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Señoras y señores: ¡el circo!

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Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Songèrie el 02/03/14, 01:27 pm

Las fiestas que se celebraban en las islas de Jasperia a lo largo del año eran muy buenas oportunidades para que nuestro circo se presentara, pero la mejor de todas era la que se celebraba en el Mercado de Adysium, porque era a la que más gente asistía. Y más gente era más público para nosotros y más publico era más dinero, eso decía el abuelo Leo y todos le encontraban la razón.

Llevamos ya dos días en Adysium y habían sido dos días la mar de agitados: No era cosa fácil instalar el circo, no señor, todos teníamos que trabajar mucho para que las cosas resultaran bien y ninguno se salvaba; por pequeños que fuéramos, todos teníamos algo que hacer. Bueno, no todos, el Bebé no hacía nada, pero él no contaba porque apenas sabía caminar.

Aquella mañana habíamos hecho  un pasacalles a través de la ciudad para anunciar nuestra llegada ¡Me encantaba hacerlo! La banda tocando y nosotros desfilando con nuestros trajes de actuación y deteniéndonos de cuando en cuando para hacer algunos números: tragafuegos, malabares, números de fuerza, los que se podían hacer en la calle,  y la gente nos seguía, nos miraba y aplaudía ¡Me hacía sentir muy importante! Cierto que Pilu, el hombre fuerte y  el tragafuegos eran los que más llamaban la atención, pero a mí también me tocaba un poquito y eso bastaba para hacerme feliz.

Luego del pasacalle, tocó almorzar. Tenía hambre como para comerme un caballo, así que mamá no tuvo que regañarme nada... Bueno, sí me regañó, por comer demasiado rápido... uno nunca gana, pero estaba demasiado emocionada con el debut como para estar resentida mucho rato. Luego de recoger la mesa y lavar los platos, todos empezamos a prepararnos para la función de la tarde.

Yo me alejé un poquito, no mucho, de la carpa para practicar mi número; se me había ocurrido una suerte nueva y quería ensayarla a solas hasta que sintiera que me salía bien. Cuando estuve segura de que nadie de los del circo me veía, empecé a lanzar mis argollas al aire.
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Dulfary el 06/03/14, 12:03 am

Adyssium.

Era una parada adicional en su viaje a Rhylia.

Por fortuna, el barco que se suponía iba sin escalas tuvo que hacerla en la mágica isla. Una fortuna que se traducía en la reparación de casi todo el velamen del barco porque, por alguna razón se había esta desgarrando, si acaso los suyos fueran marineros de poca experiencia algo estaban haciendo mal y cada vez que el aire golpeaba contra la tela algo había mal en ella que empezaba a ajarse y finalmente presentaba desgarros que se iban haciendo imposibles de manejar. Una fortuna traída a través del manejo que hacía Dulfary del viento.

Cubría sus huellas desde Kuzueth, debía parecer que zarpaba desde Tricarnia, saliendo de su "natal" Moramaile, pero, los pocos días que llevaban de travesía marina habían hecho estragos en ella, así que les jugó esa pequeña treta para tocar tierra y poder descansar, no podía pasar otro día en altamar... simplemente no podía.

Así que ahora contaba con un par de días mientras el capitán comerciaba las velas, revisaban los mástiles y la anomalía que presentaban. Hospedaje a cargo de la compañía naviera. Era perfecto.

Se tomó buena parte de la mañana para explorar la ciudad, recorrer cada una de las calles aledañas al Hostal donde se quedaría esa noche y conocer un poco más de la magia.

Lo que no creyó encontrar jamás, fue aquello que le cerró el paso entre las calles.

Su sonrisa, de por sí amplia, ahora simplemente no cabía en su cara, sus ojos rojos brillaban emocionados y completamente alegres, brincaban de un punto a otro y luego los acompañaron sus pies cuando la gente en la calle e empezó a interponer para presencias también el espectáculo.

Saltaba en un pie, luego en el otro, luego en ambos, el pasacalle la hizo levantar la vista y exclamar con total elocuencia

- WoooH!! – tenía que cerrar la boca pero le costaba muchísimo. Corrió por la calle alejándose de la vía, en busca de una ruta paralela para darle alcancé a la aparición del circo, incluso se llevó consigo un barril y no daba crédito a lo que veían sus ojos: la música, los movimientos, el colorido, la coordinación, la magia que emanaba del grupo no en términos metafísicos sino de su conjunto, e lo maravilloso, del ensueño que los envolvía y hacían llegar a los demás, al corazón de Dulfary.

Pero entonces siguieron con su camino, la gente siguió tapando lo que podía ver y los perdió.

Tenía que encontrarlos y a eso se dedicó.


Última edición por Dulfary el 25/03/14, 11:36 pm, editado 1 vez
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Songèrie el 07/03/14, 08:05 pm

Practiqué y practiqué hasta que sentí que el número me salía bien ¡Iba a sorprender mucho a todos cuando lo mostrara en la pista! Estaba muy contenta y orgullosa y también cansada, pero eso no me preocupaba mucho. Todavía faltaba tiempo para vestirme para la función, así que podía descansar un poco ahora y luego de la presentación, hasta que tocara mi número, Lo que si necesitaba era algo de beber y algo de comer, tanta práctica me había dado sed y de nuevo tenía hambre, seguro que la tía Mimí tendría algún rico pastelillo, de esos que le traían sus pretendientes, que convidarme.

Tenía mis cosas recogidas y el zurrón ya en el hombro cuando escuché un maullido cerquita mío, miré y vi un gatito blanco muy lindo que me miraba a mí.

- Cuchito, cuchito, ven - lo llamé. Era un gatito nuevo y muy lindo y quizás pudiera llevarlo a la carpa para que fuera mi mascota, si mi mamá no me pillaba.

Copo de nieve – sí, ya le había puesto nombre -  me miraba muy quieto como decidiendo si hacerme caso o no, cuando de repente unos ladridos lo sobresaltaron y salió corriendo.  Y a toda velocidad, detrás suyo, pasó el perro que lo había espantado ¡Malhaya mi suerte! No era un perro cualquiera, ni siquiera era un perro, era un de las perras amaestradas del número de Madamoiselle Sonia, que se había escapado quién sabe como de su canil.

- ¡¡¡¡Lila se escapa!!! -  grité a todo pulmón, esperando que alguien de la carpa me oyera, mientras echaba a correr a todo lo que me daban las piernas detrás de la fugitiva. Perder una perra amaestrada como esa costaba dinero, sin contar con el ataque que de seguro le daba a Madamoiselle Sonia al perder a la estrella de su acto.
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Dulfary el 25/03/14, 11:38 pm

FDI: Me comí la mitad de la respuesta anterior, perdón. Ya está editado Embarassed


DDI:
Por fin, preguntando aquí, preguntando allá dio con el circo y su localización principal. Se sintió un poco tonta pues dio muchas vueltas por las calles de una ciudad que no conocía en lo absoluto, subió y bajó escalone de sus pasajes y se sentía un poco cansada, solo para descubrir que se encontraba bastante cerca de donde los había visto la primera vez y que en lugar de acercarse a ellos se estuvo alejando en zigzag y en círculos.

Se acercó con toda la cautela que pudo, buscando un poco más de eso que había visto en la calle, pero parecían estar embebidos en sus vidas cotidianas paralelas al espectáculo. No los quería espiar, pero entendía que si la sorprendía la sacarían de ahí hasta la hora del evento o que le cobrarían y no podría pagar.

Así que se escabullía entre las carpas casi sin ser notada, valiéndose de las escasas sombras para ocultarse y luego sobándose los golpes que recibía de esta cuando trataba de echarla, literalmente, a patadas. El otro truco que hacía era saltar a ráfagas de viento y evadía la mirada de los circenses.

Entonces, la vio. Una niña qué si estaba practicando, a solas, lo hacía bien, a los ojos de Dulfary lo hacía perfecto y la miró con los ojos de la niña que realmente llevaba dentro. Cuando se detuvo, se escondió, pero se aseguró de mirar desde el borde de aquello que la cubría, asomando solo un ojo y un mechón rebelde de pelo. Se sintió pillada cuando la niña miró hacia un gato por el maullido de este

Y de pronto, el ladrido. Dulfary se sobre saltó y el gato corrió en dirección a ella, pero siguió derecho y tras el gatito un perro y detrás del perro la niña.

Salió de su escondite. La niña pelirroja se veía ágil y diestra pero me pregunté si le daría alcance al perro (perra por los gritos de esta) así que, asumiendo que además debí estar cansada por su práctica y si conocía a la perrita por su nombre debía ser importante.

La idea, el hilo de pensamiento no se había terminado de formarse, cuando ya estaba, como de costumbre, corriendo sobre los tejados saltando de un casa a otra persiguiendo al trío… al duo, cuando el gato sacó suficiente ventaja gracias a su tamaño.

En cuanto vio la oportunidad se dejó caer del techo frente a la perrita y extendió la mano, casi en cuclillas hacia ella.

- Quieta ahí! – hasta ahí llegaba su plan.
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Songèrie el 05/04/14, 08:58 pm

FDI: Perdonada Very Happy

No tenía idea de si alguien me había escuchado y venía en mi ayuda, lo único que sabía era que tenía que atrapar a Lila y por la Dama que era difícil, la condenada me llevaba dos patas de ventaja y corría como el viento detrás del gatito que corría más rápido aún.

La verdad es que esa perra no me caía muy bien – no era sólo porque me gustaban más los gatos que los perro, había perros muy simpáticos, pero esta era una pesada – y no me hubiera importado tanto que se perdiera, pero el imaginarme al abuelo Leo agarrándose la cabeza con las manos por el dinero perdido y a Mademoiselle Sonia desmayándose del disgusto y la función del estreno malograda por la falta de un numero, me daba ánimos para seguir corriendo.

De repente, dejé de ver a Copo de Nieve, supongo que se subió a un árbol, una muralla o algo, esa es la ventaja que los gatos tienen sobre los perros, pero Lila siguió corriendo igual que lo persiguiera. Quizás la tonta no lo había visto irse y creía que seguía delante de ella o tal vez estaba tratando de huir, quizás se había cansado de trabajar en el circo y quería ser una mascota normal.

Como sea, Lila seguía corriendo como si no fuera a parar nunca y empecé a pensar que quizás no la atraparía antes de que empezara la función. Claro que tenía que cansarse alguna vez y así podría pillarla, pero yo también estaría cansada y eso no es bueno cuando uno tiene que dar una función, los balones y los aros y las mazas se le caen a uno de las manos cuando está muy cansada.

La carrera por fin se terminó, de la manera más sorprendente. De un techo cayó una mujer e hizo que a Lila parara, yo creo que la perra frenó de la pura sorpresa de verla aparecer así de repente. Yo también estaba sorprendida, pero no me frené sino que corrí más rápido y agarré fuerte a Lila para que no escapara otra vez.

- Es mía – le expliqué jadeando a la aparición, que era rubia y muy bonita, no fuera a creer que era una perra sin dueño y quisiera adoptarla.
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Dulfary el 07/04/14, 12:14 am

Y por fortuna la otra niña llegó a tiempo para sujetarla. El suspiro de alivio fue evidente y su sonrisa de satisfacción y camaradería no se hizo esperar.

- Claro que es tuya - dijo, poniéndose evidencia en cuanto a su espionaje previo, así que se apresuró a agregar - quiero decir, esta raza de perros es muy particular, muy pocos los tienen y me fijé en el desfile previo del circo, ahí estabas con ellos, así que si el animalito es del circo, tiene que ser tuyo - dijo recurriendo a las mentiras que tenía más próximas, sin pudor alguno y amparada en su propio descaro.

- Yo solo trataba de ayudar a que no se fuera más lejos - se tomó las manos detrás de la espalda y se balanceó sobre sus talones, buscando verse inocente, olvidando por un momento, que como adulta, la pantomina perdía un poco de credibilidad.

- No lo habré asustado, cierto? - y es que sus conocimientos de anatomía eran muy buenos, pero para llegar a distinguir entre macho y hembra... sin delatarse aun más por escucharla gritar el nombre de la perrita.
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Songèrie el 20/04/14, 08:01 pm

El corazón se me aquietaba de a poquito ahora que había dejado de correr y acomodé a Lila bajo  mi brazo para que no estorbara mientras yo hablaba con la aparición. Hubiera sido mejor meterla en el zurrón, pero aunque era  pequeña no cabía porque mi equipo ocupaba todo el espacio.

- Gracias –le dije ya sin jadear, porque si ella no hubiera aparecido lo más probable era que todavía estuviera corriendo tras Lila, que se había puesto a ladrar porque no le gustaba donde la tenía. Claro que no le hice nada de caso, que ladrara lo que quisiera, yo estaba encantada de saber que la aparición se hubiera fijado en mí en el pasacalle, yo nunca era la que más llamaba la atención.

- ¿Te gustó lo que hice? Mi número completo es mucho mejor, ¿sabes?

Estaba muy emocionada y yo creo que mi cara lo mostraba – mamá decía que yo era mala mentirosa porque mi cara siempre me acusaba – la idea de que alguien me hubiera visto y me reconociera después era muy linda, me encantaba que me aplaudieran, me elogiaran y me recordaran. La aparición, que ahora me sonreía como si fuéramos amigas, se había ganado toda mi simpatía.

- Es una hembra, se llama Lila –
aclaré – y no creo que la hayas asustado, sólo la sorprendiste, ahora está enojada porque la atrapé. Yo creo que quería huir porque no quiere seguir siendo estrella de circo, pero si no la devuelvo Mademoiselle Sonia se desmayara y puede que hasta se muera y el Abuelo Leo se pondrá nervioso y se enojara porque Lila es cara y el dinero nunca sobra y todos lo pasamos mal cuando el Abuelo se pone así, aunque la mayoría de las veces es muy buena gente.

Estaba contenta de haber atrapado ya a Lila porque podría volver al circo con tiempo para prepararme para la función y emocionada de que la chica rubia me recordara del pasacalle, pero también estaba muy curiosa por la mujer rubia que tenía delante; la gente no solía caerse del techo y cuando se caían, nunca caían de pie, tan contentos como ella lo había hecho.

- ¿Cómo te llamas? ¿Siempre andas por los techos? ¿Cómo es que caíste de pie, eres acróbata?
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Dulfary el 03/05/14, 08:55 pm

La sonrisa de Dulfary se hizo más luminosa si cabía, feliz de haber podido ayudar. Con un gesto cotidiano y despreocupado de la mano le indicó que no tenía que dar las gracias, por lo menos con ella era algo en lo absoluto necesario.

- Sí!! me gustó muchísimo! me parece sensacional - agregó batiendo un poco las palmas, perdiendo de vista que ese gesto, en su figura de adula se veía bastante infantil e inmaduro, pero si acaso lo hubiera visto, igual lo habría hecho y es que ese pequeño detalle, le tenía sin cuidado. Todavía. - Y si solo es la puntita ya quiero ver lo que le sigue! - añadió igual de emocionada, olvidando, también, que tendría que pagar la entrada al circo.

~ Aun tengo algo de monedas para eso, no será problema ~ dijo una parte muy lejana dentro de ella, a la que ni siquiera prestó atención.

Escuchó con completa fascinación todo lo que la niña le decía. Le parecía maravilloso, tan mágico

- Y porqué no quiere estar en el circo debe ser una vida muy chevere, llena de aventuras, de caras nuevas siempre, nuevos amigos, siempre variedad, para los animales debe ser muy rico ir de un lado a otro, porque pobre, imagínatelos todo el tiempo encerrados entre los muros de una ciudad o siempre la vista de un campo del color que sea?? Yo entiendo por qué los gatitos siempre se escapan de sus casas, o bueno, al menos creo que debe ser por eso. Pero no te preocupes lograste recuperar y ni Sonia ni Leo se molestarán y con algo de suerte ni siquiera se enteran - sin el Mademoiselle o el Abuelo, nombres de pila, con toda la confianza del mundo, como si de viejos amigos se tratase.

- Soy Dulfary - hizo una venia exagerada, llena de florituras y bastante teatral, intencionalmente - Y no, no siempre voy por los techos, a veces simplemente no puedo, pero en ocasiones como hoy, es más rápido correr por ellos que entre la gente y las paredes estrechas o con muchas cosas, así que trato de aprovecharlos, además, allí siento mejor el viento y es una delicia. Volvemos al circo, no sería bueno que se preocuparan además de Lila, por ti - no era el sentido de la prudencia y el común lo que hacía que tomara esa idea, era que quería seguir viendo cómo preparaba el número y para que decirlo de frente y con la verdad, si lo podía disfrazar con una mentira?

- No soy acrobata, pero llevo muchos años practicando eso, es muy util y cuando caes desde tan alto te toca saber caer si no quieres partirte algo, uno de mis hermanos pasó meses enteros con la pierna entablillada por caer mal y no dejaré que eso me pase a mi nunca, así que trato de caer siempre bien y sobre mis pies de modo que pueda amorti...guar el golpe y seguir adelante. Te puedo enseñar si quieres - ni siquiera supo por qué se lo ofreció. Tal vez solo porque la otra niña le caía bien.

Sin embargo, algo de lo que dijo le llamó enormemente la atención.

- Qué pasa cuando Leo se enoja? - preguntó con total curiosidad
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Songèrie el 04/05/14, 10:08 pm

La rubia me caía la mar de simpática, aunque era mayor no era estirada como suelen ser las personas mayores y por eso me caía muy bien.

- He estado practicando una suerte nueva, que nadie ha visto todavía – expliqué con entusiasmo - ¡Quédate quieta, Lila! - la perra trataba de soltarse de mis brazos y eso ya me estaba cansando, lástima que no tenía una cuerda para atarla y poder dejarla en el piso sin que se volviera a escapar.

Era cierto que viajando con el circo se vivían muchas aventuras y se conocían muchas personas y lugares nuevos – aunque como siempre hacíamos las mismas rutas, nada era nuevo siempre – y eso era muy divertido, pero también había que trabajar mucho y eso no siempre era divertido, a mí no me gustaba todo el tiempo y me imaginaba que a Lila podía pasarle igual.

- Yo creo que ella se cansó de  trabajar, ¿sabes?, tiene que ensayar mucho para caminar en dos patas, bailar y hacer piruetas y además tiene que dejar que le pongan vestido y adornos. Yo creo que quiere ser como cualquier perro que camina en cuatro patas todo el tiempo y no tiene que usar ropa nunca y hace hoyos en la tierra y come huesos, si yo fuera perro me gustaría eso.

No creía que Mademoiselle Sonia no hubiese descubierto aún que Lila no estaba, seguramente ya estaba registrando cada rincón de la carpa para ver donde se había escondido, lo único que esperaba era volver antes de que pensaran que Milo, el león, se la había comido.

- ¡Pero ellos tiene saber que se escapó y tú me ayudaste a recuperarla! - protesté – Así te invitaran gratis a la función como premio – Estaba segura de eso, el Abuelo Leo siempre recompensaba a quienes lo ayudaba a ganar o a ahorrar dinero.

- Yo me llamo Songérie Perlée – me presenté a mi vez, haciendo la misma reverencia que cuando saludaba al público al terminar mi acto, bueno casi la misma, no salía igual de bien con Lila bajo el brazo.

Todo lo que me dijo sobre andar por los techos y sentir el viento me encantó, no conocía a nadie que hiciera esas cosas. En el circo había varios acróbatas, uno de ellos caminaba sobre una cuerda extendida sobre dos postes, pero ninguno se dedicaba a correr por los tejados de las ciudades.

- Claro, además tenemos que preparamos para la función – contesté, echando a caminar. No le pregunté si quería acompañarnos porque di por hecho que sería así, por lo que había dicho de querer ver mi acto completo.

- ¡¿De veras me enseñarías?! ¡Eso me gustaría mucho, mucho! – contesté con tanto entusiasmo que casi dejo caer a Lila.

La idea me pareció muy maravillosa. Siempre había querido aprender acrobacias además de malabares, pero mamá se oponía diciendo que era mejor que hiciera una cosa muy bien y no dos mal, aunque yo creo que en realidad le daba miedo, siempre se asustaba cuando mi padrastro estaba en el trapecio, de todos modos andar por los techos no era en realidad hacer acrobacias, así que estaría bien.

- Cuando el Abuelo Leo se enoja se pone muy rojo y los ojos se le empiezan a salir, como si le fuera  a dar un ataque de algo y luego grita mucho y dice maldiciones y palabrotas y le tira cosas a la gente, Una vez  le lanzó una mesa a la cabeza a Pilu, pero él alcanzó a agarrarla, suerte que Pilu es muy tranquilo porque si se enoja, hubiera podido partir al Abuelo en dos sin problemas.
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Dulfary el 10/06/14, 12:42 pm

FDI: Estaba convencida que te había respondido.

DDI:

Los ojos de Dulfary brillaban casi que con luz propia, escuchando cada cosa que le decía su nueva amiguita. Sí, solo bastó una sonrisa, su buena energía y ese ánimo tan parecido al de ella para considerarla tal.

Quería ver ese truco del que hablaba, tal vez tuviera que ver con lo que la había estado observando hacer en la parte de atrás de las carpas. Su atención y vista saltaban de Songérie a Lila y mantenía esa sonrisa en ristre, al menos hasta que mencionó que se había cansado de trabajar, la perrita.

- Oh… - fue cuanto salió e su boca al respecto. Siempre había pensado que trabajar en circo debía ser de lo más divertido del mundo pero que mencionara que una de sus atracciones se había cansado de trabajar en él hacía que la perspectiva cambiara un poco – No la culpo por los vestidos y adornos, a mí tampoco me gustan mucho, son incómodos y tienes que estar muy pendiente que no se te pierda nada así que no se puede parar bolas a lo que ocurre a tu alrededor y estar pilas a las telas de los vestidos que son incomodos que no se arrugue que no ensucie – y eso que no estaba hablando de vestidos normales como los que había visto usar a más de una demás en diferentes islas, sino a los elegantes kimonos que le tocaba ponerse de vez en cuando en su tierra natal y de los cuales solo cargaba con una muda en caso de necesidad de usarlo estando tan lejos del clan – y pican – se rascó un poco en el costado, done solía picarle más a causa del obi.

Eso sí, rió con gracia y buena gana con los comentarios de Songérie y en forma totalmente espontánea dio un pequeño saltito con palmas cuando dijo que tenían que invitarla por haber detenido el escape del Lila. Ese no había su plan inicial, le gustaba ayudar y meterse donde no la habían llamado, pero sin duda esa recompensa le gustaba mucho y de haber buscado una, sin duda sería exactamente esa.

Mientras caminaba lo iba haciendo al mismo paso que llevara Songérie, a lo largo de las intrincadas callejuelas de la ciudad de los magos. Según avanzaban, se convencía más y más que había sido una buena decisión el tomar por los tejados, con sus peligrosos filos y sus caídas no esperadas, porque con la gente andando por las calles, los estrechos e irregulares que eran, le habría costado mucho más darle alcance a la perrita fugitiva.

- Claro que sí. Es bastante sencillo una vez que tomas practica, pero hay que hacerlo con un poco de cuidado, conozco a varios que mientras aprendían se partieron una pierna o dos o la cabeza, mis hermanos entre esos – a Dulfary nunca le pasó porque siempre se apoyó en el viento para evitar un accidente, pero ese recurso era algo que prefería guardarse para sí

- Las palabrotas que dice tu abuelo son en idioma común? – preguntó con mucho más que “cierto interés”. Cuando la aprendiz de kazekage decía palabrotas por lo general no lo hacía de forma intención o con el deseo de insultar a otros (lo segundo, la mayoría de la veces), pero aprenderlas en otro idioma o palabras nuevas le parecía en cierta manera fascinante, una forma interesante y cultural de ampliar su repertorio al respecto.

- Quien es Pilu? – incluyó entre su colección de preguntas, ahora, sólo con curiosidad, para entrar en contexto.
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Songèrie el 28/06/14, 08:43 pm

- ¿Tú nunca te rompiste una pierna? - si ella iba a ser mi maestra y nunca se había roto una pierna, entonces seguro que yo tampoco me la iba a romper, así que podría practicar andar por los tejados de lo más tranquila - ¿Tienes muchos hermanos? Yo tengo sólo uno, el Bebé.

¿Cómo sería vivir con varios hermanos? Tener sólo uno  ya era demasiado en mi opinión, pero quizás no todos los hermanos eran tan insoportables como el Bebé. Quizás si hubiera sido niña no hubiera sido tan malo o quizás hubiera sido peor, ser hija única había sido muy bueno mientras duró...

- ¿Mi abuelo? -
pregunté un poco sorprendida, pero luego caí - ¡Ah! El abuelo Leo no es mi abuelo en realidad, el de verdad se murió hace tiempo. ¡Quédate quieta, Lila! Le decimos Abuelo porque es muy viejo, ¿sabes? Dicen que tiene más de cincuenta años, la tía Mimí dice que son casi sesenta.... El dice palabrotas en común y en muchos idiomas que no conozco... Bueno, tampoco entiendo todas las que dice en común ¿Tú conoces esta? - pregunté, repitiendo una de las favoritas del Abuelo.

En el circo decían que las palabrotas del Abuelo harían avergonzarse a un enano y nuestras madres nos castigaban si las repetíamos, pero Dulfary no era como todos los adultos. Me hacía recordar a Anita, la hija del mago; mamá decía que tenía la mente de una niña en el cuerpo de una mujer, Dulfary se portaba un poco como ella, pero era mucho más lista que Anita, que no sabía hacer nada. Seguro que la aparición rubia no se enojaba y sabía lo que esa palabra significaba.

- Pilu es el hombre fuerte del circo –
expliqué – Es muy, muy alto, más que cualquier hombre que conozca y tiene muchos músculos, tiene las piernas como troncos de árboles y los brazos también. Uno de sus actos es tirar él solo  un carro con veinte personas robustas arriba por toda la pista y también quiebra barras de hierro como si fueran ramitas. Suerte que no se enoja como el Abuelo Leo o ya no tendríamos circo ¡Ya, Lila!

Lila se revolvía debajo de mi brazo y me costaba sujetarla, pero no iba a dejar que me ganara, iba  a volver al circo conmigo, quisiera o no... pero definitivamente ella no quería, estaba acomodándola para sujetarla mejor cuando me mordió un brazo.

- ¡Ay! - grité soltándola y sin atinar a nada más que a mirar mi brazo que sangraba.
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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

Mensaje por Dulfary el 30/11/14, 02:03 am

- Una pierna? – preguntó la niña disfrazada de adulto mirándola sin entender muy bien. Desde que tenía memoria había tenido una buena muy coordinada relación con el viento, así que ese tipo de accidentes no habían sido parte de su entrenamiento – Saltando de techos no, creo que no. Una vez, estaba jugando con mi amiga Kansei en los arboles del bosque que rodea la parte sur ¿o es este? De mi pueblo natal y la rama cedió por el peso de ambas y nos caímos, ella sí se partió la muñeca – le mostró a su nueva amiga la mano y la movió mostrando cuan doloroso pudo ser para la otra niña – y yo solo me tronché muy feo el pie porque caí mal, me tuvieron vendada varios días… la enfermera decía que tendría que ser semanas, pero – se encogió de hombros con aire burlón – yo no me podía quedar quieta – y para más inri dejó salir una risita traviesa.

- Sí, yo tengo tres  hermanos, son mayores que yo y se creen los más diestros del mundo y con la autoridad para mandarme, si yo hubiera sido hermana mayor no me habrían molestado tanto, estoy segura de eso – le sonrió amistosamente, mientras seguían con la marcha de regreso al circo, mal que bien, echaba de menos a sus hermanos, a veces se sentía muy sola en sus misiones, pero pensar en Sheik, la preocupó un poco pues no sabía en qué había terminado todo el problema de Cascadas con su tirano – El Bebé? Acaba de nacer o es que lo llaman así? – preguntó con mucha curiosidad, siguiendo con muchísimo interés lo que le estaba contando sobre su familia en el circo.

Tal vez no todos eran su familia de sangre, pero si llevaban apelativos de familiares “tío” “abuelo” “hermano” es que eran una familia de las de verdad, verdad.

Y luego, rompió en risas con la palabrota que le dijo. No era tanto la palabra como la forma en que la dijo, el tono que decía que la desconocía en su concepto y el que además la repitiera sin más. Y qué palabrota!! Dulfary se reía y se reía y se reía

- No le había escuchado a alguien una palabrota así desde la última vez que – ~intentaron matarme~ - me metí en problemas. Esa palabra es muy fuerte, significa – le expliqué lo mejor que pude la palabra y los contextos en que se solía usar que seguramente coincidirían con los momentos en que le escuchó al Abuelo decirla – Yo conozco muchas malas palabras, sí – dijo con cierto orgullo – pero no suelo decirlas muy seguido, por lo general se me salen sin darme cuenta cuando estoy alterada, pero a mí me gustaría conocer otras que sean de idiomas que tal vez nadie entienda, así quedan con caras de bobos – volvió a reírse para de inmediato asombrarse con la descripción que le hacía de Pilu.

Casi podía imaginarlo como un árbol, en la forma más literal, caminando, pero con mucha más agilidad y sincronía que un Ent, vestido con una maya muy pequeña que dejara ver sus músculos hechos de cortezas y una sonrisa brillante con unos ojos pequeños que lo escrutaban todo. La cara de Dulfary no tenía precio al respecto, en verdad estaba impresionada con lo que le contaba. La persona mas fuerte dentro del clan, era capaz de llevar una espada que eran tan alta como ella y tan ancha como la misma Soriange, esa espada pesaba mucho, pero mucho mucho, en términos de la niña y alguna vez que lo vio entrenando, fue capaz de cortar un árbol con un solo golpe, pero Shuko no era un hombre con tantos músculos, apenas si se le veían, así que lo que le contaba su amiguita la tenía, literalmente, boquiabierta, pero sin perder la sonrisa.  

Trató de ayudar a Soriange a retener a Lila, cuando esta le mordió el brazo. En ese momento su sonrisa se esfumó por completo. Siguió por el rabillo del ojo a la perrita pero su atención se fue de inmediato a la sangre que salía de la niña

- Valgame!!!! – exclamó muy preocupada y se acercó de inmediato – tienes que lavarte eso para que no te haga pus – o en términos más adultos, no se le infectara. La perrita de inmediato corrió entre los callejones y Dulfary ya no supo qué hacer, si quedarse a ayudar con la mordida o perseguirla. Vacilo dos veces balanceándose hacia la ruta de escape y hacia la pequeña circense pero al final la miró a ella, con la pregunta dibujada en su cara ¿qué hago?
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Dulfary

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Re: Señoras y señores: ¡el circo!

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