de Blasones, los nombres se inscriben en el momento en que se alcanza el rango de paladín; tal vez la confusión sea por los que alcanzan el rango a título postumo. - dijo con sencillez y frunciendo el entrecejo.

-No me sorprende que mi nombre siga allí; ya os dije, seguro que los asesinos regresaron contando una bonita y heroica historia de lo ocurrido.- clavando sus ojos en Arale.- ¿Qué es lo que estais intentando decirme, Iniciada? ¿Qué tiene que ver la Sala con mi martillo de guerra?


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 21/03/13, 05:25 pm

- Veo... - comentó a lo primero que le contestó y trató de ordenar las cosas en su cabeza.

- A ti, nada. Lo siento muchacho, mi mundo aun no gira en torno a tus necesidades más allá de las básicas. Estoy tratando de ser yo quien entienda, armando el rompecabezas que es todo esto este asunto. Y es que sí, hay una bonita historia llena de heroísmo y héroes caídos y retirados en torno al arma en particular, no en torno a lo que les sucedió a ustedes, cómo decirlo, es la que está difundida, incluso en algunos círculos de entrenamiento. O sea, es la más aceptada por la Orden. Según a quien le preguntes te dirá más o menos lo mismo, que un Paladín, al que llamaremos Pepito, porque nadie me ha sabido precisar el nombre, con mucha cercanía a la Dama -frunció el ceño por un segundo - no pienses mal que sabes a que me refiero - y retomó el relato - le fue asignada una misión de esas horribles de las que incluso los Cazadores pasan saliva antes de aceptar y al volver, en lugar de contar las atrocidades que vio y vivió, pero había perdido a sus hermanos del alma, no solo el dueño del arma, sino más compañeros - hizo una pausa y se lo quedó mirando por un momento.

- Pero cuando volvió a Rhylia, algo pasó, porque dejó caer la maza, martillo o como sea que se llame el arma, en frente de las cabezas de la Orden, otros dicen que sólo delante de sus superiores, se sacó a sí mismo del registro de la Orden y se fue. Tan es así que no se sabe donde está o no se habla de él, que no he logrado saber cual es su nombre, se me ocurre hablar con la dulzura de Amaraia, pero... tsk - al decir dulzura, obviamente lo dijo con todo sarcasmo

- Hasta ahí, sí, todo muy bonito, muy de caballería, lo que me recuerda que ojala no se me olvide leerte lo que te traje, pero cuantas interpretaciones le puedes dar a la frase "Hasta que la oscuridad sea purgada o su dueño la reclame" si conoces mas de una versión de esa misma historia, aun antes de conocerte a ti? - sí, la extensión del léxico, para ser alguien que hablaba tanto, dejaba mucho que desear.

- Eso fue lo dijo antes de dejar el arma y nadie la puede alzar. Ahora, fíjate que eso no tiene mucho sentido. Si la maza de verdad es tuya y te dejaron a morir o este Pepito te dio por muerto, no tiene sentido que diga que tú en algún momento la vas a reclamar. Tal vez hay alguien que sí cree que estas vivo o que da por perdida la lucha de purga de la Oscuridad viendo que es más factible que revivas, lo que es medio tonto teniendo en cuenta cuantos necromantes hay en el mundo -

Se dejó caer en el suelo y miró al techo, el cual, en penumbra, no alcanzaba a vislumbrar.

- Es como si existiera, la verdad, la versión de los otros, la versión que le dieron a Pepito, la versión que dio Pepito y - volvió a mirarlo - la versión que me das.

Ni aunque manejara a la perfección el Don de los Ojos Rojos, podría ver tan profundo para armar todo el rompecabezas.

- Así que lo que tengo de momento es: Se les envió a Ur Shalasti, a mi no me pareció tan infernal, muy duro, sí, pero no tanto, aunque siendo tantos los que hablan así del lugar pues les haré caso, en fin, se les envió a Ur Shalasti, por lo que haya sido, varios paladines y caballeros, algo pasó y - lo señaló indicando que ahí venía su parte de la versión que armaba - fueron atacados por las criaturas a quienes todos temen, quienes iban al frente cayeron primero y las acciones del resto del grupo los volvió carne de cañon (¿qué es un cañon?), en algun punto perdiste tu arma y en punto difuso... Pepito sí regresa como la caballería que nunca llegó y sólo se lleva el arma de regreso, hasta acá, donde... - se quedó en silencio completando la frase en su interior "se pelea con los superiores por considerar el asunto injusto, enviarlos a morir solo porque sí, los acuso de ser turbios - les tira el arma a los pies y dicta una profesia que se convierte en faro de lucha de muchos, sí de esos que dices que son ingenuos como yo - bajó un momento la mirada, como si aun tratara de armar la historia.

- Tiempo después, resulta que no estabas muerto, estabas de parranda, y regresas, por la razón que sea, para no entrar a discutir de nuevo el asunto de venganza justicia, pero no pareces estar al tanto de las historias, así que no estuviste cerca de jasperia, y tienes la gran fortuna que ocurra el suceso más maravilloso que ha tocado tu vida: cruzarte conmigo. - sonrió con más encanto del que debería, esa sonrisas inapropiadamente adorables que llevan un trazo de alegría sin ser amplias, solo un dibujo, un breve instante.

Se rascó la cabeza y ladeo el cuello sin dejar de mirarlo, dándole un aire un tanto infantil, uno o dos puntos más allá de lo inocente

- Parte de lo que no encaja en todo esto, por contradictorio que sea, eres tú. ¿Por qué no estabas con tu arma cuando la encontraron, a donde te fuiste en ese campo? -
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 03/04/13, 07:24 am

De no haber estado ya sentado, Cyrian tenía que admitir que la impresión le habría obligado a hacerlo. Por un momento, apenas un breve instante, el caballero compartía la visión de Arale de estar frente a un rompecabezas pero con una sutil diferencia, ya que como un infante haciendo una travesura, él tenía una pieza más que ella, una que por el momento no iba a compartir.

Y esa pieza consistía en que Cyrian conocía a su hermano, y el tal "Pepito" encajaba en el comportamiento que siempre le había visto esgrimir en público. No lo reconocería en voz alta, pero la traición de aquel horrendo día en el desierto de ceniza que más hondo había herido al caballero de las sombras no fue la de la Dama como a menudo daban a entender sus palabras, sino la de su "puro" hermano, ya que, aunque la relación entre ellos se había deteriorado con el tiempo, nunca le había creído el hipócrita traidor que vio aquel día.

Otro punto fuerte a favor de su impresión de que Artix era ese paladín fue su descubrimiento en los registros de que su nombre faltaba.

¿Artix había regresado a por su arma? ¿Qué sentido tenía abandonarles a la muerte y regresar a por un recuerdo para pronunciar una profecía? Cyrian sentía que faltaban piezas, más de las que creía Arale.

¿Qué sentido podían tener aquellas palabras en realidad cuando las pronunció su hermano? Era probable que, si como había dicho la Iniciada, la profecía se usaba como inspiración, o bien el contexto o la formulación había sido cuidadosamente modificados a favor de los intereses de aquella farsante Orden. Ni siquiera estaba seguro de la exactitud que pudiera tener la verdad con la versión presentada.

Mientras se debatía con el mismo puzzle que la Iniciada en aquel breve momento compartido, su fachada exterior no era suficientemente sólida como para evitar que fuera evidente que ella, precisamente aquella inconstante, a ratos incoherente y siempre parlanchina Iniciada había conseguido la primera reacción no calculada del prisionero, una reacción de sorpresa e incluso de incredulidad. Pero aquello duró apenas un instante, antes de que la emoción fuera contenida por los fríos diques de la mente de Cyrian.

El caballero la miró tumbarse, evaluando las posibilidades. Pese a la momentánea zozobra, no se le había escapado un pequeño detalle del discurso de Arale, una mención muy extraña "incluso los Cazadores pasan saliva antes de aceptar"; llevaba mucho tiempo lejos de la Orden, pero estaba seguro que la rígida estructura de una organización tan fanática en apariencia no habría cambiado mucho, y ningún rango o posición dentro de ella recibía tal título. Y sí, sabía que debía tratarse de un título, puesto que los cazadores mundanos no reciben encargos, simplemente cazan; pero no mencionaría nada a ese respecto, al menos por el momento.

- Artix. - Dijo al cabo de un momento de silencio. - El nombre del paladín del que me habláis, estoy seguro de que era Artix. - añadió a modo de explicación, sin justificarlo. Sin embargo, su tono de voz daba a entender que no era simple especulación.

Cerró los ojos un segundo antes de añadir. - Conociéndole, y suponiendo que fueran sus palabras exactas esas y no un engaño de la Orden, puedo suponerle un sentido distinto. Si culpaba a la Orden de lo ocurrido en Ur Shalasti como sus actos parecen sugerir, podría significar que hasta que la corrupción que condujo a esa situación fuera eliminada o el daño hecho fuera reparado, algo imposible si había vidas perdidas. Al menos, algo así cabría esperar del Artix que yo había creído conocer antes de que me abandonara a la muerte. No hay razón para pensar que abandonara esa fachada tras aquello.

- Aunque no tengan sentido para mí sus actos, si es que en verdad regresó por el martillo. - Añadió mentalmente para sí.

- Para mí, la contradicción no está en ese punto, sino en, si no sabéis siquiera quien fue el que lo llevó allí, ¿qué os llevó a pensar que tengo relación alguna con él? - Sin responder deliberadamente a la pregunta final de Arale; el martillo de guerra quedó atrás por una herida en su hombro que hizo que acabara por no tener fuerza para sostenerlo y su rescate...

Su rescate era un asunto que no iba a discutir bajo ninguna circunstancia.


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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 03/04/13, 09:24 pm

En efecto, no había guardado silencio ni una vez en el tiempo en que estuvo hablando y teniendo ese debate interno, en voz alta. Sin embargo, el que no hubiera callado, no quería decir que no se diera cuenta de algunas cosas, en especial de aquellas que no tenían que ver con el oído.

El espía, ladrón, futuro asesino de paladines, sí era humano. No era tan "bicho" como ella había creído hasta hacia unos minutos. Había dejado traslucir una emoción genuina y a ella no se le había escapado. Algo, en lo más profundo del Equilibrio, la esencia del Viento y la densidad de la Sombra, se confabuló y unió fuerzas para que tuviera su lengua quieta al respecto, para que no hiciera ningún tipo de comentario y no perdiera ese pequeño instante de apertura real, por un inoportuno e imprudente comentario.

Pero hasta llegó el esfuerzo de las tres fuerzas combinadas. En cuanto dijo el nombre de ese Paladín Sin Nombre, a.ka. Pepito, se lo quedó mirando por un instante y supo, sin lugar a dudas, que olvidaría el nombre en cuanto saliera de la celda, si no era antes. Así que sin ningún tipo de sutileza o truco social, llevó la mano a su cadera, medio levantó el corto faldon que se producía con su indumentaria y de la bolsa de armas extrajo una pequeña libreta.

Atado a un cordel, había una fina barra de grafito, abrió la libreta en cualquier hoja y escribió con letras grandes que ocupaban casi todo el espacio "Arits" . A pesar de entender la X, lo hizo con S.

- Tal vez sea hora de dejar de llevarte por el rencor al tratar de armar tu propio rompecabezas... pero si tan bien conocías a este Artix, tal vez halla mucho más en el ... yonoséqué de la cabuya de lo que crees. Pero lo que dices es... muy raro... de hecho... NO tiene sentido - porque si lo tuviera, eso quería decir que en su casa... una de dos, Estaban mal informados, Le habían tendido una trampa al enviarla a investigar una institución que era un peligro por la Luz y no por la Oscuridad.

Y en su Clan, nunca estaban tan mal informados.

A pesar de lo rotundo de sus palabras, se tomó el cabello con los dedos un poco mas atrás de la frente y suspiró profundo

- Ains Yato... - dijo en apenas un murmullo y lo demás quedó en su mente ~ donde carajos andas... ~ sintió un nudo en la garganta y antes de volver a tomar aire, la pregunta de Cyrian la sacó de su desconcierto.

- Porque son pocos grupos de los que se habla tanto de un regreso tan accidentado de Ur Shalasti, el mismo incidente de Pep... Artix y que tú comentas, así que de ahí saco ese paladín tiene que ver contigo - para Dulfary era obvia la conexión, tanto, como no haber entendido a que se refería el prisionero. Pero respondió más bien dispersa en su mente, porque no estaba prestando atención a lo que pretendía entender Cyrian.

Lohengrin, Devan, Ireth, hasta Cyrian, eran demasiados, pensando en la corrupción interna de la Orden, unos de una forma otras de otra, cada cual con mayor o menor ingenuidad y ella, Dulfary, solo tenía cabeza para pensar, en cuales serían las palabras que escribiría cuando pidiera explicaciones al Clan
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 04/04/13, 01:07 pm

Cyrian cerró los ojos y dejó ir un suspiro antes de regresar al silencio, lidiando con su puzzle en su cabeza. Tanto era así que Dul podría llega a pensar que se había quedado dormido de repente, pero ambos eran más que conscientes que el escozor y el aún dolor que recorría el cuerpo del antiguo paladín no lo hacían posible.

- En eso estoy de acuerdo con vos. - dijo al cabo después de un largo rato en el que él estuvo en silencio, y sin prestar atención a las palabras del discurso de Arale. - No tiene sentido.

El caballero se llevó la mano pensativo a la barbilla. Sólo veía dos escenarios posibles con lo que sabía; o todo el asunto era una mentira absoluta y un montaje para revestir de gloria y profecía lo que había ocurrido o al puzzle que manejaba le faltaban más piezas de las que él mismo había pensado en un principio; y el pensamiento que vino a continuación le hio fruncir el entrecejo; y es que el único modo de averiguar la verdad era correr un riesgo que la voz de la razón calificaba de locura.

Sin embargo era algo que no podía dejar de hacer; tan pronto ejecutara su plan de fuga... Tenía que ir a la Sala de Blasones. Era como si, después de escapar del mordisco de un lobo, antes de apartarse, le tirara del rabo; pero aún así...... Aún así, era más razonable que un regreso a Rhylia en el futuro próximo; no sentía ningún deseo de postergar la resolución de aquel complejo acertijo con el que había tropezado.

Sólo le faltaba una diminuta pieza a su plan de fuga. Seguía estando desarmado de no ser la pequeña daga que escondía en su bota; eso añadía a todo el asunto toda una dimensión de locura nueva. Aunque...

Una media sonrisa extraña se dibujó en el rostro del caballero de las sombras, mirando ¿casi con gratitud? a la Iniciada y a la formulación de su hermano. De pronto se encontraba deseando que las palabras fueran exactas...

...Ya que como su dueño, podría reclamarla y solucionar el problema de ir desarmado. Dos aves de un sólo virote.

El Mundo en Movimiento y la Armonía del Caos le mostraban la senda.


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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 04/04/13, 01:18 pm

- Ves que sí? - dijo como confirmación a que ambos estaban de acuerdo en que ella razón que el asunto no tenía sentido y que él tenía que admitir que ir por la vida matando paladines sin tener toda la historia que había atrás, no era un buen plan.

Y el silencio reinó entre ellos por un momento, tras las ultimas palabras de Dulfary. Un silencio largo en el que la niña pudo escuchar con claridad la fuerza del par de pestañeos de perplejidad que siguieron a la única reacción que captó de Cyrian, pero tras la cual no hubo una adición adicional.

Sabía que algo tramaba, esa sonrisa no presagiaban nada bueno. Sobre todo porque su respuesta natural no calculada fue devolverle la sonrisa, cálida e inocente la suya y luego... nada.

Solo dos pestañeos de parte de Dulfary a la espera de qué seguía.

- Ajá - el silencio reinante se rasgó casi dolorosamente, la expresión, que no llegaba a catalogarse de palabra, fue dicha con más énfasis y volumen del que esperaba y ella misma se sobresaltó un poco por el cambio - y esa sonrisa, qué? o qué? de qué? - lo miró confundida.

De verdad no diría nada más?
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 04/04/13, 01:38 pm

Cyrian se encogió de hombros. - Sólo pensaba, Iniciada. Me gustan los juegos de lógica; de modo que esta clase de acertijos son un entretenimiento que no esperaba tener en este calabozo. - Dijo, siendo estrictamente sincero, aunque la razón principal de la sonrisa fuera otra, la ironía de que la mujer que era la responsable de su encierro, pusiera en su mano la pieza que le faltaba para tener la llave de su libertad.

Cerró los ojos y un pequeño quejido se escapó de sus labios por una punzada en su abdomen cuando se recostó mejor contra la pared. - Bueno, Arale o Kaede o lo que sea.. No tengo más que deciros. ¿Decíais algo de una historia?

En realidad, no podría estar menos interesado en escuchar un cuento, pero... Planeaba dar una cabezada y, dolorido como se encontraba, cualquier ayuda era bienvenida.


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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 04/04/13, 02:25 pm

- Oye! no te pongas de remilgoso que el que empezó con el cuento de los arboles y los nombres fuiste tú, yo solo me adapto! - protesto a la ofensiva por sus palabras, pero nada en las de ellas evidenciaba molestia o enojo. - Además, no seas odioso que luego pasas por mal educado, niño, yo no te digo Sauce, Cyrian, Prematapaladines, o lo que sea, cuando me refiero a tí - Al revés, parecía tomárselo con humor.

- No te muevas tanto - lo dijo un poco mas seria - sin saber si esta gente loca te va a curar o algo mañana, es mejor que no te hagas doler tu solo - sin embargo, no hizo intento alguno por acercarse donde estaba él. No podía ayudarlo más y si se acercaba demasiado... prefirió no pensar en eso.

En su lugar le dio un vistazo a la puerta cerrada, por encima del hombro y durante más de un par de segundos. Sí, era mejor no pensar en ello, teniendo en cuenta la insensatez que pensaba cometer.

- Yo creo que sí, que aun tienes muchas que decir y me atrevería a pensar que hasta quieres decirlas, pero te quedarás callado porque te puede el orgullo y el saberte en control de toda situación en la que te encuentras... - aun miraba la puerta por sobre su hombro cuando lo dijo y agregó entre dientes - aburrido... Igual lo que tenía planeado para el día de hoy, no lo puedo llevar a cabo, no pensé que no fuera a tener nada de luz, podría leer, pero la letra no es tan grande como poder hacerlo sin que luego me ande doliendo la cabeza - Aun así, mirando a la puerta, se le ocurrió cómo solucionar el asunto.

- Bueeeno, en el peor de los casos, solo te escapas - se levantó con la misma fluida agilidad con la que solía moverse y se acercó a la puerta y trató de abrir la portezuela, sin éxito, así que abrió la celda, corrió la puertita y volvió a cerrar. Mejor, así estaba mejor, había más luz.

Lo curioso era la forma en que ella misma se dificultaba las cosas, pues todo eso lo hizo sin haber guardado la libreta de la que pendía el lápiz de grafito. Sólo lo hizo cuando regresaba, derecho al fondo de su bolsa de armas.

De un bolsillo sacó un papel, se sentó y se quedó quieta. Estaba encandilada. Desde el momento en que abrió la puerta, lo estaba, no veía gran cosa por el exceso de luz en la retina y necesitaba un poco más de tiempo.

- Como se supone que estuviste por acá, esto no debe ser nuevo para ti, pero, con todo lo que hemos hablado sin duda te vendrá bien recordarlo - lo que decía estaba de más. Aun más que cualquier otra cosa que dijera en el pasado. Pero lo decía para quemar tiempo, para que no se diera cuenta que estaba encandilada.

Desdobló el papel y empezó.

- Dice así el Breviario de... la Caballería: La energía espiritual del Camino utiliza la justicia y la paciencia para preparar tu espíritu - hizo una pausa y lo miró, antes de regresar al papel, sabiendo que le daba más herramientas.

- Éste es el camino del... Caballero: un camino fácil y al mismo tiempo difícil, porque obliga a dejar de lado las cosas inútiles y las amistades relativas. Por eso, al comienzo se vacila tanto antes de seguirlo - ~ a mi no me dejaron opción, pero lo sigo con gusto ~ pensó para sus adentros - He aquí la primera enseñanza de la Caballería: tú borrarás lo que hasta ahora habías escrito en el cuaderno de tu vida: inquietud, inseguridad, mentira. Y escribirás, en lugar de todo esto, la palabra coraje. Comenzando la jornada con esta palabra, y siguiendo con la fe en... - vaciló, fue notorio porque no había borrado la palabra Equilibrio y por poco la dice - la Dama, llegarás hasta donde necesitas -

Volvió a mirarlo como si la lectura fuera un ejercicio de aula y retomó con lo que había encontrado en la biblioteca

- Cuando el momento del combate se aproxima, un Caballero de la Dama está preparado para todas las eventualidades. Analiza cada estrategia, y - mezcló con lo que se hacía en su Clan - pregunta: “¿Qué haría yo si tuviera que luchar conmigo mismo?” - dejó de leer - Yo no sé, creo que nos quedaríamos quietas, o hablando, sí, llevaría refrescos para la larga jornada de charla - sonrío abiertamente y retomó la lectura con lo que sí venía de la Orden de la Dama - Así, descubre sus puntos flacos. En este momento, el adversario se aproxima; trae la bolsa llena de promesas,
tratados, negociaciones. Tiene propuestas tentadoras y alternativas fáciles -
movió el indice mientras decía esto ultimo, sin levantar los ojos del papel.

- La pregunta es - ahora si volvió a mirarlo - quien es el adversario? No será ese que dices que es el que se queda contigo al final del día? - no había un ápice de burla o humor en el tono en que lo dijo, era más bien solemne, casi inquieta.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 05/04/13, 05:44 pm

- Las lecciones que me impartieron a mí no eran exactamente esas, pero es frecuente. El culto a la Dama tiene tanto tiempo que muchos de sus dogmas han sido estudiados desde incontables ángulos. - Contestó, en voz bastante baja. El cansancio empezaba a ganar terreno y Cyrian no tenía demasiada voluntad por oponerse, habida cuenta de lo que había de suceder si todo iba según lo previsto.

Bostezó despreocupadamente. - Fui aleccionado en las Ocho Virtudes del paladín, honestidad, compasión, valor, justicia, sacrificio, honor y espiritualidad, que se derivan de los Tres Principios fundamentales, coraje, verdad y amor. - dijo como si fuera algo evidente; y es que lo era, cualquier Iniciado debía conocerlos, sin prácticamente importar si habían formado parte de su adoctrinamiento o no. Eran parte del credo de la Dama y sus paladines más que nadie debían encarnar estas virtudes.

Hipocresía sobre hipocresía, por la experiencia de Cyrian; tal vez no en todos los paladines, especialmente en los más jóvenes, pues como rezaba el viejo dicho "Un caballero de brillante armadura es uno que aún no ha puesto a prueba su metal", pero el conjunto de la Orden y la deidad misma, no tenía duda alguna. Era prueba viviente de ello.

Dedicó unos segundos al silencio, tantos que Dulfary podría haber llegado a pensar que se había quedado dormido, antes de responder finalmente a su pregunta.

- No, quien está al final del día conmigo no es un adversario. Nada más lejos de la realidad; quien está al final del día conmigo es la verdad de mis actos y el precio de mis errores y el recuerdo de aquellos que necesitan que la justicia deje de haberles olvidado. - Negó suavemente con la cabeza. - No son mis adversarios, son la determinación tras la hoja de mi espada y el recordatorio de que mi deber aún no está cumplido.

- La verdad nunca es un enemigo, Iniciada; puede ser un arma empuñada por ellos, puede ser dolorosa, pero nunca es el enemigo.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 06/04/13, 01:09 am

Por extraño que pareciera, mientras hablaba de los principios y virtudes de la Dama, desde el punto de la doctrina de la fe, Dulfary lo escuchaba y miraba con cierta fascinación que podía ser confundida con idolatría.

No era la primera vez que los escuchaba. En clase, en libros, en arena de entrenamiento, con Devan, dela boca de Ireth, los había escuchado más de una vez, pero de esa forma tan racional y fría. Era casi como pararse un momento a escuchar a los Ancianos del Consejo a hablar sobre los preceptos kazekage. No tenía la apatía de quien recita por monotonía y costumbre, o la pasión de quien cree que el mundo ha de vivirlos porque lo hará un lugar mejor o el tono estricto de quien realmente lo interioriza y lo vive, más allá del contexto en el que se encuentra.

De ahí venía la fascinación y la forma absorta en la que lo escuchaba y el brillo anhelante en sus ojos por seguirlo escuchando. Al punto y sin matices. Ta, Ta, Ta.

Tomó el impulso para decir algo. Los preceptos kazekage eran muchos más, sin embargo nunca puso suficiente atención para saber si se agrupaban así de organizados. Era muchos, 114 si su memoria no fallaba, pero siempre habían dicho que con el tiempo, no era necesario sabérselos como lección de cátedra sino que simplemente estaban ahí, con uno, bordeando el camino del equilibrio y la propia paz interior. En varios puntos tocaban eso de lo que hablaba tan practica y lógicamente Cyrian, honestidad, coraje, justicia, sacrificio, honor, verdad y espiritualidad; se moría por compartirlo con él, exponer su punto desde la visión del Clan, así ella no la tuviera completa o siquiera entendida como para decírsela a otro, pero simplemente dejó salir el aire, con un nudo en la garganta y guardo silencio absteniéndose de todo ello y tuvo que respirar repetidas veces para darse calma a sí misma.

Coincidió con los segundos de silencio del prisionero. Los segundos fueron mucho más largos, porque incluso ella calló y se dio el tiempo de bajar la vista.

Ni modo, si no podía decir nada, no lo diría, era cuestión de seguir. Sin embargo se preguntó hasta que punto tenía sentido y motivo todo eso. Lo había escuchado cansado, visto su bostezo gracias a la luz gris que se filtraba por la portezuela. Su día había sido horrible, no podía hacer mucho más por ayudarlo y... e hizo que su mente se mantuviera en silencio por un instante, solo para escucharle la respiración. Estaba quieto, callado, respirando acompasado.

¿Se había dormido?

No sintió ningún tipo de enojo cuando lo más profundo de su mente le dijo que sí y que además era lógico.

Tampoco se sintió traviesa o maliciosa cuando con el mínimo de esfuerzo se incorporo, quedando a cuatro patas y acercó el dedo con cuidado para picarlo y comprobar hasta que punto realmente dormía o se hacía el dormido.

De ahí su sorpresa y el sobre salto que la envió hacia atrás cuando volvió a hablar. Se sonrojó y se hizo la desentendida respecto a lo anterior, así no le preguntara nada

Y con o que dijo, toda aquella idílica adoración que había en sus ojos se perdió para dar paso, primero a la decepción y luego a la compasión que se había negado a mostrar el interrogador designado para tal fin.

Se humedeció los labios y pasó saliva.

- La verdad no es arma, ni aliada, ni enemiga. La verdad simplemente es y existe por sí misma para sí misma - dijo en voz baja, bajando a su vez la mirada a algo realmente interesante entre sus ojos y el duro y frío suelo - Pero varía según los ojos que la ven... - se acomodó el cabello detrás de la oreja, aunque prácticamente no lo necesitara - aunque sea una... sola... - una idea pasó rápidamente ante sus ojos y volvió a levantar la vista, clavandola de nuevo mucho más profundo detrás de los ojos Cyrian y negó despacio.

Había esperanza. El don de los Ojos Rojos se activó por sí mismo revelándole un Corazón Negro como el Carbón con Vetas de Alabastro(TM). En esas vetas era donde ella veía la esperanza; aunque toda la charla daba esa impresión, aun creía que con él no todo estaba perdido, sin embargo...

- La elfa psicópata me cuestionó muy dura sobre esto mismo - no se sorprendió en lo absoluto cuando se dio cuenta que no le hablaba a él, sino a ella sí misma. El corazón le latía con muchísima fuerza y su respiración por un instante se hizo pesada - una vida que costará cuatro? - dijo el número al azar, desconocía el número de paladines por asesinar - eso en el mejor de los casos, pero siempre he sido demasiado optimista - hablaba despacio y sin levantar un ápice la voz, se acomodó el pelo detrás de la otra oreja sin dejar mirar eso que estaba más allá de los ojos del ex paladín, que simplemente hacían de ventana - Me niego a aceptar que el alabastro no es más fuerte que el carbón... -

Sin dejar de mirarlo, perdida en sus propios pensamientos y en la visión de ese tan duro que se le comparaba con dos rocas, se levantó con un movimiento fluido que solo se vio interrumpido con el sonido sordo del choque de su cabeza contra el techo bajo de la celda. Sólo en ese momento apartó la mirada, cerró los ojos y se agarró donde se pegó con un improperio que más parecía un sollozo, seguido de un golpe al techo con la mano.

Lo que sea que estuviera diciendo o pasando por su mente, simplemente se perdió en su pataleta contra la estructura.


Última edición por Dulfary el 06/04/13, 02:51 pm, editado 1 vez (Razón : Incluí un (R))
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 11/04/13, 11:58 am

Los ojos del caballero de las sombras no rehuyeron en ningún momento la mirada de la Iniciada; al contrario, cuando los rojos de la mujer con aquel brillo sobrenatural que en ocasiones el juego de tenues luces y oscuridad en el que estaban le otorgaba a su peculiar color, los castaños de Cyrian se clavaron en ellos, como si acaso buscaran ver tras ellos. Como si acaso también estuvieran buscando algo; una razón para rebatir su idea original, un motivo para creer en ella... Tal vez un antiguo resto del Cyrian paladín en busca de un rayo de esperanza en la que no podía evitar ver como corrupta hasta el tuétano de sus huesos Orden.

- Cuidaos de ese razonamiento, Iniciada. Dije que puede ser usada como tal por un enemigo, sin importar si es un arma o no. El corazón humano es astuto y artero; puede negar la visión de la verdad como método para protegerse. Y entonces, es entonces cuando alguien puede atravesar el alma con ella y dejar una herida que jamás cierra. - La voz de Cyrian sonaba tal vez menos fría, poniendo intención en sus palabras, como si de veras le importara que aceptara aquella advertencia. - La verdad existe sin más, sin importar nuestra percepción de ella. - Una sonrisa de medio lado se dibujó en su agotado rostro.- Y aún así, es distinta para cada uno. Pero eso no significa que no pueda ser usada.

No entendió la referencia a la "elfa psicópata". ¿Tal vez era Amaraia? Había llegado a sus oídos el persistente rumor de que tenía sangre élfica en sus venas y su comportamiento "polémico", pero no tenía modo de confirmar ese pensamiento. Del mismo modo, no entendió porqué tuvo que reprimir el impulso de corregir el número a cinco, que era el número que tenía por delante para cazar.

Pero, sorprendentemente, sí entendió la referencia a ambos minerales; como si el puente entre sus ojos clavados los unos en los ojos hubiera susurrado a su subconsciente lo que la mística mirada de Arale había visto. Y no pudo evitar dejar ir una pequeña risa, carente de toda burla y sarcasmo. No, la emoción que había en la risa era cansancio, el cansancio de quien lleva demasiado tiempo con el mundo sobre sus hombros.

- Cuando las llamas tocan el alabastro, éste sólo da un poco de calor y deja cal y sal como recuerdo. El carbón arde con la fuerza de un infierno desatado, de una forja hambrienta; esa es la fuerza que necesito ahora, Arale, y el precio que el destino ha puesto a mi búsqueda.

- No importa que tras ello, sólo queden cenizas y humo. - terminó en voz alta, cerrando los ojos, rompiendo aquel lazo que sus miradas habían creado en aquel pequeño instante de eternidad.

- ¿Qué es lo que realmente quieres? - le susurró al oído un recuerdo lejano y doloroso; y aún así, el recuerdo que le daba la fuerza para seguir adelante.

Sólo abrió los ojos cuando escuchó el golpe sordo de la cabeza de la Iniciada contra el techo de la celda. - ¿Os habéis hecho daño? - acercándose para examinar el daño que se pudiera haber hecho en la cabeza. - Deberíais ir a poneros una compresa fría. - mientras su voz regresaba a su tono habitual, indicando que el momento había pasado para siempre...

...Y sin embargo... - Gracias por vuestra compañía, Iniciada.

Y para su sorpresa, lo decía de corazón.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 11/04/13, 02:29 pm

Al fondo de los ojos de Dulfary, por raro que fuera, lo que había era esperanza, clara nítida y pura, y una fe que poco o nada tenía que ver con la Dama y por tanto no se semejaba al fanatismo o fervor de otros dentro de la Orden. Esperanza y fe en Cyrian propiamente dicho, en la escasa luz que veía en él.

Tal vez por eso a ella no le importaba en lo más mínimo que se hurgara en su interior. Respecto a lo que ella, no tenía nada que ocultar, sólo lo de la maldición que cargaba y su forma real, pero aun viendo que era una niña en el interior, la mayoría lo tomaba como un problema interno, no como algo que no "casa".

Guardó sus palabras para sí misma y no replicó sobre estas, así se pasara el resto de la semana pensando en ellas y en todos los significados que le pudiera dar... además de darse cuenta que estaban de acuerdo en que la verdad era una sola y a la vez distinta.

Era tal vez la primera vez que la llamaba Arale y no solo Iniciada o "como sea que te llames", pero más que ese hecho, fue la calma de su tono, un poco más humano, lo que le hizo avivar esa llama de esperanza en que dentro de toda esa coraza de frialdad y dureza sí que había un ser vivo y que negara lentamente a sus palabras, primero, y luego con un poco más de energía, desestimando el que en verdad fuera ese infierno lo que necesitara.

Como fuera, todo ello, por el tiempo equivalente a dos vueltas de reloj, dejó de ser importante. Lo único que había era el hormigueo que se extendía por su cráneo producto del golpe, expandiendo el dolor en una ola lenta y molesta, que le humedeció los ojos. Al volver a enfocar la vista se lo encontró demasiado cerca de ella, pero por alguna razon, no se sobresaltó ni se puso, físicamente, a la defensiva.

El lugar del golpe lo cubría con una mano, al momento de preguntarle.

- No! - sonó tajante pero en lo absoluto adulto. Mas bien fue un "no" que se oyó como un "ño" e increíblemente mimado. Una mentira delatada en sí misma que, además, se desmentía en la forma en que se quitó la mano de la cabeza, donde recibió el golpe, para mirarla como si esperara encontrar sangre. Al no verla pareció aliviarse un poco y volvió a ponerla en el punto del golpe, mordiéndose el labio.

- Sí, me va a tocar ponerme algo - la voz le sonaba a quejetas, entrecortada resistiendo la ganas de echarse a llorar - estoy bien, no es necesario que finjas preocuparte - sonó mucho más infantil, a pataleta de despecho - claro, la visita sí, pero las arepuelas que no me podré comer porque se me acabaron y acá no las hacen, no las agradeces - parecía una niña a punto de ponerse a llorar, pero tras tomar aire varias veces en lo que pasaba el hormigueo, retomó la compostura y le dirigió una sonrisa, cálida, con la que indicaba que todo estaba bien, que solo había sido un golpe tonto y hasta pedía disculpas por tratarlo así.

Se acercó despacio a la puerta y lo miró girándose tan solo un poco.

- Cyrian... - no supo qué era lo quería decirle, más bien como decirlo. No había nada que dijera que lo hiciera desistir, desde su punto de vista en ese preciso instante, de matar a los demás paladines. Y aun así había cierta melancolía en su tono al decir su nombre. Suspiró profundo y volvió a sonreír - No te extrañe que en el lugar mas remoto recibas una tarjeta de agradecimientos mientras yo aun me reviento la cabeza tratando de establecer el costo en vidas de respetar otra... - se agachó, cerró la portezuela y cerró la puerta de la celda tras de sí.

La última frase tal vez no estaba bien articulada, pero a Dulfary le tenía sin cuidado, suponiendo que se hubiera dado cuenta.

Cinco minutos después, cuando no se escuchaba nada, ni se percibía ni un nuevo movimiento además de los pasos ligeros de Dulfary al alejarse, ya debía ser demasiado obvio que la "Iniciada" no había puesto llave a la celda. Quizá, el que la sombra de sus pies por debajo de la puerta haya permanecido un instante largo antes partir del todo, indicaba intencionalidad.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 07/05/13, 11:19 pm

Cyrian dejó ir una curiosa media sonrisa, negando con la cabeza mientras volvía a ocupar su lugar en la celda; ni siquiera el dolor de sus golpes esta vez hizo mella en ella, divertido con la indignación por sus arepuelas. En su fuero interno, decidió que si se presentaba la ocasión propicia, le haría llegar algunas para reponer las que había empleado en él.

Sin embargo, la sonrisa no duró demasiado, borrada por lo siguiente que dijo la Iniciada. No por molestia ni por sentirse ofendido sino porque... en cierto modo marcaba el final del paréntesis que representaban las visitas de ella, decididamente menos desagradables que los periodos de privación o de tortura, o el eufemismo que se quisiera usar para el interrogatorio al que le sometían.

- No os torturéis por mi causa, Iniciada. Estáis siendo más honesta con el espíritu tras los ideales de la Orden de lo que lo es ella misma. Vos podéis controlar vuestros actos, y no los de nadie más. Eso corresponde a la justicia.- dijo a su espalda mientras se marchaba de su celda, con la frialdad instalada en su voz, pero honestas.

No se le escaparía el detalle de su celda abierta, ni el de la duda o intencionalidad que reveló el que los pies de la mujer quedaran en el resquicio de alivio de oscuridad, porque era demasiado generoso llamarlo luz, que se filtraba bajo la misma, pero no iba a actuar acorde a ello. Pese a todo lo demás, la experiencia le había enseñado a ser precavido, incluso con su propio instinto. Ya había bajado con Arale la guardia en una ocasión y el resultado había sido una flecha envenenada.

No había nada que garantizara que al otro lado de la puerta no hubiera algo similar y no iba a correr ese riesgo.

Además, había algo de justicia poética e irónica en su plan original que no era tan sencillo de ignorar; pretendía dejar un mensaje claro y nítido como el cristal; y ya tenía los medio para ese fin. Con un dolorido gemido, se colocó su camisa de vuelta; el mero roce bastaba para hacerle ver las estrellas, pero la iba a necesitar para el día siguiente. Tanto como el cuchillo que sentía en el interior de la bota.

Sólo esperaba que el gesto de compasión de la Iniciada no lo arruinara todo. Eso quedaba en manos del caos, en las suyas sólo quedaba descansar tanto como le fuera posible. E intentar recordar aquel sueño recurrente una vez más...

Por fortuna, el caos demostraría seguir de su lado por el momento, igual que la fortuna; cuando los pasos del grupo de interrogadores en el de otro modo silencioso pasillo empezaron a resonar en la celda, sin moverse un ápice abrió los ojos; determinado a reaccionar ante lo que quiera que se avecinase. Todos los músculos del caballero se pusieron en tensión; si el guardia advertía que la cerradura estaba abierta, tendría que salir y matarlos con urgencia y premura o puede que su oportunidad se perdiera; sin embargo, el guardia no haría tal cosa. ¿Por qué? La razón sería algo sobre lo que Cyrian no podía más que especular. Tal vez, siendo temprano en la mañana o tarde en la noche (el caballero no tenía ninguna indicación de ello), el guardia estaba demasiado dormido como para advertirlo; tal vez, lo achacó a un descuido suyo y se alegró de que el prisionero no hubiera reparado en ello; tal vez fuera el miedo a que le achacaran una incompetencia así...

Lo único importante fue que el guardia guardó silencio a ese respecto; y los interrogadores entraron de nuevo en el diminuto espacio de la celda. La paladín, la única del trío que parecía poseer el Beso, se adelantó al grupo y extendió su mano irradiando aquella nauseabunda luz sobre el prisionero; y Cyrian no pudo menos que alegrarse del súbito alivio en el dolor de su cuerpo, por muy repugnado que se sintiera por recibir el toque de la Dama...

- Está listo. - Dijo la mujer, incapaz de ocultar del todo la incomodidad en su voz; Cyrian hizo un esfuerzo consciente para evitar sonreír de medio lado, satisfecho de saber que la semilla que había sembrado el día anterior seguía germinando. "Un enemigo preocupado o angustiado, es un enemigo distraído. Un enemigo distraído es un enemigo derrotado." le había dicho una vez su maestro; él corregiría la última palabra por "muerto" en aquella ocasión.

Sin darle tiempo a disfrutar de su recuperado bienestar, los dos varones le colocaron los grilletes en las manos y, a empujones, le sacaron de su celda y comenzaron a guiarle hacia la sala de interrogatorios. Probablemente con la intención de acabar con ello pronto y esperando un día más productivo que el anterior. Ambos estaban encaminados a una gran sorpresa.

- Quitadle el jubón. - Ordenó el cabecilla a los otros dos paladines, tan pronto la pesada puerta de roble reforzado con metal se cerró tras ellos.

La paladina comenzó a soltar los grilletes con los que habían traído a Cyrian, en tanto el otro, el encargado de la parte física, miraba al caballero de las sombras con un odio escondido a duras penas. Hecho esto, volvieron a descubrir el torso del prisionero y lo acercaron a las cadenas de las que lo habían suspendido el día anterior, con la macabra iluminación de aquellas velas de sebo sujetas en candelabros en el muro. Una imagen ideada para inspirar el temor, que hacía que el joven tuviera que luchar contra su sonrisa.

Cuando comenzaron a tensar las cadenas para volver a colocarle con los brazos en cruz, esta vez fue Cyrian quien rompió el silencio. - Mediante el entrenamiento intenso, el paladín se vuelve rápido y fuerte. No es como los demás hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado por el bien de todos. Tiene Compasión. Ayuda a sus hermanos hombres en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no se presenta, hará lo posible por encontrar una. - De nuevo los interrogadores se miraron entre sí; una vez más citaba las enseñanzas de la Dama; una vez más, utilizaba palabras que hacían parecer que traicionaban su fe.

Pero el encargado de la parte física no iba a dejar que esta vez tomara las riendas de modo tan fácil. Golpeó duramente su abdomen con todas sus fuerzas, dejando al antiguo paladín sin aliento y arrancándole un quejido ahogado. Más muestra de dolor que todo lo que habían conseguido el día anterior. Se sonrió; era un comienzo. - No eres mi hermano hombre, sino mi enemigo.

Cyrian boqueó un poco, como si le costara recuperar el aliento... Tardó un par de segundos en reponerse lo suficiente como para seguir hablando, citando de nuevo, sin inmutarse. - Los paladines no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un paladín es cortés incluso con sus enemigos; sin esta muestra directa de respeto, no son mejores que los animales. Un paladín recibe respeto no sólo por su fiereza en batalla, sino también por su modo de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior de un paladín se vuelve evidente en tiempos difíciles. - El interrogador afirmó su boca, rabioso por haber caído en la provocación de la primera cita de Cyrian.

El interrogador jefe intervino antes de que de nuevo recibiera un castigo físico. - Nosotros somos paladines, estamos familiarizados con el texto de Liderazgo, prisionero; no son nuestras intenciones ni motivaciones las que están en tela de juicio. ¿Has sido formado en los rangos de la Orden?

El prisionero sonrió de medio lado, eligiendo con cuidado la siguiente cita. - El auténtico paladín sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo. - Miró a los ojos del interrogador jefe, antes de añadir, esta vez de sus propias palabras. - Y esto es una verdad tan evidente como que una luz proyecta sombras.

Y con estas palabras, y sin dar tiempo a responder de modo alguno a sus palabras, Cyrian se sumergió en las sombras titilantes de las velas de sebo.

La perplejidad les duró un segundo. De pronto, su infiltración tenía mucho más sentido y su ignorancia ponía en serio peligro de fuga al prisionero y la información que hubiera conseguido. La paladina, repuesta tras el segundo de sorpresa, comenzó a recitar el conjuro de ancla dimensional que habían situado en su celda, pero, imprudentemente, no en esa sala.

Pero contra Cyrian, un segundo de sorpresa, era demasiado tarde. La paladina comprendió esto cuando de su sombra surgió el prisionero fugado, y dejó de importarle cuando una daga, que no sabía de dónde había salido, entró por debajo de su mandíbula y atravesó su paladar, otorgándole la gracia de una muerte rápida. Su ya cadáver aún no había comenzado a desplomarse cuando el caballero de las sombras volvía a sumergirse en la que había usado para salir.

- ¡Da la alarma! - gritó el paladín que había sospechado siempre que Cyrian no estaba vencido al cabecilla que observaba con horror a la mujer caer. Como un resorte, reaccionó, corriendo en pos de la puerta, llamando a la guardia a gritos; o al menos intentándolo, pues la tercera palabra que iba a surgir de su garganta se convirtió en un inteligible borboteo cuando la daga se clavó en su nuca hasta la empuñadura, atravesando columna y tráquea.

Esta vez, el caballero de las sombras no se sumergió en una, sino que sus ojos, rojos como la sangre, se clavaron en los del torturador restante; le había mostrado que la magia no iba a salvarle, le había mostrado que correr o gritar no iba a salvarle y sólo tenía sus puños para defenderse de aquella daga que goteaba sangre...

- Ponte los grilletes. - Dijo con su voz completamente cargada de frialdad; y el interrogador conoció por vez primera el terror y la indefensión. - Esto es, si quieres un destino diferente al de tus amigos...

El paladín se encontró obedeciendo antes de pensar en lo que estaba haciendo. Cuando al fin fue consciente, Cyrian tiraba de la palanca que tensaba las cadenas, suspendiendo al torturador de sus brazos, arrancándole un gemido de dolor.

- Os lo concedo, me merecéis más respeto que vuestros compañeros, paladín. - dijo con una inconfundible sorna al decir el título dentro del helor mortal de sus palabras. - Habéis pecado de exceso de confianza, pero fuisteis el único de los tres capaz de distinguir entre un prisionero vencido y uno roto. - añadió mientras volvía a ponerse el jubón. - Y también para llevar hasta el final vuestra renuncia a la hipocresía de vuestros compañeros. Me parece admirable; vos erais más que consciente de que hacíais algo que iba contra todos los principios de la Orden y aún así, no dudasteis en adoptar un papel... Con el que debo decir que pronto os encontrásteis cómodo.

Cyrian caminó hacia uno de los apagados braseros de la sala. ¿Iba a ser una amenaza? ¿O iban a llegar a usar fuego y hierro para arrancar respuestas de él? Nunca lo sabría, y tampoco le importaba. Tomó uno de los atizadores, una vara de metal quemado terminada en punta.

- Merecéis un premio mejor que la muerte como vuestros camaradas. Os premio con la verdad. Quiero que veáis en nombre de quién luchábais y en nombre de quién renunciásteis a todo lo que os han inculcado desde que fuisteis un mero Iniciado. Os han engañado, por completo. Ahora mismo, vos encarnáis la Orden mejor que ninguno de los presentes en la sala.

Cyrian cruzó el atizador en sus manos, sonriendo de medio lado hacia el hombre, cuyo terror iba siendo sustituido por la rabia paulatinamente.

- La Orden a la que servís no es más que una monstruosidad hipócrita; una careta de piedad sobre un rostro de la más absoluta y vil corrupción, con el beneplácito del poder divino que la respalda. Una Orden que promueve el amor y la paz, mientras dirige y crea guerras por poder e influencia y tortura a sus prisioneros en celdas oscuras y aisladas, lejos de las miradas de los demás. La Orden no es más que el Credo con una fachada luminosa...

- ¡¡¡Blasfemo!!! - interrumpió el paladín, aunque sus palabras no tardaron en ser seguidas con un jadeo de dolor cuando el caballero de las sombras hundió el atizador en su diafragma, rasgando el pulmón y dejándolo ahí ensartado.

- ¿Vos creéis? Pongámoslo a prueba. - dijo con media sonrisa, clavando de nuevo sus ojos en él, sin perder un ápice de rojo los del antiguo paladín. - Veréis, esa barra de metal os ha perforado el diafragma y rasgado el pulmón, haciendo que comience a llenarse lentamente de sangre, hasta que murais de ahogamiento. Una muerte horrible, según he oído. Una condena a muerte, si yo tengo razón.

- Dijisteis...- Cyrian le cruzó el rostro de una bofetada, sin intención más que de humillarlo.

- Dije que os reservaba un destino distinto de vuestros amigos, y así es. A diferencia de la mayoría de personas aquí, soy estrictamente fiel a mi palabra. - dijo con seriedad, pero su sonrisa regresó cuando continuó explicando. - Vos tenéis una oportunidad de vivir, si yo me equivoco.

- Tenéis dos opciones. Podéis gritar como un loco, con la esperanza de que un guardia os oiga y se apiade del pobre prisionero desgraciado al que estáis atendiendo y acuda, pero eso hará que vuestro diafragma se mueva con violencia y reducirá sustancialmente el tiempo que os quede de vida, al aumentar el tamaño de la herida. También podéis guardar silencio y resistir todo lo que podáis, y podréis muchas horas, con la esperanza que algún otro camarada, se preocupe por el prisionero y decida asomarse para controlar que todo siga en orden; pero eso hará vuestra muerte indeciblemente lenta...

Cyrian le dio la espalda al herido paladín, tras limpiar su daga en sus ropas. - Si yo tengo razón, la Compasión es un principio olvidado en la Orden, y moriréis hagáis lo que hagáis. Nadie moverá un dedo por un prisionero torturado y vos moriréis, al menos, sabiendo la verdad que el velo ocultó frente a vuestros ojos. Si yo me equivoco, demostraréis que aún queda algo de Luz en la Orden y viviréis.

- Buena suerte, paladín. - Dijo volviéndose con una media sonrisa burlona antes de sumergirse en la sombra.

Ahora, era el momento de ir a buscar su arma, y dar otro golpe en el corazón de la Orden.

Aquel podía terminar como un gran día.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Dulfary el 17/05/13, 02:06 pm

Su sombra la odiaba. De eso no le quedaba la menor duda. Sin embargo, la ausencia de luz y los rincones oscuros seguían actuando a su favor, en la misma medida y efectividad que para cualquier kazekage que lo supiera aprovechar.

Por tanto, cruzar los diferentes patios fue algo muy sencillo. Sencillo, era un decir. De un muro a otro, de una proyección de sombra a otra, de un guardia que mira en una dirección y luego otro que supo girar su vista en el momento preciso. Con el corazón en la garganta para no ser descubierta, valiéndose de todos sus recursos para lograrlo.

Cómo fuera, ahora estaba en su propia celda, mirando por la hendidura que no llega a ser ventana, la noche oscura y cerrada, llena de sombras que se mueven y se tragan los detalles de las edificaciones, en un paisaje monótono a penas iluminado a la lejanía por la luz del faro mucho más allá del puerto. La imaginación de Dulfary no puede evitar jugar a especular por cual de todas ellas se encuentra Cyrian y el juego se concentra en tratar e saber cual es la ruta de escape, la mejor, marca una línea luminosa que solo existe en su cabeza, tratando de llegar a los barrios de Lytenberg, que de inmediato se recoge y cambia su dirección con una nueva y mejor alternativa… hasta que la vista se le cansa.

Las muertes que acababa de provocar le pesaban en la conciencia, pero sus ojos no se humedecían, quizá porque le pesaban demasiado. Sin embargo, seguía convencida que no podía dejar las cosas así. Haber dejado a Cyrian en su celda, significaba que seguirían sacando la información que ya tenía ella, a la fuerza, por el medio que fuera, le harían daño… ~ y que me importa que le hagan daño? ~ la rabia y la impotencia en su pregunta no era suficiente para convencerse que se lo preguntaba en verdad, porque lo cierto era que no quería que le hicieran daño, no quería que lo lastimaran, sin una razón de mayor peso que su buen corazón. Sin argumentos, sin preferencias. Y sin duda, desde su punto de vista, dada la terquedad de ambos bandos, lo lastimarían lo suficiente hasta destrozarlo y con lo poco que conocía eso implicaba una muerte.

No sería su cuchillo, pero a final de cuentas, sería su mano. Era una muerta de la que tenía la certeza. Y detestó a Yshara por tener razón en que no tenía mucho sentido salvar una vida que terminaría por tomar otras tantas, que sabía que existían y que iría a por ellas…

- Pero puede cambiar de opinión… puede pasar algo por lo que no llegue a matarlos… - susurró para sí misma sin dejar de ver por la almena al vacío profundo y sombrío que se abría ante ella – de algún modo, aun se les puede salvar… para él… para Cyrian habría sido muy tarde… - pero entonces, tendría que hablar, tendría que poner sobre aviso a la Orden y vendrían las preguntas, a las que no podía dar respuesta.

- Siempre le puedo decir a Devan y que… - él tenía sus propios asuntos. Casi sin darse cuenta, se giró sobre sí misma hasta pegar la espalda a la fría piedra y el contacto del piso frío y duro contra su cola le indicó que ahora estaba sentada, abrazando sus rodillas.

- Naseem se pondrá tan feliz que… esto no es asunto nuestro… ni esta guerra, ni la obvia corrupción, ni si un desadaptado anda matando paladines que primero lo dejaron a morir a él… que buenos paladines se tienen aquí… por qué?... por qué mi gente cree que este lugar… - se agarró la cabeza, sujetándola por el cabello casi desde el cuero cabelludo, tratando de entender…

Seis golpes fuertes y repetitivos contra su puerta, casi de urgencia y alarma, la trajeron de regreso de su sueño, sin recordar siquiera qué veía. Quedó sentada, casi de resorte, en el pequeño catre que le dieran de cama. Aun tenía puesta el pijama kazekage y lo más profundo de sus reflejos fue lo que hizo que saltara a tiempo para trancar la puerta con su cuerpo cuando esta se empezó a abrir.

- YA VA!! – dijo irritada y la puerta volvió a cerrarse secamente. El rectángulo de sol que bañaba la habitación, no era la resolana del amanecer, era eso, SOL, con todas sus letras. Se había quedado dormida más de lo que debía, mucho más – me va a tocar voltear… -

- No lo dudes!! – rugió una voz al otro lado de la puerta – voy a hacer que sudes sangre! Hoy aprenderás lo que es la disciplina y la constancia! – seguía gritando el superior en cuestión, mientras Dul corría por la pequeña celda, cambiándose de ropa, sin un baño provisional siquiera, de vuelta a la fachada de Iniciada. Tomó la espada que no sabía ni podía usar y abrió la puerta, tras tender su catre.

Al abrir la puerta, se dio cuenta que no era muy tarde en la mañana. Había zonas del cielo en donde el azul era tan claro y prístino que no podía mucho más allá del amanecer. Pero se había quedado dormida. No se había levantado por sí misma, sentía el cuerpo cansado, la mente embotada y le dolía la cabeza, en el punto del golpe y por dentro.

- No lo podemos negociar? – preguntó descaradamente, recurriendo a la mas encantadora y engatusadora de sus sonrisas – no sé, algo como que volteo un rato largo y luego me dedico a otras cosas o que hago mi rutina normal, te comparto trufas y tu te olvidas o … -

- Me estas sobornando???? – el superior dio un paso hacia ella que retrocedió con una sonrisa de exceso de confianza y nervios

- Claro que no!! Cómo podría yo sobornar a un caballero de la Dama tan solo con las mas deliciosas trufas que probará jamás!? Lo que digo es que… tampoco es taaaaaaaaaaaan tarde y yo soy juiciosa, y disciplinada y bla y toda esa colección de cosas que les gusta decir y lora y… -

Y ahora estaría lavando las letrinas con un pequeño cepillo de dientes, siendo supervisada muy de cerca por el Caballero, si no fuera porque fueron interrumpidos para que el Caballero se presentara a atender algo más urgente e importante que la disciplina de la sobrina de Devan.

Eso le daría el tiempo suficiente para hacer algo que más tarde no podría, pero necesitaba estar a solas y no podía permanecer en el pabellón de celdas. Fue eso lo que la llevó de vuelta a la Sala de Blasones, como siempre, solitaria, con aire fresco, tranquila, con una paz que incitaba a la reflexión, a dejar su mente tranquila y poder redactar un mensaje coherente y no airado a su Clan pidiendo explicaciones.

Claro que “se puede saber para que me dicen que este lugar es una amenaza desde la luz si tiene más problemas que un putas???” no es el mejor ejemplo de un mensaje diplomático, pero, en su estado anterior, sin duda habría sido peor, mucho peor.

Lo que pudo ayudar al estilo del mensaje, fue que sus pasos, lentos e insonoros, la llevaron a caminar primero entre los estandartes, a mirar lozas, tantos héroes, tanto caídos, tantas ilusiones de un mundo mejor a través de esas cientos de manos nombradas aquí y allá; pero también la llevaron a plantarse frente a la maza rosa

- Una maza rosa, no pudo tener un arma menos femenina? Bicho más raro, vale que es la piedra de donde la sacaron y super linda y tierna la historia de la sangre y todo eso de fondo que le da fuerza y carácter al arma, pero… es una mazo rosada... a ver si Amaria tiene una muñeca en su cama o un oso de felpa… - murmuraba mientras escribía (garabateaba) el mensaje.

Aunque quizá, lo que terminó por echar por tierra su intento de diplomacia y madurez, fue poner la vista de vuelta sobre el nombre de Cyrian.

Lo que vino después fue un poco más complejo, atar el mensaje a un kunai, seleccionar una sombra adecuada, la que proyectaba el mango del arma (¡¡¡rosada!!) era adecuada y hacerlo caer de la forma correcta para que lo recibieran.

Enfocando toda su concentración, lanzó con determinación, el kunai contra esa sombra, que de inmediato lo empezó a engullir.
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Re: Cuando un árbol se mueve

Mensaje por Cyrian el 28/05/13, 05:16 pm

La luz del amanecer era algo con un gran simbolismo para el corazón y la mente humana. Era el comienzo del día, por lo que se asociaba con el nacimiento; la llegada de la luz al mundo y el fin de la noche, que apartaba la ocuridad y los terrores que albergaba de los corazones de los hombres; el fin de la oscuridad, que simbolizaba la esperanza de que todo mal era pasajero y efímero, entre tantas otras cosas.

Para Cyrian, su importancia radicaba en algo mucho más mundano. El orbe solar brillaba muy bajo junto a la línea del horizonte, lo cual hacía que cada pequeña ondulación e irregularidad proyectara una sombra desproporcionadamente grande.

Eso simplificaba el camino enormemente para él, de sombra en sombra alejándose de la oscuridad del cautiverio y la tortura a la luz que iluminaba su senda hacia la justicia. "Las sombras son las hijas de la luz" ¿No era algo así lo que Ethel le había dicho una vez?

Esta vez todo era más sencillo, al menos en principio. El espía estaba capturado y Cyrian sospechaba que aún tardaría en cundir la alarma; más aún en llegar a los puestos en el puerto, junto a los hombres necesarios para localizar y detener a los sospechosos de ser el prisionero fugado.

En el peor caso, calculaba que podría disponer de todo el día; la discreta alarma que habían hecho circular con lo del espía incluso jugaba su favor porque muy pocos siquiera sabían de su existencia en primer lugar, por lo que un día era un cálculo muy conservador; sin embargo su plan y haber cumplido con lo que le trajo a la isla hacían que fuera prudente no tomar más margen. El mayor riesgo que había tomado era la pequeña lección al paladín, y aún así, había omitido un detalle importante. Decidiera lo que decidiera hacer, cuando hubiera entrado suficiente sangre en el pulmón, perdería el conocimiento inevitablemente. Aunque algún alma pura descarriada dentro de la Orden le encontrase, tardaría unas horas en contar lo sucedido y cómo había huido el prisionero.

Dio un largo rodeo, de sombra en sombra encaminándose a la Sala de Blasones. Sólo había un par de guardias ceremoniales en la puerta; aquel era un lugar de reverencia, de recuerdo a los paladines que sirven y sirvieron. El caballero de las sombras entraba por primera vez como una sombra más, entre los nombres de aquellos que habían vivido tras los velos de mentiras. Tal vez, alguno de los nombres inscritos fueran los responsables primeros del nacimiento de aquellas.

Pero aquel no era el momento de perderse en aquellas elucubraciones, ni en la admiración del lugar. La había visto; su antigua maza, ahí, contra todo pronóstico, como un símbolo. Una mentira como un icono para una Orden de falsedades.

Apropiado, pero era un final indigno para un arma que tan buen servicio le había prestado. Verla ahí era un shock para Cyrian, casi suficiente para monopolizar su atención, casi suficiente para que pasara inadvertida la figura que estaba ahí; casi tanto como para que la leve agitación en las sombras que hizo el kunai no pasara por su mente consciente.

Casi.

- No mentíais al decir que fue hallada. - dijo a modo de saludo, saliendo de una de las columnas que decoraban la habitación, caminando hacia el arma y deteniéndose en el terciopelo. - No esperaba hallaros de nuevo, tampoco.


¿Luz? No es más que una ilusión, su poder no es más que un guiño fugaz sobre la oscuridad que reina. La luz es una promesa vacía, un desafío imposible contra la absoluta negrura que es el estado natural. Algún día, toda se apagará y consumirá, y todos verán el mundo como es en realidad, oscuro y sin esperanza. Como lo veo yo.

Mientras tanto, dejad que vuestra luz me ilumine. No hace más que aumentar mi sombra.

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