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El discurso del recaudador

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El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 20/05/16, 04:10 pm

Miraba por la ventana del piso superior desde una habitación oscura como llegaban los invitados, si bien sabía que por protocolo debía el mismo recibir a los invitados dejo esa tarea a sus padres, después de todo esta era la casa de la familia no solo de él. Había pensado mucho en el asunto, pudo haber pedido cualquiera de los salones de la orden para hacer esta reunión pero prefirió hacerlo en la mansión de la familia Magnus, de esa forma les mostraría que era más bien iniciativa suya y no de la orden el plan.
Había invitado a las personas mas importantes del ducato, miembros de la orden, mercaderes, navegantes, artesanos y artistas, había escrito con puño y letra cada invitacion queria demostrarles que todos eran importantes para la causa, que cada uno era un eslabón necesario en la cadena.

se giró y vio a su mayordomo parado en la puerta de la habitación, Albert había trabajado con la familia desde siempre según Maximilian recordaba, era un hombre alto ya entrado en años, llevaba su cabello blanco corto y una barba prolija, para Maximilian era lo más parecido que tenía a un amigo y consejero mientras pensaba estas cosas el hombre habló - Señor los invitados ya están en el acomodándose en el salón - se puso firme y continuo - Debería bajar pronto si no lo considerarán una falta de respeto - Maximilian miró nuevamente al patio donde los choferes de los carruajes apasiguaban a los caballos y conversaban entre ellos, podía imaginarse lo que decían, sabía muy bien que la gente se refería a él como el recaudador, era como lo conocían en el ducato, el hombre de la orden que se dedicaba a conseguir dinero, pero el queria algo mas que eso, el queria mas poder.

Albert carraspeo para sacarlo de sus pensamientos, si bien el hombre no se atrevería a volverle a aclarar que estaba siendo descortés con sus invitados lo insinuaba con su mirada
- Sabes Albert, he planeado está velada por meses, todo saldrá bien no te preocupes - miró al sujeto que aún estaba firme en la entrada de la habitación, y continuó hablando baja y dile a los músicos que luego del siguiente tema hagan una pausa, ahí entraré al salon - el mayordomo asintió y salió hacia el pasillo con un paso apurado, Maximilian se tomó su tiempo en caminar por el pasillo y bajar las escaleras, miraba su casa con extrañez, no pasaba mucho tiempo en ella, aunque la había mandado a hacer como él quería, la misma tenía unos pasillos internos para los criados, luego grandes habitaciones para alojar invitados, y lo que más resaltaba era el gran salón, el cual estaba en el centro de la casa, con una parte cubierta y un patio interior, llegó a las puertas del salón sin cruzarse a nadie, se paró frente a ella esperando que los músicos dejaran de tocar, repaso mentalmente el discurso que daría, debía hacerles creer a todos que cada uno era importante en esto, que cada grano de arena ayudará a conseguir un bien común, respiro profundamente al escuchar las últimas notas de una canción que conocía y apoyó sus manos sobre las puertas, al cesar la música las empujo ligeramente y entró

- Bienvenidos amigos míos- dijo mientras abría los brazos y miraba a todos los que estaban en el salón como si fuera a abrazarlos a todos a la vez. El salón estaba construido de tal forma que el al entrar estaba 4 escalones por encima del publico, asi quedaba como en un escenario sin serlo en verdad. - Los he reunido aquí porque ustedes son a mi entender las personas mas importantes del ducato- Maximilian escudriño los rostros de sus oyentes para deleitarse con las miradas de aprobación a los halagos que él les daba, hizo una pequeña pausa acomodando sus manos sobre su pecho, y continuó - Ustedes sabrán que este ducato goza de una prosperidad unica gracias a La Dama y que nos guía una persona tan sensata como el Duque Drag, pero el resto de Jaspia está perdido ya que han abandonado la fe en la religión, llevandose por falsos credos o simplemente ignorandolos - a estas palabras le agrego una mirada de decepción, miró a su público viendo indignación en sus rostros y prosiguió el discurso - El Rey ha desoído los consejos que el Duque le ha dado y esto nos ha llevado a una inminente guerra contra nuestros hermanos de los otros ducatos, también el rey es causante de las desgracias que los piratas propinan a nuestras familias, ya que perdemos no solo nuestras mercancías sino también nuestros familiares y amigos a manos de estos bandidos - al decir estas palabras Maximilian miro a los ojos a algunos mercaderes en particular, gente la cual había perdido hijos, naves y mercancías a manos de los piratas, vio en sus rostros ira, ya los tenía de su lado se dijo a sí mismo, dio algunos pasos sobre su improvisado escenario y continuó hablando mientras miraba los rostros de estas personas - Pero ustedes pueden marcar la diferencia, inclinar la balanza hacia nuestro Duque, nosotros demostraremos al resto de Jaspia que está equivocada, que el rey no puede seguir ignorando los problemas, el ya no es capaz de gobernar - volvió a hacer una pausa para que asimilaran lo que él les decía y sintiera que les hablaba como a un mismo ser, y a su vez a cada uno de ellos en particular - Nosotros somos el orden y la prosperidad que le hace falta a Jaspia, cada una de nuestras acciones ayuda a conseguir una paz que nos fue arrebatada por el rey y sus malas políticas, La Dama sabe que estamos haciendo lo correcto y que no podemos fallar Maximilian empezaba a marcar cada vez más sus palabras, a levantar su tono, como si la ira que veía en su público lo envalentonara, hizo una pausa y vio en su público muchos asentian con énfasis, trato de recordar quienes eran los más entusiastas en mostrarse de acuerdo para luego hablarles en privado y conseguir beneficios, luego un poco mas calmado continuo - Señores, estamos aquí esta noche para marcar la diferencia, la orden necesita de ustedes y yo se muy bien que ustedes estaran ahi cuando la orden se los pida, nosotros somos el ducato en sí y nosotros somos Jaspia, no podemos aceptar a un rey que nos obligó a levantarnos como pueblo contra nuestros hermanos, no podemos aceptar un rey al cual no le importa los problemas que tengamos con los sucios piratas, no señores, nosotros somos autosuficientes, nosotros podemos mostrarle a Jaspia cómo deben hacerse las cosas, el Duque es el más capacitado para gobernar que un rey al cual no le importamos en lo más mínimo - Maximilian tenia al público encantado ya, sabía que podía decir cuánta injuria se le ocurriera del rey que todos asentirián, sabía bien que debía terminar su discurso y continuar una velada en la cual hablaría con ellos mas en privado haciéndolos desembolsar grandes cantidades de monedas para las arcas de la orden, convenciendolos que sus hijos se unieran como caballeros de La Dama o entregando sus naves para sumarlas a la flota de la orden, sería una larga noche de trabajo pero se sentía cómodo con lo que había logrado simplemente con sus palabras. - Señores, no los molestare mas con mis palabras, pero recuerden muy bien nosotros somos Jaspia - al decir estas palabras sonrió, Albert sabía que era hora de continuar, le dio una señal a los músicos y se pusieron a tocar enseguida, Maximilian dio unos pasos hacia él y este le ofreció una copa de vino, la tomó en sus manos y miró al público el cual ya estaba conversando entre sí sobre sus palabras.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 20/05/16, 08:50 pm

Estaba sumida de lleno en sus pasos de baile al ritmo de la música que tocaba la orquesta que habían contratado. No era la primera vez que la contrataban junto con otro grupo de músicos, y se adaptaba bastante bien a esas situaciones, se sumergía de lleno en sus movimientos fluidos, acompañando la música con su suave y magnífica voz.

Sus pies descalzos recorrían el improvisado escenario en la mansión, recorría cada centímetro como si hubiera bailado miles de veces allí, y era la primera. Sus brazos acompañaban sus gráciles gestos con fluidez. Mientras se deslizaba por el escenario, su mente escuchaba los ruidos cercanos almacenando la información que le pudiera ser útil, algún comerciante que necesitara sus servicios, alguna feria donde poder actuar, cualquier información sobre la situación del reino…

Cada vez estaba más llena la mansión, se alegraba de haber aceptado el trabajo, parecía que de aquel lugar podría sacar más trabajo, en tiempos de guerra, como en aquel lugar, eran muy bienvenidos artistas como ella, más con su talento. La música animaba a las gentes de uno u otro bando, y cuando terminara, agradecerían que alguien contara las épicas batallas. Era mejor estar despierta.

Cuando la música paró, se retiró a un lugar donde tenía buena visibilidad y podía escuchar fácilmente el motivo de aquella reunión. Escuchó con atención las palabras de aquel tipo, había oído hablar de él, pero como recién llegada al reino, sabía muy poco sobre él, aparte de que era consejero y que le llamaban El Recaudador.

Sonrió para sí misma, aquel hombre era listo, sabía cómo hacerse con las masas, tendría que tener especial cuidado al tratar con él, estaba acostumbrada a personas como él, ella misma poseía esa habilidad, pero dependiendo de las intenciones de la persona que lo utilizara, aquello podía ser muy bueno o muy malo para ella.

Tomo buena nota de todo lo que se decía, también de las palabras “entre líneas”, la gente no se daba cuenta de lo valiosa que era la información, a la vez que peligrosa si no se sabía utilizar o hacías gala de ser poseedor de ella.

Cuando la música empezó a sonar de nuevo, empezó a bailar y cantar en tonos suaves, aquella era una reunión para hablar no un concierto, elevar la voz o contar historias no era viable, una música suave acompañada de su melodiosa voz, hacían que el lugar gozara de un ambiente relajado, ideal para las negociaciones.

Después de unas cuantas canciones se bajó del escenario para acercarse a tomar algo, necesitaba beber algo fresco y sin alcohol. Nada de alcohol en los trabajos era una de sus primeras normas, más si allí tenía que estar atenta a nuevas ofertas y tenía que darse a conocer. Si bien es cierto que sus talentos traspasaban fronteras, había elegido un reino lejano y tenía que hacerse oír. No tardaría en tener tanta fama como en cualquiera de los otros lugares que había visitado a lo largo de su vida.

Al ver al anfitrión cerca de donde se encontraba decidió acercase a él, no quería resultar molesta al interrumpir, por lo que optó por hacerse la encontradiza y, en caso de no ser bien recibida, retirarse de nuevo al escenario. Al pasar cerca de donde se encontraba Maximilian, tropezó, perdiendo el equilibrio y cayendo en brazos del hombre.

- Oh, lo siento!
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 22/07/16, 05:14 pm

El discurso parecía haber causado efecto, ya había conseguido algunas cuantiosas donaciones, 3 naves para la flota y que algunos de los hijos de mercaderes y comerciantes se unieran a las filas de la orden, pero ahora se encontraba en medio de una conversación con un grupo de mercaderes encabezados por Davad Restart, este le estaba pidiendo que interseda por ellos por los impuestos del mercado interno, lo que el viejo mercader no sabía era que fue recomendación de el agregar dicho impuesto. Miró al anciano de arriba a abajo, llevaba ropa muy pasada de moda y todos sus dedos llevaban anillos, Maximilian sabía muy bien que con solo uno de ellos el mercader pagaría con creces el impuesto.

Al mercader Restart una horrible epidemia le había arrancado a su esposa e hijos por lo cual Maximilian decidió atacar por ese lado - mi buen amigo Davad, esos impuestos son destinados a la formación y capacitación de nuevos médicos para el ducato, no son más que una inversión que nosotros, el pueblo hace para tener un futuro mejor y no se repitan cosas horribles como en el pasado - Algunos de los presentes asintieron - Deberías prestarle más atención a los comunicados, es mas mañana hare que te envíen una copia y veras que todo está pensado para nuestro bien -

Maximilian dejó al grupo haciendo una leve reverencia y empezó a alejarse, debía recordar escribir un falso comunicado con la fecha en la que salió el impuesto para enviarle a Restart, el sabia muy bien que todo ese dinero se estaba destinando a la guerra y una pequeña parte a su fortuna, todo esto era parte de su trabajo, mantener contentos y conformes a los mercaderes y alejados de las decisiones que la orden tomaba, mientras pensaba en esto una de los integrantes de los músicos tropezó con él cayendo en sus brazos, de no estar rodeado de gente la hubiera dejado caer y la echaria inmediatamente pero sabía muy bien que fuera del ducato era una artista de renombre.

Eso también estaba calculado, había pedido que todos los que trabajarian esa noche no fueran del ducato, quería que su mensaje llegará a todas partes y que mejor forma que los chismes de los empleados para eso. Ayudo a la joven artista a ponerse de pie sonriendo y diciendo - ¿Esta bien señorita?, debería tener mas cuidado mire si se topara con el anfitrión de la reunión. - y se rió un poco de su propia broma
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 22/07/16, 06:36 pm

Erin se puso en pie de nuevo con gracilidad y elegancia, alargando un poco los instantes cerca del hombre, intentando adivinar algo en aquellos ojos. Se sacudió el vestido y sonrió dejando que en sus mejillas apareciera un leve rubor.

- ¡Oh! Espero no haberle molestado señor, iba distraída pensando en la siguiente canción y no le vi. – Bajó la vista avergonzada – Bueno espero que sea tan gentil de no chivarle al anfitrión que su cantante ha tenido un pequeño… accidente. – Volvió a levantar la mirada sonriendo con picardía – Aunque un hombre tan generoso y sabio, que reúne a tanta gente para ayudar al pueblo, no creo que se enfadara por esto ¿no? - Le guió un ojo.

La música cambió y empezó a oírse una canción algo más suave, una melodía que invitaba a la relajación y se confundía entre el murmullo de la gente reunida. Un camarero pasó al lado de donde se encontraban, ofreciendo bebidas a los invitados. La cantante sonrió con amabilidad al camarero y cogió una copa de agua dándole las gracias.

- Ruego me disculpe, pero necesito refrescar las cuerdas vocales. – Pegó un pequeño sorbo a su vaso y sonrió de nuevo – Bueno, supongo que lo sabrá pero mi nombre es Erin, soy la artista contratada para el evento.

No estaba segura de si ir poco a poco, de si aquel hombre deseaba conversar o tenía prisa, si se estaba haciendo el amable o realmente lo era, pero una presentación no ofendía a nadie, y le daba más tiempo para examinar al hombre y poder conocerle mejor. En cualquier caso, si el hombre quería alejarse, se presentaría rápidamente y con cualquier excusa se libraría de ella. Si no, era una oportunidad tan buena como cualquiera para darse a conocer, obtener información sobre los trabajos de la zona y sobre la zona en sí misma y puede que incluso hacer negocios, no se podía saber nunca donde se encontraba una oportunidad y era mejor no desaprovecharla.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 31/07/16, 08:24 pm

Maximilian sonrió ante los ocurrentes chistes de la joven, pero no dejo que los halagos que ella hacía le endulzará sus oídos, una de las razones por las que había llegado a donde estaba era por no confiar en nadie más que el.

-Un placer conocerla Erin, yo soy Maximilian Magnus, miembro de la Cábala de la Pluma en la Orden de la Dama, voz de los mercaderes y comerciantes ante la Cábala de la Torre- hizo una pausa y sonrió nuevamente, le gustaba decir sus títulos, lo hacía sentir superior a los demás y le recordaba a él mismo lo que había logrado - pero esta noche soy simplemente el humilde anfitrión de esta reunión - hizo una pausa y bebió un poco de la copa que llevaba en la mano, miró a la joven de arriba a abajo, era una chica atractiva y muy elegante a su parecer, recordó un poco lo que escucho de la música esa noche y su voz era prodigiosa, era perfecta para algunas ideas que tenía en mente.

- Su voz es un regalo de la Dama, la verdad me encanta lo que hace, dese por segura que te contratare para próximos encuentros- Los artistas según la visión de Maximilian, eran fundamentales, distraer al pueblo se hacia mucho mas fácil si les daba un entretenimiento y el no dudaría en hacerlo.

Alagar a la chica le recordaba su adolescencia, cuando era todo un casanova, pero inmediatamente reprimió la idea, no estaba para involucrarse en asuntos amorosos, no ahora por lo menos, despejó esos pensamientos y continuo - Espero que sea de tu agrado la estancia en el ducato, si necesitas algo no dude en acudir a mi, es más la invitó a hospedarse en mi hogar, cuando termine la reunión le pediré a mi mayordomo Albert que la ubique en alguna habitación para huéspedes. Mientras más rápido tuviera a la artista bajo su representación, más rápido podría organizar reuniones y presentaciones en las que Erin cantara, no tenía ganas de andar negociando con algún representante el cual se llevará un porcentaje de la ganancia de la joven.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 01/08/16, 06:11 pm

Los títulos no impresionaban a Erin, eran solo etiquetas que ponían las personas, pero tal como venían podían desaparecer, había visto caer a muchos grandes títulos de la noche a la mañana. Sin embargo puso cara de sorpresa e hizo que sus mejillas se colorearan ligeramente, abrumada por tan importantes títulos.

Al escuchar los halagos dejó que sus mejillas se volvieran aun mas rosadas y sonrió encantada.

- Sois muy amable conmigo Señor Magnus, no merezco tales halagos. Sería un gran honor poder tocar de nuevo para usted y su público.

Realmente tampoco se sentía impresionada por los piropos, sabía bien que era la mejor en su trabajo y que tales palabras eran más que merecidas, además, dejarse llevar por eso solo traía consecuencias negativas, bien que lo sabía ella. Se regaño interiormente a sí misma por perderse en tales pensamiento sobre su pasado y se centró de nuevo en el presente.

- Realmente es usted muy generoso Señor Magnus, acepto su oferta de quedarme encantada. Si de verdad no es ninguna molestia claro.

Miró hacia el escenario y notó el cambio en la música acordado con la banda para avisarla de su vuelta. Era el momento de volver a bailar y cantar. Era su trabajo y disfrutaba con ello. Pegó un último trago a su copa y la depositó en una bandeja que transportaba un camarero.

- Si me disculpáis debo volver a cantar y bailar, al fin y al cabo para eso me habéis contratado. Ha sido una suerte y un placer caer en sus brazos Señor Magnus. Me encantaría seguir nuestra charla más tarde cuando haya terminado con sus invitados.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 02/08/16, 12:48 am

La conversación con la artista llevaba más tiempo de lo que Maximilian quería, las miradas ya caían sobre él y su acompañante, no es que le importara realmente pero ya se imaginaba los cotilleos de los mercaderes mañana cuando se enteraran que Erin se había quedado en la mansión de la familia Magnus.

- No será ninguna molestia, la mansión está preparada de antemano para recibir gente - le dijo a la cantante mientras esta miraba a sus compañeros que cambiaban de canción - El placer ha sido mio, espero con ansias esa charla, quizá pueda contarme sobre los demás ducatos, un erudito siempre está abierto a escuchar nuevas historias- le comentó a la joven mientras esta daba un último trago a su copa.

La vio alejarse con gracia y comenzar a cantar y bailar en el escenario, admiro un poco el espectáculo y luego se acercó a Albert - Albert, haz que preparen una habitación de huéspedes para la cantante, luego recuerdame hacer una carta para el mercader Restart sobre cómo los impuestos ayudan a la salud pública - El mayordomo quedó mirándolo sorprendido pero no cuestiono las órdenes de su señor, simplemente pregunto - ¿Qué tan bien preparada debe estar la habitación señor? - Maximilian contempló a su mayordomo un momento y luego le contestó - Dale una buena habitación del ala este, cumplele cualquier capricho que pida, ya sabes como son los artistas, nada debe faltarle Sonrió un poco y miro al publico presente - Hoy la ven como una simple cantante en un escenario improvisado, pero pronto será la voz que les de ánimos en tiempos de guerra, y yo seré quien este detrás de todo no espero que Albert contestara, avanzo entre la gente presente y se puso a hablar con un grupo de navegantes que solían comerciar con telas finas, quizá podría conseguir algunas para la causa.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 03/08/16, 07:15 pm

Erin volvió al escenario canturreando. Parecía que todo marchaba bien, tenía trabajo y parecía que iba a seguir teniéndolo en un futuro próximo, eso significaba poder seguir viviendo bien, odia la pobreza y el hambre y hacia todo lo posible por no volver a caer en ellas.

Una vez junto a la banda volvió a bailar y cantar al ritmo de la música, no se le daba mal improvisar y al no tener que tocar ella ningún instrumento podía centrarse totalmente en la danza y la voz, incluso en algunas melodías tan solo el movimiento.

Se movía con fluidez y destreza, a veces con sensualidad, otras con pasión, a veces parecía algo mágico y en ocasiones fundiéndose con el escenario. Siempre sonriendo, siempre disfrutando, y haciendo disfrutar, era como un sexto sentido, si notaba que no gustaba cambiaba el ritmo, el tono o lo que fuera necesario. Normalmente su público quedaba más que encantado, aunque no fuera más que un acompañamiento y no un espectáculo directo.

Para el final de la fiesta eligió una canción algo diferente a lo que habían venido tocando el resto del día. Les pasó a los músicos la partitura y disfrutó con el número final, como si fuera la última vez que bailara. Una de las cosas que hacía de ella una gran artista es lo mucho que disfrutaba y la pasión que ponía en su trabajo.

mas o menos:

Cuando terminó, se retiró discretamente del escenario y se dirigió a algunos de los camareros para preguntar por el tal Albert, no iba a desaprovechar la oportunidad de dormir en una lujosa mansión de gratis y, tal vez, sacar más beneficios. Recibidas las indicaciones esperó hasta que el hombre estuvo más o menos libre y se dirigió a él.

- Disculpe, ¿es usted el señor Albert?
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 03/08/16, 11:50 pm

Al pobre Albert se le partía la cabeza, estas reuniones lo volvían loco, cada vez que el señor Maximilian estaba en la casa, todos los empleados se ponían extremadamente nerviosos y no se desempeñaban como es debido, y el debía regañarles y corregirlos todo el tiempo, pero al fin la noche terminaba, solo quedaban algunos asuntos que atender, enviar a algunos criados a limpiar el salón y acomodar el desastre que era la cocina, en la mañana revisaría que este todo como debía ser, en este momento solo pensaba en descansar, pero la joven cantante al hablarle le recordó que aun no terminaba su jornada. - Así es señorita Hewa, yo soy Albert el mayordomo de la casa- dijo el mayordomo, el conocía las referencias de la joven, el había sido quien había elegido a los artistas que se presentarían en la reunión, pero había delegado los contratos a un intermediario - Me a encomendado mi señor que le prepare una habitación, y he enviado a una criada a preparar una en el ala este de la mansión- comento con cansancio mientras comenzaba a caminar.

Esperaba que la joven no hiciera muchas preguntas, no tenia ganas de conversar, solo quería dormir unas horas hasta que fuera hora de empezar a dirigir la cocina para el desayuno, guió a Erin por los pasillos convencionales, los pasillos de criados solo debían ser usados por estos y el señor Maximilian esas eran las ordenes, cruzaron el hall principal donde algunos mercaderes se despedían del matrimonio Magnus, los padres de Maximilian, subieron las escaleras y fueron hacia el ala este, Albert abrio la puerta de la habitación mas cercana a las escaleras, esta era una gran habitación que contaba con una cama de dos plazas y media de madera de roble, con cortinajes purpuras, un pequeño tocador con espejo, un baño propio con una tina de bronce y un biombo para que el invitado se cambiara tranquilo, el ventanal de la habitación daba al patio exterior donde los carruajes ya se estaban marchando. - He hecho que le preparen la tina con agua caliente, imagino que querrá darse un baño- Albert hablaba casi sin ganas pero su tono era perfectamente audible - Mi señor se encuentra en su estudio trabajando, me dijo que le disculpe pero no podrá recibirla hoy, pero la invita a desayunar junto a el, le enviare una criada para despertarla y que la guié hacia el comedor - Dicho esto el mayordomo hizo una reverencia y dijo antes de salir por la puerta - que disfrute su estancia en la Mansion Magnus, cual quier cosa que necesite podrá encontrarme en la cocina, es abajo de esta ala, la encontrara facil sin mas giro sus talones y cerro la puerta tras el

Mientras tanto Maximilian se encontraba en su estudio escribiendo el documento falso para Restart y haciendo un balance de la reunión, había conseguido bastante dinero y apoyo pero aun faltaba engrosar mas las filas del ejercito, ya se le ocurriría un plan para esto de eso no había dudas, todo sea por la causa pensó, y la causa era para el conseguir mas poder.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 04/08/16, 08:18 pm

Erin siguió al mayordomo por los pasillos sin decir una sola palabra, observando todo a su alrededor y tratando de recordar cada pasillo y cada vuelta que daban, no quería perderse y odiaba sentirse atrapada, por lo que iba concentrada en aprender cada rincón de aquella mansión.

Una vez en la habitación, agradeció el poderse dar un baño al hombre, luego se giró para observar la habitación pero cuando volvió a girarse para despedirse, Albert cerró la puerta tras de sí.

- Bueno, que prisas! - Se asomó a la puerta casi inmediatamente y llamó al mayordomo – Perdone que le tenga que molestar, pero no he probado bocado en toda la noche y si es posible, me gustaría tomar algo, cualquier cosa que haya me va bien, incluso puedo bajar yo a la cocina y prepararlo. Muchas gracias señor, por todo.

Volvió a su habitación una vez que el mayordomo le dijo que enviaría a alguien con algo de comida y se dispuso a disfrutar de un baño caliente. Se desnudó y se metió en la bañera. Para cuando alguien subió con su cena, ella aun estaba disfrutando del baño. Salió del agua, haciendo caso omiso de su desnudez y los ojos curiosos y, agradeciendo las viandas, se sentó en el borde de la cama y empezó a comer.

Un supo en qué momento el criado abandono la habitación, tampoco la importaba, disfruto de cada bocado y, una vez saciada, apartó la bandeja y, sacando de su bolsa algunos útiles procedió a untarse con una crema que ella misma preparaba con olor a caléndula y cepillarse el pelo.

Siempre llevaba consigo sus pertenencias. En su oficio era mejor tener poco y útil, de no ser así moverse de una ciudad a otra era un engorro. No había encontrado nunca un lugar que quisiera llamar hogar así pues, como artista errante, había aprendido a utilizar bien el espacio de su mochila. Llevaba muchos artículos para maquillarse y cuidar su piel y su cabello (su aspecto era muy importante para su oficio, una bolsa con dinero, un par de trajes que iba vendiendo y cambiando cada cierto tiempo, algo de papel y lápices para escribir y algunas partituras eran el conjunto de sus pertenecías. Los recuerdos era mejor dejarlos en la cabeza, y cualquier objeto que no fuera necesario para su oficio u no fuera posible adquirir a bajo precio en caso de necesidad, era desechable, como por ejemplo cacerolas y demás útiles de cocina (odiaba cocinar) o pijamas.

Una vez terminado de prepararse para dormir, se metió entre las sábanas desnuda y suspirando feliz de haber conseguido un buen trabajo, bien pagado y, además una estancia gratis (aunque fuera solo una noche), se durmió con una sonrisa en los labios.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 04/08/16, 11:10 pm

Albert se encontraba al costado de su cama, había corrido los cortinajes y la luz mañanera entraba por la ventana, la reunión lo había dejado exhausto ni bien tocó la cama se quedo profundamente dormido, no había sentido casi el paso de la noche - Mi señor usted me dijo que lo despierte temprano y que le recuerde que invitó a la joven Erin Hewa a desayunar - Desayunar, porque no la había invitado a almorzar, pero ya no había remedio, Maximilian se levantó y fue hacia su biombo para cambiarse las ropas de dormir mientras el mayordomo le hablaba

- Enviaré a una criada a buscar a la joven, anoche envié a un criado a llevarle la cena y le contó a media mansión que la cantante salió desnuda de su bañera sin taparse y se sentó en la cama a comer sin más - Maximilian decidió usar un pantalón de vestir negro una camisa blanca y un saco azul marino entallado, esto remarcaba lo flaco y alto que era, se colocó la insignia de la orden en la solapa izquierda del saco, esta era el símbolo de la orden con una pequeña pluma en el centro lo cual indicaba que pertenecía a dicha cábala, la contempló y se preguntó si algún día usaría la que lleva una torre, la cual solo los altos mandos de las cábalas utilizaban.

Salió de detrás del biombo acomodándose las prendas y sin mirar a Albert dijo - Despide al criado por chismoso, y hazle saber a los demás mayordomos que no deben contratarlo - Más allá de que si lo que la joven artista fuera correcto o no los criados no podían andar contando esas intimidades, es más esto aumentaría los rumores de por que la joven se quedó en la mansión, le dio una señal al mayordomo y este salió aprisa a buscar una criada, se miro al espejo y

Maximilian se miro al espejo acomodando un poco su pelo, luego salió y se dirigió al comedor por los pasillos de servicio, se cruzo a algunos criados, estos comenzaron a caminar mas rápido y agachando la mirada, nadie quería molestar al señor Magnus.

Cuando llegó encontró la mesa preparada para dos un asiento en la cabecera y el otro a la derecha, su padre la noche anterior le había dicho que irían él y su madre a desayunar con otros mercaderes, aprovecho para darle la falsificación para Restart, de esta forma no lo dudaría nadie pondría en duda la palabra de Marcus Magnus uno de los mas poderosos y respetables entre los mercaderes, así que a Davad no le quedaría otra que pagar los impuestos, se sentó en la cabecera de la mesa, tomó un pan y comenzó a untarlo con manteca, sonrió para sí mismo, ya se había quitado un problema de encima
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 06/08/16, 06:34 pm

Cuando la joven criada fue a despertarla ya se encontraba en pie y sentada delante de un espejo terminando de peinarse, algo sencillo y elegante. Aun se encontraba desnuda. Se giró al oír el toque en la puerta y sonrió a la muchacha.

- Gracias por venir a buscarme, no tardo nada en terminar.

Recogió el vestido que había dejado preparado sobre la cama. No era el mismo que la noche anterior, pero era igual de elegante y llamativo. Una falta blanca de vuelo con bordados en los bordes que se abre en un lateral hasta más arriba de la rodilla, casi llegando a la parte alta. La camisa de manga corta, tenía los mismos bordados que el borde de la falta por toda la espalda, por delante era sencilla, con un escote recto. Solo destacaba lo ajustada que era la camisa.

Tal y como le había dicho a la chica en 5 minutos estuvo lista y se dejó guiar hasta el comedor donde Maximilian ya se encontraba desayunado. Se sentó en la silla libre y sonrió saludando a su acompañante.

- Buen día señor Magnus. Gracias por todo lo que ha hecho por mí, ha sido un verdadero placer pasar la noche aquí. Estoy encantada con la invitación a desayunar en tan grata compañía.

Cogió la taza que tenía preparada y se sirvió algo de té, luego cogió un trozo de pan tostado y le echó aceite por encima. Comiendo en pequeños bocados esperó paciente que fuera él quién iniciara una conversación. Al menos esperaría unos minutos, si después el silencio empezaba a volverse incómodo ya hablaría.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 09/08/16, 10:17 pm

Maximilian se sirvió té y sonrió a la joven que entraba en el comedor, Erin vestía elegantemente y sabía remarcar su figura, se notaba que sabía llamar la atención y eso la colocaba mejor en los planes, alguien llamativo de afuera del ducato era perfecta para mantener distraído al pueblo

- Buen dia señorita Hewa, ¿es su apellido verdad? me lo ha dicho Albert- dijo distraído mientras untaba otra tostada - no ha sido ninguna molestia, como se dará cuenta esta mansión está preparada para recibir invitados, es mas yo soy uno prácticamente, yo resido la mayoría del tiempo en la fortaleza de la orden en Lythenberg - comentó ante su atenta invitada, tomo un sorbo de su té y miro a la joven artista, era hora de preguntarle si le interesaba el trabajo o no

- Mire señorita, tuve una idea al verla anoche, en estos tiempos el pueblo necesita ánimos y que mejor que la música, yo quería le proponer organizar grandes presentaciones para el pueblo del ducato, le ofrezco residir aquí, y una cuantiosa paga por presentación - Hizo una pausa en su discurso quería que las palabras tomaran sentido en la cabeza de Erin, mordió su tostada y bebió lo que le quedaba de te antes de continuar - Seria todo por contrato medio año almenos en el cual se presentaría por todo el ducato, pero los temas legales dejemoslo para mas adelante - se detuvo un segundo colocando su mano sobre la de la cantante - la cuestión es que yo creo que a usted y su bella voz la envió La Dama en estos tiempos difíciles para este ducato, es mas para todo Jaspia y me agradaría mucho que aceptara la oferta - Maximilian no estaba seguro del todo de que aceptara, podía buscar a otra pero no sería tan sencillo encontrar a alguien con ese talento
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 12/08/16, 09:42 am

- Espero que su visita se alargue duramente bastante tiempo en esta ocasión

Los halagos siempre eran bien recibidos, todo en su justa medida claro, no había que caer en ser empalagosa y menos pesada pero de vez en cuando, cuando la ocasión se presentaba no había que dejarla pasar. Y ella nunca desperdiciaba una oportunidad, fuera para lo que fuese.

- Por favor llamadme Erin, me siento más cómoda si no me trata de usted

Sonrió con dulzura, lo cierto es que le daba un poco igual como la llamara mientras la pagara por trabajar, pero la distancia que establecía el usted podía suponer barreras a largo plazo, así que cuanto antes se trataran de tú, aunque fuera con una falsa cercanía al principio, mejor para ella. No iba a presionarle y si no aceptaba no insistiría por el momento, pero seguiría intentándolo.

- Esa Dama ha debido ponerle a usted en mi camino también señor Magnus, porque ha sido como una bendición. Recién llegada a estas tierras y ya tengo trabajo y no solo por una noche. Estaré encantada de aceptar su oferta.

Sonrió, esta vez su sonrisa no era fingida, era sincera, estaba encantada con la idea de vivir en aquella mansión y actuar para aquellas gentes por un buen sueldo, que ya se aseguraría ella de que durara en el tiempo todo lo posible, haría de su voz una necesidad para el pueblo y para su nuevo jefe.

- Brindemos por ello señor Magnus, por nuestra nueva asociación! - Levantó su taza de café y esperó con una sincera sonrisa, mirándole seductora a los ojos. - Que la música no deje de llenar nuestros corazones con dicha

Mientras decía aquellas palabras pensaba en su gran suerte, parecía que la fortuna le sonreía de nuevo, sería capaz de unirse a la Dama si eso hacía que su estancia fuera más duradera. Definitivamente podría acostumbrarse a aquella vida.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 15/09/16, 05:39 pm

- Y que la luz de La Dama nos acompañe - Concluyó el brindis Maximilian levantando su taza y bebiendo de ella - en cuanto a mi visita, debo decirle que el deber me llama, debo partir e informar a la orden de las nuevas adquisiciones que he conseguido anoche, las nuevas naves para la flota y los nuevos reclutas - continuó diciendo luego de beber, él sabía muy bien que mientras mas tiempo pasara lejos de la orden perdía influencia entre los miembros mas importantes y lo que era peor perdía información de los movimientos, estrategias y decisiones que la orden tomaba.

- igual no te preocupes, pronto mandaré un mensajero para invitarla, tengo pensado dar entretenimiento a los miembros de la orden y obviamente tu eres la parte principal - este plan estaba en la cabeza de Maximilian hacia rato, debía hacerse notar aún mas entre los de la orden, debía lograr una posición mejor y no solo la sombra consejera de los altos mandos, y no hay nada mejor que meterse en el bolsillo a las tropas y a los nuevos miembros y de paso impresionar a los altos mandos con un espectáculo el cual le daría a estos un manto para que la gente se olvidará de la guerra por un tiempo.

Maximilian volvió a servirse en su taza y a tomar otra tostada así haciendo una pausa para que Erin pudiera entender que el trabajo sería lo mas pronto posible luego volvió a hablar - Aquí en la mansión nada le faltara, cualquier cosa que necesite para hacer mas cómoda su estadía se la puede pedir a mi mayordomo, en cuanto a mis padres ellos utilizan un área mas privada de la mansión así que no serán molestia - mordió su tostada y espero a ver que le contestaba la bella joven que lo acompañaba en ese desayuno.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 21/09/16, 05:40 pm

Tampoco es que la importara demasiado quedarse sola en la mansión, mucho mejor cobrar por trabajar poco y tener una vida de lujos, solo había preguntado porque era ya parte de su costumbre cuando estaba con clientes (o pontenciales clientes) coquetear con ellos, y parte de ese juego era mostrar interés por pasar tiempo junto a la persona.

Se distrajo pensando en la suerte que había tenido, en lo mucho que iba a disfrutar de su nuevo trabajo, tanto cuando actuara (ya que le gustaba su trabajo), como cuando no tuviera nada que hacer. Cuando Maximilian mencionó que también viajaría empezó de nuevo a prestar más atención.

Si iba a tener que meterse en el centro de aquella organización religiosa quería cuanta más información mejor. Por su experiencia, todas las religiones eran bastante fanáticas y no gustaban de ciertas exhibiciones. Además, si alguien se saltaba sus normas solían castigar con bastante dureza. Pero no pensaba rechazar semejante oferta de trabajo por ese motivo, se empaparía bien de las costumbres de aquella orden religiosa, se comportaría como una más de ellos mientras estuviera entre ellos. A cambio de gozar de una lujosa mansión un sueldo y poder seguir cantando y bailando, pagaría ese pequeño precio.

- Muchas gracias por su generosa oferta señor Magnus, es usted una bendición

Sonrió a su acompañante, dio un último bocado a su desayuno, se limpió coquetamente con su servilleta y aparto ligeramente los platos. Le dedicó una nueva sonrisa y discretamente se arrimó un poco más con la silla.

- Y dígame señor Magnus, ¿Cómo es esa orden suya? ¿Podría contarme más cosas sobre la Dama?
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Maximilian Magnus el 23/12/16, 04:09 pm

Maximilian también aparto su desayuno mientras formulaba en su cabeza lo que debía contestar - La Orden de La Dama se encarga de guiar al pueblo de Jaspia a una mejor vida siguiendo las enseñanzas y filosofías de La Dama - hizo una pausa pequeña mirando a los ojos a su compañera de mesa y continuo - La Dama esta presente en todo, y es un ente benevolente que provee a la gente de prosperidad, la Orden trata de que la gente no se desvié de ese camino y puedan ser mejores personas, esto lleva a La Orden a enfrentarse a mucha gente descarriada que no les importa la religión, pero eso ya es meterse en la política, nosotros estamos aquí para hablar de lo que haremos, como miembro de La Orden quiero que el pueblo se distraiga de la política y la guerra y disfrute de la prosperidad de la dama, ahí es donde tu entras y deslumbras a todos con tu espectáculo, ves de esa forma desde el dulce aroma de una flor y hasta el bello canto de una hermosa joven la gracia de La Dama esta presente. - Maximilian se levanto y aparto su silla - Acompáñeme a un paseo por los jardines dijo extendiendo su mano para ayudarla a levantarse de su silla.
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Re: El discurso del recaudador

Mensaje por Erin el 19/01/17, 06:31 pm

Erin escuchó prestando atención, nunca se sabía cuando ibas a necesitar los datos y si tu… “jefe” era un fanático, religioso, adepto… lo que sea, era mejor empaparse de toda la información para complacerle y que pagaran mas generosamente o que la siguieran contratando.

Tomó la mano que Maximillian le ofrecía para levantarse, pero una vez en pie se agarró de su brazo, no colgándose de su acompañante como alguien que busca algo más, pero con la confianza de dos personas que se conocen de hace tiempo.

- Será todo un placer

Juntos salieron hacia los extensos jardines que los Magnus poseían. Erin aprovechó para aprender todo lo posible de La Dama, de su acompañante, del lugar que iba a ser su casa por una temporada… discretamente y asegurándose de que su interlocutor seguía en predisposición de hablar, iba haciendo preguntas, mostrando interés en los asuntos que notaba eran de importancia para Maximilliam…
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Re: El discurso del recaudador

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