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A donde nos lleve el viento

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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 03/10/09, 01:02 pm

Él la confundía a ella. Eso era genial, simplemente genial. Él la con fundía a ella. Entonces lo suyo debía de ser simple sugestión. Como cuando uno huele comida y siente hambre, o como querer ir al baño cuando se ve agua correr.

Verla a Arale, estar con ella, era como volver a sentir el bofetón de aquella noche. Pero no en su mejilla, sino en su seguridad.

Pero eso no era confusión, ¿no? Que va. Sugestión a secas. Que buena era la rubia hipnotizando gente.

Ni se dio cuenta de cómo su acompañante manipulaba el cuchillo (¡kunai!), mucho menos lo oyó caer. No, su supuestamente herido orgullo estaba siendo sanado, su curiosidad sobre la perfección se satisfacía, sus preguntas sobre el destino eran respondidas, el efecto dominó llegaba a su fin y mostraba el cuadro general.

Sí, claro. Eso.

Que Kelisay se dijera eso a las apuradas, en un exitoso intento de acallar sus dudas para disfrutar del momento, no lo hacía cierto. Sobre todo porque ninguna de esas dudas era real, y en el fondo lo sabía.

Básicamente, se mintió a sí mismo para quitarse de las cabezas las mentiras que se dijo a sí mismo antes. Y funcionó bastante bien, pues una mentira cancelaba la otra y ahora sólo quedaba la verdad: Que ya desde hacía mucho tiempo deseaba besarla de nuevo. Y no como medio para algo, sino como un fin en sí mismo. Quería besarla. Punto.

Y él que creía que no podía engañarse a sí mismo…

Su mano derecha (si, era la derecha) seguía en la nuca de la rubia, y no tenía intención de moverla. Estaba bien ahí, con los dedos enredados en su pelo, sosteniéndola tan gentil como firmemente. Acercó la izquierda a su cintura y la atrajo un poco más contra él, con respeto, con fogosidad, superada ya la precaución inicial que el posible bofetón le había inculcado.

Inclinó un poco la cabeza y se le acercó aun más, correspondiendo al toque de ella con pasión, pero con suavidad…



Y al igual que ella, detestó a los piratas. Con alma y vida. Sin embargo, se reservó el más profundo odio para los guardias, que aparentemente no podían ocuparse del asunto por sí mismos.

Soltó a Arale cuando ella se lo pidió sin palabras. No se ofendió, comprendió la situación… casi. De nuevo esa duda en los ojos de la rubia. ¿Real o actuada? Casi, casi seguro de que era real. Pero, ¿de qué dudaba? No la entendía, sencillamente no la entendía.

Y eso le encantaba.

¡No, no era eso! Era una chica interesante, atractiva, una más del montón. Punto. Basta.

Vio en silencio cómo se alejaba. Ni le prestó atención al detalle del arma, ya bastante acostumbrado estaba a su agilidad. No, sólo notó que… se alejaba. Del mismo modo que lo había hecho en la ciudad, justo después de que Keli le robara aquel beso. Esa parecía ser su especialidad… irse.

Pero tampoco podía culparla. ¿O sí podía? Daba igual, al menos en ese momento. Lo único que sabía, era que no iba a dejarla escapar. No de nuevo.

-Arale -la llamó, levantándose de la cama y tomando su ballesta. -¿Qué clase de caballero sería si te dejara salir sola? -Como su mano empuñaba la ballesta, su voz blandía su querido tono irónico en todo su esplendor.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 03/10/09, 02:47 pm

Se detuvo en el acto cuando la llamó. No dio un paso mas adelante y de hecho se giró a mirarlo haciendo el mejor esfuerzo por controlar sus emociones, por mostrarse serena y hasta por sonreír sin mostrar confusión. Fue a decir algo, pero se contuvo, no lo dijo, tan rápido como su boca se abrió volvió a cerrarse con la pregunta de él… no, con el tono que usó él.

Por alguna razón le chocó en lo mas hondo. Por alguna razón, su tono, y no sus palabras, lastimaron algo en ella. Pero no dijo nada, no respondió con la impulsividad de siempre, solo entre cerró los ojos por un momento, el que le tomó pensar ~puedes guardarte tu ironía ~ y al abrirlos tenía un poco mas de control sobre ella.

- Entonces – su sonrisa fuera de su control salió a flote con cierta ilusión – no me dejaras ir sola – su expresión se amplió otro poco, pero también tenía un poco de alivio, no esperaba que la siguiera, pero el que tratara de detenerla hizo que de nuevo ese algo vibrara por dentro, aunque por poco dañara el momento con su tono. Ella misma no estaba segura de si era una pregunta o una afirmación lo que le decía, solo sabía que sentía mejor, más… ¿feliz? Sabiendo que no la dejaba sola, que de alguna forma, no la dejaba huir.

Sin saber a cuantas adolescentes se había propuesto seducir en su vida, sería complicado establecer que tan fácil sería reconocer ese brillo en los ojos inocentes de la niña. Ese brillo que decía que estaba ilusionada, pero que la vez esa ilusión se alimentaba de esa confusión que sentía, de ese no entender qué era lo que pasaba con él, por qué cedía a ese calor en el pecho, si era real que lo producía él y por qué precisamente él. Pero sabía que estaba ahí, con dudas o sin ellas, confundida o no, estaba ahí y él, con cada cosa que hacía, que decía lo estaba alimentando.

- Qué clase de dama sería si te dejara … - se lo pensó mejor y soltó la risa sintiéndose ridícula por su propio proceder – solo – de todas formas terminó la frase.

Aun con la puerta sujeta, a medio voltear, perdida de nuevo en sus ojos, los cuales rogaba que no la miraran para que no la cohibieran, sentía el impulso de volver donde él, de continuar con lo que ambos habían iniciado… ambos. Que extraña le sonó esa palabra en su cabeza. Que gratificante le sonó esa palabra. Sacudió la cabeza, no solo en sus pensamientos si no físicamente. Que ella estuviera confundida a ese nivel, no quería decir que él no tuviera claras sus cosas, no se precipitaría a sacar conclusiones que luego le hicieran daño. Ya lo había dicho él con su ironía ¿qué clase de caballero? Y sin embargo…

Había sido tan… esa sonrisa tonta volvió, sumida en el silencio aun por encima de los gritos de los guardias. Se había sentido tan… bajó la vista con esa sonrisa pero avergonzada. La había hecho sentir tan… se humedeció los labios, para luego mordédselos. Él había sido tan… no encontró las palabras que hacían juego con su sentir.

- Disculpa no quise… - no encontró las palabras que quería decir, el verso perfecto para todo el momento – salir corriendo – levantó la vista menos cohibida por si misma – bueno si, si quise salir corriendo pero no – levantó las manos para detener lo que fuera él a pensar – no fue tu culpa, no es por tu causa, bueno si, pero no como crees, no es nada malo, creo – volvió a reír y se volvió a morder el labio inferior ~no fue malo, besa rico ~ se sonrojó mucho – ni yo misma lo entiendo – susurró soltando la puerta y mirando a cualquier punto, lejos de sus ojos – no entiendo por qué me siento así – volvió a sonreír con dulzura, sin ser capaz de mirarlo, sabiendo que al brillo de sus ojos lo opacaba un poco esa mota de tristeza de saber que era la segunda vez que le tocaba a ella salir adelante con sus… con lo que fuera que sucediera en su corazón.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 05/10/09, 10:58 pm

“Lo que no he podido descifrar es qué tanto te escondes detrás de tu sarcasmo”

Por algún motivo, esa frase se superpuso a lo que decía Arale. Casi como si se lo dijera de nuevo. Era raro, no creía recordar que el sarcasmo fuera un mecanismo de defensa ni nada por el estilo. Simplemente era, y ya.

-No, no podría. -Le sonrió, primero con sinceridad, y luego con algo de sarcasmo. -Me aburriría aquí abajo, y no tengo lugar para estirar mi ala.

Había sido sarcástico. De nuevo. Y más interesante, había bromeado sobre su ala. Eso último era nuevo. Quizá sí la moviera cuando se aburría, no podía estar seguro. Cuando se aburría, no prestaba atención a esas cosas…

¿Por qué la rubia lo miraba así?

Le sostuvo la mirada mientras se acercaba a ella. Y mientras hablaba. Y mientras se le acercaba más para besarla de nuevo… no, mal momento, muy mal momento. Los ruidos que venían de cubierta lo trajeron de nuevo a la realidad, al menos lo suficiente.

-Entonces, somos una dama y un caballero armados y dispuestos a proteger a los civiles del barco de la inminente amenaza pirata. ¿No es romántico? -Ironía otra vez. Pero no tanta. Quizá fuera porque la mirada de Arale lo cohibía un poco… eso también era nuevo, nunca se sentía cohibido en situaciones así.

En casi ninguna situación de hecho. Que chica tan rara.

-No quisiste salir corriendo… ¿pero si quisiste? -Se le escapó una leve carcajada. No despectiva, ni irónica (eso que fue raro), sino… ¿empática? -¿Sabes? Lo mejor de los sentimientos es que no hay que entenderlos, sólo sentirlos. Todo eso de pensar con el corazón y no la cabeza…

Y ahí estaban, con un ataque pirata literalmente sobre ellos, disertando alegremente de los sentimientos y los pensamientos. Que mal momento para filosofar… y aun así, no le molestaba. Ni siquiera le parecía mal.

-Por ejemplo, yo en este momento siento que deberíamos cerrar la puerta y quedarnos o dentro o fuera. -Le sonrió, y le dedicó una leve caricia a la mejilla de Arale. -Y también siento que eres muy tierna. Pero eso sí lo entiendo, y te lo explicaré luego de la pelea. ¿Vamos?
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 07/10/09, 06:54 pm

Comentario a comentario se iba relajando, viendo el lado cómico de la situación, de lo que le decía, dejando que el efecto de ironía y sarcasmo en sus palabras y su risa pasara a un segundo plano para quedarse ella en la nube de fantasía que quería ver en sus palabras . Le dio una mirada al ala al mencionarla y su sonrisa ganó confianza amenazando con ser una risotada.

Aun así, no se movió. Se quedó donde estaba en lo que él se acercaba y al igual que el kamael, asumió que tras sus pasos, que tras acortar esa distancia física que ella había puesto, vendría un nuevo beso. Solo que el beso no se dio. Él fue mucho mas prudente de lo que ella habría sido, supo situarse en el momento, en la situación… o al menos eso le pareció a ella y ese sentimiento de aprecio, creció otro poco.

- Si, eso somos – sonrió casi entrecerrando los ojos. Un caballero y una dama. De haber crecido (lo poco que lo hizo) en otra sociedad y contexto en el que lo hizo, habría caído en cuenta que una dama jamás se habría quedado a solas de esa forma con un caballero, que eso pondría entre dicho su honra incluso su virtud. Pero ahí estaba esa damita, al limite entre lo que quería y lo que sentía, un límite no solo marcado en su mente y sus sentimientos, si no marcado por una puerta a medio abrir, que mostraba un pasillo en el que caos ya era palpable, las voces iban y venían y también mostraba un habitación en silencio, con silencios estacionarios, un lugar aun más caótico que el exterior por todo lo que cocía, al menos en el interior de la niña, un ligar mas acogedor e intimo del que no quería salir y aun así había corrido. Y ninguno de los polos de esa dicotomía tenia que ver con los piratas, su ataque y sus consecuencias.

Tenía que ver con eso que le decía y él y que ella sabía muy bien. Los sentimientos no son para entenderse, son para vivirse. Puso los ojos de nuevo en Keli, de nuevo brillaban, vibraban como lo hacía su interior, reflejaban el color de sus mejillas, que aumentó de intensidad cuando respondió en su interior adentro a lo que él le expresaba.

- Yo siento que… - no supo ponerle un nombre, de todas las cosas que sentía ninguna salió en forma de palabras, solo cerró los ojos un poco con su caricia, era tan gentil, tan cálido y tan bonito. Tomó su mano con las dos suyas y le dio un beso en el dorso soltándola casi de inmediato.

- … sí es romántico – desvió la mirada con una expresión de contrariedad – bizarro – antes de mirarlo de nuevo a los ojos – pero romántico – dijo falta de algo mejor para expresarlo.

- Ten cuidado allá afuera –
se sintió extraña diciéndolo, siendo ella la que tenía tan poco experiencia en combate, aun menos en pelear contra varios, pero el tono dulce con el que lo dijo se perdió en su sonrisa picara cuando agregó – el que te hagan algo o te tomen prisionero y te vendan no te servirá de excusa para no continuar con esta conversación – le sacó la lengua se giró rápidamente pero no salió del cuarto, ni dio un paso al frente. Se volvió a él despacio y le sonrió, reprimiendo es impulso que de nuevo la inducía a besarlo. Con delicadeza le puso la mano en el corazón y por extraño que fuera, no supo que decir.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 07/10/09, 08:00 pm

Se le escapó una extraña sonrisa como respuesta al beso que Arale le dio a su mano. Un intermedio entre la sorpresa, la ¿complicidad?, y el sencillo disfrute. Ni siquiera le molestó lo pronto que soltó su mano, después de todo no les sobraba el tiempo.

-“Bizarro pero romántico”. Me gusta tu definición, se ajusta muy bien.

Desvió la mirada de los ojos de ella a la puerta, no porque hubiera mucho para ver, sino para no distraerse de nuevo. Sólo necesitaba un muy leve empujón, una simple señal de la rubia, para cerrar la puerta y seguir el ejemplo de Jazmín y el guardia aquel.

Pero no, mejor no… suspiró con determinación (o más bien para juntar determinación), sacudió levemente la cabeza para terminar de quitarse aquellas ideas de encima y enderezó la espalda, alejándose de ella el mísero centímetro que necesitaba para no tentarse a seguir con el beso de antes.

-Si no lo tengo, ¿tu me vas a cuidar? -Le sonrió con algo de sarcasmo a lo último que dijo. ¿Él, siendo vendido? Sería interesante ver cómo se las arreglaría la joven si eso pasaba. -No te preocupes, la idea de ser capturado suena de lo más entretenida, pero me interesa más seguir con nuestra “conversación”.

Cuando Arale se giró para irse, casi da un paso detrás de ella. Sin embargo, recordó de pronto que en la ciudad le había pasado algo parecido, y se detuvo. Aunque una vez que la rubia se volvió hacia él, “tropezarse” le pareció una opción de lo más atractiva.

Ahogó un tembloroso suspiro ante su toque. ¿Pero qué le estaba haciendo? ¿No se daba cuenta de lo difícil que le estaba resultando mantenerse centrado? Tensó los dedos en torno al mango de su ballesta, esforzándose por mantenerse en sus cabales. Había piratas atacándolos, era un muy mal momento para eso. Era un muy mal momento para cualquier cosa, de hecho.

Mejor que salieran de una vez, no confiaba demasiado en su autocontrol frente a situaciones como aquella. Sobre todo porque nunca lo había necesitado.

Le tomó la mano y se la llevó a los labios para besarle la yema de los dedos, antes de soltarla todo lo rápido que pudo.

-Mejor salgamos, antes de que cambie de idea…
-sonrió y dio un paso hacia la puerta, dejando de mirarla, y de verla también. Era mejor así. -El pasillo esta libre… yo iré primero. Confío en que no me vayas a dejar solo.

Y, por el bien de ambos, empezó a caminar por el corredor que llevaba hacia cubierta.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 14/10/09, 09:36 pm

Cuando se alejó ese centímetro una parte de ella, en el fondo, protestó, se apesadumbró, protestaba contra ella misma, por dejar que retrocediera, por perder la oportunidad de otro beso. Después de haber calmado las ganas con ese primero, quería más, si, era eso a lo que le había huido, quería repetir, como si fuera adictivo o peor aun, como si fuera chocolate.

La tensión de Keli ante sus gestos pasaba un poco desapercibidos, para bien o para mal, al estar ella tan concentrada en sus ojos, en sus labios, tan ajena al mundo, por no creer que ella también pudiera producir reacciones en él, por alguna razón pensaba que las mariposas que hacía volar en su estomago se daban solo en ella, que cada salto del corazón cuando hacía cosas como el beso en sus dedos, se debían ala inmadurez de su corazón y que alguien con mas edad no le pasaría. Pero no se reprochaba el como se sentía, no lo entendía en lo más mínimo, pero no se lo reprochaba, de hecho, le gustaba, tanto como estaba admitiendo lo atraída que se sentía por Kelisay.

Él dio el paso hacia la puerta y ella no se movió, es más, lo que hizo fue cerrar los ojos conteniendo por un instante la respiración, el instante que le tomó a Kelisay pasar junto a ella y llegar al límite entre la alcoba y el comedor. Abrió la boca para decir algo, aún con los ojos cerrados. Antes que él cambiara de idea. Y qué pasaba si ella también quería que él cambiara de idea? Quería que cambiara de idea?

No.

Si.

No lo sabía.

Ella estaba confundida sobre cual era la idea.

Si.

No.

Cerró la boca y abrió los ojos. Quería que todos cambiaran de idea, empezando por ellos, siguiendo por los piratas. No era el lugar, no era el momento, el grito de alguien marcó la prisa. Se dio la vuelta, de nuevo con esa sonrisa de serenidad y bienestar, empezando a seguirle los pasos, dejando atrás la habitación, el beso, la idea, su flotar en una nube, su confusión, su no entender lo que le pasaba con él.

- Claro, que la dama sea quien cuide al caballero – se burló moviéndose por el pasillo, muy cerca de la pared de madera – aunque si te capturan y yo te compro, serías de mi propiedad – se puso el dedo en la boca con una sonrisa maliciosa – eso sería aun más interesante – soltó la risa, de nuevo desinhibida.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 31/10/09, 03:38 pm

-¿Y cuánto pagarías por… hacerme tuyo? -El doble sentido era demasiado tentador como para dejarlo pasar por algo tan banal como un ataque pirata.

Además, una parte suya necesitaba con urgencia decir esa clase de cosas. Como si buscara simplificar la situación, resaltar la frivolidad para que las cosas más complejas pudieran pasar a segundo plano.

Al menos por un tiempo.

Si quería combatir el deseo de empujar a Arale contra la pared y besarla como (modestia aparte) nunca nadie la había besado antes, lo mejor era ocupar su mente en la tarea en mano.

Y eso significaba hacer un repaso mental de la cubierta del barco, y de los alrededores de la salida a la que se dirigían. Por suerte no todas sus andanzas nocturnas habían sido en camarotes ajenos, algunas habían sido verdaderos paseos nocturnos. Tenía una idea bastante clara de la distribución del barco, y eso lo tranquilizaba a la vez que lo distraía.

El sonido de los aceros al cruzarse, de las órdenes impartidas por los guardias y las sádicas carcajadas de los piratas fueron haciéndose más fuertes a medida que se acercaban a la salida. Al menos de momento ninguno de los sonidos venían de debajo de la cubierta, y eso significaba que la guardia estaba haciendo las cosas bien.

O que los piratas las estaban haciendo mal.

Como fuera, se acercó hasta el final del pasillo y desenfundó su espada en cuanto tuvo espacio suficiente como para hacerlo con comodidad. La desventaja de no tener un florete era que pelear en espacios cerrados podía ser difícil, pero sencillamente no le gustaban. Se asomó apenas para ver la situación (no había nada preocupante a la vista) y se giró para dedicarle una mirada a Arale y sonreírle levemente.

-¿Lista, mi tierna guardiana?
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 31/10/09, 04:51 pm

Dadas las circunstancias, era bastante extraño que lo hiciera, mas aun con las ganas con lo que hizo, pero soltó la risa ante su pregunta. No era risa nerviosa, era risa de la gracia que le causaba la pregunta ante un comentario no tan inocente como el que había hecho, aunque por supuesto sin mala intención. No había pensado en tener que pagar por él, realmente esperaba que tal cosa no sucediera nunca, así que no pensó en el costo que le pondría ella.

- Si fuera una subasta… no sé, falta ver cuantas señoras quisieran comprarte, pero si, haría una buena oferta, no dejaría que cualquiera te llevara, eso si que no. si no hay subasta, pues la cantidad que pidan, algo me dice que serías una excelente adquisición – lo decía de broma por supuesto, ella jamás apoyaría algo tan atroz como la venta de una persona como se si se tratara de una hortaliza; eso y que no había captado, de inicio, el doble sentido que implicaba la frase, incluso iba a agregar algo mas justo cuando, dándole vueltas a la pregunta para darle un valor mas exacto, la supo colocar en otro contexto, en otro sentido y si en el pasado se había puesto roja, ahora parecía un tomate. Su respuesta inicial había sido respondida desde la ingenuidad

Se detuvo en donde estaba, mirándolo fijamente a la espalda. Hacerlo suyo. Aunque pareciera imposible, se puso aun más roja. Se olvidó por completo del asunto de querer o no querer cambiar de idea, ahora iba a: hacerlo suyo?? Visualizo el cuarto, memoró el beso y como él lo había vuelto mas pasional. Aun más roja

Cuanto pagaría? El corazón se le aceleró y lo que fuera que vibró dentro de ella ya no lo hizo en el pecho sino mas abajo del estomago. Se sintió acalorada. Mucho.

Dos segundos después de detener la marcha, la reanudó. No podía darse el lujo de atraer su mirada en ese preciso instante, no estando como estaba. Él estaba bromeando y no se habría sabido explicar. Una broma un poco picante, a los ojos de la niña, a la que un adulto verdadero tal vez habría contestado diferente.

~ Yo no pagaría por algo así, porque si tuviera que planteármelo, sería algo... triste ~ abrió mucho los ojos sorprendida ~ lo dije o lo pensé? No te quedes callada, di algo, di algo! ~

Sonrió de nuevo al terminar ese tercer paso, trató de llenarse de confianza.

-Visto de otro modo, tendría que pagar? - dijo con suspicacia, y algo le dio un zape en su interior. No era eso lo que tenía que decir, ni lo que quería decir. Sus palabras habían sido mas que darse un lugar y no se consideraba a ella misma egocéntrica, además que no sabía hasta qué punto esa pregunta sería tomada como una provocación a una situación que estaba segura no podría manejar o peor aun, si tan estúpida pregunta (a sus ojos) lo alejaría. No quería que se alejara, aunque por supuesto ella se quería desaparecer.

Entró en pánico y no supo atinar cómo retractarse.

- Lista mi galante caballero – mintió, despacio. Estaba de cualquier forma menos lista. Su concentración era nula, la cabeza la tenía fragmentada en miles de ideas y ninguna tenía que ver, ni remotamente, con hacerle frente a piratas. Y para colmo, para sentirse mas incomoda por lo culpable, confundida y perdida en cuanto a las intensiones del kamael y las propias (aunque esas creía tenerlas claras) la había llamado tierna, no una, sino dos veces!

Puso la vista en su espada, qué hacía con la espada en la mano? Por un momento quiso dar un paso atrás, pero la caída por las ¿escaleras? De un guardia herido la puso en contacto con la realidad.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 31/10/09, 04:58 pm

Se contagió de la risa de Arale con todo aquello de la subasta. ¿No había captado? ¿O se hacía la desentendida? Como fuera, la naturalidad de la chica le gustaba mucho. Momento, ¿que le gustaba qué? Nada, nada, tocaba seguir con la conversación con la misma soltura que ella, y luego salir a pelear por sus vidas. Con la misma soltura, claro.

Y no, no lo pensó. Lo dijo. Oh, sí que lo dijo. Eso, sumado a su siguiente pregunta y a la situación general entre ellos dos, daba lugar a muchas, muchísimas respuestas distintas.

Algunas la avergonzarían a ella, algunas a él. Otras implicarían dejar las armas y entrar al primer cuarto disponible. Una o dos podrían llevar a una separación irremediable entre ellos…

Pero también estaba solución la más simple de todas: Preguntar otra cosa.

-Arale, dime algo -dijo en tono serio, como si estuviera a punto de preguntar acerca de su más grande secreto, mientras se volvía para mirarla con neutra seriedad -¿qué te hace pensar que estábamos hablando de dinero?

Justo trocaba su expresión seria por una sonrisa, cuando cayó por la escalera el guardia herido. El pobre tipo rodó y se estampó contra la pared sin gracia alguna, quedando en una postura poco digna que revelaba un feo corte en el brazo izquierdo.

-Parece que él necesita una guardiana más que yo -comentó con sarcasmo, mientras se le acercaba.

El sujeto se había desmayado. Imposible saber si eso era producto del golpe que se acababa de dar, del ataque que lo había tirado por las escaleras o de la pérdida de sangre, el punto era que estaría fuera de combate un buen rato.

Miró de reojo la salida para comprobar que quien le hubiera hecho eso al guardia no se acercara a terminar el trabajo, antes de arrodillarse a un lado del herido.

"Desangrado en sueños" era una forma tonta de morir. Demasiado tonta hasta como para permitirla, sobre todo porque no conocía al guardia.

-Mejor vendarlo, ¿no? -preguntó con algo de desdén, mientras hacía un repaso mental de todo lo que llevaba encima. Quizá algo sirviera para parar la hemorragia…
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 31/10/09, 05:08 pm

La seriedad con la que la trató al girarse hizo que se detuviera de nuevo y más aun, la seriedad en su mirada la hizo entrar en pánico de nuevo. Se había puesto en evidencia ~lo sabe!!! se dio cuenta, ahora lo sabe y preguntará, tratará de entender porque siendo como soy me veo así, primero saldrá de su duda y luego…~ lo miró nerviosa, de forma notoria, a pesar que trató de disimularlo, por eso se resaltó aun más su cambio de expresión cuando lo miró totalmente confundida por sus palabras, por su pregunta. No tuvo que abrir la boca para que se entendiera y se escuchara aun en el silencio su "Qué?" inicial que de inmediato pasó a ser perplejidad muy marcada "ah no?"

- Ah no? - lo preguntó con un hilo de voz. Si no hablaban de dinero, entonces... cuanto pagaría por hacerlo suyo? La pregunta varió. Qué pagaría por hacerlo suyo? y claro está, cuanto de eso? Las opciones que pasaron rápidamente por su mente se filtraron en sus ojos, las primeras bastante inocentes y cargadas de cosas que se podrían llamar puras y por ende ingenuas dada la naturaleza de las implicaciones de una pregunta así, la hicieron sonrojar como la niña que era, casi con ensoñación, pero las siguientes, una a una iban subiendo de tono, cada vez menos inocentes, cada vez más de mujer que de niña y el tono rosado de sus mejillas se volvió tan intenso como el sus ojos y apartó la mirada, apenada, avergonzada, queriendo acallar la transparencia de sus ojos al decir las cosas que no habrían podido salir de forma alguna por su garganta, menos por su boca. Se sintió traicionada por sus propios ojos, que no se habían apartado de los de él desde que la llamara por su nombre ficticio.

La estrepitosa llegada del guardia la ayudó a calmarse un poco. A cambiar el tema. A que las cosas se desenlazaran y por lo que él dijo, llegaran a su fin.

No se tomó muy bien el cometario. Lo sabía, lo había arruinado y ahora de una forma muy sutil proponía cambiar sus caminos, separarlos y que cada quien siguiera el suyo. Eso le dolió de una forma que no entendió, en especial porque no entendía por qué dolía. Sí, si lo entendía, era por la misma razón que la confundía, que sus ojos habían hablado de más por ella, que había pensado en cosas cálidas y tiernas al cambiar la moneda de compra. Que para ella un beso fuera bonito y significara cosas no quería decir que para él también, menos ahora que se había mostrado de forma incorrecta. No tenía por qué doler. Pero dolía.

-Yo no quiero cambiar de protegido, pero si quieres hacemos ese cambio - dijo con el mismo sarcasmo que él, con poca alegría y fuerza, aun sonrojada, aun si mirar a Keli y se tomó un momento más antes de caminar tras él, dando por sentado cuales eran sus planes después de su indelicadeza. Pero estaba segura que Keli iba a sonreír justo antes que el hombre cayera, que la situación volvería a su cauce aunque fuera una de sus sonrisas sarcásticas. De nuevo se sentía confundida, sentía que no sabría jamás a qué atenerse, que los sentimientos que él le despertaban eran contradictorios, salidos de la nada, de interpretar señales como si fueran mucho más allá de lo que realmente eran y se proponían, pero que ella quería que... por qué?? Por qué quería que fueran por donde ella esperaba si no tenía sentido que espera que el correspondiera a algo que ella no entendía por qué sentía?

Pero también le había dicho que algunas cosas solo eran de sentir, no de entender... y lo que sentía era que le dolía que la dejara como guardián del hombre y que tenía sentido que él no quisiera complicarse la existencia con alguien tan extraño como ella.

No era el momento, no era el lugar. Algo hizo clic en ella. Parada de pensamiento, parada de sentimientos. Que las cosas fueran como debían ser. Como fuera, tenía razón en que el guardia necesitaba ayuda y ella no se la iba a negar, aunque prefiriera seguir como "guardián" de Keli. Pero tampoco iba a forzar las cosas.

Mientras él hacía su repaso mental la niña se inclinó sobre el guardia del otro lado en que lo había hecho Keli y dándole un rápido vistazo a la herida terminó de examinar la extremidad. Era difícil saber por qué la herida estaba en ese punto, tal vez había sido un golpe desesperado o el guardia sabía lo que hacía y logró salir de la situación con un mal menor hasta que rodó por las escaleras. Como fuera, la herida sangraba mucho más que por representar un peligro para perder el brazo, por la forma en que fue hecha. Una herida fea. Un escalofrío por la espalda.

Le puso dos dedos en el cuello, revisando signos vitales. Aparentemente estaba bien, pero estaría muy mal.

- Dame un permiso, por favor - lo dijo con el mismo aplomo con el que había hablado esa noche en el techo. Apoyó la mano totalmente abierta sobre el punto en el que sangraba, empapándose la mano y con la mano libre presionó un par de puntos en el hombro del marino. Ni se inmutó, otro se habría quejado pero, este, estaba totalmente inconsciente. Pero ella lo sintió por tener la mano ahí, dejaba de sangrar profusamente. Volvió a revisarle el pulso, no había cambio. Pero aun tenía que vendarlo. Lo que había hecho había reducido el flujo de sangre, pero no lo había cortado. Hacerlo implicaba una necrosis al brazo si las cosas iban aun más lejos y nadie lo volvía a liberar.

La mano libre esculcó su bolsa en una posición bastante incómoda, que por poco la hace caer, pues buscaba con lateralidad contraria. No lo encontró, con la otra mano tal vez lo habría hecho mejor, así que sacó un cuchillo. Con bastante cabeza fría cortó un pesado de ropa del hombre, dejando que el sonido de la tela al rasgarse se lo tragara la resistencia que se ejercía en el exterior y se perdiera hacia el final del pasillo por el otro extremo. Lo había hecho sin ningún tipo de delicadeza, contrario a la forma en que ahora lo vendaba con su propio jirón de ropa, finalizando con un burdo nudo pero que cumplía con su misión.

- Por mi propio bien yo siempre cargo con muchas vendas - explicó limpiándose la sangre que le quedaba en la mano, primero en la ropa del guardia y luego en la propia - pero si a él le fue así, no me quiero imaginar cómo va a ir a mi - levantó la vista para mirar a Keli por fin, apartándola de inmediato.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 09/11/09, 09:17 pm

-No -se limitó a decir, decidido a dejar en pausa la conversación mientras se ocupaban del “recién llegado”… Aunque se aseguró de decirlo con una sonrisa.

Pero la cara de Arale, el intenso rubor en sus mejillas, la expresión avergonzada en su rostro… todo eso se grabó en un costado de su mente y se quedó ahí, en pausa, junto con la conversación actual y la del camarote.

Debían ocuparse del herido, y salir a cubierta. Y él debía concentrarse en eso, en el ataque pirata, en la tarea en mano. Coquetear nunca estaba de más, y situaciones como aquella dejaban sitio a algunas líneas y “maniobras” poco usadas…

…pero por algún motivo, no le nacía simplemente “coquetear” con la rubia. Sentía como si estuviera para algo más que eso. ¿”Algo más que eso”? Basta, tenía que centrarse. La escalera, lo mejor sería vigilarla.

“Yo no quiero cambiar de protegido…”

Observó a medias lo que la rubia hacía con el guardia herido, puesta la mayor parte de su atención en el pasillo. Keli sabía de ironía, de sarcasmo. Sabía que él mismo lo usaba más que nada para mantener alejadas a las personas que, para él, no valían la pena. Una especie de prueba… Momento, hacía muy poco que había pensado en aquello.

“…pero si quieres hacemos ese cambio”

El punto, se recordó a sí mismo, es que sabía detectarlo. Y sobre todo, en muchas ocasiones podía ver a través de él. ¿Podía ser que Arale se hubiera tomado a mal aquel comentario? Un suspiro resonó en su mente, justo cuando ella comprobaba por segunda vez el pulso del sujeto.

Y casi sintió celos del pobre diablo.

Justo entonces, mientras la rubia se retorcía para revolver su bolsa, recordó cómo se veía cuando se sonrojaba. Y se le escapó otra sonrisa, de esas sin mueca ni máscara.

-Por tu propio bien -le dijo en voz baja, dejando su “puesto de vigilancia” y acercándose un poco a ella -te diría que trates de no sonrojarte así en frente mío. -Ya no quedaba mucho para hacer con el guardia herido, quizá dejarlo en uno de los camarotes cercanos. Pero de eso se encargaría en un momento. -Te hace ver demasiado bonita, ¿sabes?

Le sonrió un poco más. No se imaginaba a Arale como una chica insegura, al menos no en el combate. La había visto pelear, y sabía de primera mano que podía defenderse…

De nuevo le ardió la mejilla del bofetón.

-Entonces es un trato. Tu lo cuidas a él, y yo te cuido a ti. ¿O prefieres dejarlo en algún sitio seguro, y volver al arreglo inicial? -De nuevo ironía, pero no de la hiriente que usaba para alejar a las personas. Sólo… su tono habitual.

Aunque quizá se le escapara un ligero tinte de celos. No podía saberlo, había demasiado ruido.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 09/11/09, 09:22 pm

Por el rabillo del ojo vio que sonreía. Tuvo que hacer un esfuerzo por centrarse en su labor y supo agradecer, aunque debería hacerlo más bien el guardia, haber terminado de vendarlo cuando él se le acercó.

Se puso nerviosa, no se le notó mucho, pero ella lo sabía; por la forma en que le latió el corazón, por la forma en que se erizó con sus palabras, de nuevo la  había puesto  nerviosa, que no incomoda. Y ahí venían de nuevo las preguntas: por qué la ponía nerviosa, de esa forma tan grata?

Se giró despacio hacia él. Tan cerca. Sus ojos. Aun quedaban rezagos del aplomo con el que se había hecho cargo del hombre, pero sus ojos la desarmaban, su tono de voz la volvía a descontextualizar.

Guardó silencio.

Analizó su advertencia, cómo se conjugaba con su cumplido y al igual que su pregunta, al igual que los nervios, que esa calidez en su interior, volvió ese impulso irrefrenable de estar más cerca aun, de besarlo. Se sentía fuera de balance estando tan cerca de él… se sentía a su merced y… se sentía tentada y… le gustaba. Todo eso le gustaba.

Los ojos abandonaron los de Keli, ella sabía a donde iban, de vuelta a sus labios, y tuvo que forzarse para que no descendieran para mantenerle la mirada o en su defecto mirar en otra dirección para contener su impulso, pero su sonrisa irremediablemente atrajo sus ojos. Estos brillaban con ilusión, con renovadas esperanzas.

¿Esperanzas de qué? En qué?

No lo pensó mucho, en su lugar tomó aire para decir algo que no salió. De verdad creía que era bonita? El descubrimiento la contuvo para no ceder al impulso, para mantener la distancia entre ellos.

- Yo trato de evitarlo – no había trascurrido nada de tiempo entre lo que dijo él y lo que respondió ella, aunque se le antojó eterno – y por lo general funciona, no siempre te fijas, o si? - Reconoció y preguntó con candidez, sin reparo, de la misma forma en que siguió hablando - No sé si es que me tienes hipnotizada, pero yo si prefiero la idea original – se llevó el cabello detrás de la oreja con timidez, esa misma que fluctuaba en sus palabras y en su tono.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 09/11/09, 09:24 pm

Kelisay, en cambio, no se resistió al impulso. Tampoco se dejó llevar descuidadamente, eso nunca. Simplemente llegó a la “lógica” conclusión de que si quería concentrarse en algo tan superficial y vano como un ataque pirata, primero debía sacar un par de cosillas de su sistema.

-No es que me fije precisamente en eso, pero no puedo evitar notarlo cuando pasa.

Acompañó la mano de Arale cuando la subió para acomodarse el cabello, rozando sus dedos con los de ella antes de tomarla con suavidad y acercársele más. Tiró con cuidado de la rubia, con mucha más delicadeza que en el camarote, acortando él la mayor parte de la distancia que los separaba.

-No puedes culparme por hacerlo, ¿no? -le susurró al tenerla a centímetros de sí, su mano aun sobre la de ella, con la misma sonrisa sin mueca aun dibujada en el rostro.

La besó entonces con una dulzura inusitada en él, tan acostumbrado que estaba a dar rienda suelta a su pasión. Apenas un roce al principio, no porque dudara, sino porque quería… disfrutarlo. O hacer que ella lo disfrutara. ¿Había diferencia? Daba igual. Presionó entonces sus labios contra los de ella, tras haber cerrado los ojos en algún momento que no recordaba.

Y también, en algún momento que no recordaba, su espada había quedado apoyada contra la pared, pues era absolutamente necesario tener la otra mano libre para poder tomar a Arale por la cintura y atraerla contra él.

Había que hacer las cosas bien.

Pero ya, su parte práctica no le permitió más que unos segundos de silencio antes de recordarle que estaban en medio de una pelea. Dando por terminado aquel beso, dejó los ojos cerrados un instante más mientras apoyaba su frente contra la de Arale antes de soltarla, primero su cintura, luego su mano.

-Deberíamos dejarlo en algún sitio seguro -dijo en voz baja, en un tono de voz que no recordaba haber usado nunca.

Respiró hondo, pues por algún motivo se encontraba sin aliento, y se estiró hasta la puerta más cercana. Resultó ser un camarote vacío, ya fuera porque su ocupante no se encontraba o porque nadie lo usaba. No había ni tiempo ni necesidad de averiguarlo, el lugar era relativamente seguro para un guardia herido y eso era lo que importaba.

-Aquí estará bien. -Dijo con un tono más normal, más suyo, mientras levantaba al guardia en brazos.

Hubiera podido hacer un comentario ambiguo acerca de usar ellos el camarote vacío, a medio camino entre la broma y la propuesta, pero… no lo hizo. Sencillamente no se le ocurrió. Se limitó, pues, a dejar al herido en la cama y a cerrar la puerta de la habitación.

-¿Voy yo primero? -preguntó, ahora con su tono habitual, mientras empuñaba de nuevo su enorme espada y miraba, viendo a medias, la salida a cubierta.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 09/11/09, 09:30 pm

Cualquier duda que se generara en su mente por su respuesta, desapareció cuando sus manos estuvieron una junto a otra, lo miraba en silencio, mental y físico, atontada, sintiendo cosquillas allí donde estaba posada su mano.

No solo no hubo resistencia cuando la acercó sino hasta colaboración, se dejaba guiar por su mano, para llegar justo a donde ella de todas formas quería estar. Lo último que vio fue su sonrisa, que guardó como un tesoro entre sus recuerdos, tan limpia que le llenaba el corazón cuando este dio un salto para darle cabida.

Tampoco le respondió a lo segundo, al menos con palabras, si no que se acercó esos enormes centímetros que aun los separaban. Se sobrecogió sobremanera con el roce. Era diferente, lo sentía en su contacto, en su calor, en la piel, en el corazón. Necesitaba más, su voluntad se quebró y se acercó aun más él, besándolo con ternura, sintiéndose en un pequeño paraíso entre sus brazos. Si los piratas no querían esperar a que lo más importante sucediera antes que su ataque, por ella bien podían tomarse el barco.

Se abandonó al beso como jamás creyó que lo haría cundo le dio esa bofetada tantos siglos atrás. Un beso de dos, para dos; respondía con el corazón, mas confiada, sin tensión alguna, pero estremecida por las mariposas que revoloteaban con tanta intensidad en su interior. El mundo se detuvo por tanto tiempo que al separar sus labios a ella se le antojó que había sido demasiado corto para lo hermoso que se sentía.

No lo pudo evitar y si hubiera podido tampoco lo habría hecho, suspiró con una sonrisita de felicidad que moría eclipsada entre los dos. Y la sonrisa se volvió picara.

- Oh si. Claro que puedo – sostuvo su cara con ambas manos, una vez la tuvo libre y sin detenerse a pensarlo, lo besó de nuevo. Fue breve, mucho más breve, pero cargado de una dulzura que contradecía sus palabras cargadas de picardía – y te voy a culpar – con la misma delicadeza con la que lo había tomado lo soltó, para que siguiera con lo que decía. Tenía razón, y en el fondo también sabía que no le daba lo mismo que los piratas tomaran el barco.

Dejó que fuera esta vez él quien se alejara, que estableciera la distancia física entre ambos, no por variar los papeles, sino porque no quiso hacerlo ella, no volver a correr de él. Se quedó firme justo en el mismo lugar, mirando a la nada, evitando mirarlo a él. Sabía que si lo hacía se sonrojaría. Trataba de calmar a como diera lugar los latidos de su corazón sin mucho éxito, al menos hasta que la nota de sarcasmo regresó.

Que manera tan desastrosa de establecer prioridades. Lo miró fijamente nuevamente. Era de ambos, la manera de ambos. Se mordió el labio y sonrió.

- Adelante – invitó. Sus ojos se abrieron de par en par, sin ahogar en lo absoluto un respingo cuando su vista se fue más allá de la entrada a esa parte del barco.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 09/11/09, 09:30 pm

Respiró hondo y parpadeó fuerte un par de veces. ¿Cuándo se había puesto todo tan oscuro y… borroso? Mientras dejaba al guardia herido en el camarote, notó el curioso detalle de que el sol parecía haberse ocultado cuando cerró los ojos para besar a Arale, y que no había vuelto a salir. ¿O el pasillo se iluminaba con velas? Quizá se habían apagado.

Y tanto para no decir que la rubia le había nublado la vista. No precisamente por el primer beso, ese sólo lo había dejado sin aire… más bien fue el segundo. ¿Quizá un tercero lo dejaría ver con normalidad?

Basta, basta. Sacudió la cabeza y salió de nuevo al pasillo. Ya habría tiempo, tocaba concentrarse en… otra cosa. Como en salvar la vida de pobres tipos que quizá no merecían ser salvados, pero que podían llegar a valer la pena el intento, e incluso el riesgo. O mejor aún, en el pirata que acababa de aparecer en escena.

-¡Hola! -Dijo en tono alegre, levantando la mano sin arma para saludar al pirata. Cargó entonces contra él, con el pomo de la espada por delante, apuntado directo a la boca del estómago del sujeto.

Una realidad sobre los piratas es que viven de pelear. Si lo hacen mal, sencillamente duran poco en el negocio. Y excepto las raras ocasiones en las que uno se encuentra con un novato, lo cierto es que al enfrentarse a un pirata es buena idea asumir que el que esta en frente sabe lo que hace.

Éste pirata, por ejemplo, devolvió el saludo con torpeza. Luego, con la agilidad que se obtiene al pasarse la vida colgado de sogas y travesaños, saltó hacia atrás y a un lado para salir de la entrada del pasillo y esquivar el ataque del kamael, quien siguió de largo hasta cubierta para intentar ganarle la espalda.

Ya en un espacio tan amplio, manejar su enrome espada no sería problema…

-Puede usted llamarme Kelisay -le dijo con sorna, levantando su espada con ambas manos mientras su oponente empuñaba con firmeza su sable.

Eso era lo que necesitaba. Algo en qué ocuparse, algo que lo ayudara a olvidarse por un momento de la rubia. De sus brillantes ojos rojos, de sus suaves labios, de su entallada cintura… Momento, ¿cuándo se había acercado tanto el pirata?

Sonrió con irónica ferocidad mientras rechazaba el primer ataque de su oponente. Mejor concentrarse…
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 09/11/09, 09:33 pm

Dio un paso atrás. A decir verdad se esperaba cualquier cosa, menos que Keli lo saludara como lo hizo. Lo que hizo de forma prudente fue dejarlo cargar, una vez que vio como tomaba el arma para arremeter contra el pobre marino que intentaba tomarse el barco en el que viajaban.

Solo le dio un par de pasos de ventaja, una vez hecho el primer contacto todo lo que sucedería a continuación sería tan rápido que no podía darse el lujo de quedarse a tras, menos aun cuando el otro había retrocedido con la agilidad con la que lo hizo.

No estaban muy lejos de la entrada del pasillo, pero para cuando por fin salió e caos de todo el ataque casi que la golpeó con la misma fuerza con la que lo hizo el sol al darle en los ojos ya adaptados a la baja luz del pasillo. Todo era un desorden total, desorden del que a duras penas era consciente, en particular cuando el pirata avanzó rápidamente y con eficiencia contra el kamael.

Corrió contra el pirata, decidida, sin saber desde en qué momento, a atacarlo por la espalda. Kunai en mano, el mismo con el que había rasgado la ropa del guardia y que recogió mientras Keli lo dejaba a salvo en el camarote, se inclinó para hacerle un barrido que lo dejara fuera de balance, tan oportunamente, que la espada de otro pirata pasó justo por encima de su cabeza cuando empezaba a agacharse.

Por su puesto, su intento de ataque quedó en eso, intento, no pudo interferir. No se había percatado de su presencia. Tal vez contaban con algo así cuando el primero ingresó. O tal vez solo era que el guardia que yacía en el suelo (muerto o inconsciente, no lo sabía) ya no representaba un estorbo para continuar con su ataque a alguien más, ahora por la espalda.

Visto de afuera, la forma en que apoyó la mano en el piso de madera del navío para darse impulso para regresar a una posición erguida que le permitiera hacerle frente fue bastante ágil. Pero ella sabía que no lo había sido, que había sido muy torpe y que había faltado realmente muy poco para dar un paso el falso que la enviara al suelo.

Aun no se levantaba de nuevo cuando su cuchillo se interpuso y desvió la trayectoria que traía la espada hacia ella, hacia un costado, lo que no impidió que el hombre avanzara hacia ella, para aun así, lograr su primer golpe con el puño. La niña giró sobre si misma adelantando ese paso, que de todas formas daría él, inclinándose un poco de forma que el puño y el brazo pasó por encima de su hombro bastante cerca de su oreja. Con toda la fuerza que pudo le clavó el codo en el costado y el soltó un murmullo de queja demasiado bajo para el efecto que ella esperaba.

Algo frustrada, se abrió espacio a tiempo para que su arma se trabara contra la espada de él al detener el siguiente ataque. Esta vez los metales no se deslizaron. En lugar de eso, el pirata se tomó el tiempo para evaluar a su oponente. Se pasó la lengua por los labios, en lo que la niña acomodaba mejor el pie para sostener ese disputa entre fuerzas desiguales y los ojos de ambos se encontraron, haciendo que el ceño de ella se frunciera cuando detectó esa sonrisa lasciva en sus labios que de inmediato pasó a ser de burla.

- Qué esperas hacer con un arma tan pequeña? – preguntó acercándose otro poco.

- Qué? Tu eres de los cree que el tamaño importa? – soltó la risa y liberó el peso haciéndose a un lado para que él siguiera de frente – pobre de tu ego – siguió riendo, a pesar que su truco no funcionó. Algo demasiado viejo y obvio para caer en eso. El pirata pronto acomodó los pies para que no avanzar más de lo necesario y esta vez atacó con más fuerza obligándola a retroceder.

- Te voy a enseñar! – bramó de nuevo con esa sonrisa.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 09/11/09, 09:49 pm

Vaya, pero si había más piratas cerca. De verdad tendría que poner atención a lo que pasaba a su aldered… ¡Rubia suicida!

Casi había olvidado el poco aprecio que tenía la muchacha por su integridad física. Ya, ella podía cuidarse y lo sabía. Además, su intento de barrido había distraído a su actual oponente el tiempo suficiente, no debería quejarse. Pero de todas formas…

Tres pasos largos y rápidos, una patada en la entrepierna, un golpe en la mandíbula con el pomo de la espada… un pirata menos. Medio le dio la espalda a Arale, aunque sin dejar de prestarle atención, para encarar a otro pirata que ingenuamente creía poder acercársele sin ser detectado.

Sonrió con verdadera malicia, mientras negaba con la cabeza y el dedo índice, y levantó su enorme espada con la mano derecha, apuntándola directamente al cuello del sujeto.

Fue entonces cuando llegó a sus oídos la pulla de la rubia, y su sonrisa perdió algo de maldad. Hasta dedicó el tiempo que le tomó desenfundar su ballesta para girar la cabeza hacia donde peleaba ella, justo para ver trastabillar a su oponente herido en el orgullo.

Se las estaba arreglando bien, no necesitaba de su ayuda o sus virotes. Disparó pues a los pies del pirata que se le acercaba, aun mirando a Arale y a su oponente. No, concentración, su enemigo estaba bastante más a la derecha.

Giró la cabeza para ver a su pirata saltar hacia atrás, esquivando el virote y perdiendo algo de apoyo. Keli se adelantó hacia él, describiendo con la espada un arco apuntado aun a su cuello, pero su oponente se limitó a aprovechar la caída y la pérdida de equilibrio de su pequeño salto para agacharse. La espada impía siguió su camino algo menos de un metro más de lo esperado antes de que el kamael pudiera detenerla.

El pirata, mientras tanto, en una cruel burla de lo que Keli le había hecho a su compañero, rodó por el suelo hacia él y lo golpeó en el estómago con el pomo de su sable.

Maldita ironía, eso dolería mañana.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 09/11/09, 09:49 pm

La espada le ganaba en tamaño y por supuesto en fuerza, así que se vio limitada por un instante solo a esquivar cada tajo que intentaba darle. No interponía su arma, por la violencia que llevaba sería arriesgarse a una lesión en la mano y no podía darse el lujo.

En su lugar se movía de lugar a otro, evadiendo cada corte, toreándoloo, hacia abajo, hacia al lado, para atrás, otra vez hacia atrás . Necesitab a que perdiera por un instante el control, por eso mantenía una sonrisa de burla que ella sabía perfectamente que era falsa , pero lo estaba haciendo enfurecer, cada vez era más violento, cada vez la posibilidad de quemarse por jugar con fuego era más alta, cada vez se acercaba más a su objetivo.

Debía hacerlo en ese momento, no habría más oportunidades. Ella espada se movió contra ella y la niña se lanzó hacia el frente y cortó a la altura del pecho, rompiendo la camisa, sacándole sangre al sujeto y haciéndose de nuevo a un lado. No era una herida mortal, aun cuando debía serlo, pero si era molesta y mientras cicatrizaba, con el aire salado marino, sería casi insoportable.

Solo un detalle. En el momento en que se escabullía para ganarle la espalda y poder golpearlo para neutralizarlo de verdad, la sonrisa del hombre volvió, tomándola por sorpresa. ¿Qué había dejado pasar? La respuesta no importaba si no lograba aplicarla para el futuro. Ahora lo importante era el presente, lo importante era que la había tomado de la muñeca con la mano libre y la haló primero hacía él y luego con violencia la lanzó hacía atrás, de modo que se fue a estrellar contra la pared de madera hacia donde la estaba acorralando de todas formas.

El golpe no fue tan impresionante como el susto que se llevó cuando la agarró. Sabía que no habría podido matarla en ese momento, pero también era consciente que ambos sabían eso. Y por eso la había lanzado. Rebotó de forma automática contra la pared y se obligó a no cerrar los ojos, sabía que si lo hacía, lo tendría sobre ella al abrirlos sin importar que no tardara nada. De hecho ya se venía contar ella, listo para herirla, con esa sonrisa.

Apretó con fuerza el arma en su mano, molesta. Por qué tenía que tener esa sonrisa? Dio un paso al frente y él se apresuró a herirla, ya dispuesto a sacarla del camino y no solo a jugar o a tratar de conservarla y la mirada de él se turbó cuando de la nada, aunque era truco que también conocía de sobra, sacó otro cuchillo y se le fue de frente.

El sonido de los metales al cruzar esta vez si fue mas fuerte, lo suficiente para resonar, aunque sin sacar chispas, la kazekage no lo estaba resistiendo o reteniendo, solo se había defendido con uno, mientras con el otro pasó al ataque, cortándole el brazo a la altura del tendón de la muñeca, soltó la presión que hacía sobre la espada y le regaló otra herida en el pecho y le dio un puño en el esternón , luego de otro en el abdomen. El grito no se hizo esperar , este no volvería a ser pirata.

Se hizo a un lado para dejarlo caer, pero ahora tenía varios ojos puestos sobre ella.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 01/12/09, 06:35 pm

Mientras que el pirata que lo acababa de alcanzar caía por la borda con un feo corte en la pierna, el cual probablemente le impediría nadar, Kelisay resopló con bastante hastío. Antes de poder reducirlo, su oponente había logrado no sólo golpearlo en el estómago, sino que además le había hecho un superficial (pero, con el aire salado del mar, terriblemente molesto) corte en la mejilla.

Y lo peor, lo había entretenido el tiempo suficiente como para que otro oponente le ganara la espalda, separándolo de Arale y obligándolo a golpear al nuevo contrincante con su ala, en un ángulo molesto y francamente indigno.

Todo aquello de no matar frente a la rubia se estaba volviendo irritante. Por cierto, ¿cómo le iba a ella?

Ah, estaba un tanto acorralada. Y él con un pirata tan ancho como alto, que blandía algo que sólo podía ser un hacha orca. Por el tamaño, al menos, eso parecía.

Y ahora que pensaba en ello, él también estaba acorralado contra la borda del barco…

Bueno, hacía tiempo que no usaba magia. Mientras preparaba su querido fuego azul en la mano derecha, se cubrió con su espada del ataque descendente de aquella hacha gigante con pirata detrás, avanzando en diagonal y desviando el arma del oponente muy poco de su trayectoria inicial. Como resultado, el hacha rompió parte de la baranda del barco y se clavó en el suelo. El pirata que la blandía se sorprendió un poco por la maniobra del kamael, pero en lugar de intentar inútilmente liberar su arma, contraatacó con un puñetazo a la altura de la cara. Pero se encontró con una mano envuelta en fuego que se aferró fuertemente a su muñeca, quemando ropa y carne por igual.

El pirata gritó, quizá más por la sorpresa que por el dolor, e intentó soltarse tironeando y retrocediendo. Ya era tarde, sin embargo. El fuego mágico se extendía, y el sujeto había abierto su guardia para recibir limpiamente la enorme espada de Kelisay en el pecho.

Otro pirata menos. Y aunque dos más se le acercaran, al menos ahora lo hacían con prudencia. Aparentemente ya lo habían tildado de “hechicero” o algo por el estilo. Eso era bueno, le daría tiempo al kamael de alejarse de la borda y recuperar el aliento… hacer uso de su fuego siempre lo cansaba bastante. Incluso tuvo tiempo de recargar su ballesta y de acercarse un poco a donde peleaba la rubia.

Y esto último lo hizo de manera inconsciente… quizá cuando terminara la pelea, podría detenerse a analizarlo.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 03/12/09, 12:10 pm

En lo que el pirata se sujetaba la mano fuertemente para quedejara de sangrar, de rodillas en el suelo. El más cerano a ella, sin piedad alguna, cortó el cuello del guardia del barco en el que viajaban y contra el que peleaba y se fue a por ella. A diferencia del anterior, este era mucho mas pequeño, flaco, muy flaco, pero asímismo se movía mucho más rápido.

El primer paso que dio hacia él, lo deshizo al fijarse en sus ojos. Negros, hundidos, maliciosos, llenos de ira. Dio un paso atrás y con la vista buscó a Keli, manteniendo sus cuchillos en guardia para defenderse d él. En cuanto lo vio, al igual que el kamael, se aproximó a él, eran muchos y se atrevía a decir que estaban mejor preparados que los que se encontraban en el barco.

Un grito estridente de mujer recorrió la cubierta, proveniente del corredor en el que hasta hacia unos minutos estaban ellos, eso hizo que apartara la vista de Keli girando sobre su eje justo a tiempo para detectar una daga que viajaba contra ella cortando el aire, cortesía de algun otro que creyó que un ataque a rango era mucho más rápido y efectivo para matarla que un enfrentamiento directo. Como un automatismo, el kunai dejó su mano para chocar contra la otra arma y dio un salto atrás esquivando el primer ataque del pirata raquitico, chocando con su espalda contra Keli al hacerlo.

A pesar de la situación en la que estaban, del ataque inminente del hombre que tenía en frente, sus ojos se fueron a los de Kelisay con cierta perplejidad que de inmediato se volvió preocupación al fijarse en el corte que tenía.

- Keli... – la urgencia con la que lo dijo bien podía hacer juego con una herida mucho mas grande que la que estaba viendo. –Se quitó del camino y lo haló consigo, cuando el pirata volvió a atacar, pero ahora, estaban entres tres de estos hombres, en realidad entre dos y una muchacha con dos cimitarras – estas bien? – preguntó con angustia y otro grito de mujer de dejó escuchar por encima de los ruidos normales de la batalla
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 04/12/09, 12:11 am

La voz de aquella mujer que gritaba se le hizo familiar, aunque eso no fuera decir mucho. Conocía a las pocas mujeres que había en el barco. Y mientras respiraba hondo un par de veces para recuperar el aliento perdido por su conjuro, le quedó picando en la lengua no tener a nadie a quién decirle que a todas ellas las había hecho gritar. Aunque no de ese modo.

Excepto una vez a Sandra, pero esa chica tenía gustos muy extraños.

Reconoció el cuerpo de Arale cuando chocó contra él, incluso sin verla. Probablemente por el olfato. No es que oliera mal, todo lo contrario. Algo en la rubia le recordaba a una flor de su tierra natal, pero no podía ubicar cuál… aunque tenía la vaga sensación de que era blanca. Le hacía pensar en los ritos matinales, o más bien en el jardín al que se escapaba para no acudir a ellos.

Se sentía tranquilo allí, sin la necesidad de fingir adoración por su supuesto dios, sin tener que disculparse por cosas que no había hecho… de joven había pasado mañanas enteras escondido entre los arbustos florales, los árboles, los bancos de piedra tallada y los estanques de aquel jardín. Era relajante no tener que preocuparse por…

…los piratas que los rodeaban. ¿Qué había sido eso? Basta, concentración, el frenetismo con el que la pirata manejaba las cimitarras no presagiaba nada bueno. Y que viniera acompañada no mejoraba el panorama precisamente.

Su momentáneo escape mental le valió no registrar el tono de urgencia de Arale. Sin embargo, hubo algo en su pregunta que logró enternecerlo hasta un punto peligroso, dadas las circunstancias. ¡Basta, tenía que concentrarse!

-Sí, estoy bien. Sólo algo… -cuando ella tiró de él, las palabras se le perdieron un poco. ¿Piratas? Cierto, piratas. -…agitado, pero nada grave.

Le soltó un virote a la loca de las cimitarras, apuntándole al cuerpo. No pretendía ni esperaba alcanzarla, tan sólo quería ganar algunos instantes, hacer que se detuviera o quizá que retrocediera.

-¿Y tú? -Preguntó en tono más preocupado del que creía, mientras su virote era bloqueado por una cimitarra. Si estaba herida, pobre del pirata que la hubiera lastimado.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 09/12/09, 05:05 pm

No se dio tiempo, y lo agradeció de alguna forma, para procesar la forma en que la había impactado ver un corte en Kelisay. No se trataba del corte per se, de hecho este era pequeño y sin duda no respresentaba mayor problema o peligro, al menos para tener un reaccion como la que había tenido ella. Se trataba del suceso en si mismo, del hecho de saber que los piratas habían estado tan cerca como para lograr herirlo. La perpectiva que le sucediera algo malo al kamael la angustió mucho más de lo que creía que tal cosa haría.

Sirvió para desconcentrarla por completo. El ver el corte, la sensación, ser conciente de la sensación, el saber que esa preocupación era mucho mas fuerte que la sentiría por otro de sus amigos...

Se giró al pirata. Lo miró a los ojos, pero no lo estaba mirando, al menos su expresión de contrariedad así se lo decía y el hecho que se pusiera roja y mirara al suelo, sirvió para que él bucanero mirara sobre su hombro tratando de entender qué era lo que estaba pasando porque no tenía demasiado sentido.

El cuchillo giró en la mano de la niña y avanzó contra el hombre, aprovechando su momentaneo descuido; no era lo que tenía previsto, pero serviría y lo iba a aprovechar. De nuevo los metales se cruzaron, pero esta vez, pese a la escualida figura del hombresito, el golpe inicial sirvió para desestabilizarla, desarmarla y hacerla caer de forma bastante torpe, mientras el kunai rodaba sobre la cubierta, cortesía de la fuerza del ataque.

Debió rodar con la gracia felina con la que solía hacerlo, peroen lugar de eso, se dio cuenta que no había respondido a la pregunta de Keli. No, no estaba herida, solo la habían golpeado, por tanto estaba bien. Pero esta vez, se golpeó en la rodilla al caer, dio un segundo traspies que impidió que la patada que intentó darle el pirata la asestara y se arrastró hacia atras cuando el pirata siguió avanzando contra ella.

El hombre levantó la espada para clavarsela y de forma más automata que voluntaria, dos sus kunai se clavaron en los huesos de él. Uno en el hombro que blandía el arma, lo que lo abligó a bajarla por un momento, el otro a la altura de la costillas, lo que hizo retroceder ahora a él.

Dulfary desde su posición en el piso tomó impulso para levantarse haciendo una pirueta hacia atrás. No tenía tiempo para pensarlo, debía ayudar a Kelisay y sabía que no eran heridas mortales, de hecho, aun sangrando el pirata venía nuevamente detrás de ella.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 15/12/09, 10:28 am

La rubia redujo al pirata que la atacaba, eso significaba que estaba lo suficientemente bien como para seguir peleando. Eso debía de alcanzar, era lo que importaba en aquel momento. Pero aun así… ¿estaría bien?

Levantó su enorme espada y la dejó caer con todo su peso sobre la loca de las cimitarras, quien cruzó sus armas por encima de su cabeza para detenerla. Sin embargo, entre la fuerza de Kelisay y el peso del arma, la pirata tuvo que apoyar una rodilla en el suelo para no caer hacia atrás. Esa era la idea, un rodillazo a la cara y la loca estaría fuera de comb…

¡Nardos! Esa era la flor blanca que crecía en el jardín del templo matinal, flor que según los sacerdotes representaba la pureza que había que mantener desde el inicio del nuevo día hasta el inicio del siguiente. Aunque ahora que lo pensaba, no estaba del todo seguro de porqué Arale le hacía pensar en aquella flor. Quizá por la tranquilidad que había en ese jardín, la misma tranquilidad con la que…

…dejó escapar a la loca de las cimitarras. La mujer había ladeado una de sus armas al tiempo que retiraba la otra, haciendo que la fuerza con la que Keli presionaba llevara el arma a clavarse al suelo. Nada grave, se había clavado de filo y no de punta, era fácil de sacar. Pero le dio tiempo suficiente a la pirata para saltar hacia atrás y ponerse en guardia de nuevo, mientras que uno de sus compañeros se le acercaba blandiendo una daga.

Éste último no duró demasiado, de todas formas. Dejó que se le acercara mientras pretendía forcejear con su arma, y cuando estuvo a su alcance la levantó de repente, golpeándolo en la mandíbula con el lado romo de la hoja.

El golpe levantó al pirata un par de centímetros del suelo, tras lo cual cayó para no volver a levantarse en un buen rato. Se giró entonces para buscar al tercer pirata, dejando a la loca en segundo plano por un momento, pero no lo veía por ningún lado.

Y, como siempre que uno no ve a alguien en una pelea de ese tipo es porque lo tiene detrás, todo apuntaba a que su ala saldría muy lastimada.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Dulfary el 21/12/09, 07:54 pm

Siguió retrocediendo, evadiendo al pirata, buscando la forma de dejarlo por fuera de combate del todo, dentro de sus términos, claro está, pero cada vez se alejaba mas de su compañero y en uno de esos choques de armas y evasivas mortales vio como se le acercaba peligrosamente otro asalatante a la espalda de Keli mientras este se hacía cargo de otro dos.

Era ahora o nunca, golpeó en diferentes puntos de presión al pirata y se abrió espacio para auxiliar a Kelisay, le dio la espalda al hombre sin pensar en su bienestar, error, pero aun así ya era algo tarde para hacer algo por el kamael, que no fuera a la distancia.

Por supuesto, y como era de esperarse, le lanzó un par de kunai al agresor, el cual detuvo por un momento su ataque para golpear ambos proyectiles con su propia arma con un giro basntante acrobatico, por no decir espectacular, que venía acompañado de una sonrisa de burla y que culminó en la retoma del tajo transversal contra la espalda, mas propiamente dicho contra el ala.

Ella no creía que fuera suficiente, y por eso, aun cuando el pirata apenas se estaba dando la vuelta, empezó a llamarle la atención al respecto, voz en cuello y sin control alguno de sus emociones.

- Kelis.. jahhh... jhumm... aagghh!!! - no terminó de ver en que quedó la sonrisa de burla del pirata que atacaba por la espalda a Keli, acostumbrada como estaba a hacerle barridos a otros debió prevver uno contra ella, a traición, tal y como se lo acababan de hacer.

El ataque fallido y el grito tendrían que bastar para advertir al kamael y que el se hiciera cargo por si mismo de los peligros en el entorno. Ella de momento cayó de bruces, con mucha fuerza, contra la cubierta y su primer intento de defenderse al respecto fue neutralizado por la bota del hombre al golpearla en la espalda, casi al tiempo que tocó el suelo y el primer forcejeo al respecto murió con el grito que reprimió cuando la espada del pirata pasó limpiamente entre el aire y su hombre, para clavarse en la madera del barco.

- quieta ahi - le dijo y ella muy obediente, mas por la herida que por la orden, se quedó inmovil. Aun así no le sirvió de mucho, el mismo pirata empezó a mover el arma, sin desencajarla - no olvides gritar, regalame un grit... - el quejido ahogado de ella impidió que escuchara el de él cuando un marino del barco lo atravezó y lo apartó de ella.

Sin delicadeza alguna sacó el arma y la giró mientras se quejaba de nuevo.

- Si no sabe combatir, salga de cubierta y no nos estorbe - fue todo lo le dijo el marino, que ya estaba herido, y fue a buscar a otro pirata que matar. El kunai tembló en la mano de la niña (la del brazo sano), sin saber lo que había sucedido, faltó muy poco para que ella también lo hiriera a pesar de haberle ayudado.

Pero ahora se llevó la mano al hombro herido, con los ojos cerrados con fuerza, sentada en cubierta como si no estuviera ocurriendo nada mas, tomando aire a intervalos demasiado irregulares. Había sido muy descuidada, demasiado y lo había pagado caro, pero con sus conocimientos en anatomía sabía que pudo ser mas costoso. A proposito o por error, el sujeto no había atrofiado nada, al menos no a largo plazo.
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Re: A donde nos lleve el viento

Mensaje por Kelisay el 28/12/09, 01:59 am

El replique metálico fruto de los kunai y el grito interrumpido de Arale fueron suficientes, sí. Lo primero alcanzó para saber dónde estaba su oponente. Lo segundo, para ubicar a su aliada. Estaba lejos, y eso bastaba para saber que era libre de hacer lo que haría en cualquier situación en la que tuviera a un enemigo a su espalda sin miedo de herir a la rubia.

Extendió el brazo derecho, empuñando su espada con el filo hacia atrás, y giró sobre sí mismo tanto como pudo sin mover los pies de su sitio. Su enemigo se hizo visible por un momento, con su expresión de sorpresa fija durante el instante que pudo verlo, y no tardó en desaparecer de nuevo, esta vez por el ataque del arma del kamael.

Sintió huesos crujir y carne cortarse, vio la sangre salpicar, pero no tuvo tiempo de ver dónde lo había herido, por lo que se conformó con la certeza de que tenía un oponente menos. Se empujó con su ala para no perder el equilibrio y volver a la postura inicial, no había olvidado a la loca de las cimitarras… pero a medio camino algo captó su atención.

El aroma de los nardos, una especie de constante desde que Arale se le acercara hacía apenas unos momentos, ahora se mezclaba con sangre. Y no, no la sangre de los piratas, los guardias y los civiles incautos o desafortunados. Tampoco la suya, él no estaba herido (el corte en su mejilla no contaba). No, era la sangre de ella.

Eso explicaba la forma ahogada en que lo había llamado. Si, ese fue el primer pensamiento remotamente racional que su mente escupió luego de ver a Arale herida. El siguiente, fue preguntarse si estaría lastimada por advertirle del peligro. Y el tercero, fue que ahora el olor de su propia sangre se uniría a las flores y a la sangre de la rubia.

La loca de las cimitarras, ajena a las distracciones de Keli y concentrada en el sencillo objetivo de matar a su oponente, había alcanzado a herirlo en lo que sería la muñeca de su ala, la cual había dejado estúpidamente extendida dos instantes más de los necesarios.

El dolor físico y el shock que conlleva trajeron al kamael de vuelta a la realidad desde este último de sus ya incontables lapsus. ¿La pirata lo lastimaba? Bueno, él la mataría.

Quizá fuera porque estaba confiada tras su ataque, o tal vez la adrenalina le ayudara a moverse más rápido de lo usual. Puede que fuera un hechizo inconsciente, o a lo mejor la pirata estaba realmente loca más allá del improvisado apodo. Lo importante es que la mujer se quedó quieta el tiempo suficiente como para encontrarse con la mano izquierda de Kelisay en su cuello, de nuevo rodeada de un fuego que esta vez era innecesario.

Magia, adrenalina, furia, daba igual el motivo. La pirata yacía ahora en el suelo con el cuello roto y quemado, y el kamael corría hacia su aliada herida. ¿Alguien se había interpuesto en su camino? Mientras se arrodillaba junto a Arale, notó que ni se acordaba ni le importaba.
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