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The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

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The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 04/10/15, 08:40 pm

La luz blanca lo inundó todo. Le dolieron los ojos de la intensidad de aquel fulgor. Los mantuvo cerrados, apretando los párpados al máximo, poniéndose el antebrazo delante de ellos, instintivamente, para protegerse aún más. Pero aun toda esa protección, su visión se tiñó de ese blanco puro y cegador. No supo cuánto tiempo estuvo así, pues realmente todo eso le anuló el sentido del tiempo y de la posición. Tanto, que cuando ceso un poco la intensidad y el dolor disminuyó, no sabía dónde estaba no antes de que pasara todo aquella. Tuvo que pararse a pensar unos segundos para recordarse que estaba encima de un árbol y era de noche.
Se sentía muy mareada. Sentía como todo a su alrededor daba vueltas demasiado rápido. ¿Y estaba encima de una rama? Seguro que se caería y se daría de bruces contra el suelo. Apretó aún más la espalda contra el tronco, y el brazo que no estaba sobre sus ojos lo bajó para cogerse a la rama. Pero resultó que su mano tocó una superficie blanda y fresca antes de lo que esperaba. Apretó un poco y encontró superficie dura. Estaba en el suelo. Perfecto, ya se había caído.
Pero… debajo del árbol donde estaba no había hierba, que parecía ser lo fresco que tocaba.

Cogió aire profundamente, y lo dejó ir lentamente. Los ojos ya no le dolían tanto y ya empezaba a ver todo oscuro. Bajó el brazo e intento abrir los párpados. Pero tuvo que cerrarlos porque aún tenía los ojos demasiado sensibles. Tiró la cabeza hacia atrás para apoyarla al tronco. Almenos sí tenía un tronco detrás. Estaba tranquila, es una de las cosas buenas que tenía la medio-cuervo; se mantenía impasible ante los cambios bruscos.  

Ya que no podía ver, se concentró en lo que podía oír. Escuchó viento y… olas. Sí, sí, pudo escuchar claramente como el agua chocaba contra alguna pared. El choque no se producía muy lejos de donde estaba ella. Y el olor que le llegaba a la nariz era de mar. También de hierba, pero mayoritariamente de agua salada.
Fue abriendo los ojos poco a poco para que se adaptasen. Abría un poco los párpados y esperaba a que no le molestara la luz ambiental para abrirlos un poco más. Tardó relativamente poco en poder enfocar para observar a su alrededor. Efectivamente comprobó que a su derecha solo se veía mar. Se encontraba encima de un acantilado, casi a la punta encima de un cojín de hierba. No podía distinguir si en la lejanía había más tierra firme, pues era de noche (eso no había cambiado) y sus ojos aun no podían ver al 100%. Así que el horizonte aún era un misterio para ella.  

Intentó mover las piernas para intentar levantarse. Pero al mover las rodillas le crujieron provocándole dolor. Hizo una mueca y volvió a estirar las piernas. No había prisa, en principio. No le pareció ver ninguna fiera ni enemigo cerca. Así que decidió esperar a que dejara de sentir el cuerpo dolorido para probar de levantarse nuevamente. Lo que sí que hizo fue coger el amuleto y levantarlo hasta la altura de los ojos para observarlo. Las líneas que tenía grabadas aun brillaban un poco. El instinto le dijo que pasara lo que pasara no debía perderlo, pues era la clave de lo que le había pasado. Lo levantó un poco más para ver si era totalmente opaco, poniéndolo delante de la luna.
Pero para su sorpresa no solo encontró una luna… Sino tres. April bajó rápidamente el amuleto para asegurarse de que no era un efecto óptico. Pero por desgracia, no lo era.

- Dígame que eso es una broma por favor…- le salió del alma ese comentario, como si ya nada pudiese ser más raro.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 05/10/15, 11:23 pm

Aquella noche ocurría ese extraño acontecimiento el cual era bastante poco común, las tres lunas estaban a la vez en lo alto. A Edmund siempre le había maravillado esto y recordaba la fecha exacta de cuando se repetiría. Cuando uno tiene una memoria tan extensa y absorvente como la del rubio tiende a gustarle muchas cosas, dado que las termina conectando con otras cosas y una de estas cosas era la astrología. Habían muchas historias sobre las tres lunas, una mas pintoresca que la otra y Edmund se las sabía practicamente de memoria.

- ¿Un momento, tres lunas? - Se preguntó con tranquilidad en un principió y lentamente sintió un sudor frío recorriendo su cuerpo, ¡Ya era de noche y no estaba en Denke! ¡Se había adentrado tanto en su cabeza que no se percató que el tiempo pasó volando y ya había anochecido!
Cuando estaba por emprender el viaje de vuelta, aquella sensación familiar de algo funesto y terrible comenzó a acercarse a él por detrás e inmediatamente supo que debía correr de allí antes de que alguna de esas cosas con las que se había encontrado hace un día se cobrace venganza por la captura de uno de ellos.

No estaba seguro cuanto, pero corrió mucho y sin mirar atrás. Sabía que esas cosas aun cuando originalmente solo en agua era rápidas, en tierra también podían serlo, apareciendo de la nada, como si se materializacen desde la misma nada a donde querían ir. Asi que simplemente corrió, intentando no tropezar con las raices y las cosas de por medio y se detuvo de repente cuando casi en frente suyo una luz increible apareció en detrás de uno de los árboles, la cual de a poco fue disminuyendo.
En un principio se paralizó, quieto y aun estando muy agitado, casi aguantando la respiración. ¿Aquellas cosas realmente podía materializarse? Aquello era demasiado, no podía ser.

Se quedó paralizado como una estatua, aun sin respirar hasta estarse seguro que aquello era realmente lo que se temía. Grata fue su sorpresa cuando escuchó la vez de una persona y pudo suspirar, retomando su respiración agitada y acercandose a ella rodeando el árbol por precaución a que lo atacase.

- Señorita... - Le dice con su voz algo ronca porque su garganta estaba ya seca y adolorida por la respiración agitada al correr tanta distancia sin parar - ...debe tener cuidado... hay cosas... - Intenta continuar hablando pero le cuesta muchisimo por su estado tan agitado y mira de la dirección de donde llegó corriendo, buscando algún rastro de los temibles Ipoqs. - ...debemos ocultarnos hasta que pase... la noche... - Logra pronunciar y la observa nuevamente a los ojos, intentando recuperar el aliento y esperando una respuesta de la joven.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 06/10/15, 07:56 pm

Aún estaba pensando cómo podía ser ese fenómeno cuando notó un ruido detrás de ella. Algo se acercaba pero no sabía exactamente qué era, así que estuvo atenta a cualquier sonido o cosa que se moviese. No pudo verlo hasta que él no rodeó el árbol para poderle observar completamente. Resultó tratarse de un caballero con el cabello largo y rubio. En un primer momento April tuvo envidia de ese cabello. Bueno, envidia no era la palabra, más bien admiración. ¿Cómo diantre lo mantenía tan brillante y cuidado? Y siendo tan largo ¿cómo hacía para que no se le abriesen las puntas? Ella tenía el pelo más bien corto, pues así era más cómodo el cuidado que tenía que hacerle. De hecho, muchas veces se olvidaba de peinárselo y por eso era mejor tenerlo corto, pues quedaba más disimulado.

Seguidamente se fijó en los ojos del hombre. ¡Por dios! Juraba que nunca había visto unos ojos tan verdes como aquellos. Se fijó más en ellos. Eran realmente curiosos, y a la medio-cuervo le gustaban las cosas curiosas.  Pero sabía que era de mala educación quedarse mirándolo a los ojos. Además parecía que huía de algo, pues su respiración era agitada, como si hubiese estado corriendo. Y por el aviso que le dijo él después, supo que no se equivocaba.

- Vaya hombre, tiene razón, en la noche hay muchas cosas… ¿Pero a qué cosas nos estamos refiriéndonos exactamente ahora?

Con eso, April intentó alzarse. No sabía por qué, pero su instinto le indicó que ese hombre tenía razón y había un peligro cerca. Y ahora era más vulnerable, ya que no conocía su entorno ni las bestias que podían evitar en él. Porque seamos sinceros: si había tres lunas, April ya se esperaba encontrar cualquier cosa. Si el rubio le decía que les perseguía un caballito de mar, vestido de juglar y con cuatro tijeras gigantes… Ella se lo creería. Aunque sinceramente, esperaba que no fuese así. Le parecían demasiado adorables los caballitos y será una lástima para ella tener que matar a uno.
Pero por desgracia no consiguió ponerse derecha. Aunque se apoyara en el tronco y en su bastón, las piernas aun no le terminaban de responder. Conseguía ponerse de pie, pero no aguantaba más de tres segundos así. Tampoco ayudaba que no tenía suficiente fuerza en los brazos para aguantar su peso en el bastón. Tenía los músculos agarrotados.
Así que se cayó en el suelo otra vez. Gruñó de rabia y de impotencia. Era demasiado injusto que ahora estuviese así por algo que no sabía por qué había ocurrido. Suspiró intentándose relajar. No llegaría a ningún lugar si pensaba así.

- Mire caballero, soy nueva aquí. Y cuando digo nueva quiero decir que hace menos de diez minutos que estoy en este lugar, mundo o lo que sea… Por desgracia y por motivos que desconozco, mi cuerpo no le ha sentado bien el viaje de teletransportación y no puedo andar ahora mismo. Sí, ya sé que me dirá que para ese tipo de viajes hay unas hierbas que crecen en las raíces de los árboles que evitan estos efectos secundarios, pero mire usted que no tenía pensado viajar. Así que… ¿sería tan amable de ayudarme a llegar hasta donde crea que podemos esconderos de esa cosa de la que hablamos y de la que tenemos que huir?

La pelinegro se sorprendía de lo que podía llegar a hablar en las situaciones en las que se sentía desconcertada o sin poder hacer nada. Siguió intentando ponerse en pie otra vez, a ver si por algún golpe de suerte conseguía andar finalmente.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 10/10/15, 07:15 pm

El primer contacto con la chica de cabello negro fue algo singular. Primero lo observó como algún bicho raro o algo por el estilo y finalmente respondió. Ed ahora estaba ligeramente inclinado sobre sí, con las manos apoyadas sobre sus rodillas para sostenerse mientras intentaba recobrar el aliento y aun agotado y cansado no pudo evitar levantar una ceja a su comentario, algo extrañado. Supuso que la chica era nueva en la isla y no había oido sobre en lo que se convierten aquellos animalitos marinos simpáticos en la noche.

- Ipoqs... se llaman Ipoqs. - Dijo, notando que había logrado recuperar algo de aliento. - Son criaturas que según los locales, se alimentan de almas humanas. - Agregó luego mientras la observaba intentar pararse, sin poder evitar hacer una mueca y mirar por donde creía que estaba la criatura que lo seguía hasta hace un rato.

La escuchó nuevamente, intentando ser lo mas paciente posible mientras una cosa que los iba a matar de una de las formas mas crueles posibles, arrancandoles el alma del cuerpo, se acercaba a ellos. Esperó a que termine de hablar y asintió, ahora algo mas descanzado y se acercó a ella, ofreciendole su hombro para que se apoye y comenzar a caminar de inmediato. - Ipoqs, esas cosas se llaman Ipoqs. - No pudo evitar corregirla, sonando algo cansado. - Y la idea es encontrar una cueva y rezar por que esos monstruos no nos encuentren y se hagan un festín con nosotros. - Agrega, pensando en ese momento que la joven no sonaba realmente preocupada, como si no le importase aquello o si no le creyese. Lo que no se había dado cuenta es que como de costumbre, el tampoco lo sonaba realmente.

Aquella parecía una noche casual en la cual dos conocidos se encontraban debajo de un árbol y caminaban juntos, mientras criaturas malditas que cuando salen las lunas se convierten en monstruos hambrientos de almas estaban por la redonda con ganas de alimentarse de los incautos que se encuentren en el cuerpo principal de la isla, los cuales probablemente solo eran ella y Edmund.

- Vamos, se que te duele pero nos va a dueler mas si nos alcanzan esas cosas... digo, Ipoqs. - Intentó alentarla y gracias a la joven se confundió de nombre, corrigiendose casi inmediatamente y haciendo una mueca.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 14/10/15, 07:31 pm

No sabía por qué, pero algo le decía que aquel hombre temía de verdad a aquellas bestias de las que hablaba. Sería por su forma de insistir en su nombre, que le daba a entender que los tenía grabados en la memoria, y que por alguna experiencia pasada (no muy buena, por lo que demostraba) sus músculos reaccionaban rápido ante la sola insinuación de la presencia de esos seres.

-¿Ipoqs? ¿Qué comen almas humanas? Pues vaya dieta más nutritiva.

Se preguntaba si por el hecho de ser medio cuervo, los Ipoqs le desagradaría su alma. Pero era una curiosidad que tampoco pensaba solventar. Puede que si estuviese al 100% de sus facultades se arriesgaría a verle la cara a ese ser, pero estando como estaba se sentía indefensa, haciendo que su instinto de supervivencia prevaliese por encima de todo interés.
Lo mismo le pasaría con ese hombre, puede que en otra situación desconfiara de él, pero parecía que conocía el terreno y los peligros que habitaban en él. Y eso claramente era una cosa que April necesitaba. Además, parecía buen tipo. Y (¿para qué no decirlo?) era guapo. ¿Qué chica que necesitara que la ayudasen rechazaría el hombro de un apuesto hombre?
La medio-cuervo se río para sus adentros ante ese pensamiento.

El dolor iba aminorando, pero aún estaba clavado en sus huesos. Sí que sus fuerzas y poderes iban recuperándose también, haciendo que se calmara pues significaba que pronto se podría transformar en cuervo. Cuando estaban débiles, lo miembros de su especie no tenían suficiente fuerza como para llegar a provocar el cambio de forma. Acostumbraban a apartarse hasta conseguir recuperarse ya que les ponía muy nerviosos no tener ese control.
Hizo un esfuerzo para volverse a incorporar y cuando sintió que ya no podía seguir sola, se apoyó en el hombro del caballero. Sospesó si así se podía aguantar con sus dos piernas, teniendo un momento en que estaba atenta a si se caía. Pareció que sí, y eso le animó; las cosas estaban mejorando poco a poco.

- Bueno, pues espero que conozca alguna cueva acogedora por aquí. Si no es así, y si esas cosas son tan peligrosas como dice, tendríamos que apresurarnos un poco.- con una mano encima de él y con la otra aguantando su bastón, April giró de repente la cabeza mirando en la oscuridad del bosque. Entornó los ojos al comprobar que el ruido que había escuchado no había sido producido por el aire sino por algún animal. ¿Había pensado que las cosas mejoraban? Se había precipitado en alegrarse…
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 18/10/15, 11:12 pm

Ya a esa altura simplemente ignoraba los tan casuales comentarios de la extraviada, que normalmente se harían en situaciones menos peligrosas y decidió continuar llevandola y aumentar el paso lo mas que podían. Aun cuando fuese una extraña, no pensaba dejar a nadie a merced de aquellas cosas. Ese era un destino que ni a la persona mas terrible le desearía pasar.

La última frase que dijo la joven lo dejó preocupado, dado que no conocía ninguna cueva. En realidad no conocía casi nada de aquel lugar y tenía una vaga idea de como era todo gracias a las preguntas que le había hecho a su anterior compañera, la hechicera con el familiar psicópata que deseaba matarlo. ¿Acaso toda criatura iba a desear matarlo? No era un sentimiento muy bonito el que se sentía cuando algo quería ese destino para uno.

- Eddy, los Ipoqs están cerca. Soltá a esa chica y escapá mas rápido. - Susurró una voz dulce, fría y hermosa dentro de su cabeza, e inmediatamente el rubio se dió cuenta de quien se trata. Aun cuando sabía que ella tiene razón, continó el paso lo mas rápido que su acompañante podía. - Cada vez mas cerca... y mas cerca... van a arrebatar tu alma de tu cuerpo. La va a arrancar como los lobos a la carne de sus presas. - Prosiguió aquella voz, mientras Edmund empalidecía lentamente, intentando ignorarla. - Soltala, que se la coman a ella. No sos el culpable de que haya aparecido allí. No es tu deber salvar su alma sinó la tuya. - Le dice al viajero, el cual casi se sentía hipnotizado por la voz de ensueño que le susurraba.

Sintió nuevamente aquel escalofrío, como si su cuerpo le indicara que coriera por su vida en ese mismo instante. Que deje todo y corra sin mirar atrás. Asi que deteniendose repentinamente, miró a su compañera tamporal. - Señorita, espero que pueda disculparme. - Le dice y la suelta, tomando aire, tensionando los músculos y repentinamente levantandola en brazos, usando la fuerza que había ganado en aquellos entrenamientos que su padre lo había sometido cada día, para luego comenzar a correr sacando energía de su sentido de autoconservación y de solo Finagle sabe donde mas.

La señorita pesaba menos de lo que él se había imaginado y aun cuando a la vez que la llevaba a ella, llevaba la mochila, avanzaban mucho mas rápido que antes, sientiendo como la sensación de una muerte cercana disminuía a cada zancadilla. En aquel momento agradecíó a su diosa y a su padre por haber crecido así de grande y fuerte.
Con el cansancio y la sensación de que si llegaba a tropezar o detenerse un Ipoq saltaría sobre ellos, continuó una distancia bastante larga, hasta divisar a lo lejos lo que parecía ser, sorprendentemente, una caverna cerca de la costa. Aquello le dió mas fuerzas y presionando la mandíbula y sintiendo como el sudor caía por su rostro, apuró lo mas que pudo la carrera, respirando agitadamente y con su corazón sonando como un tambor.

Cuando finalmente llegó adentro de la caberna, la cual estaba realmente oscura porque las lunas no llegaeban a alumbrar su interior, camino unos pasos mas y cayó de rodillas, soltando un quejido de dolor y dejandola sentada sobre la fría y dolorosamente dura superficie de aquella caverna a la pobre joven que había cargado todo el tramo. Esperaba no haberla asustado y que no piense nada malo de él, aunque aquellos pensamientos estaba en tercer plano, ahora sentandose mas comodamente sobre el suelo, jadeando por el cansancio y frotandose las adoloridas rodillas que acababa de golpear contra la roca.

- Qu... que... que día tan... particular... - Dice con algo de dificultad para si mismo, respirando muy agitado y luego de unos segundos en lso cuales sentía que podía por lo menos articular palabras, mira a la chica. - Por cierto... me llamo Edmund... aunque suelen llamarme Ed... - Hace una mueca que casi llega a ser una sonrisa, aunque en la oscuridad es difícil distinguir las cosas. - Mucho gusto... -
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 22/10/15, 08:24 pm

Notó que los músculos de su acompañante se tensaban repentinamente. Sin aminorar el paso, lo miró de reojo. Algo pasaba, pues estaba pálido, aunque seguía adelante. April prefería no preguntar qué pasaba. Eran cosas de Ed, y ella no tenía que ponerse en ellas. Además, se acababan de conocer y no tenía suficiente confianza como para preguntarle algo como aquello.
Pero de repente Edmund se disculpó soltándola. Fue entonces que April se dio cuenta que la dejaría allí, para poder correr él sin ninguna carga añadida. Y lo entendía, así era la supervivencia. A la vida a veces se tiene que ser egoísta para sobrevivir, ella lo sabía bien. Por eso reprimió la pequeña rabia que sentía con un suspiro, preparada para quedarse sola otra vez e intentar esconderse como pudiera. Así que fue a decirle que no pasaba nada cuando…

Él la cogió en brazos y empezó a correr. April se sorprendió y la miró con una expresión medio sorprendida medio ofendida. No esperaba que quisiera seguir huyendo con ella, y por eso lo miró con los ojos como platos. O era demasiado buena persona, o no tenía el instinto de supervivencia no muy desarrollado. El sentimiento de ofendida provenía que con el gesto de llevarla en brazos le estaba diciendo débil. Pero en ese caso era verdad; ella en ese momento estaba débil, necesitaba la ayuda de él. Así que tragó saliva, y con ella el orgullo, haciendo que le produjera cierto dolor al bajarle por el cuello. Se cogió fuerte a l cuello del caballero para así hacerle más fácil a él llevarla.
Notó como él hacía un esfuerzo para apresurarse. Esfuerzo que se marcaba en el sudor que le caía en la frente. La medio- cuervo rezó para que pronto encontraran un escondite, y por suerte sus deseos fueron escuchados.

Terminaron a una caverna poco después. Allí el cayó de rodillas. El sonido de estas chocando contra el suelo, le provocó dolor hasta a la pelinegra. Notó como la dejaba al suelo sentada, agradeciendo volver a sentir el suelo. Estaba muy oscuro, pero April se concentró en escuchar por si sentía algo que le sugiriese que no estaban solos allí. Pero parecía que no había nadie más.
Escuchó como el hombre se presentaba, intentando recuperar la respiración, y no dudó en responderle.

- Ni que me lo digas a mí, si yo te contara mi día… [/b]-dijo riendo- Encantada de conocerle Edmund, mi nombre es April. Discúlpame si no me levante y le haga una reverencia, por si no ha quedado claro, me duele un poco levantarme. – entonces se calló, pero podía aprovechar aquellos momentos y no quedarse callados- ¿Y es muy habitual que salga a correr para huir de monstruos come-almas? ¿O es un hobby que ha adquirido últimamente?
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 24/10/15, 03:26 am

Se frotaba las rodillas continuamente, esperando a que aquello ayude a que el dolor se retire mas rápido de las dos articulaciones que golpeó contra el suelo. Nota que su compañera se presenta luego de él e intenta mostrarle una mueca que teoricamente era una media sonrisa, pero se borró a los pocos segundos. El dolor en sus rodillas de a poco disminuía y aunque ya no era tan agudo como en el momento inicial, no se sentía con ánimos de estar alegre ni nada por el estilo.

- No hay problema, aunque tal vez deberíamos adentrarnos un poco mas a la cueva. Creo que aun estamos demasiado cerca de la entrada y podría sentirnos. - Dice Ed, en un tonto ligeramente bajo. - Normalmente no suelo enfrentarme a Ipoqs o bestis de este estilo, pero ultimamente se está volviendo habitual. Supongo que escapar de las multiples criaturas que quieren matarme realmente se está convirtiendo en mi nuevo pasatiempo. - Responde a ella y suelta una pequeña risa, finalmente el dolor de sus rodillas casi aliviado por completo.

El rubio miró a la oscuridad e hizo otra mueca, una que podría significar preocupación, como también molestia o simplemente aburrimiento. Sus ojos esmeralda, como siempre solían estarlo, demostraban tranquilidad hasta el cansancio y luego de levantarse, acercó sus manos entre sí, a la altura del pecho y como si estuviera sosteniendo una esfera. - Pyros, haz silae. - Susurra, realmente concentrado y la primera palabra hace una pequeña chispa en el centro de esta esfera imaginaria, la segunda la expande y la tercera le da la forma de un pequeño orbe de luz, el cual ilumina un poco menos que una antorcha, irradiando una luz blanca y flota suavemente, para luego, con un gesto del joven hechicero, elevarse hasta la altura de su cabeza y flotar cerca de su hombro.

- ¿April, te molestaría si nos adentramos un poco en la caverna? - Pregunta ahora, aun preocupado por que los Ipoqs los puedan encontrar. - Supongo que entenderás que en una situación como la nuestra es natural tomar mas precauciones. - Agrega luego y acercandose a ella, le extiende la mano, mirandola a los ojos con sinceridad y ansiedad, aguantandose las ganas de simplemente cargarla nuevamente para largarse mas adentro de la cueva y así poder evitar aquella muerta que es mas que probable sea increiblemente dolorosa hasta el final. - Por cierto, sobre el tema de la teletransportación, ¿Podrías comentarme un poco mejor eso? Disculpame si no pregunté en el momento, es que estaba mas preocupado en sacarnos de allí.. - Le dice con una pequeña sonrisa en sus labios, intentando congeniar con la pelinegro.  -  Me desconcertó un poco la parte en que mensionabas "este lugar, mundo o lo que sea"  - Su prodigiosa e absorvente memoria nuevamente era de utilidad, permitiendole recordar las palabras exactas que ha´bia dicho la misteriosa viajera.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 29/10/15, 08:59 am

Escucha la respuesta que este le da, pareciendo más animado. April va a contestarle pero se queda callada cuando ve que levanta las manos, quedándole las palabras a medio salir, así que cierra la boca para que no se le escapen. La mirado de Edmund desprendía una parsimonia profunda en ese momento, aunque también cansancio. Pero lo que le llama la atención a la corvus es la concentración que se ve en ellos. La conoce bien ella, así que sabe que va a hacer antes de que pronuncie aquellas palabras. Por eso no se sorprende cuando le aparece una llama entre las manos.

“Un hechicero… Interesante” piensa ella para sus adentros mirando a su acompañante con una media sonrisa y bajando la barbilla, sin que ese se diese cuenta. El respeto hacia ese hombre creció rápidamente. Ahora April sentía más interés para ese individuo, pero tampoco se lo mostraría aun. Iría descubriendo sus secretos poco a poco, observando sus movimientos y sacándoselos lentamente. Así sería más interesante.

-¿Quién quiere un mechero cuando le tiene a usted, eh rubito?

La luz que desprende la llama les permite ver en la oscuridad de la caverna. Parece que como había predicho la pelinegra no había nadie más. O al menos en la parte que quedaba iluminada por la luz. La mediocuervo estaba mirando hacia el fondo de la cueva cuando él sugiere que tenían que adentrarse más para estar seguros. Ella no había estado nunca más de acuerdo con alguien.

- Me molesta adentrarme en un lugar oscuro y cerrado, pero aún me molestaría más vivir sin alma. Decidme maniática, pero es que estoy demasiado acostumbrada a tenerla y me he encariñado con ella.- Levanta la mano para con un gesto negarle la ayuda de su mano. Aún estaba débil, pero ya se sentía con suficiente fuerza para andar sola. Se coge a su bastón con fuerza y se levanta, chasqueando la lengua por una pequeña punzada de dolor que siente. Pero no le gusta ni soporta seguir sintiéndose una carga, así que irá por sus propios medios. Además, en los ojos de Edmund se le veía que estaba desesperado por empezar a correr hacia dentro con ella en brazos, pero por respeto a ella no lo hizo. Y realmente se lo agradecía. Así que empezó a andar tan rápido como pudo, apoyándose con las dos manos en su largo bastón y temblando un poco en cada paso- Pues verá usted, resulta que yo fui a una posada para pasar una noche tranquilita. Pero cuando estaba cenando algo, una mujer mayor pidió una habitación y le dijeron que no quedaban. Riese usted, pero tengo debilidad por las personas de avanzada edad. Hay quienes tienen debilidad para los gatitos, cosa que no entiendo pues esos bichos deberían morir entre terrible sufrimiento… –dijo ese comentario antes de percatarse que se dejaba llevar por su instinto de pájaro, así que rápidamente siguió hablando- y yo tengo debilidad para los abuelitos, ofreciéndoles mi calentita y cómoda habitación de posada cuando sea necesario. Y así lo hice con esa mujer. Y ella como agradecimiento me dio este medallón que llevo colgado. Me fui a dormir en un árbol de cinco estrellas, y cuando ya estaba cogiendo el sitio, una luz cegadora proveniente del medallón me engulló. Cuando esta desapareció estaba en el suelo y en el cielo había tres lunas, cuando en el lugar de donde vengo solo había una. – calló un momento y pensó- Estoy tentada a volver a ponerme otra vez en un árbol con el medallón a ver si esta vez aparezco con dos brazos más. ¿Sería interesante tener cuatro brazos, verdad? Piénsalo usted, podría aguantar el plato y usar los cubiertos mientras anda, ahorrando tiempo. ¡Sería genial!
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 31/10/15, 04:06 am

Sonrió de medio lado a los comentarios de la chica medio cuervo. No estaba seguro si ella era siempre así o, lo mas probable, que estuviese nerviosa por toda la situación. Después de todo estaba débil, perdida, escapando de criaturas que desconocía pero que según un extraño que la levantó en brazos y la llevó a una cueva quedando los dos completamente solos, esas cosas comen almas. Ahora que Edmund lo pensaba bien, aquella idea hubiese resultado desastroza en otra situación y agradeció por que todo pudo darse relativamente bien.

La joven rechazó su mano, lo cual el joven aceptó. Hay veces que uno necesita hacer las cosas por uno mismo. Ya suficiente que la cargó sin su permiso hasta allí como una bolsa de papas. Y aunque estaba ligeramente apurado por adentrarse mas a la cueva y alejarse de la salida, se mantuvo lo mas calmo posible mientras veía como la chica se levantaba con ayuda de su bastón, para luego caminar juntos mas adentro de allí. El rubio de a poco notaba que la joven, aun sabiendo que estaba débil, quería ir sola e iba a respetar eso mientras sus vidas no corriesen peligro, absteniendose de ayudarla hasta que ella lo pida.

La escuchó contar su historia y varias partes le parecían algo confusas. Primero los gatos, luego el medallón que la llevó allí y en especial el dato sobre la cantidad de lunas. De donde ella provenía solo había una luna, aquello era lo que mas lo dejaba asombrado. O ella se había vuelto loca o decía la verdad. Parecía bastante cuerda, salvo cuando se refería a los gatitos.
"¿Quién querría matar gatitos?" Pensó para si mismo Edmund y luego suspiró, sintiendose como un tonto al ponerse a pensar en ese tipo de cosas en un momento como ese... por supuesto que eso no quitaba que él nunca podría matar a uno.

- Umm, las posibilidades de tener cuatro brazos son casi ilimitadas. - Comentó el rubio, para luego de sentir que caminaron lo suficiente, detenerse y sentarse sobre una parte que sobresalía como un asiento natural. - Aunque probablemente deberías hacerle dos agujeros mas a todo tu guardarropas. - Agrega dedicandole una ligera sonrisa y levantando una ceja.

- Repasemos todo esto. El amuleto brilló y apareciste en aquel árbol. Así que ese medallón tuvo que ser el culpable de traerte aquí. Y si lo de las lunas es cierto... probablemente estés bastante lejos de casa, April. - Comienza Ed, mientras se frota la barbilla pensativo y mirando a un costado, su orbe de luz flotando levemente sobre él, iluinando alrededor de ellos. - Supongo que si sabés sobre la teletransportación, también habrás oido sobre la teoría de diferentes mundos y diferentes planos. Bueno, tengo la corazonada de que no sos de este mundo. - Continúa, ahora mirando a su nueva acompañante. - La clave para volver debe estar, por supuesto, en ese medallón. Seguramente esté conectado de alguna manera al plano de donde viniste. - Concluye finalmente su hipótesis el rubio y se encoge de hombros. - Aunque probablemente pensaste todo esto ya. Me da la sensación de que sos una chica astuta. -

Se descolgó su mochila y comenzó a revisarla, para luego sacar una bolsa con frutos secos varios. La abrió y cuando estaba por tomar uno miró a la pelinegro. - ¿Querés un poco? Son deliciosas. - Le ofrece con mas confianza, acercandole la bolsa abierta para que tome los que quiera.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 08/11/15, 07:51 pm

El dolor iba menguando con cada paso. Puede que simplemente fuese que se estaba acostumbrando a él. Decían que el cerebro cuando algo le molesta al pasar un tiempo sufriéndolo, anula el estímulo de dolor que le llega para que así uno no lo sienta. Lo mismo pasa con los malos olores. Que fascinante que es ese órgano.
Por eso su andar era más fluido, pero aún tenía que apoyar su peso en el bastón. Así que agradeció cuando el hechicero se sentó en un pequeño saliente de la pared de la roca. April suspiró aliviada de parar de andar y se dejó caer al suelo poco a poco, apoyada en la pared de la cueva y resbalando por ella hasta abajo.

- Tiene usted razón, vaya engorro. Y tendría que hacerle dos agujeros a mi vestido favorito, y ya no sería lo mismo… Seguro que no marcaría mi figura como lo hace ahora.

Sonrió al pensar que nunca se había puesto un vestido.  Ni había tenido la ocasión ni había querido. Por su estilo de vida esa pieza de ropa era demasiada incómoda. Solo imaginarse escalando árboles o montañas con una falda ya le venían ganas de pegar a la pared. Por suerte la ética de la pelinegra le prohibía pegar a nadie a no ser que fuese en defensa propia.

Escuchó al hombre resumir su situación mientras le frotaba la barbilla. Bueno, de tanto en tanto los ojos se les iban a la llama que floraba a su lado, pues le hacía gracia, pero generalmente le miraba a la cara. Ella estaba con las rodillas dobladas en alto, delante de su cara pero sin llegar a taparla, y con los antebrazos apoyados en ellas. Había dejado su bastón al suelo, junto a ella.

- Sí, ya se me había pasado por la cabeza esta posibilidad. Y creo que no nos equivocamos porque de donde yo vengo no existe ningún ser llamado “Ipoq”. –se paró a pensar un momento- Pero si a muchos que te comen el alma. Se llaman “banqueros” allí. Pero por la noche duermen, así que no hay de qué preocuparse en estas horas. –se rascó la cabeza mientras seguía, mirando distraídamente al techo- Tampoco es que tenga mucho interés en volver, la verdad. Pero sí me gustaría saber qué ha pasado y cómo. Más por curiosidad que por otra cosa, insisto, pues si aquí la comida está más buena, no me importaría quedarme –Lo mira un momento a los ojos y sonríe pícaramente.- Aunque ya veo que la compañía sí que es mejor aquí. Y gracias por lo de astuta cielo –acaba diciendo guiñándole un ojo.

Era curioso cómo le había cogido confianza a Edmundo en poco tiempo para llegarle a hacer este tipo de bromas. No sabía por qué, pero en la mirada verde de él veía reflejado algo de ella. Quizá él guardaba tantos secretos como April, y sabía lo importantes que eran. O quizá simplemente era por su forma de ser. La mediocuervo tenía instinto para las personas, y sabía en poco rato como era cada una. Eso era una suerte para ella, pero una gran desventaja para los otros.

- ¡Oh sí! ¡Gracias! -dice alargando la mano para coger un puñado de frutos secos- Y dime señor Edmund… ¿Dónde he tenido la suerte de ir a parar?- y termina poniéndose una almendra en la boca sin dejarlo de mirar a los ojos.[/b][/color]
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 08/11/15, 09:38 pm

- Oh, de esos hay en todas las dimensiones. - No pudo evitar responder con una ligera sonrisa al oir el comentario de los banqueros. Ahora que estaban a salvo ya se sentía con mas ganas de relajarse y menos de escapar por su vida. Notó que April ahora estaba mas tranquila también o por lo menos eso pensaba. No es que se conociesen hace mucho tiempo, pero la situación ahora era mucho mas afable. - Sobre la comida no sabría que decirte. Depende la región los platos que sirvan y bueno, la de la taberna de por aquí no estaba mal. -
Sonrió de medio lado y levantó una ceja al oir el halago, soltando una pequeña y corta risa mirando al suelo y luego nuevamente a los ojos de su interlocutora. - Hey, gracias. Puedo decir lo mismo de las viajeras de otros mundos. - Responde, siguiendole el juego. - Y no hay problema, aunque solo aclaraba lo evidente. - Se encoje de hombros, gesticulando levemente con sus manos, levantandolas un poco y llevando sus palmas hacia arriba, como si aquello que había señalado el rubio fuese algo muy notorio.

Su curiosidad comenzaba a aumentar a medida que hablaban. Le interesaba saber de donde venía, como era su mundo y su magia. Con su halago no había mentido, además de que era una mujer bonita, podía ver en sus ojos una astucia filosa que iba mas allá de simples comentarios oportunos. Aquel báculo y esas sensaciones eran indicios de que se encontraba con otra practicante de las artes. Edmund realmente no se consideraba exactamente un ejemplo para esta clase de personajes, pero aun así se sentía orgulloso de la poca habilidad que había conseguido, aun cuando en realidad mucho no se había esforzado y era mas un talento natural heredado por su madre.

No pudo ocultar una leve sonrisa al ver el entusiasmo con el que April aceptó y tomó un puñado. - No hay de que, podés tomar los que quieras. - Le aclaró, observandola con su mirada tranquila y escuchando su siguiente pregunta con atención. - Según la información que conseguí en el pueblo de Denke, el cual es el único asentamiento de aquí, actualmente estamos en Denkenia. Y es el único porque al parecer, estas criaturas las cuales los locales llaman Ipoqs, solo atacan el cuerpo principal de la isla, pero no se adentran en el pueblo. - Respondió Edmund y tomó una piedra, para luego acercarse, seguido por orbe de luz, comenzando a marcar en el suelo una vaga forma de la isla y luego a Denke en el centro del lago, con su puente levadizo de acceso.

Al terminar, apoyó el dedo en la parte sudoeste de la isla donde calculaba vagamente que se encontraban. - Debemos estar por aquí, supongo. No creo que nos hayamos alejado mucho del pueblo. - Volvió su vista a la pelinegro. - Aunque lo mas conveniente va a ser que durmamos aquí. No es tan cómodo como un árbol pero... - Comenzaba a hablar y se quedó a mitad de la frase, haciendo una mueca al darse cuenta que dormir sobre piedra dura ES el peor escenario posible.

Se levantó después de acercarse a su mochila, sacó la capa de viaje que había guardado cuando decidió que era hora de encontrarse a si mismo. Bueno, cuando sus padres decidieron aquello y lo echaron de casa.
La dobló un poco y se la ofreció a su compañera. - Dormir sobre esto es mejor que nada. - Le comentó finalmente, con una ligera expresión de disculpa dado que él la había arrastrado hasta allí.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 11/11/15, 07:33 am

Por lo que entendió estaban en una isla donde en el medio había una ciudad, que por el nombre parecido al de la isla dedujo que era la capital, en medio de un lago. La tranquilizó que hubiese un puente para acceder, porque mojarse no era uno de sus actividades favoritas. De hecho lo aborrecía. Era muy pulcra con su higiene, pero mojarse porque sí no le gustaba nada. Así que primero puso una expresión de desagrado ante esa ciudad, pero cuando Edmund terminó de dibujar el puente se relajó mostrando interés por aquella ciudad. Era sabido que en la capital de cualquier sitio es donde había la gente más interesante, además de una buena demostración de las costumbres y sociedad del lugar.
Tenía sentido que Denke solo fuese el asentamiento, según lo que le decía. Pero se preguntaba por qué los Ipoqs no se adentraban en el pueblo. Le parecía curioso, pues si buscaban almas, normalmente las bestias se dirigían adonde más comida tuviesen, arriesgándose.

- Es curioso que esas cosas no entren en la urbe. ¿Qué pasa, que no les va la arquitectura de Denke?

Observó a donde indicaba que estaban, ciertamente no muy lejos del pueblo. Se rascó la nuca penando que era una lástima que no hubieran podido llegar a él. Lástima que no le pareciera moralmente correcto convertirse en cuervo e irse hacia el pueblo a dormir. Dejaría a Edmund solo, y no es que dudara de su capacidad para defenderse, pero como mediocuervo sabía que dormir en compañía era más seguro que dormir solo. Y para qué engañarse, le había caído demasiado bien el rubito como para arriesgarse a que muriera solito. Así que qué se le iba a hacer… ahora tenían una cueva para ellos dos solitos. Y tendrían que dormir allí. “Qué romántico” pensó con tono irónico, escapándosele una risa. Efectivamente no sería cómodo, pero era una cosa que a April no le importaba. Estaba acostumbrada a ello, pues el hecho de tener una vida nómada hacía que muchas veces no pudieras dormir en un lugar cómodo, y solo pudieras dormir encima de una roca, en el tejado de una casa… No le gustaba dormir en su forma de cuervo cuando estaba sola si no conseguía estar en un lugar muy alto, pues había depredadores que no dudarían en atacarle. No es que en su forma humana no la atacasen bestias durante la noche, pero como su tamaño era más grande, se lo pensaban dos veces antes de hacerlo.

- Tranquilo, quédeselo usted, yo ya estoy acostumbrada a dormir en el suelo.- Dijo rechazando la capa doblada que le ofrecía. En parte era verdad que estaba acostumbrada a dormir en lugares incómodos, pero además le había hecho pena la carita de culpabilidad que le había puesto Edmund. Se estiró en el suelo, colocándose bien de lado y con un brazo debajo de la cabeza, un poco acurrucada.- Apaga tú la luz cariño.- dijo poniendo la voz un poco más aguda, para que pareciese más femenina.

Sabía que no dormiría muy bien esa noche. Seguramente estaría medio despierta, pues su instinto estaba alerta por si los atacaban. Solo esperaba que lo poco que durmiese, sirviera para recuperarse del todo, y así el día siguiente explorar el sitio y buscar información sin problemas. Cuando viajas solo, estar enfermo o débil es lo peor que te puede pasar, y eso se lo habían enseñado bien en su familia. “La naturaleza no tiene piedad” recordó que le había dicho su madre.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 19/11/15, 03:51 am

La pregunta que le hizo la pelinegra ya la había hecho él en una posada de Denke, en la cual el encargado la había respondido de la misma forma que él estaba a punto de hacer con su compañera.
- Desde tiempos ya olvidados que estas criaturas no entran al pueblo. Los habitantes no están seguros del porque, aunque uno de ellos me dijo que creía que tiempo atrás alguna clase de protección mágica se levantó en el pueblo. - Le comenta y luego se encoje de hombros. - Parece que los locales no se preguntan esas cosas, simplemente lo toman por sentado. - Agrega frunciendo ligeramente el ceño, sin entender como no podían tener curiosidad por aquel hecho tan raro.

Al ver que la joven no deseaba usar la capa que le había ofrecido, estaba por insistir, pero se dio cuenta que ella realmente no lo haría. Fuese por orgullo o lo que sea, estaba seguro que no iba a dar el brazo a torcer y la vió  finalmente recostándose en el suelo lo mas cómoda que podía y agudizando su voz, pedirle que apague la luz, a lo cual supuso que se refería al orbe.

Decidió recostarse no muy lejos de ella, pero tampoco pegados entre los dos, colocando previamente la capa doblada de cama, como había hecho ya anteriormente. Aquello le había resultado una idea muy útil en ese tipo de situaciones en el que debía dormir en superficies incómodas.

- Que descanses, April. - Le dijo con tranquilidad en su voz y soplando al orbe, lo desconjuró. Le encantaba hacer aquello, ya que esta acción requerida para terminar su conjuro le recordaba a él soplando una vela para extinguirla. El mismo proceso era requerido con su luz portátil, la cual ahora mismo ya no existía y por ello la oscuridad completa los envolvía.

- ¿Realmente vas a confiar en esa chica?¿Este no es el momento perfecto para que, en medio de la oscuridad, aproveche que estás durmiendo y te apuñale en la espalda? - Escucha dentro de su cabeza un dulce y frío susurro, proveniente de su Espada Fantasma. - Deberíamos matarla antes que ella haga el primer movimiento, Eddy. - Agrega luego y el rubio se tapa los oídos y murmura una queja silenciosa, cerrando los ojos e intentando dejarse llevar por el sueño.

- Cuando llegue el momento vas a descubrir lo que es una verdadera compañera inseparable... - Susurra delicada y amenazadoramente, con aquella voz que le recordaba a la misma espada. Brillante, cuidada, hermosa y afilada.

Luego de un rato intentando no darle muchas vueltas a lo que acababa de escuchar, tiempo el cual Edmund no está seguro cuanto, finalmente pudo dormir, soñando sobre las lejanas tierras de Dhasme, parado en frente de un extenso manto blanco hasta donde la vista no llega a ver, producto de las nieves perpetuas de su hogar natal. Lentamente, manchas rojas comienzan a aparecer, tiñiendo aquel puro color en escarlata, lo cual al despertar le dejaría un mal gusto dado que le recordaría a las guerras que se produjeron allí, en los Campos Furiosos.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 05/12/16, 07:40 pm

Escuchó que le deseaba descansara y por algo, eso le sonó raro. No supo si fue por la frase en o por el tono de la voz del joven. Hacía mucho que no había escuchado esa frase, o similar, en una situación parecida, pero menos se lo habían dicho con esa tranquilidad. Parecía que él había confiado bastante en ella.

Y enseguida apagó la luz. Efectivamente no le importaba quedarse en una cueva oscura con ella a solas. Rápidamente sus ojos de naturaleza no del todo humana, se adaptaron a la oscuridad. No pudo evitar que sus sentidos se activaron al máximo. Si ya dudaba antes que pudiera dormir, ahora tenía seguro que no lo haría.

A diferencia de su nuevo compañero. Su oído le pudo indicar el momento en el que él se durmió, pues su respiración se volvió más profunda, más pausada. “Y yo que creía que la Bella Durmiente tenía que ser mujer...” No podía negar que en ese momento la envidia le corroía. Quería descansar y recuperarse, dejar de sentir ese dolor tan molesto e incómodo.

Se movió poniéndose boca arriba, tapándose los ojos con el antebrazo e intentando descubrir si con esa posición el dolor era más leve. Suspiró profundamente intentando relajarse. Por su mente solo pasaban las imágenes de lo que le había pasado. Era una persona (bueno, medio persona) que le gustaba tener control sobre su vida y sobre lo que le ocurría. Y, sinceramente, cuando estás en un mundo que no conoces, con criaturas que desconoces, y sin saber el porqué, se siente de todo menos eso.

Su mente viajó hasta el rubio que estaba cerca de ella. Por lo que había podido deducir era una persona culta. Su forma de hablar y el conocimiento que brillaba en el fondo de sus verdes ojos le indicaban que había visto más libros que ella seguro. Y el comportamiento que estaba teniendo con ella le demostraba que era bueno. Se preguntaba si sería de aquellas personas buenas de las que la gente se aprovechaba o que tenía demasiada dignidad para permitirlo. No lo quería descubrir por experiencia personal, tampoco. Solo tenía curiosidad por saber cómo era él.

Aunque ahora pensar en eso no le servía demasiado para recuperarse,

Se concentró en las inhalaciones y exhalaciones de Edmund. Concentrarse en algo le haría olvidar el peligro y el mundo que le rodeaba. O eso creía.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 07/12/16, 10:13 pm

Cuando el rubio abrió los ojos sentía como si hubiese dormido por meses, tal vez un año. Si quería ser mas preciso, exactamente un año y un mes. Negó con la cabeza inmediatamente, quitándose esa idea tonta y desperezándose. Su cama improvisada no había sido para nada cómoda y aun cuando la dobló lo mas que pudo para proteger su cuerpo de la sólida roca, algunos de sus músculos había quedado adoloridos.

- Hey, ¿Qué tal la siesta? - La saludó al notar que la joven había despertado antes que él, mientras se frotaba el músculo trapecio. - Espero que hayas podido descansar bien. Esta noche realmente fue bastante dura... - Agregó mientras doblaba su capa y la guardaba en su mochila, quedándose unos segundos quieto al haberse dado cuenta que aquello también se lo podía tomar por un chiste bastante tonto, finalmente restándole importancia y ya habiendo empacado las cosas, subiéndosela a los hombros.

- ¿Duele menos? - Preguntó no solo por cortesía, sinó porque estaba genuinamente preocupado por la extraña. - Nunca intenté usar un hechizo de teletransportación, pero oí que los efectos secundarios pueden ser bastante molestos y persistentes. - Continuó, acomodándose el único equipaje que llevaba en su espalda y en cuanto la joven se viese lista para emprender viaje, caminaría junto a ella hacia el exterior, en dirección a Denke. En la academia de hechicería, en donde había "estudiado" un tiempo y definitivamente no saltado todas las clases para leer en la biblioteca, había aprendido cosas bastante interesantes.

- Ya que me contaste tu historia, supongo que lo mas justo sería que yo te contase la mia. - Dijo, dándole una media sonrisa, para luego volver su vista al camino.
- La historia corta es que unos abades aparentemente me drogaron, me encerraron en un ataud y me enviaron en un barco de carga aquí... bueno, no exactamente aquí, probablemente a otra de las islas. ¿Cómo llegué a Denkenia entonces, te preguntarás? - Comenzó a relatar e hizo una pequeña pausa antes y después de la pregunta, dejándola imaginar que es lo que había pasado y asintiendo lentamente con el rostro. - Me lanzaron por la borda de cabeza al mar luego de acusarme de polizón. - Concluyó, haciendo una mueca de disgusto. Todas sus cosas se había mojado y aunque una hechicera lo había ayudado a recuperar parte de éstas, algunas habían quedado irremediablemente estropeadas.

- Así que... ¿Qué harás ahora? - Le preguntó luego y mientras esperaba su respuestas se preguntaba si debía continuar hablando de si mismo, mas especificamente de la maldición que tenía sobre él y la voz que proyectaba la espada ligada a esta. No creía prudente comenzar a contar que oía a una señorita en su cabeza susurrar que mate gente y que utilice aquella arma filosa y derrame sangre indiscriminadamente por todo su camino. Sep, definitivamente sería una muy mala idea.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 09/12/16, 11:51 am

Pues sus temores se confirmaron, y no consiguió dormir más que dos o tres horas. Pero siempre de forma intermitente. Quizás por culpa de un sonido un ruido extraño, que al final había resultado ser o una gota de agua cayendo del techo de la cueva y resonando en las profundidades, o su compañero que había decidido emitir algún sonido parecido al habla pero inentendible. Así que ya cuando empezó entrar luz por la entrada de la cueva y llegó hasta ellos, decidió que dormir era una misión que debía abandonar antes de que su autoestima se viese afectada por no conseguirlo.
Se reincorporó lentamente y se quedó sentada en el suelo. Evaluó su dolor y se dio cuenta que había menguado considerablemente. Ahora solo notaba los músculos un poco entumecidos, pero ya tenía suficiente fuerza para continuar.

Miró a su lado y el rubito parecía estar bien. Se quedó observándolo, dándose cuenta que dependía más de él de lo que le gustaría. No conocía nada de donde estaba. Nada de nada. Es decir, no es que no conociese los bares donde daban la mejor cerveza ni los restaurantes donde hacían la mejor carne de caza, ni los hostales que te dejaban dormir una noche en el pajar sin pagar, ni los atajos entre pueblos… No, es que ni conocía las criaturas que vivían en ese mundo.

Sin darse cuenta miró hacia abajo, en dirección a la joya que le colgaba del cuello, y levantó la mano para acariciarla, asegurándose que seguía allí. No es que tuviera ganas de volver de donde procedía, pero al menos tenía ganas de estar segura de los peligros que le rodeaban y de qué le había pasado.
Así que tendría que seguir al lado de ese hechicero. Y tampoco es que estuviera mal, porque parecía buena persona y estaba limpio, que había tenido compañeros de camino que olían tan mal que ni los animales más hambrientos se acercaban. Y ese pelo…
Aunque no lo estuviera mirando supo que él habría abierto los ojos.


- ¡Buenos días pequeño saltamontes!
–le respondió sonando más alegre de lo que era- Sí, el colchón un poco duro pero todo se puede arreglar con un buen servició de habitaciones y un generoso desayuno.

Lo observó recogiendo las cosas y decidió levantarse, cogiendo su bastón. Al hacerlo y poner la espalda recta cada uno de las vertebras le crujieron haciendo un sonido un poco desagradable, que hasta a ella le sorprendió. Debido que esto ocurrió después de que él le preguntara por su estado, se vio obligada a justificarse:

- Eso ha sonado peor de lo quees, en serio… No sabía que tenía tantos huesos en mi cuerpo. Pero estoy bien. Gracias por preocuparte cariño –le dijo guiñando el ojo exagerando la broma- Pues no te recomiendo lo de la teletransportación. Por mi experiencia personal te deja hecho puré y solo te sirve para aparecer a un lugar donde hay unos bichos come-almas. Y esto no estaba en el folleto. ¡Pediré que me devuelvan el dinero!

Se puso a seguir los pasos de él dejándose guiar mientras lo escuchaba. Hasta ese momento, no se había preguntado por la historia de él. April había aprendido que cada uno tenía su vida, pero que a ella realmente solo le importaba, generalmente, la parte en que ella aparecía.
Pero se sorprendió por lo que le contó. Sinceramente, si se hubiese imaginado un pasado para Edmund, hubiese sido una más tranquilito y amigable.

- Pero bueno, o tienes unos enemigos temibles, o tienes unos amigos con una moral cuestionable. No me imagino qué habrás hecho para merecer esto. –dijo con total naturalidad y sorpresa. Pero sobretodo, sin juzgarlo. - ¿Y qué haré ahora? Pues creo que seguiré contigo adonde vayas. Tengo que conocer este sitio más antes de independizarme.- y era una afirmación, es decir, no le estaba pidiendo permiso para hacerlo. Pero cuando giró la cabeza para ver su reacción se dio cuenta que una sombra pasaba por los ojos de Edmund. Una sombra que él mismo quería esconder. Ella apartó la mirada simplemente, pues nadie entendía más de sombras que un cuervo, que se esconde entre ellas.[/b]
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por Edmund Dyrle el 09/12/16, 04:30 pm

Ahora que la situación se había calmado y no corrían peligro, aquellos comentarios ocasionales que decía la pelinegra eran mejor aceptados por el rubio, el cual en alguno que otro sonreía levemente o le dedicaba algun gesto leve, como una ceja algo levantada como había hecho al oir como cada una de las vertebras de la joven sonaba de una manera un tanto preocupante. Le iba a preguntar si estaba realmente bien, pero la dejó hablar primero en esa ocasión.

Escuchó atentamente la experiencia que había tenido con la teletransportación ella misma, asintiendo levemente al recordar que otro estudiante de la academia de hechicería había dicho algo muy parecido. Aparentemente ni nuestro cuerpo ni nuestra menta estaba preparados para desintegrarse y volver a armarse en otra posición. Si uno lo ponía de esa manera sonaba mas que razonable.

Negó sonriendo al oir que iba a pedir su dinero dado que los monstruos come-almas no estaban incluidos en el folleto. Ahora notaba que sus comentarios no eran porque estaba nerviosa, o por lo menos eso creía, sinó que era su forma de ser. Era tranquilizador aunque extraño saber que la chica no estaba preocupada por su viaje a través de los planos. ¿Tal vez ya le había pasado en otra ocasión? No, recordaba que había dicho que era su primera vez teletransportándose. Simplemente era April.

- No sabría que decirte. Desde que puse un pié fuera de mi casa aquel día, todo lo que me crucé fueron problemas. - Responde al comentario de los enemigos y amigos, recordando el libro maldito, el asesino y la ilusionista siendo atacados por mas asesinos, el alquimista callado que resultó haber destruido una escuela entera con su poder, la abadía donde lo habían drogado, la hechicera con su familiar psicópata y la lista seguía. - Es un buen cambio este... salvo que seas alguna clase de demonio disfrazado o algo así, lo cual a estas alturas no me sorprendería. - Agrega y suelta una pequeña y corta risa, dejándola hablar, pero aun pensando en las continuas desgracias que lo sucedían. Al oir que lo iba a acompañar se llevó una grata sorpresa.

- Bueno, yo no tengo objeción. - Respondió sonriendo y notó que Denke ya estaba a la vista. - Mi plan actual es conseguir que un barco nos lleve a Trinacria, buscar información sobre el Credo y finalmente ir a una isla llamada Ur Shalasti, la cual según oí de los locales tiene una gran actividad volcánica y un desierto de cenizas... si, creo que la mitad de las catastrofes vienen a mi y la otra parte yo las voy a buscar. - Le comenta a medida que se van acercando al lugar y luego de una pequeña pausa, la frase final la dice encogiéndose de hombros y haciendo una mueca. El sendero terminaba en el inicio del puente que se adentraba en el pueblito de Denke.
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

Mensaje por April Raven el 11/12/16, 10:01 am

Andaba apoyándose levemente en el bastón, el cual era cogido por su mano derecha. Realmente no necesitaba hacer ese gesto, pero ya por costumbre lo hacía. Estaba concentrada observando el entorno aunque sin miedo. Sencillamente quería saber si encontraba algo más extraño para ella. También aprovechaba y observaba a su actual compañero. Estaba mucho más relajado que la noche anterior, y sobretodo se notaba porque hasta lo vio sonreír.

Pero estaba concentrada también en olvidar las ganas que tenía de convertirse en cuervo. Por desgracia ahora que se encontraba mejor el animal que llevaba dentro luchaba por extender sus alas y explorar el sitio. Tenía ganas de sentirse libre después de haber estado convaleciente. Deseaba echar el vuelo por unos minutos y después seguir con el camino. “Olvídate de eso pequeña… Sí quieres ir con el rubito lo mejor es que no te vea de momento con la otra forma o se asustara y adiós al guía gratis”. Inspiró profundamente cerrando los ojos por un segundo y al abrirlos solo pensó en poner el pie derecho delante y después el izquierdo para avanzar… y así repetidamente, poniendo la vista al frente seria.

- Ya claro, yo también pienso que habría sido mejor no salir de la cama algunos días. – dijo respondiendo a su primer comentario. Al segundo no pudo evitar reaccionar con una media sonrisa y medio cerrando sin dejar de mirar al frente. En muchos pueblos los cuervos los consideraban aliados del diablo, por lo que era un poco irónico.- No soy exactamente un diablo disfrazado, aunque muchos dirían que sí- comento con un tono más bajo más para ella que para él.

Antes de que se diera cuenta el camino terminó, quedando delante de ellos un puente que conducía a un pueblo escondido por el bosque.. Fijándose mejor, vio que las aguas rodeaban a la villa, por lo que supuso que era una pequeña isla. Estaba rodeado por una muralla de piedra gris. Rápidamente entendió que seguramente era para proteger a sus habitantes de los animales aquellos que comían almas. O quizás de más peligros…

- Que pueblecito más mono. –dijo fríamente- Y solo por añadirlo en mi diario personal y que quede bien explicado: ¿Ese tal… Credo es una asociación de rubitos guapos a la que te quieres apuntar o es algo más imponente? ¿Y al volcán quieres ir por alguna razón en concreto o de vacaciones?
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Re: The beginning of a new dream (Edmund Dyrle)

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